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Fecha: enero, 2016
Un libro que salva vidas
Arturo Checa 19-01-2016 | 7:01 | 0

Un sueño hecho realidad“. Así se llama un libro que no tiene otro propósito que el siguiente: despertar en quien lo lea el amor por los animales y, sobre todo, donar lo recaudado a la protectora de animales Modepran de Benimàmet. Fue la propia autora, Luz Gabaldón, la que me hizo saber de la existencia del libro. Ella me mando un mail, declarándose fan de este blog, y yo desde este instante me declaro fan del suyo, que os enlazo aquí, pero sobre todo de su gesto. Del gesto de gastar algo tan preciado en nuestras vidas como el tiempo para escribir un libro, pensando únicamente en las almas con patas y en salvar un buen puñado de vidas.

El libro está a la venta en Amazon, por 7,90 en el caso de libro de papel o 3,50 en el caso del ebook. En la propia página de Amazon, Luz explica la sinopsis de este libro:

“La realidad y la fantasía se unen en esta historia para dar voz a los animales. Concretamente, a dos gatos. Dana, la gata que finalizó su vida terrenal, habiendo pasado once maravillosos años de convivencia con su familia humana. Y Ruby, un gato repudiado por su familia humana, y golpeado y atacado en la calle por los de su propia especie. Dana, por mediación de la ‘Diosa Bastet’, deja su vida en la tierra para convertirse en espíritu gatuno. De ella dependerá que la felicidad vuelva a su familia. Su complicado reto consistirá en lograr rescatar de la calle a un gato que, tras su abandono, está herido en el orgullo; además, enfadado y hambriento. Su mayor ilusión será llevarlo junto a quienes, en su día, la llenaron de amor. ¿Logrará su propósito, Dana? ¿Será Ruby tan complicado? Animaros a descubrirlo por vosotr@s mism@s y tendréis las respuestas. Y, a su vez, ayudaréis a los perros y gatos de la Protectora de animales Modepran con vuestras descargas“.

Luz, con miembros de Modepran, en una feria en la que firmó ejemplares de su libro.

Luz incluso hace una pequeña reseña autobiográfica: 

“Nací a orillas del Mediterráneo, en mi ciudad Valencia. Unida para siempre al mar, es mi refugio tanto en los buenos, como en los malos momentos. Decidí ser escritora al leer ‘La Historia Interminable’. Siempre quise que mis historias fueran como aquel libro, que cada persona que lo leyera, se olvidara del mundo y se centrara en mi mundo imaginario. A los doce años, escribí mi primera obra de teatro. De aquella obra a mi primera novela publicada pasaron casi treinta años. Durante ese tiempo aprendí que, para mí, escribir era una necesidad para vivir”.

Escribir un libro y entregar las ganancias a salvar a animales abandonados a su suerte es ya suficiente prueba del amor que Luz siente por las mascotas. Pero echar un vistazo a su blog te lo acaba de confirmar. La definición que hace de su espacio personal en la red es su “rincón para compartir el amor por las palabras”, pero dentro incluye un espacio para animales, ‘El almas de los 4 patas’.

Luz firma su libro en el stand de Modepran, en una feria organizada en el Luis Vives.

En su blog hay historias que te parten el corazón, como la de ‘Limón’, un podenquito de dos meses lanzado por la ventana de un coche en una bolsa junto a su hermano. Este falleció, mientras que ‘Limón’ se quedó en manos de Modepran, la protectora a la que Luz dedica lo que recauda con su libro. Y así lo demuestra colgando las trasferencias que efectúa a la asociación: 40 euros por un lado, otros 40 en otro envío… Pequeñas cantidades pero OJALÁ mucha gente hiciéramos lo mismo por los ‘pequeños peludos’.

Limón, tras ser arrojado de un coche en marcha.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Así que mucha suerte y MUCHAS GRACIAS a Luz por su iniciativa. Una nueva hada madrina para las almas con patas.

 

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El rescate de un héroe anónimo
Arturo Checa 13-01-2016 | 9:23 | 6

Arturo Oliveira no sabe muchos días si va a tener para comer. La mañana en que sucedió esta historia, desayunó en uno de los muchos comedores sociales en los que Cáritas dan algo a los que nada tienen. Pero si algo le sobra a Arturo Oliveira es corazón, alma y cariño por los animales. Lo demuestra esta preciosa fábula, una noticia de esas que no salen en las portadas de los medios de comunicación ni acumulan miles de usuarios únicos en los digitales, pero que demuestra la grandeza del ser humano. Otra prueba de que aún hay esperanza con la bondad de nuestra especie.

El setter, en lo alto del tejado. FOTO HÉCTOR KEUDELL/BEMBIBRE DIGITAL

Ocurrió el lunes, y ya lo contó Bembibre Digital, una web local de la comarca del Bierzo, en León. Una página que también nos ha autorizado a recoger aquí las grandísimas fotos de Héctor Keudell. Las imágenes que recogen la grandeza del gesto de Arturo. Ocurrió el pasado lunes, en plena oleada de lluvias torrenciales que inundaron infinidad de territorios en Castilla y León y Galicia. Arturo acababa de regresar de desayunar del comedor de Cáritas. Y se encontró con un perro mestizo, con bastante de Setter, en lo alto del tejado de una nave agrícola de Bembibre. Bajo el perro, como se puede ver en las fotos, un auténtico mar como consecuencia de la abundante agua caída.

