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Etiqueta: protectoras
SOS, 40 perros abandonados
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Arturo Checa | 27-01-2017 | 19:26 |0

El llamamiento ha corrido como la pólvora por grupos de Whatsapp y redes sociales. Y no es un bulo ni un chisme viral de esos que corren a menudo por la red, sino un drama real y palpable: 40 perros abandonados de golpe a su suerte en el sur de la Comunitat, concretamente en San Vicente del Raspeig.

Este que pego a continuación es el mensaje literal que se ha movido tras la emergencia canina: 

“LLAMAMIENTO URGENTE A TODAS LAS PROTECTORAS Y ASOCIACIONES PROTECTORAS DE ANIMALES DE VALENCIA!!! NOS ACABAN DE PASAR ESTE AVISO, NI MÁS NI MENOS QUE 40 PERROS ABANDONADOS A SU SUERTE, TODOS ELLOS DE TAMAÑO PEQUEÑO Y MEDIANO!!
SOLOS, NO SABEMOS CUANTO TIEMPO LLEVARÁN ASÍ! SIN CUIDADOS, SIN ESTERILIZAR, SIN NINGÚN TIPO DE CUIDADO! POR FAVOR, SON 40 PERROS Y ESTAMOS SOLAS, NO PODEMOS HACERNOS CARGO DE TODOS!! BUSCAMOS DESESPERADAMENTE CASAS DE ACOGIDA, ASOCIACIONES Y PROTECTORAS QUE PUEDAN HACERSE CARGO DE ALGUNOS, RESIDENCIAS CANINAS, AYUDA POR FAVOR!! NO PUEDEN SEGUIR AHÍ!”

A continuación, el mensaje constaba de un teléfono y un nombre: Estela y el número 667 362 010. Y Estela y la actuación de la protectora a la que ella pertenece, Ángeles Callejeros, y

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Un crimen cada cinco minutos
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Arturo Checa | 08-09-2015 | 18:24 |0

Mírese a la cara delante de un espejo. Descubra si tiene cara de inhumano. Si tras el verano se ha convertido en uno de los 100.000 desalmados que dejan varado a su suerte en la calle a un perro o un gato. El mismo que llegó a casa por un capricho del pequeñín de la casa, capricho que usted consintió con la misma falta de arrojo, valor y humanidad con la que luego lo arrojó a la puta calle. Mejor que yo lo cuenta el maestro Pérez Reverte en ‘No compres ese perro’, con párrafos tan memorables como este: 

Si eres de esa materia miserable de la que estamos hechos buena parte de los seres humanos, acabarás abandonándolo. Un viaje en coche a un campo lejano, una gasolinera, una cuneta. Abrir la puerta para que baje y seguir tu camino, acelerando sin atender los ladridos del chucho que correrá tras el automóvil hasta quedar exhausto, desorientado, incapaz de comprender que su mundo acaba de romperse para siempre. El resto no hace falta que lo detalle, pues lo sabes de sobra: él nunca lo haría, y todo eso. Los niños preguntando dónde está el perrito, papi, y tú oyendo aún esos ladridos que dejabas atrás. Avergonzado de ti mismo, o tal vez no. Ya dije antes

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