Las Provincias

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Fecha: septiembre, 2015
El infierno de Óscar y Elena
Arturo Checa 15-09-2015 | 9:48 | 3

Óscar, en el infierno.

La historia de Óscar y Elena es de las que te rompe el alma, pero al mismo tiempo es una de esas historias que te llena el corazón. Te rompe el alma ver cómo dos perros, madre e hijo, pueden acabar sufriendo de tan ruin manera las consecuencias de años y años de abandono. Hasta el punto de prácticamente dejarse morir en una casa en ruinas. Pero el corazón se te hincha y vuelves a confiar ciegamente en la bondad del ser humano al ver a Michel Nebón (el rescatador) y a los chicos de Let’s Adopt International (la entidad de rescates caninos extremos que ha difundido su caso en las redes y trata de sacar adelante a madre e hijo) conducir una y otra vez entre los caminos de Montserrat, colocar con mimo Michel el lazo en la cabeza de Óscar y Elena, cogerlos en brazo con mimo y llevarlos hasta un hospital donde tratar de lograr el milagro de curarlos. Porque ambos están al borde de la muerte. Pero ambos aún se aferran a la vida. Y entonces, la esperanza sigue.

Óscar, muy grave.

Su vuelta a la vida se produjo el primer fin de semana de septiembre. La llamada de un vecino de Montserrat a Michel obró el inicio del milagro. El joven veía desde hace más de un año a los dos perros vagando por los alrededores de la casa en ruinas. Entre piedras sueltas y basura. Sólo salían de noche, cuando nadie les veía, en busca de comida y agua. Apenas nunca la lograban. Por el día volvían a esconderse en el infierno.

Míchel observa a Óscar (izquierda) y Elena. La madre se escondió después.

Madre e hijo han perdido el pelo y su piel casi parece una costra. Entre cicatrices y pulgas. Y dentro de sus cuerpos, una bomba letal… “Sarna, leishmaniasis, ehrlichia y anaplasma, las cuatro enfermedades juntas podrían matarle. Pero Óscar es fuerte… fortísimo… y, si nos ayudáis, estoy seguro que le salvaremos”, es el mensaje de Let’s Adopt International, quien ha puesto en marcha un paypal para recaudar donativos con el que salvar a Óscar.

Ahí va el vídeo del rescate de Óscar

Cuando Michel rescató a Óscar, a su lado estaba Elena, su madre. La perra ni se movía. Al lado de su hijo. “Se dejaba morir”, relata el rescatador. Cuando Michel logró ponerle el lazo en el cuello al más joven de los animales, la madre se escabulló entre los escombros. Esperó hasta que supo que el perro estuvo a salvo y luego huyó. De nuevo en el infierno. Pero Michel no estaba dispuesto a olvidarla. “Le hicimos una promesa: que no la dejaríamos atrás. Que no solo salvaríamos a su hijo sino que volveríamos a por ella”, explican Michel y Let’s Adopt.

Míchel y Elena

Y vaya si lo hicieron. Volvieron a emprender el camino de la esperanza entre los caminos de Montserrat. Otra vez la ruta del milagro. Dieron de nuevo con Elena. Moribunda, incapaz de defenderse ni del lazo con el que la inmovilizaron para trasladarla al veterinario. Sólo dio señales de vida cuando Michel le dio un trozo de comida. Seguramente el primer bocado en meses. Fue antes de volverse a sentir amada en los brazos de Michel.

El dolor de Elena.

Ahora lucha también por sobrevivir en un hospital canino. “Está en cuidados intensivos. Está tan enferma como su hijo, o más. Esquelética y deshidratada. La sarna se la come. Su sangre está envenenada por leishmania, erhlichia y anaplasma, como él. Sus riñones apenas funcionan. Nunca se habría recuperado sola. De hecho, se había buscado un rincón donde morirse“, subrayan sus rescatadores, que también recaudan para salvar a Elena. Ahí va el vídeo del rescate de Elena, “llamada así por lo hermosa que es“, subrayan sus rescatadores.

