Las Provincias

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Fecha: julio, 2016
El Gobierno valenciano debe pagar por el maltrato a 40 caballos
Arturo Checa 15-07-2016 | 6:45 | 1

Sólo hay que ver esta foto, el bodegón infecto que abre estas líneas. Ese era el menú diario de 40 caballos. Un grupo de equinos torturados y dejados al borde de la muerte por un desalmado en el municipio alicantino de Callosa de Segura. La noticia ya la contamos en Las Provincias, con alegría por la condena de nueve meses de prisión que recayó sobre el responsable de este infierno. Aquí detallaré ahora un poco más la pesadilla en la que estaba sumidos esos caballos, que no sólo de perros y gatos, por desgracia, viven los infames maltratadores. Y contaré también la gran labor que realiza El Refugio del Burrito, una asociación que se desvive por ayudar a caballos, burros y todo este tipo de animales. Mejor lo cuentan ellos: “Investigamos casos de negligencia, abuso, maltrato o abandono a burros y mulos en toda España. Hay más de 300 animales viviendo en nuestras granjas. Desde enero de 2016 hemos participado en 56 investigaciones y recogido a 135 animales. El pasado mes de febrero lideramos un rescate masivo de cerca de 100 burros en Cáceres. Además, El Refugio del Burrito se implica activamente en causas que insten a la aplicación y mejora de las leyes vigentes en cuanto a bienestar animal”. Por cierto, que como no podía ser de otra forma, necesitan una inyección económica y tienen el refugio saturado. Si alguien se anima, aquí va un enlace en el que colaborar.

La alerta la dio Caballos Luna, otra de esas entidades que se dedica a velar por estos animales. Otro ángel de la guarda de burros, caballos o mulas. Al llegar al lugar para comprobar los hechos, El Refugio comprobó cómo los animales apenas se mantenían en pie. Escuálidos, devorados por las moscas, repletos de llagas y abandonados a su suerte. Su menú diario, frutas y verduras en estado de putrefacción. Sin sitio para siquiera corretear. Un sueño imposible comparado con la realidad de los equinos. Atados en corto con cadenas de hierro que dificultaban su movilidad. Los cascos los tenían infectados y tremendamente dañados.

El grupo vivía entre escombros, chapas metálicas oxidadas y restos de alambrada de espino. Los menos idílico del mundo. Un infierno por el que el autor recibió una contundente condena del juzgado de lo Penal número uno de Orihuela: nueve meses de prisión y, sobre todo, tres años de inhabilitación, lo que le impedirá ejercer como empresario equino, si es que se puede llamar de esa manera a su barrabasismo. La sentencia dejó claro la actitud del condenado: “Su flagrante desprecio a la vida, salud y bienestar de los animales, haciendo voluntariamente dejación de los mínimos deberes de alimentación y cuidado de los mismos provocando con ello detrimento del estado de salud de dichos equinos e incluso la muerte de algunos de ellos”.

La primera denuncia de El Refugio del Burrito fue desestimada, pero gracias a la intermediación del Eurogrupo por los Animales y a una campaña de recogida de firmas que pedía el cierre definitivo de las instalaciones, se reabrió el caso. La asociación protectora de burros y mulos recibió una orden de incautación temporal que permitió el traslado de los animales a sus instalaciones. El equipo de Bienestar Animal de El Refugio del Burrito contactó con otras protectoras y puso a salvo a un grupo de 14 caballos en Easy Horse Rescue Centre, de Alicante. No se pudo evitar el fallecimiento de otros 3 equinos propiedad del mismo dueño.

La denuncia y acción de la protectora de animales va incluso más allá: hace responsable de lo ocurrido al Consell, por su inacción al permitir el maltrato de los equinos. Pese a llenarse la boca de muchos dirigentes con la defensa de los derechos de los animales, en la práctica se permiten situaciones como esta. Ambos refugios reclamarán ante la Consejería de Agricultura de la Comunidad Valenciana los gastos derivados del cuidado y la alimentación de los animales. Estas protectoras de animales proporcionan atención veterinaria y refugio para toda la vida a equinos en situación de abandono y/o maltratados. Las administraciones públicas carecen de la capacidad y de las infraestructuras para hacerse cargo de estos animales, razón por la que los refugios emplean recursos propios -procedentes del apoyo de sus socios- para acudir en su auxilio.

