Las Provincias

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Categoría: Adopciones
Una cumbre contra el abandono

Animales, música, concienciación, exhibiciones de unidades caninas… No puede haber mejor plan para este domingo. Una cita con 55 protectoras de animales de Valencia, con perros y gatos abandonados, con especialistas de adiestramiento canino… Todo esto y mucho más en la IV Feria de Bienestar Animal que se celebra el domingo 2 de abril en el viejo cauce del Turia.

La Federación de Asociaciones Animalistas de la Comunidad Valenciana (Fedenva) ha organizado la 4ª Feria de Bienestar Animal de Valencia, que tendrá lugar de 10 a 20 horas en el viejo cauce, entre el Pont de l’Exposició y el de Les Flors).

La Feria tiene el objetivo de “educar y concienciar a la sociedad acerca del abandono animal, además de mostrar la tarea que llevan a cabo las protectoras y animar a la adopción”, como subrayan desde la organicaión.

En esta cuarta edición del evento, participan más de 55 protectoras de animales de Valencia, que mostrarán sus actividades a la sociedad y realizarán desfiles de perros. Aunque como nos explica José Manuel Gil, presidente de Fedenva, “en la Feria no se puede adoptar animales porque no queremos caer en la adopción por impulso, que luego puede frustrarse. Cada protectora deberá gestionar sus adopciones con las personas interesadas, ya que lo que se busca es la adopción responsable”.

En este evento se han organizado diversas actividades que se sucederán durante todo el día. La primera actividad será una presentación de las protectoras que participan con sus stands, para pasar, a las 11 horas, a un desfile de perros y fotos de gatos para adoptar.

De 12 a 13 horas tendrá lugar una exhibición de las unidades caninas de las policías locales de los municipios de Benifaió, Onda, Massamagrell, Godella, La Pobla de Farnals y Albuixec.

A las 13:15 horas actuará el grupo musical The Nucelars y ya habrá un descanso hasta las 17 horas. En el recinto se instalará un bar que dará servicio todo el día para comer y beber.

Las actividades se retomarán a las 17 horas con otro desfile de perros y fotos de gatos para adoptar y a las 18 horas tendrá lugar una clase de educación canina ofrecida por Valcanis. Finalmente, Rebombori Batukada amenizará el final de la jornada con sus ritmos de tambor.

Y hoy sábado 1 de abril, otra cita importante contra las perreras. Un fin de semana repleto de activismo animal.

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De tapeo para salvar podencos

Siete de cada diez perros que se abandonan en la Comunitat Valenciana son podencos. Las estrellas de la caza, uno de los ejemplares más cotizados entre los aficionados a esta práctica por su capacidad de aguante y rastreo en el campo, acaban condenados al abandono, a ser ahorcados en un árbol o incluso enterrados vivos cuando sus facultades fallan o su olfato empieza a no ser el de cuando era joven. Podencos SOS es una asociación valenciana, joven pero con ganas y un gran fin. Desde la entidad explican que nació “gracias a la colaboración y a la buena voluntad de un grupo de amantes de los animales pero, sobre todo, fue la respuesta a una gran necesidad. Un 70 por ciento de los perros que son abandonados en la Comunitat Valenciana son podencos. Ante esta situación, se decidió habilitar un terreno para rescatar a los animales que habían sido desahuciados de sus hogares y darles cobijo hasta que tuvieran la suerte de ser adoptados”.

Este refugio es la esperanza principal de los podencos que adoptan. En él esperan a ser adoptados. Otra ayuda posible es a través de donaciones en la cuenta de la entidad, con el número 3159 0019 6824 0038 0214 de Caixa Popular.

'Pui', adoptada en 2015.

La presidenta de Podencos SOS, Cristina Martos, lamenta que la Ley de Protección Animal no sea más severa, sobre todo en el sector de la caza. Explica que, en España, el podenco es visto como perro de utilidad por lo que, en muchos casos, si el animal no cumple con sus objetivos es sacrificado o abandonado: “Las leyes y la falta de control por parte de las autoridades pertinentes en el ámbito de la caza son insuficientes”.

