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Fecha: abril, 2015
El policía con más olfato
Arturo Checa 21-04-2015 | 9:35 | 0

FOTOS DE MANUEL MOLINES

 Cada vez que lo veo en acción, que me deleito con sus andares apresurados con la trufa peinando el suelo, mientras escucho sus jadeos agitados y miro sus ojillos juguetones, con sus patas rascando aquí y allá, cada vez que veo a Urko jugando, porque lo que él piensa que hace es jugar, no puedo dejar de esbozar una sonrisa en la que se entremezclan admiración, dulzura, ternura y unas ganas tremendas de decir…. ¡ole tus huevos, chucho! Aunque chucho no es precisamente el tratamiento que se merece este AS canino y policial.

Sin duda no hay un perro policía más famoso en toda la Comunitat Valenciana. Inició sus andaduras en Burjassot, pero hoy es una de las ‘joyas de la corona’ de la Policía Local de Paterna, donde lleva cuatro meses siendo el alma de la Unidad Canina. “Los chavales cuando lo ven llegar, tiran las chinas lo más lejos que pueden”. Lo cuenta alguien que lo ha visto trabajar a diario. A sus cinco añitos, y con un morro afilado y fino, en forma y fondo, este Pastor Belga Mailonis es un auténtico seguro contra la droga en la cercanía de colegio y parques infantiles, los puntos sensibles en los que los traficantes, esos indeseables que buscan cebarse con los más inocentes, se mueven en su salsa entre los chavales que piensan que “por un porrito no pasa nada“. El primer paso para muchos por el filo del precipicio.

Urko nació en Huesca. La Unidad de Rescate de la Guardia Civil fue su primer destino. Y de allí se lo trajo su cuidador, Jesús, un policía que primero estuvo destinado en Burjassot y ahora hace lo propio en Paterna. Desde que tiene 11 meses son uña y carne. No se separan. “Lo probé un día y en ese corto tiempo supe que tenía unas aptitudes excepcionales”, destaca su adiestrador.

La semana pasada volvió a hacerlo. Jesús lo llevaba de la correa y paseaban por el Parque Central de Paterna. En cuanto lo vieron aparecer, un grupo de chavales se dispersó. Uno de ellos lo hizo especialmente apresurado. Ni el cuidador ni su amo lo dudaron. El morro del Malinois no engañña. El resultado, 10 bolsitas de marihuana en poder del sospechoso y una venta menos de droga a adolescentes.

Las cifras hablan por si solas. Cada vez que Urko se calza su arnés con la palabra “Policía’, una decena de casos de estupefacientes salen a la luz. En la primera semana en el ‘tajo’ en Paterna, Urko fue el protagonista de más de medio centenar de intervenciones. Fue pisar la calle en su primer servicio y el Pastor Belga no notó ni los nervios del novato. Bajo tierra, en el parque de Alborgí, el can detectó unos 40 gramos de hachís “fileteado y listo para su venta”, destaca Jesús. En sus primeros seis meses olfateando, los servicios antidroga en el municipio se dispararon… nada menos que un 220%. Cuatro pisos en los que se manejaban dosis han saltado por los aires gracias al policía con el olfato más fino. Y hasta una plantación de ‘maría’.

Las cualidades de Urko no son su única arma y virtud. El cariño con el que Jesús le trata es sin duda otra tan poderosa o más. “¡Bravooo, mi chico! ¡¡Muuuy bien!!”, le suelta después de que el Pastor Belga localice un trozo de droga oculto dentro de un ‘huevo kinder’. Luego llega el premio del juego con alguna de sus pelotas o un trozo de correa que al can le encanta mordisquear. Mientras escucha sentado hablar a su dueño, el Pastor Belga no para de mirar de un lado a otro. Con una lengua más larga que su ya largo hocico jadeando sin parar. Con sus ojillos escrutandolo todo. Urko mira embelesado a Jesús. Como dice el Maestro Arturo Pérez Reverte en su columna magistral ‘El asesino que salvó una vida’, “si alguien mira a Dios, sin duda debe de mirarlo así”. Y con ese cariño, ese juego y esa pasión por contentar a su amo, no extraña ver como Urko es capaz hasta de escalar literalmente por un muro, hasta casi parecer volar. No hay más que ver las fotos….

