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Categoría: historias humanas
Diez supervivientes en busca de hogar

Todos los valencianos volvemos a tener este domingo una cita con la humanidad, con la solidaridad, con el cariño y con las historias de superación. A las 12 horas, en la explanada del Bioparc, con la protectora AUPA (Adopta un perro abandonado) y el propio parque natural como organizadores, tendrá lugar el 9º Desfile de Perros Abandonados. Por allí pasarán Blaky, Álex, Bartolo, Grecia, Loris o Lucy, algunos de los canes que buscan una nueva vida. Estas son las historias de 10 supervivientes, una decena de luchadores que sueña con ser adoptado por alguno de los asistentes. Su promesa, llenar de alegría y entusiasmo su nuevo hogar.

 

Blaky, la mendiga del corazón roto

 

Blaky va camino de los siete años y es una perra mestiza con una dura historia a sus espaldas. Erich era un señor alemán que pedía la voluntad a los transeúntes en una acera de Puçol. “Nunca el tratamiento de ‘señor’ ha estado utilizado con más propiedad”, subrayan desde Auna. Erich era un señor de los pies a la cabeza. Siempre educado, correcto y limpio. Era muy agradecido y todos lo que le trataron le apreciaban. Quedó demostrado al día siguiente de morir. El lugar donde mendigaba amaneció lleno de flores y velas. Alguien hace años le dio dos cachorros de una camada que, como tantas otras en nuestro país, vino al mundo destinada de antemano al abandono.

Esas dos perritas, Blaky y Ringo, tuvieron suerte, porque hallaron al más cariñoso y responsable de los amos. Adoraba a sus perros. Los alimentaba bien, antes incluso que a sí mismo. verdad. Blaky y Ringo eran su única familia. Hace dos años Ringo enfermó. Aunque Erich hizo todo lo posible para curarla, pagando lo que podía y los veterinarios pusieron el resto, no pudieron salvarla. El vínculo con Blaky se hizo más estrecho si cabe. Ya solo se tenían el uno al otro. Hasta que Erich falleció. Blaky fue llevada a la perrera que gestiona AUPA. Triste, comiendo poco, acercándose a la puerta para ver si regresa Erich. Es muy educada y cariñosa. Si desde algún lugar Erich puede ver a Blaky, solo descansará tranquilo cuando encuentre un hogar donde alguien vele por ella.

 

 

Zeuss, cinco años atado a un árbol

Zeuss es un precioso labrador de 5 años. Alguien se encaprichó de él, pero cuando era tan solo un bebé de pocos meses, decidió que ya no podía tenerlo y lo regaló sin preocuparse de si lo iban a cuidar, a querer y a tratarlo como es debido. Así fue como Zeuss pasó 5 años atado a un árbol, sin ningún tipo de protección y de cuidados, hasta que la policia lo rescató. Cuando AUPA se hizo cargo de él, estaba en condiciones lamentables. Además de desnutrido y con una plaga de garrapatas, tenía una otitis severa, por la que ha tenido 2 intervenciones. Tampoco andaba bien, pero las radiografías revelaron que era tan solo por falta de costumbre. Ahora Zeus ha vuelto a nacer. Está completamente recuperado, es alegre, bueno, noble, obediente, muy comilón y juguetón. Solo espera compartir el resto de su vida con una familia a la que dar todo su amor.

 

 

Álex, el solitario del monte

Este vivaracho mestizo de podenco de apenas 10 meses tenía una hernia escrotal muy grande y una rotura de rotula de nacimiento. Y esas fueron las razones que llevaron a los desalmados de sus amos a abandonarlo sólo en el monte. En AUPA lo tuvieron que operar de urgencia. Su vida peligraba. El domingo correteará por la explanada del Bioparc en busca de amor de sus nuevos amos. Hay algo que le encanta: cazar moscas.

 

 

 

El juguetón: Bartolo

Desde AUPA lo describen muy gráficamente. Es un perro muy alegre, juguetón y cariñoso. Tiene un pequeño problema de acumulación de colesterol en la cornea, pero esta respondiendo muy bien al tratamiento, y ello no le impide en absoluto hacer una vida normal. Se lleva bien con todo el mundo, es obediente y le encanta jugar, tanto que a veces “jugando un poco bruto”, señala la protectora.