En la caza, al contrario que en otras regiones, el podenco es el perro que más abunda en la Comunitat Valenciana, debido al terreno montañoso que la caracteriza. “Esta raza se adapta mucho mejor a la caza, al contrario que el galgo que se defiende más en superficies llanas. Es por ello que abunda el número de abandonos de esta raza en nuestra región”, indica Martos. Por esta razón, desde la organización hacen hincapié en tratar este problema de raíz y piden que se endurezcan las leyes “y se persiga tanto al que cría indiscriminadamente, como al que abandona y, por supuesto, al que maltrata o sacrifica. Algo bastante común si por el motivo que sea el perro no quiere o no sabe cazar”. Además, aseguran que una forma de atajar este problema sería limitar el número de perros por persona autorizada con licencia de caza.

Otro problema que afecta a los podencos es su difícil adopción. Es decir, a estos perros se les considera silvestres y muchas personas piensan que no se adaptarían bien a una vida más doméstica. Algo que, desde Podencos SOS, tachan de “falso”. “Esa errónea percepción genera un gran rechazo a la hora de adoptar un podenco. Son perros que muchas veces presentan problemas de socialización, pues la mayoría han sido criados en cuadras, naves, corrales o zulos. Al no haber recibido una educación en ese entorno, hay que armarse de paciencia y dedicación”, asegura la presidenta de la organización. De este modo, Martos lamenta que la adopción de podencos en España esté parada por “el desconocimiento y la falta de implicación o paciencia de la gente en general”. Explica que para mejorar la situación “lo fundamental sería concienciar a la sociedad y dar a conocer esta raza. Son perros característicos por la gran lealtad a su dueño, fieles y cariñosos. Tienen una mirada tan expresiva que los hace especiales”.

Para las protectoras de animales, el tema económico es un grave problema. En el caso de Podencos SOS, al ser una organización joven, les cuesta conseguir ingresos para mantener a los animales. “No nos conoce mucha gente y tenemos pocos socios colaboradores”, añade Martos. “Cuando, por ejemplo, hay algún gasto veterinario es una verdadera tragedia para una asociación de nuestra envergadura, pues muchos meses sólo llegamos para cubrir los gastos del pienso“. De este modo, los colaboradores de la organización siempre están ideando eventos o actividades que puedan aportar un mínimo de ingresos para mantener sus instalaciones y el bienestar de los animales.

Una de esas iniciativas tiene lugar este sábado 19. Será en la calle Explorador Andrés de Valencia, número 19. Allí, de 19:30 a 23:30 horas, servirán comida únicamente vegana. Un evento en el que no sólo la gente podrá disfrutar de las tapas cocinadas por los mismos colaboradores de la organización, sino que también podrán participar de forma solidaria, ya que el dinero recaudado será destinado a dar una segunda oportunidad a los animales rescatados. Hace unos meses ya llevaron a cabo la iniciativa, con gran éxito. No puede haber mejor combinación que tapear y salvar al mismo tiempo la vida de unos cuantos perros.

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Carta animal a los Reyes Magos

Queridos Reyes Magos: así en masculino y con sus camellos y todo. Como Dios manda. Y la costumbre. Y como los niños desean ver. ¡Sooooooo! Freno, que me embalo y me salgo del tema, Sus Magas Majestades (por aquello del cambio de género del adjetivo, no porque sean ‘Magas’…. ¡sooooo!). Mejor repetimos…

¡Toma 2! Queridos Reyes Magos: Como creo que he sido muy bueno, he seguido un año más queriendo con toda el alma a mis queridos peludos (o plumidos, o escamados, o… como quieran que sean los bienamados animales) y pienso seguirlo haciendo durante el año recién estrenado (y al otro, y al otro, y al otro….), pues hoy mi post va en forma de carta que os envío, con todos mis deseos para este 2016, deseando que Melchor, Gaspar y Baltasar (los de siempre) me lo traigan (nos lo traigan) todo, todo, todo. Por los pequeños peludos. Allá va…

