A los 70 años de la Segunda Guerra Mundial

Un fatídico 1 de septiembre de 1939, un esquizofrénico al que una exaltada nación dio a ciegas el poder absoluto (hoy se sospecha que todo fue un golpe de estado disfrazado) quiso compararse con Alejandro Magno, Julio César y Napoleón, aunque no les llegaba ni a los cascos de sus caballos, que muy merecidamente le hubieran llenado de excrementos al quedar el presuntuoso usurpador muy por debajo de aquellos nobles cuadrúpedos. Hablamos de un tal Hitler, que, quisiéranlo o no los sufridos y engañados ciudadanos de aquel tiempo, se autonombró “führer” de la Alemania nazi por la gracia de todos los diablos habidos y por haber, los cuales, dicho sea de paso, eran la bondad personificada a su lado.

Con la cabeza llena de grillos más que de pájaros, aquel locatas sin cerebro suficiente para calcular las consecuencias de sus disparatadas acciones se lanzó a la conquista de Europa, cuyo entero continente pretendía en última instancia llamar “Alemania”, a base de anexionarse nación por nación. Y aunque contó con algunos aliados a los que pensaba traicionar en caso de llegar a realizar sus malévolos planes, todo quedó en el parto de los montes, parto el más atronador de todos. Pensaba este aprendiz de limpiabotas de emperador que con un simple y agujereado caldero de agua iba a provocar la inundación de la historia. Cualquier mediano estratega sabe que la más elemental táctica bélica es proporcional al contingente de tropas y pertrechos que se poseen. ¿Cómo puede pretenderse conquistar el mundo con cuatro cadetes con escopetas?

Decíamos que aquel fatídico día el autoproclamado “guía” (guía ciego que llevó al hoyo a la entera nación alemana) alardeó de gran conquistador al cargar contra una indefensa nación y unos aún más indefensos e inocentes ciudadanos, a muchos de los cuales exterminó por sádico placer compartido con sus esbirros. Polonia fue el comienzo de las atrocidades perpetradas contra la humanidad por unos locos que pensaban reinar mil años, de ahí que ni imaginasen que nadie les pediría cuentas seis años después y por ello campearon a sus anchas por los infiernos de los que se creían reyes. Todo ello aconteció hace setenta años. ¿Hemos aprendido la lección… o resulta que hoy también tenemos gobernantes esquizoides que pretenden jugar a conquistadores, aunque al final los caguen los caballos de los antiguos héroes?

(Artículo de opinión de los semanarios de Publicaciones del Sur)

La caída del capitalismo

Es una de las escalofriantes realidades que los gobiernos ocultan, los cuales auguran un inmediato futuro rosado para tranquilizar a los ciudadanos, aun a base de quiméricas promesas y esperanzas. Lo cierto es que el país capitalista por excelencia, Estados Unidos, el mismo donde se originó la actual crisis económica que desde allí ha rebotado a España y Europa entera, está al borde del colapso, según los más expertos analistas, quienes ya venían advirtiendo de esta crisis mundial años atrás y fueron tildados de catastrofistas.

Si no se remedia la situación, el dólar desaparecerá del mercado. Y es posible que así sea, pues en el 2007 se acuñó en secreto en Denver, Colorado, la nueva moneda americana, el AMERO, que servirá de divisa común para Estados Unidos, Canadá y México, cuyos tres países conformarán la “Unión de América del Norte”, aunque por ahora nada se ha comunicado oficialmente, si bien el asunto se ha filtrado a todos los estamentos gubernamentales y medios informativos. La deuda norteamericana supera, con sus respectivos intereses, al dinero existente en la nación. Por tanto el gran país capitalista no puede saldar sus deudas con los países acreedores y se obligaría a cancelar el dólar, con las consiguientes repercusiones negativas que ello supondría. De momento le ha pagado a escondidas al Banco de Desarrollo de China la suma de 800.000 millones de ameros (ameros, no dólares), según información que divulgó por las ondas el popular locutor de radio americano Hal Turner, por lo que el gobierno le cerró la emisora.

Si el dólar cae, arrastrará a otras monedas mundiales, tal como la crisis americana arrastró a la economía europea, economía cuya pronta recuperación, en contra de la opinión nada convincente de los gobiernos, aseguran los expertos que es pura utopía. Los bancos americanos están cada vez más vacíos y se teme lo peor en cualquier momento. Hasta se teme que el colapso económico degenere en guerra civil. Todo esto, lamentablemente, repercutirá en Europa. Expertos como Jim Sinclair aconsejan comprar todo el oro que se pueda y guardarlo consigo, además de asegurarse un abastecimiento suficiente de los productos y medicamentos de primera necesidad. Otros expertos añaden que no es momento de comprar ni vender, ni tan siquiera de acumular dinero en cuentas bancarias. No nos queda más remedio que prepararnos para soportar la estruendosa caída del capitalismo. Mañana, los dioses dirán.