 

 

Grecia, amarrada a un poste

Sólo hay que mirar el rostro de esta preciosa perra mestiza de 10 meses para comprobar que es la bondad hecha animal. No pueden haber ojos con mayor cariño y dulzura. Y eso que tiene una terrible historia detrás. Con unos 6 meses la dejaron atada a un poste en un camino en el monte. En AUPA hablan claro sobre cómo alguien puede actuar así: “No sabemos que puede llegar a pensar esta gentuza dejando que sus perras críen sin control y/o cogiendo cachorros y luego abandonándolos en cuanto crecen. Lo que tampoco entendemos es la cantidad de personas que se hace cómplice de actos tan crueles y no denuncia por el miedo al que dirán. Si tu vecino tiene una perra embarazada y consigue “regalar a todos los cachorros”, lo mas seguro es que lo haga de esta forma (abandonándolos en una perrera). O también si tiene un perro que, de repente, desaparece!…entre todos podemos ayudar a los perritos si hablamos con las protectoras que se encargaran de denunciar. Es desagradable, triste y cada vez mas indignante la falta de respeto a la vida que tiene mucha gente”. Grecia forma parte de una camada de cinco hembras, tres de las cuales ya están felizmente adoptadas.

Grecia, atada a un poste.

 

 

La simpatía de Lara Croft

A Lara le ha costado mucho acostumbrarse a la vida en la perrera. “Sabemos que estuvo días vagando sola por un pueblo sin que nadie pudiera cogerla. Cuando entró estaba muy apática, gruñía y no quería relacionarse ni con perros ni, mucho menos, con personas. Ahora Lara, esta preciosa perrita de tamaño mediano-grande, que nació calculamos que en agosto del año pasado, está súper simpática”, explican desde AUPA. La protectora la describe como muy sociable, curiosa, juguetona, “le encanta la compañía y los mimos y se porta muy bien”. Ojo, tiene sus preferencias: “sigue desconfiando de los hombres, lo suyo son las chicas”. Ah, y le pirra otra cosa: jugar con las mantas.

 

 

El glotón Loris

Es un precioso y pequeño Rottweiler de nueve meses. Sólo tiene una debilidad. Lo único que le pierde es la comida. Por lo demás, es un perro muy noble, cariñoso, sociable, simpático y obediente. “Esto nos confirma una vez más que no existen los perros peligrosos. Solo personas crueles e irresponsables”, enfatizan desde la protectora.

 

 

Lucy, la maga de las puertas

Mestiza, con cuatro añitos, no hay puerta que se resista a Lucy. Las abre todas, con mucho ingenio, explican desde AUPA . Aunque está algo gordita, también es muy buena saltando vallas. Además de ágil es muy divertida, muy dulce y cariñosa, obediente y en casa se porta genial. Lo único que necesita es alguien que le haga compañía. Un perrito le vale, pero tiene que ser ella quien lo elija.

 

 

Lupo el pegajoso

 

Entro con un collar de pinchos muy apretado en el cuello. Con dos añitos Lupo es un poco inquieto cuando esta rodeado de perros grandes. Le encanta la compañía de las personas y es muy pegajoso cuando quiere caricias. Simpático y cabezota, con Lupo tendrás un compañero fiel. Eso sí, desde AUPA recomiendan que esté con personas que ya hayan tenido perro porque necesita confianza y unas pautas a seguir.

 

 

La dulce Miss

 

Es una de las ancianitas de los supervivientes que desfilarán el domingo en el acto de AUPA y Bioparc. Tiene unos 10 años. Quizás la abandonaron por su edad. Sin embargo, es una perra ideal, dulce, muy obediente, siempre está de buen humor y da buena energía. No hay más que contemplar su mirada de vieja sabia.