- Pido un año sin abandonos de perros y gatos, los más golpeados por los aproximadamente 150.000 casos que se registran cada año en España. Aunque también hay iguanas, cerdos vietnamitas, serpientes, papagayos… Todo víctimas de lo mismo: del capricho de tener un animal como si fuera un juguete, de la incapacidad y cobardía de no decir ‘no’ a la inocente ilusión de un niño, que reclama un cachorro sin saber que ello supone una vida atada a cuidarlo, pasearlo, alimentarlo, curarlo y sobre todo mimarlo y amarlo. Pero una vida que tiene poco de capricho y mucho de entregado cuidado.

 

 

 

 

 

 

- Pido un año en el que se disparen las adopciones en las protectoras, albergues y ongs animales, frente a las compras en tiendas de mascotas. Sinceramente: cada vez que alguien se compra un gato o un perro en uno de estos locales, mientras haya cientos de miles de animales malnutridos, llorosos y abandonados en las perreras, se comete un auténtico crimen. Acabemos con ello.

- Pido un año sin nuevos atropellos como la barrabasada de ‘Vaya fauna’ y sin que se la vuelvan a ‘meter doblada’ a un declarado defensor de los animales como Christian Gálvez. Seguro que su intención era buena y la diabólica ignominia fue cosa de la productora. Menos mal que, por una vez, la audiencia fue sabia y la aberración apenas duró tres meses en parrilla.

- Pido que de una vez por todas se acaben atrocidades como el festival de la carne de perro de Yulin. Una cita asquerosa, desagradable, inhumana y nada edificante ¿tradición? en la que los chinos se comen cada año 10.000 perros. Aquí no hay costumbre que valga, lo siento mucho. ¿Cómo comerse animales que sienten pena, dan la vida por sus amos o son capaces de morir de inanición junto a la tumba de sus dueños? Sólo un monstruo podría hacerlo. Hasta la ONU debería considerar esto como un crimen contra la humanidad. Y no hablo en broma. Y ojalá hubiera más heroínas como ‘la mujer que salvó a 500 perros’.

- Pido penas de prisión (con cumplimiento) para el maltrato animal, para demonios capaces de tener días y días a un animal abandonado en un balcón o en una planta baja, o molerlo a palos hasta morir.

- Pido duras sanciones para los GUARROS de los amos que dejan las mierdas de sus perros en calles y jardines. Pero multas de esas de tres ceros. La única forma de que se vuelvan cívicos y recojan lo que sus mascotas nunca dejarían por el suelo. La única forma de que aquellos que no aman a los animales, dejen de culpar a los perros. Los culpables no son ellos, sino los GUARROS de sus amos.

Y como a los Reyes es mejor no pedirles mucho para así acertar en el encargo, pues aquí me paro. Sólo una cosa más: que tengamos todos, animales y humanos, un MUY FELIZ 2016.

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Un crimen cada cinco minutos

Mírese a la cara delante de un espejo. Descubra si tiene cara de inhumano. Si tras el verano se ha convertido en uno de los 100.000 desalmados que dejan varado a su suerte en la calle a un perro o un gato. El mismo que llegó a casa por un capricho del pequeñín de la casa, capricho que usted consintió con la misma falta de arrojo, valor y humanidad con la que luego lo arrojó a la puta calle. Mejor que yo lo cuenta el maestro Pérez Reverte en ‘No compres ese perro’, con párrafos tan memorables como este: 