Luchar por los derechos de los animales es algo más que llenarse la boca con ellos. Hay que actuar. Como El Refugio del Burrito. ENHORABUENA.

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Cuando los perros sufren en la playa
Arturo Checa 01-07-2016 | 7:19 | 0

Playita, brisa, cervecita, sombra y a gozar. Es lo que dice la teoría acerca de disfrutar en la playa. Pero la teoría no siempre se cumple. Y la práctica acaba siendo mucho menos agradable. Incluso sufrida. Andan estos días los partidarios perrunos y los no perrunos con la polémica acerca de que la playa de Pinedo haya perdido la bandera azul porque el Ayuntamiento haya habilitado una zona de baños apta para perros. No entraré en la polémica, más que nada porque me parece estéril. Sobra decir que yo soy partidario de que los chuchos puedan acompañarnos a la playa. Aún me acuerdo de Maya, mi dulce braco, y cómo disfrutaba los meses de no verano (los de verano me exponía a un linchamiento, amén de una multa, de los no propietarios de canes), por las tardes, refrescándose en la orilla, correteando al caer el sol y dando vueltas y vueltas en la arena. Soy partidario de las playas para perros y me cuesta entender cómo puede decidirse si se concede o no una bandera azul por el hecho de que haya o no chuchos. Se supone que es una insignia ecológica y de servicios de las playas. Apañados vamos… No debiera ser incompatible el bienestar de los ciudadanos, el de los canes y el de las distinciones playeras de la Unión Europea. ¿En qué mundo vivimos?

Pero el motivo de este post ya he dicho que no es ahondar en esta polémica, sino hablar de una escena que por desgracia se repite demasiado a menudo en las playas, y de esa forma no disfrutan los perros por mucha playa que tengan para ellos. Y la escena se resume perfectamente en fotos como esta:

Un perro con un bienestar muy mejorable. Foto de Irene Marsilla

 De hecho voy a dejar la palabra a una buena amiga y gran amante de los animales, Lola Gómez, que fue quien me escribió subrayándome el mejorable estado en el que están los perros en la playa de Pinedo. Os dejo con ella…:

“Habeis puesto una foto en una noticia en la que la dueña (en este caso era un dueño) toma el sol a placer mientras tiene atado a un perro labrador a la estaca que le dan para poderlo tener. Encima lleva un bozal que le impide jadear (los perros se ventilan por el jadeo) sin sombrilla y aguantando el sol del verano. Esto es una crueldad y no querer a su animal”.

Perros y amos, esto sí, felices. FOTO Irene Marsilla

“Los perros deben estar bajo sombrilla, con agua fresca a su disposición todo el tiempo. No deben llevar bozal y deben ser mojados de vez en cuando si se pasea con ellos un rato. Este paseo, además, no puede ser largo al sol. Amar a los animales no es ni disfrazarlos de humanos, ni presumir de ellos por el mero hecho de que te acompañen a la playa”

“Mis perros han venido siempre conmigo a la playa. A primera hora a dar un paseo, luego en su toalla, bajo su sombrilla (una sólo para él) y con agua fresca siempre a su lado. Y no mucho tiempo porque el calor, aunque sea bajo sombrilla, es enemigo de los canes, dado que estos no evaporan calor por la piel como los humanos (sólo en una infinitésima parte lo hacen) sino por el jadeo. Y desde luego jamás debe dejarse un perro en el coche ni siquiera con las ranuras de las ventanillas un poco bajadas en verano”.

Más disfrute canino-humano

No se pueden dar mejores ni más certeros consejos. Aunque, a la vista de algunas de las fotos que acompañan a este post, desde luego la mayoría de los canes disfruta tanto como sus dueños del día playero, que al final es de lo que se trata.

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