 

 

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Héroes de cuatro patas

(VOTA AQUÍ A HÉROES DE 4 PATAS
EN LOS PREMIOS TEAMING)

 

Han salvado vidas participando en el asalto de casas ocupadas por peligrosas bandas de Europa del Este. Han detectado partidas de coca, hachís, heroína o marihuana en puertos y aeropuertos, sacándolas del mercado y evitando que hubiese nuevos adictos, nuevas familias rotas por la maldita droga. Se han dejado la piel y las patas en la nieve o andando horas por el monte, como integrantes de grupos de rescate, para salvar la vida a excursionistas extraviados o ancianos perdidos. Son Danko, Rex, Lucky, Oti… algunos de los héroes de cuatro patas que hoy, jubilados, viven ya con familias de adopción. O como Negro: “Hola, me llamo Negro. Un perro policía jubilado. He cambiado de vida y de aires, y quiero compartir con vosotros algunos de mis mejores momentos”, dice en su página de Facebook. .Otros como Enma, Phanton, Yoda o Mago aguardan la oportunidad de ser adoptado y empezar una nueva vida.

Danko, una leyenda en la Policía Nacional.

Son héroes de cuatro patas, perros que tienen una plácida jubilación tras haberlo dado TODO por la sociedad al servicio de la Policía Nacional, Guardia Civil, Bomberos, Protección Civil, Ejército… Y es gracias a Héroes de 4 patas, que así se llama la asociación surgida en 2015 e integrada por policías nacionales, con un objetivo: buscar un hogar a los que fueron sus compañeros.

La leyenda Danko y Sherpa, su hermana en su nueva vida.

Por mucho que yo os cuente, seguramente NADA lo resume y transmite mejor que este precioso vídeo grabado por compañeros hablando de compañeros. Puro amor:

Lo cuentan ellos mismos también en su web: Héroes de 4 Patas nace en Enero del año 2015 y va creciendo gracias a la ilusión de un pequeño grupo de personas amantes de los animales, pertenecientes a Policía Nacional, que siendo conscientes de las carencias existentes en España en lo referente a la jubilación de los perros de trabajo utilizados por las distintas Unidades Caninas, deciden crear esta organización sin ánimo de lucro, con el objetivo fundamental de ofrecer una retirada digna y de calidad a los Héroes de 4 Patas que durante gran parte de su vida han estado al servicio de la Sociedad. Igualmente, queremos dar a conocer la historia y la labor tan importante que realizan a diario, tanto guías como perros, y finalmente pretendemos conseguir  que dejen de ser una simple herramienta de trabajo y se les valore como auténticos compañeros.
Su logotipo resume su espíritu. También lo resumen ellos: “Simboliza la chapa de un perro,  utilizando los colores corporativos de cada cuerpo: Rojo (Bombero), Azul (Policías) y Verde (Guardia Civil). El símbolo se compone de un escudo (símbolo de protección y elemento omnipresente en los héroes), y un H de “Héroes” con terminaciones que recuerdan huesos (símbolo de premio para perros). Como se puede apreciar se ha tratado de cuidar hasta el último detalle, deseando que el  logotipo represente la esencia de este proyecto”.

Lily, otro mito en la Policía Nacional.

Hablando de los perros de trabajo, hay que decir, que su vida laboral oscila en torno a los 8-9 años, es decir, dedican toda su juventud a prestar servicio, y cuando sus facultades empiezan a mermar, o no pueden desempeñar sus funciones, entonces son jubilados. También existe la posibilidad de perros jóvenes que tras ser adiestrados para colaborar con dichos cuerpos, finalmente carezcan de las aptitudes necesarias para el papel que deben desempeñar y sean rechazados para ese trabajo.

A Lily tienen que operarla de una pata. Parte del dinero del premio será para ella.

Y esta es la encomiable labor que realizan Héroes de cuatro patas y por lo que he realizado este post: para pediros que votéis a esta ong en los Premios Teaming, una votación en internet a la mejor campaña de marketing solidario y a la que concurre esta asociación.

Negro, con el policía nacional y doble medallista olímpico en piragüismo en Río, Saul Craviotto.