Si eres de esa materia miserable de la que estamos hechos buena parte de los seres humanos, acabarás abandonándolo. Un viaje en coche a un campo lejano, una gasolinera, una cuneta. Abrir la puerta para que baje y seguir tu camino, acelerando sin atender los ladridos del chucho que correrá tras el automóvil hasta quedar exhausto, desorientado, incapaz de comprender que su mundo acaba de romperse para siempre. El resto no hace falta que lo detalle, pues lo sabes de sobra: él nunca lo haría, y todo eso. Los niños preguntando dónde está el perrito, papi, y tú oyendo aún esos ladridos que dejabas atrás. Avergonzado de ti mismo, o tal vez no. Ya dije antes que un rasgo del perfecto hijo de puta es arreglárselas para que sus actos acaben por no avergonzarlo en absoluto. Así que voy a pedirte un favor. Por ti, por mí, por tus hijos. Antes de ir a la tienda de mascotas esta Navidad, mírate al espejo. Y si no te convence lo que ves, mejor les compras un peluche”.

En cualquier caso, este verano se habrá consumado un crimen cada cinco minutos. Un perro (sobre todo) o un gato en la cuneta de una carretera, o gimoteando sin entender por qué los seres a los que adora lo dejan en la estacada. Es el porcentaje que se desprende de los 106.781 perros y 33.410 gatos recogidos por las sociedades protectoras en nuestro país el año pasado, según el “Estudio Fundación Affinity sobre el abandono y la adopción 2014”. Algo más de 140.000 abandonos en un año. Y la cifra real, sumando los que son atropellados, muertos a golpes, tiroteados o mil y una perrerías más, puede ser infernal…

Por desgracia, el “no compres” sigue arrasando. Y tras esa decisión está la mayoría de los abandonos… La adopción sigue estando entre las últimas opciones cuando se decide acoger un animal de compañía en el hogar. Affinity revela que la opción más habitual es recibirlo como un regalo de familiares o amigos. En concreto, casi la mitad de los perros (43%) y más de una tercera parte de los gatos (40%) llegaron a su casa en forma de obsequio. “Una opción que entraña riesgos si la decisión de incorporar a un animal, no la toma la persona que se va a responsabilizar de él“, señalan desde la Fundación.

Y el rastro de las tiendas de animales, de los “caprichos” como el trasfondo de los abandonos, se confirma al observar los datos de la raza de los animales. Muchos no son precisamente unos desharrapados. Aunque la mayoría de perros y gatos recogidos son mestizos, un 22% de los perros y 10% de los gatos son de raza pura y en cuanto a edades, encontramos tanto sénior, como adulto y cachorro. En el caso de los cachorros, es un porcentaje superior al total de la población de cachorros en España.

El gráfico que abre estas estas líneas lo dice todo: el “no compres” sigue siendo una reflexión que nadie se hace; el adopta, una decisión ausente; y los más de 100.000 crímenes anuales en España con los animales, por desgracia, muy vigentes.

 

 

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El perro de Casillas

Doce y Casillas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Siempre me ha parecido un chaval genial. Desde aquella frase que pronunció con el apogeo de Beckhams, Ronaldos (el gordo) y Zidanes y que yo grabaría a fuego en todos los chavales, futbolistas o no, de hoy en día: “¿Galáctico? Yo no soy galáctico, yo soy de Móstoles”, respondió a las preguntas de un periodista acerca de si él era otra pieza del universo florentiniano. Quizás aquella sentencia fue también la puntilla, nada más empezar, de la relación de Iker Casillas con el todopoderoso Florentino Pérez.

Y de aquellos polvos, estos lodos (en el sentido terrenal de la expresión, ojito…). Tal vez de la nada forzada humildad de Casillas en aquellos tiempos ha salido el muy forzado homenaje que finalmente el Galáctico Florentino se ha visto obligado a dar al símbolo del madridismo en su adiós, con la bana sonora de ‘Florentino, dimisión’ e ‘Iker, Iker’ en la grada del Bernabéu. Todo ello después de un vapuleo de la prensa nacional e internacional por el tratamiento del Real Madrid, de un hervir de casi 48 horas de las redes sociales por la manera del Real Madrid de tratar la salida del guardameta y de una corriente de indignación en toda España. Un tuit que leí de @anitacobos lo resume todo a la perfección: “Iker perdió su magia, pero el Madrid perdió el respeto”. Y el señorío que tanto proclama, diría yo…