Arturo, tras sacar al can de una nave inundada. FOTO HÉCTOR KEUDELL/BEMBIBRE DIGITAL

El joven no se lo pensó dos veces. Pese a que la temperatura estaba más por debajo que por encima de cero, se lanzó al improvisado lago. El efecto en el can fue justo el contrario. Atemorizado, el animal se metió dentro de una nave agrícola absolutamente anegada. En vez de ver al joven como su salvador, lo vio como una amenaza. Pero Arturo no lo dudó. Se jugó el pellejo y braceó hacia el interior de la construcción.

El cansancio empezó a aparecer en la cara del héroe. De nuevo las estupendas fotos de Keudell lo atestiguan. Al final logró coger al perro y sacarlo de la nave. Arturo no hacía pie. Tiritaba congelado. Pero siguió nadando hasta alcanzar un cercado de madera en el que tomó aliento, agarrado. Tras reponer fuerzas siguió su lucha por poner a salvo al can, que movía también sus patas para ayudar en el rescate, confíado ya de que quien le portaba en brazos no podía más que ser su única salvación.

Arturo, agarrado a un cercado, coge fuerzas. FOTO HÉCTOR KEUDELL/BEMBIBRE DIGITAL

Pero Arturo aún tenía delante una última dificultad: salvar una verja de alambre y hierro que separaba a héroe y Setter de tierra firme. El joven logró sacar por encima de la misma al animal, aprovechando que era una valla de poca altura. Y el héroe, humilde y anónimo, entregó el perro a su dueño, que contempló atónito el rescate.

Arturo Oliveira no sabe muchos días si va a tener para comer. Pero no pidió nada por su gesto. Ni dinero ni fama. Los ojos del setter mirándole agradecido fueron seguramente su mayor premio.

Arturo, extenuado, a punto de culminar su rescate. FOTO HÉCTOR KEUDELL/BEMBIBRE DIGITAL

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Carta animal a los Reyes Magos
Arturo Checa 05-01-2016 | 8:22 | 2

Queridos Reyes Magos: así en masculino y con sus camellos y todo. Como Dios manda. Y la costumbre. Y como los niños desean ver. ¡Sooooooo! Freno, que me embalo y me salgo del tema, Sus Magas Majestades (por aquello del cambio de género del adjetivo, no porque sean ‘Magas’…. ¡sooooo!). Mejor repetimos…

¡Toma 2! Queridos Reyes Magos: Como creo que he sido muy bueno, he seguido un año más queriendo con toda el alma a mis queridos peludos (o plumidos, o escamados, o… como quieran que sean los bienamados animales) y pienso seguirlo haciendo durante el año recién estrenado (y al otro, y al otro, y al otro….), pues hoy mi post va en forma de carta que os envío, con todos mis deseos para este 2016, deseando que Melchor, Gaspar y Baltasar (los de siempre) me lo traigan (nos lo traigan) todo, todo, todo. Por los pequeños peludos. Allá va…

- Pido un año sin abandonos de perros y gatos, los más golpeados por los aproximadamente 150.000 casos que se registran cada año en España. Aunque también hay iguanas, cerdos vietnamitas, serpientes, papagayos… Todo víctimas de lo mismo: del capricho de tener un animal como si fuera un juguete, de la incapacidad y cobardía de no decir ‘no’ a la inocente ilusión de un niño, que reclama un cachorro sin saber que ello supone una vida atada a cuidarlo, pasearlo, alimentarlo, curarlo y sobre todo mimarlo y amarlo. Pero una vida que tiene poco de capricho y mucho de entregado cuidado.

 

 

 

 

 

 

- Pido un año en el que se disparen las adopciones en las protectoras, albergues y ongs animales, frente a las compras en tiendas de mascotas. Sinceramente: cada vez que alguien se compra un gato o un perro en uno de estos locales, mientras haya cientos de miles de animales malnutridos, llorosos y abandonados en las perreras, se comete un auténtico crimen. Acabemos con ello.

- Pido un año sin nuevos atropellos como la barrabasada de ‘Vaya fauna’ y sin que se la vuelvan a ‘meter doblada’ a un declarado defensor de los animales como Christian Gálvez. Seguro que su intención era buena y la diabólica ignominia fue cosa de la productora. Menos mal que, por una vez, la audiencia fue sabia y la aberración apenas duró tres meses en parrilla.

- Pido que de una vez por todas se acaben atrocidades como el festival de la carne de perro de Yulin. Una cita asquerosa, desagradable, inhumana y nada edificante ¿tradición? en la que los chinos se comen cada año 10.000 perros. Aquí no hay costumbre que valga, lo siento mucho. ¿Cómo comerse animales que sienten pena, dan la vida por sus amos o son capaces de morir de inanición junto a la tumba de sus dueños? Sólo un monstruo podría hacerlo. Hasta la ONU debería considerar esto como un crimen contra la humanidad. Y no hablo en broma. Y ojalá hubiera más heroínas como ‘la mujer que salvó a 500 perros’.

- Pido penas de prisión (con cumplimiento) para el maltrato animal, para demonios capaces de tener días y días a un animal abandonado en un balcón o en una planta baja, o molerlo a palos hasta morir.

- Pido duras sanciones para los GUARROS de los amos que dejan las mierdas de sus perros en calles y jardines. Pero multas de esas de tres ceros. La única forma de que se vuelvan cívicos y recojan lo que sus mascotas nunca dejarían por el suelo. La única forma de que aquellos que no aman a los animales, dejen de culpar a los perros. Los culpables no son ellos, sino los GUARROS de sus amos.

Y como a los Reyes es mejor no pedirles mucho para así acertar en el encargo, pues aquí me paro. Sólo una cosa más: que tengamos todos, animales y humanos, un MUY FELIZ 2016.

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