Ahora mismo van en segundo lugar. Hagamos que vayan los primeros, para hacerse con los 1.000 euros de premio, o al menos con los 500 del segundo. Puedes votar AQUÍ hasta el 8 de noviembre. Con el dinero seguirán manteniendo a un sinfín de héroes hasta lograr su adopción. O podrán operar de una pata a Lili, una ‘abuelita’ de la policía nacional, otro mito del cuerpo como Danko, una pastor belga malinois jubilada y que sólo espera recibir el mismo cariño con el que ella trabajó cada día para salvar vidas.

Oti, en el paraíso en el norte de España tras su adopción.

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Así se queda un perro tras siete meses de abandono

Alexia vaga entre camiones. Alexia se acerca tímidamente, para luego retirarse atemorizada, ante el paso de cualquier persona. Se aproxima en busca de comida. Quizás más bien de una caricia, en busca del cariño que hace meses que le falta. Alimentar el alma acaba salvando más vida que alimentar el propio cuerpo. Es el sentimiento que emana del cuerpecillo aún blanco y saludable de Alexia. Pero luego huye. Con la cabeza agachada, las orejas arrugadas y el rabo entre las piernas. Y su cuerpo se desvanece otra vez entre los camiones, clientes y humanos con prisa que pasan por la gasolinera de Valencia.

 

Una vez más, una imagen vale más que mil palabras. Y la sucesión de estas dos imágenes, entre las que han pasado siete meses demuestran una cosa: el abandono es maltrato. Aunque no golpees al animal, aunque no lo sometas a tortura ni lo tengas atado sin comida ni agua, abandonar es maltratar, idéntica salvajada. Y como ello debería esta penado por el Código Penal. Ahí va la imagen que lo dice todo: el efecto de siete meses de abandono y el aspecto de Alexia antes y después.

 

Alexia hace siete meses y ahora.

 

Hace años Alexia debía ser la niña mimada de casa. Quizás no hace mucho más de un año. Entonces debía ser la reina de la casa, chalé, casa de pueblo o la que fuese su morada. Hasta que Alexia dejó de ser el caprichito del hijo de papá, se convirtió en una carga demasiado grande para el malnacido de su amo o empezó a no cazar bien y el inhumano de su dueño decidió que prefería tener una boca menos que alimentar. A los hijos de puta no les hacen falta excusas ni argumentos. Alexia acabó en la calle. Y si no llega a ser por la lucha, tesón, entrega, humanidad y bondad demostrada por un grupo de rescatadores, DURANTE SIETE MESES de intentos para ponerla a salvo, hoy estaría muerta. Este vídeo, obra de Michel Nebón, lo resume muy bien todo.

Espero que usted, el ser sin corazón que lee este y está pensando en abandonar a su perro, o acaba de hacerlo, no pueda pegar ojo, ni comer, ni siquiera respirar después de haber visto este vídeo. Eso que le ha ocurrido a Alexia le va a ocurrir a su buen amigo. No lo hagas. Y si ya lo has hecho, búscalo. Tiene remedio. Él, igual que Alexia busca el rostro de su amo entre los desconocidos que pasan a su lado en la gasolinera, estará esperándote. Siempre. Le hagas lo que le hagas. Esa es la grandeza de los animales que nos falta a los seres humanos. 

El ‘alma mater’ de esta historia vuelve a ser Michel Nebón. Sé que muchos dirán que me repito, que demasiado a menudo es el protagonista de este blog. Yo digo que nunca es demasiado. Que lo que hace él, en este caso ayudado por otras personas, no tiene nombre. Y que las decenas de perros y gatos a los que ya ha salvado la vida, hacen que nunca sea demasiado nombrarlo en este blog. Alexia es ya otra de ellas. Ahora lucha por recuperarse de ‘riquetsia’, sarna de dos tipos y anaplasma.