 

 

 

Hoy luchan los dos. Viven. Hay esperanza aunque parezca mentira. Sirva el ejemplo de Kempes. ¿Lo recordáis? Desahuciado, casi ciego, sin poder apenas andar y al borde de la muerte. Lo contamos en este post. Hoy, en esta foto que nos manda Michel, sonríe así. Vivan los perros y quienes hacen posible que sean felices.

El nuevo Kempes.

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Un crimen cada cinco minutos
Arturo Checa 08-09-2015 | 8:24 | 4

Mírese a la cara delante de un espejo. Descubra si tiene cara de inhumano. Si tras el verano se ha convertido en uno de los 100.000 desalmados que dejan varado a su suerte en la calle a un perro o un gato. El mismo que llegó a casa por un capricho del pequeñín de la casa, capricho que usted consintió con la misma falta de arrojo, valor y humanidad con la que luego lo arrojó a la puta calle. Mejor que yo lo cuenta el maestro Pérez Reverte en ‘No compres ese perro’, con párrafos tan memorables como este: 

Si eres de esa materia miserable de la que estamos hechos buena parte de los seres humanos, acabarás abandonándolo. Un viaje en coche a un campo lejano, una gasolinera, una cuneta. Abrir la puerta para que baje y seguir tu camino, acelerando sin atender los ladridos del chucho que correrá tras el automóvil hasta quedar exhausto, desorientado, incapaz de comprender que su mundo acaba de romperse para siempre. El resto no hace falta que lo detalle, pues lo sabes de sobra: él nunca lo haría, y todo eso. Los niños preguntando dónde está el perrito, papi, y tú oyendo aún esos ladridos que dejabas atrás. Avergonzado de ti mismo, o tal vez no. Ya dije antes que un rasgo del perfecto hijo de puta es arreglárselas para que sus actos acaben por no avergonzarlo en absoluto. Así que voy a pedirte un favor. Por ti, por mí, por tus hijos. Antes de ir a la tienda de mascotas esta Navidad, mírate al espejo. Y si no te convence lo que ves, mejor les compras un peluche”.

En cualquier caso, este verano se habrá consumado un crimen cada cinco minutos. Un perro (sobre todo) o un gato en la cuneta de una carretera, o gimoteando sin entender por qué los seres a los que adora lo dejan en la estacada. Es el porcentaje que se desprende de los 106.781 perros y 33.410 gatos recogidos por las sociedades protectoras en nuestro país el año pasado, según el “Estudio Fundación Affinity sobre el abandono y la adopción 2014”. Algo más de 140.000 abandonos en un año. Y la cifra real, sumando los que son atropellados, muertos a golpes, tiroteados o mil y una perrerías más, puede ser infernal…

Por desgracia, el “no compres” sigue arrasando. Y tras esa decisión está la mayoría de los abandonos… La adopción sigue estando entre las últimas opciones cuando se decide acoger un animal de compañía en el hogar. Affinity revela que la opción más habitual es recibirlo como un regalo de familiares o amigos. En concreto, casi la mitad de los perros (43%) y más de una tercera parte de los gatos (40%) llegaron a su casa en forma de obsequio. “Una opción que entraña riesgos si la decisión de incorporar a un animal, no la toma la persona que se va a responsabilizar de él“, señalan desde la Fundación.

Y el rastro de las tiendas de animales, de los “caprichos” como el trasfondo de los abandonos, se confirma al observar los datos de la raza de los animales. Muchos no son precisamente unos desharrapados. Aunque la mayoría de perros y gatos recogidos son mestizos, un 22% de los perros y 10% de los gatos son de raza pura y en cuanto a edades, encontramos tanto sénior, como adulto y cachorro. En el caso de los cachorros, es un porcentaje superior al total de la población de cachorros en España.

El gráfico que abre estas estas líneas lo dice todo: el “no compres” sigue siendo una reflexión que nadie se hace; el adopta, una decisión ausente; y los más de 100.000 crímenes anuales en España con los animales, por desgracia, muy vigentes.

 

 

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