Su caso (afortunadamente) no es el único. Basta un rastreo de la red para descubrir verdaderas maravillas de perros policía. Y la gran mayoría de ellos, Pastores Belgas Malinois, una raza de perro que por su tesón a la hora de conseguir sus objetivos, su gran capacidad para ser adiestrados y su docilidad con el cuidador es el preferido por policías de Europa, Estados Unidos, Brasil… Parecen más ligeros que fuertes. Pero miren este vídeo y juzguen. En él se ve a un Malinois salir despedido hacia un individuo que no pesa menos de 100 kilos y no es precisamente pequeño, que huye de la policía en una persecución por carretera…. y el ‘perrillo’ es el primero en derribar al gigantesco delincuente, que por cierto huía con un bebé como rehén.

Y así de sumamente fiables son, como muestra el siguiente vídeo. NUNCA FALLAN. Lo mismo da que sea hachís, cocaína o heroína. ¿Y por qué lo hacen? Por la caricia de su dueño, por unos segundos de juego con esa persona a la que tanto anhela, por un simple gesto de amor, por unos segundos de cariño y por apenas unos instantes de atención. Por eso son tan grandes, por qué lo dan todo apenas por nada…

Ojalá Urko tuviera, cuando su carrera se acabe, cuando los focos se apaguen y cuando los medios dejemos de prestarle atención, un final digno. Una despedida al nivel de un héroe de la lucha contra la droga, lo que él es. No un injusto olvido. No. Un final con cornetas, policías cuadrados, motos y coches desfilando en una caravana de decenas de vehículos y gente llorando su adios, una pérdida para la comunidad. Como la de este Pastor Alemán despedido con honores en Connecticut (Estados Unidos, otra vez Estados Unidos dandonos ejemplos en este tema) después de más de 200 detenciones, registros, intervenciones…

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Hijos de perra
Arturo Checa 14-04-2015 | 10:21 | 0

Así reza parte del título de una joya de Don Arturo Pérez-Reverte, un escritor que si no existiera habría que inventarlo. Un Alatriste de la pluma. Un tipo que adora a los perros. Y, por lo tanto, un buen tipo, aunque su fachada sea la de alguien bronco, malhablado y engreído. No tengo el gusto de conocerlo personalmente, pero alguien que en toda su vida ha tenido cinco perros y que los ama tanto, sólo puede ser buena persona.

Aún voy por la mitad de ‘Perros e hijos de perra’, una delicia de poco más de 100 páginas que me regaló mi buen amigo y compañero Juan Antonio Marrahí, pero un puñado de páginas ya han bastado para que me lance a recomendar su lectura. Es una delicia para cualquier amante de los canes, una oportunidad para que los que aún no lo han hecho se enamoren un poco de ellos y una imperdonable opción de que, aquellos necios que los odien o critiquen, se reconcilien con el mejor amigo del hombre.

‘De perros e hijos de perra’ trata justamente de eso; de los adorables peludos y de los malnacidos que demasiado a menudo les rodean. El libro es una recopilación de historias, de escenas, de personajes caninos deliciosos, como parte de algunos de los relatos publicados semanalmente por el maestro Pérez-Reverte (entre 1993 y 2014) en el XL Semanal. Y algunas de estas ‘fábulas’, todas estremecedoramente reales, son imprescindibles.

Por encima de todas la de Tanis Semielfo, “Tanthalas en el lenguaje de los elfos Qualinesti”, un poderoso fila brasileño de más de 50 kilos de peso y “con 72 centímetros a la cruz”, como relata el Maestro. Una máquina de matar, y sin embargo protagonista de ‘El asesino que salvó una vida’. Apenas cinco páginas pero la manera definitiva y magistral de echar por tierra uno de los tópicos que más daño hacen a los perros: para dejar claro que un perro no es como nace, sino como se le hace, y que el más mortífero de los canes de presa puede tornarse en un ser pacífico al lado un amo, de un buen amo, que sepa educarlo y controlarlo. Y si tiene al lado a un hijo de perra, pues acabará convertido en un asesino.