Su última heroícidad y la moraleja que saca de todo esto, es explicado perfectamente por Michel en su página de facebook. Y aquí lo reproduzco: 

Alexia es el reflejo del abandono. Del abandono en estado puro. Su deterioro físico no se debe a ningún tipo de maltrato, nadie le ha hecho nada, nadie le ha pegado… El abandono en sí, es MALTRATO. Alexia fue abandonada en perfecto estado de salud. Y solo 7 meses después, este es su lamentable estado. No hace falta pegar ni maltratar para matar a un animal. Cuando abandonas un animal, lo condenas a muerte.

Alexia ha estado a punto de morir. La hemos rescatado justo a tiempo, pues el abandono estaba acabando con ella. Muchísimas gracias a Rafa Ardevol, Vicente Cervero (SOS RESCUE), Betty Morena, Carlos y Noelia, por estar ahí, por rescatar a Alexia, por no mirar a otro lado. En definitiva, por salvarle la vida. Esa vida que le habían arrebatado al abandonarla.

¿Cuanta tristeza, cuanta soledad, cuantas penurias habrá pasado este ángel hasta llegar a este estado? Se acabó pequeña. Jamás volverás a sufrir. Ahora solo nos queda darle un empujón, seguir ayudándola a recuperarse, a sanar sus heridas, físicas y psicológicas. Y para ese duro camino es para el que os pedimos ayuda. Necesitamos vuestra ayuda para poder costear los tratamientos que conviertan a Alexia de nuevo en la preciosa perra que era hace solo 7 meses.

¿Nos ayudas a ayudarla?

ES79 3058/2015/81/2720004100
SWIFT / Código BIC CCRIES2AXXX
Titular: Miguel Nebon Huerta
Paypal: michelnebon@hotmail.com

 

 

 

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La lealtad no entiende de color de piel

Foto de Sajjad Hussain. /AFP

En el sistema de documentación del periódico tengo una carpeta bajo el nombre de ‘Dog’. En ella entran cada día decenas, cientos de fotos de perros de todo el mundo. Es un pequeño oasis en el que me refugio a veces para escapar de juegos de naipes con el Gobierno del país como botín, de ‘Taulas’, tahures del dinero público o de explicaciones no dadas por políticas de postín. Un refugio en el que deleitarse con fotografías de perros patrullando la franja de Gaza con el mismo afán juguetón con el que corretean tras una pelota, ajenos a la maldad y destrucción que reinan a un lado y otro entre esos que se hacen llamar seres “humanos”; o instantáneas de desfiles de perros ataviados como payasos, saltimbanquis o vestidos de zorros; pequeños falderos refugiados en los brazos de sus amos mientras a su alrededor se decide el futuro del primer país del mundo en eso que casi suena a ladrido de los Caucus de Iowa; o cachorros a los que acarician niños de rostro ennegrecido a su llegada a Europa, refugiados de los miles que cruzan a diario el continente huyendo de la guerra y la barbarie en Asia, por fortuna supervivientes de esa lacra de 10.000 niños desaparecidos en el camino, al parecer víctimas de las mafias de explotación sexual de menores.

Y hoy me he parado en la imagen que abre estas líneas. Mientras la contemplo suena en mis auriculares el tema principal de la banda sonora de ‘La lista de Schindler’. Esa epopeya del industrial alemán que, una buena mañana, decidió jugarse la vida por salvar a miles de judíos, aun a riesgo de que eso le costara perder la suya propia. Y lo miro a él, a ese chucho de pelo blanco pero ennegrecido por la suciedad de la calle. Con un vistazo sirve para comprobar que estamos en la India. La túnica naranja del dueño (o dueña, porque cuesta discernir si es hombre o mujer) del can delata al instante la situación geográfica de la escena. Pero de no ser por eso, podría ser cualquier calle de Valencia, Madrid, Roma, Nueva York o Tombuctú.

El pie de foto sitúa el instante en Nueva Delhi, ayer 1 de febrero, y describe a los protagonistas como “un vendedor y su perro”. Si los ropajes del protagonista humano de la instantánea fueran más neutros, la foto serviría para cualquier rincón del mundo. Y la conclusión es clara: la lealtad no entiende de color de piel. Ni de culturas, ni de civilizaciones, ni de idiomas, ni de costumbres. La lealtad es intrínseca a los perros. El de la foto diríase que dormita, que unos segundos después de cerrarse el objetivo de la cámara y captar la estampa, el mestizo cabeceará taciturno. Quizás arrancará una sonrisa del vendedor o vendedora, un instante de alegría en una vida callejera de suplicio, hambre, frío y calor. Al chucho le da igual.