La fuga de Doce... :-)

Pero claro que este post no va de fútbol. Va de perros. Del perro de Casillas. No por vagancia del portero. Me temo que nunca fue así. Ya lo dice Del Bosque, cuando recuerda al Iker chaval, con 9 años, llegando el primero a la ciudad deportiva del Madrid, cuando los jugadores aún llegaban en coches normales y no en elefantiásicos deportivos y galácticos bemeuves. Así nos va… Pero al lío, que me lío. El perro de Iker Casillas es otra prueba de que el de Móstoles es un buen chaval. Kant dijo una vez: “Podemos juzgar el corazón de una persona por la forma en que trata a los animales”. Sé que me repito como la salsa de ostras de la ternera china con esta frase, pero es que me encanta. Y Casillas demuestra que tiene buen corazón con su mascota.

Doce, de cachorro.

Su perro se llama Doce, hace años que vive a su lado, y no es tampoco un perro galáctico. Podía Iker tener un can exótico (un chow-chow), ultracaro o muy sofisticado. Pero no. Tampoco es que sea un pobre chucho mestizo de la calle, pues Doce es un Golden Retriever de lo más mono, de pura raza y mono. Pero era un can abandonado. Iker y Sara Carbonero lo adoptaron cuando aún no eran padres de Martín y sus paseos por el barrio de La Finca (la urbanización de lujo en la que viven -o vivían hasta ahora-, a 2,5 milloncejos su casa, que aquí si hay Galaxia) forman parte de la carnaza de la prensa rosa. Y pudiendo tener el más ultramono, ultrapijo y de ultraraza de los perros, Iker optó por un can abandonado, dejado a la mano de Dios en una protectora y destinado a un sacrificio.

También Sara, of course...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Otro gesto que le honra y que demuestra que sí, que Iker Casillas es un buen tipo. Y claro, luego hasta los propios perros tratan de imitarle. Que se lo digan a Purin, este Beagle que triunfa en la red como ‘el otro Casillas’.

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12 nuevas vidas

“Como particulares no tenemos medios para atajar el abandono, únicamente somos capaces de cambiar sus nefastas consecuencias, adoptando a los que son abandonados si podemos permitírnoslo, o con voluntariado o donaciones para mejorar sus condiciones de vida”.

La reflexión de la actriz valenciana Carmen Juan fue el espíritu, el mensaje y el ánimo que supuso el pistoletazo de salida para una de esas iniciativas maravillosas con los ‘pequeños peludos’. Así arrancó el desfile de perros abandonados, organizado por AUPA y Bioparc (es el quinto que ve la luz gracia a la colaboración conjunta), que poco antes de Navidad logró 12 milagros: que una docena de perros iniciaran una nueva vida… Gaspar, Irma, Ibiza, Laica, Nudo, Ícaro, Trufa, Dick o Set fueron algunos de los canes que han comenzado 2015 con la mejor de las noticias: ser acogidos y tener la posibilidad de VIVIR.

AUPA (Adopta Un Perro Abandonado) es una entidad que rastrea las perreras de Valencia en busca de perros a los que salvar, a los que dar una segunda oportunidad. Los rescatan, los medican, los alimentan, los miman… Todo, como siempre en estas organizaciones de ‘ángeles de la guarda’, de manera voluntaria, altruistamente, sin ánimo de lucro y con el impulso de personas anónimas, ciudadanos como cualquiera de nosotros con una vida estresante y sin un segundo libre, aunque ellos encuentran tiempo para su loable misión. Si uno no puede adoptar (no es ningún capricho) siempre puede donar (Banco La Caixa - Cuenta AUPA: 2100-7391-12-2200008763). Y estas son las nuevas vidas…

Gaspar.