Pero no fue el caso de Tanis Semielfo, “Tanthalas en el lenguaje de los elfos Qualinesti’. Ahí os va el enlace del artículo para el que quiera conocer toda su historia. Real, por supuesto. Y no puedo resistirme a reproducir aquí (con su permiso, Maestro) algunos de los memorables párrafos de esa historia en la que el perro asesino acaba convertido en el salvador de un niño…

“Tanis era un perro hecho para el combate, un guerrero antiguo con una estirpe gladiadora tan vieja como la Historia: el moloso persa, griego, asirio, el onzeiro, el cabezudo, el boiadeiro brasileño. Hace dos mil años, sus antepasados destripaban leones en el Coliseo de Roma, acompañaban a las legiones de César, cuidaban su ganado y despedazaban bárbaros con idéntica eficacia (…). Por eso los cachorros fila tienen ojos de viejo, y alma llena de costurones, y mirada resignada (…). El hombre los hizo asesinos, y lo saben“.

¿O acaso se puede explicar mejor por qué atacan los perros de presa?

“Eso era Tanis: un sicario. Una pistola cargada y amartillada en manos de los hombres. Uno de esos perros que, cuando el amo baja la guardia, salen en los periódicos y en el telediario, convertidos en criminales por la estupidez o crueldad del dueño, porque la naturaleza tiene extrañas oscuridades, o simplemente porque, en un mundo lleno de gente desquiciada, es lógico que se desquicien los animales“.

Pero Tanis Semielfo, el asesino, el matahombres, el sicario, acabó salvando una vida. Es sólo una de las historias maravillosas que contiene ‘De perros e hijos de perra’. No desgranaré mucho más del libro. ¡Cómprenlo! Merece la pena disfrutar de los perros de la Brigada Ligera, del chucho anónimo de la batalla de Rocroi, del mestizo mejicano andrajoso, atropellado y medio muerto, adoptado por toda una barriada. Merece la pena conocer  Sombra, el labrador negro del Maestro que una y otra vez se reencarna en los adorados perros de mi tocayo. E incluso merece la pena disfrutar con’Los perros del PP’. por qué no… No me iré sin incluir algunas de las frases mágicas del libro. Permítame esa última licencia, Maestro. Si luego le caen algunos ‘mortadelos’ más, como usted los llama, porque alguien que compra su libro después de leer estas humildes líneas, bienvenidos sean…

Pero que calle el mundo, que habla el Maestro…

“He tenido cinco perros. No hay compañía más silenciosa y grata. No hay lealtad tan conmovedora como la de sus ojos atentos, sus lengüetazos y su trufa próxima y húmeda. Nada tan asombroso como la extrema perspicacia de un perro inteligente. No existe mejor alivio para la melancolía y la soledad que su compañía fiel, la seguridad de que moriría por ti, sacrificándose por una caricia o una palabra”.

Como no, un buen libro, merece un buen comienzo. Preciosa frase…

“Durante la mitad de mi vida conviví con perros, y de ellos he aprendido mucho de cuanto sé, o creo saber, sobre las palabras amor, desinterés y lealtad. Éstas no son frecuentes entre los humanos, al menos las dos últimas; y desde luego, tampoco la primera, amor, en el sentido en que podemos aplicarla a esos nobles animales”.

unas palabras, las definitivas, imposible mejorarlas, sobre los infames que participan en peleas de perros o crían canes con el único objetivo de que se destroce peleando con un congénere….

“Malditos sean quienes hacen posible que todo eso ocurra, y malditos sean también los alcaldes, los policías municipales y los guardias civiles y todos los demás que lo saben y lo consienten. Y es que hay chusma infame, gentuza sin conciencia, salvajes miserables a quienes sería insultar llamar hijos de perra“.

 

 

 

 

 

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