Como le da igual a cualquier chucho callejero de cualquier rincón del mundo. Dicen que los occidentales son más sentimentales y humanos que los fríos orientales. Que aquí somos más de hacer vida en la calle y allí más de hacerlo de puertas para adentro. Entre chuchos es lo mismo. Aquí y allí son y serán fieles. Pasen hambre, frío, sueño y acabe costándoles eso la muerte. Seguirán día y noche al lado del vendedor hindú o del mendigo que empuña una guitarra y un brik de vino en cualquier esquina de Ruzafa. Fieles sin mirar la hora o el color de piel de su anhelado amo.

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Un libro que salva vidas

Un sueño hecho realidad“. Así se llama un libro que no tiene otro propósito que el siguiente: despertar en quien lo lea el amor por los animales y, sobre todo, donar lo recaudado a la protectora de animales Modepran de Benimàmet. Fue la propia autora, Luz Gabaldón, la que me hizo saber de la existencia del libro. Ella me mando un mail, declarándose fan de este blog, y yo desde este instante me declaro fan del suyo, que os enlazo aquí, pero sobre todo de su gesto. Del gesto de gastar algo tan preciado en nuestras vidas como el tiempo para escribir un libro, pensando únicamente en las almas con patas y en salvar un buen puñado de vidas.

El libro está a la venta en Amazon, por 7,90 en el caso de libro de papel o 3,50 en el caso del ebook. En la propia página de Amazon, Luz explica la sinopsis de este libro:

“La realidad y la fantasía se unen en esta historia para dar voz a los animales. Concretamente, a dos gatos. Dana, la gata que finalizó su vida terrenal, habiendo pasado once maravillosos años de convivencia con su familia humana. Y Ruby, un gato repudiado por su familia humana, y golpeado y atacado en la calle por los de su propia especie. Dana, por mediación de la ‘Diosa Bastet’, deja su vida en la tierra para convertirse en espíritu gatuno. De ella dependerá que la felicidad vuelva a su familia. Su complicado reto consistirá en lograr rescatar de la calle a un gato que, tras su abandono, está herido en el orgullo; además, enfadado y hambriento. Su mayor ilusión será llevarlo junto a quienes, en su día, la llenaron de amor. ¿Logrará su propósito, Dana? ¿Será Ruby tan complicado? Animaros a descubrirlo por vosotr@s mism@s y tendréis las respuestas. Y, a su vez, ayudaréis a los perros y gatos de la Protectora de animales Modepran con vuestras descargas“.

Luz, con miembros de Modepran, en una feria en la que firmó ejemplares de su libro.

Luz incluso hace una pequeña reseña autobiográfica: 

“Nací a orillas del Mediterráneo, en mi ciudad Valencia. Unida para siempre al mar, es mi refugio tanto en los buenos, como en los malos momentos. Decidí ser escritora al leer ‘La Historia Interminable’. Siempre quise que mis historias fueran como aquel libro, que cada persona que lo leyera, se olvidara del mundo y se centrara en mi mundo imaginario. A los doce años, escribí mi primera obra de teatro. De aquella obra a mi primera novela publicada pasaron casi treinta años. Durante ese tiempo aprendí que, para mí, escribir era una necesidad para vivir”.

Escribir un libro y entregar las ganancias a salvar a animales abandonados a su suerte es ya suficiente prueba del amor que Luz siente por las mascotas. Pero echar un vistazo a su blog te lo acaba de confirmar. La definición que hace de su espacio personal en la red es su “rincón para compartir el amor por las palabras”, pero dentro incluye un espacio para animales, ‘El almas de los 4 patas’.

Luz firma su libro en el stand de Modepran, en una feria organizada en el Luis Vives.