Gaspar ya puede empezar de nuevo. Es uno de los 12 adoptados (desfilaron casi 40 perros, con lo que la proporción lograda por AUPA en el magnífico marco del Bioparc, que también participó en el desfile, es más que positiva, aunque uno siempre querría más…). Apenas tiene un año, y es un joven podenco, esa raza tan maltratada por los cazadores, ese colectivo tan necesario para mantener el equilibrio en el medio ambiente, con el responsable control cinegético, pero al mismo tiempo capaces de enormes atrocidades. Los podencos ahorcados, muertos a tiros o abandonados en las cunetas de carreteras se cuentan por centenares o miles en España. “Tienen una vida muy triste. Recluidos y hacinados en pequeños espacios hasta el día en que les necesitan para cazar. Gaspar ha acabado en mejores manos. Desde AUPA lo definían como “inquieto y alegre”, deseoso de estar con gente pero al mismo tiempo muy tímido. Enhorabuena por tu nueva vida, pequeño. Y gracias a Elena Lis, la persona que hasta ahora la ha tenido acogida.

Abba, una 'abuelita' adoptada en el Bioparc.

Irma, con sólo tres meses, ha vuelto a vivir. Desfiló por el Bioparc demostrando que es “una cachorrita bastante movida”, como la definen desde la asociación. Enloquece con sólo ver una pelota. Y ladra juguetonamente al paso de cualquier perro, le da igual el tamaño. Una delicia que ha disfrutado hasta estas Navidades Tamara, su ‘mami’ de acogida.

Rabbit recibe amor en el desfile.

Laika. Su historia es una de tantas pesadillas por los abandonos. Tendrá entre dos y tres años. Llegó a la sede de AUPA “muerta de miedo y en muy malas condiciones”. Con las almohadillas de los pies quemadas, destrozadas. El precio de vagar por la calle en busca de un hogar. En busca de amor. Devorada por las pulgas. Ahora, y tras la ayuda de su acogedora Ana Monforte, es alegre, juguetona y vivaz. Feliz nueva vida, Laika.

Nudo, con su nueva familia.

Nudo. Qué decir de Nudo. Si la historia de Laika es un ejemplo de los efectos de los abandonos y del pundonor de los canes, el de este perro ya adulto (7-8 años) es una auténtica epopeya. Apareció abandonado en un corral. Devorado por la suciedad, por los nudos en su pelaje (hasta su nombre es un homenaje a su lucha), por los parásitos, por la infección de sus ojos, cojo, muerto de miedo… El miserable pago de la raza humana al mejor amigo del hombre. Desde AUPA sospechan que vivió toda su vida “abandonado en la granja y que no supiera ni lo que era una caricia”. Ahora se derrite con cada caricia (bien lo sabe María José Pou, la que ha sido hasta ahora su ama de acogida), aunque no abandonará jamás el miedo que vive dentro de su cuerpo.

Laila.

Son sólo algunos de las historias de adopciones detrás del desfile organizado por AUPA y Bioparc. En él hay otros titanes. Como Nuka y Laila. Ellas no sólo luchan contra la lacra del abandono. Luchan contra la lacra social de ser una raza de las llamadas ”de presa”. Ellas son dos pitbull, una raza que, como lamentan desde la asociación, “en Estados Unidos son casi la mascota oficial. Es muy normal verlos correr y jugar en parques, o esperar atados a las puertas de supermercados esperando a su amo. Aquí, sin embargo, están considerados un peligro y la mayoría de veces son tratados fatal”.  El fruto de los tópicos irracionales. Y eso que Nuka y Laila son dos amores. En las instalaciones de AUPA, Nuka vive con otros CUATRO PERROS (¿¿dónde está la innata agresividad de la raza??). Y juega todos los días con VEINTE PERROS MÁS. Sí, es una PIT BULL.

Sus historias son un ejemplo de que hay vida y esperanza más allá del abandono. Y, a todos ellos, por cierto, ¡¡feliz día de San Antonio Abad!!, el patrón de los animales, el mismo que como cada año volverá a congregar el próximo sábado 17 de enero a cientos de personas durante la bendición de los animales en la calle Sagunto de Valencia. ¡FELIZ VIDA!

 

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