En su blog hay historias que te parten el corazón, como la de ‘Limón’, un podenquito de dos meses lanzado por la ventana de un coche en una bolsa junto a su hermano. Este falleció, mientras que ‘Limón’ se quedó en manos de Modepran, la protectora a la que Luz dedica lo que recauda con su libro. Y así lo demuestra colgando las trasferencias que efectúa a la asociación: 40 euros por un lado, otros 40 en otro envío… Pequeñas cantidades pero OJALÁ mucha gente hiciéramos lo mismo por los ‘pequeños peludos’.

Limón, tras ser arrojado de un coche en marcha.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Así que mucha suerte y MUCHAS GRACIAS a Luz por su iniciativa. Una nueva hada madrina para las almas con patas.

 

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El rescate de un héroe anónimo

Arturo Oliveira no sabe muchos días si va a tener para comer. La mañana en que sucedió esta historia, desayunó en uno de los muchos comedores sociales en los que Cáritas dan algo a los que nada tienen. Pero si algo le sobra a Arturo Oliveira es corazón, alma y cariño por los animales. Lo demuestra esta preciosa fábula, una noticia de esas que no salen en las portadas de los medios de comunicación ni acumulan miles de usuarios únicos en los digitales, pero que demuestra la grandeza del ser humano. Otra prueba de que aún hay esperanza con la bondad de nuestra especie.

El setter, en lo alto del tejado. FOTO HÉCTOR KEUDELL/BEMBIBRE DIGITAL

Ocurrió el lunes, y ya lo contó Bembibre Digital, una web local de la comarca del Bierzo, en León. Una página que también nos ha autorizado a recoger aquí las grandísimas fotos de Héctor Keudell. Las imágenes que recogen la grandeza del gesto de Arturo. Ocurrió el pasado lunes, en plena oleada de lluvias torrenciales que inundaron infinidad de territorios en Castilla y León y Galicia. Arturo acababa de regresar de desayunar del comedor de Cáritas. Y se encontró con un perro mestizo, con bastante de Setter, en lo alto del tejado de una nave agrícola de Bembibre. Bajo el perro, como se puede ver en las fotos, un auténtico mar como consecuencia de la abundante agua caída.

Arturo, tras sacar al can de una nave inundada. FOTO HÉCTOR KEUDELL/BEMBIBRE DIGITAL

El joven no se lo pensó dos veces. Pese a que la temperatura estaba más por debajo que por encima de cero, se lanzó al improvisado lago. El efecto en el can fue justo el contrario. Atemorizado, el animal se metió dentro de una nave agrícola absolutamente anegada. En vez de ver al joven como su salvador, lo vio como una amenaza. Pero Arturo no lo dudó. Se jugó el pellejo y braceó hacia el interior de la construcción.

El cansancio empezó a aparecer en la cara del héroe. De nuevo las estupendas fotos de Keudell lo atestiguan. Al final logró coger al perro y sacarlo de la nave. Arturo no hacía pie. Tiritaba congelado. Pero siguió nadando hasta alcanzar un cercado de madera en el que tomó aliento, agarrado. Tras reponer fuerzas siguió su lucha por poner a salvo al can, que movía también sus patas para ayudar en el rescate, confíado ya de que quien le portaba en brazos no podía más que ser su única salvación.

Arturo, agarrado a un cercado, coge fuerzas. FOTO HÉCTOR KEUDELL/BEMBIBRE DIGITAL

Pero Arturo aún tenía delante una última dificultad: salvar una verja de alambre y hierro que separaba a héroe y Setter de tierra firme. El joven logró sacar por encima de la misma al animal, aprovechando que era una valla de poca altura. Y el héroe, humilde y anónimo, entregó el perro a su dueño, que contempló atónito el rescate.

Arturo Oliveira no sabe muchos días si va a tener para comer. Pero no pidió nada por su gesto. Ni dinero ni fama. Los ojos del setter mirándole agradecido fueron seguramente su mayor premio.

Arturo, extenuado, a punto de culminar su rescate. FOTO HÉCTOR KEUDELL/BEMBIBRE DIGITAL

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