(Artículo de los semanarios de Publicaciones del Sur)

Serpientes en el cuarto de baño

En cierta ocasión un forastero llegó a un hotel y, mientras el recepcionista anotaba su nombre en el registro, el visitante notó que algo diminuto se movía sobre la blanca hoja. “¿Qué es eso?”, preguntó alarmado. “Nada, caballero, una pulga”, respondió el de la recepción, quitando importancia al asunto. Sin pensarlo dos veces, el forastero cogió sus maletas y, caminando hacia la puerta, exclamó disgustado: “No me importa que haya pulgas en un hotel, pero que acudan al libro de registro para enterarse del número de la habitación de uno, creo que es llevar demasiado lejos la indiscreción”.

Todo por una simple pulga. No digamos la que hubiera armado el quisquilloso foráneo si, en lugar de una pulga, hubiera detectado una serpiente. Porque fue precisamente una enorme serpiente pitón, nada menos que de metro y medio de longitud, la que, con nocturnidad y alevosía, asomó por la taza del water de la vivienda de un vecino de Alicante cuando éste, medio adormilado y acuciado por la rutinaria y perentoria necesidad varias veces cotidiana que a todo mortal nos aflige, se dispuso a evacuar aguas. Ni qué decir tiene que al buen hombre se le atoró el grifo uretral ipso facto y salió de allí despavorido, más despierto y veloz que un conejo perseguido por galgos y podencos.

Cuando el sobresaltado ciudadano pudo articular vocablo, llamó a los agentes del orden, que se personaron en la vivienda del afectado y, con un machete de cortar carne atado al mango de una escoba, tajaron al inoportuno y descomunal ofidio. En palabras textuales, el de la horripilante visión nocturna comentó a la policía: “Entré al baño medio a oscuras y, al destapar la taza, me encontré algo raro que asomaba. Pensé que era el mango de un paraguas y, cuando encendí la luz, vi una cabeza de serpiente”.

Esto de asomar bichas por las tazas retreteras se ha dado ya en otros lugares. Un año atrás del presente caso, un ciudadano de Darwin (Australia) presenció horrorizado cómo salía una pitón de casi dos metros del inodoro de su vivienda en una décima planta. Se ve que hay bichos rastreros que viven en las alcantarillas. Así que si usted cree ver el mango de un paraguas asomando por la taza del water, no dude de que se trata de algún bicho culebrero, pues a nadie se le ocurriría utilizar el inodoro como paragüero.

(Artículo de los semanarios de Publicaciones del Sur)

Monstruosos carros de compra

Ya están aquí, y en mala hora, los carritos inteligentes para las compras en el supermercado. ¿Qué tienen de particular los tales? En primer lugar, que el ama de casa no ha de molestarse en sacar los productos al pasar por caja. El carrito en cuestión, con toda la mercancía dentro de él, pasa por un sofisticado sistema de escáner y confecciona automáticamente la factura. No precisa que una cajera vaya pasando los códigos de barras de los productos por la lectora, como se viene haciendo hasta el momento presente. Ello evitará colas a los clientes, lo cual hará ganar tiempo. Lo malo es que las humildes cajeras, que además de ser la simpatía personificada también hacen las veces de reponedoras de los productos y limpiadoras, se quedarán sin empleo por culpa del dichoso carrito informatizado, el cual de paso eliminará personal de los departamentos de reposición y contabilidad.

Uno se pregunta por el funcionamiento de éste que se considerará peligroso invento, pues robará el pan de muchas bocas y alargará las filas del desempleo, por lo que no extrañará que se boicoteen los sistemas que hacen funcionar tan inhumano monstruo de chatarra informática, que se mueve gracias (o “desgracias”) a un chip bautizado como EPC (Electronic Product Code), que sustituye a los actuales códigos de barras. El chip de marras va alojado en los envases de los productos y por medio de él y a distancia es posible saber, además de las fechas de caducidad, qué productos quedan en las estanterías para proceder a reponerlos si se agotan. Su paso por el escáner de salida acciona, sin sacar los productos del carro, la facturación automática al cliente y a la vez pasa las ventas a la contabilidad y da de baja las mercancías en el inventario.

Con tan sofisticado mecanismo que ahorra a las empresas de las grandes superficies tiempo y personal (y por tanto, millones de euros o dólares), nos preguntamos si no se abaratarán los productos, lo cual sería lógico. No se abaratarán en modo alguno, ya que las grandes superficies están para ganar dinero y no para que los clientes ahorren. Para esto último ya están los bancos; pero resulta que el costo de mantener una pequeña cartilla de ahorro supone más de lo que se ahorra. De todas maneras, nuestros parcos ahorros se los llevarán al final los voraces e inteligentes carritos de compra.

(Artículo de los semanarios de Publicaciones del Sur)

Gasolina rica, pueblo pobre

Cuando la crisis hace que el zapato de la economía apriete y la bolsa de los impuestos se agujeree, los gobiernos le añaden unas cuantas plantas más al edificio de los presupuestos nacionales. Hoy le ha tocado el turno al tabaco y a la gasolina, que espumean como olla de caracoles. Lo de los vicios humeantes es comprensible. El fumador empedernido dirá: “Bueno, que suba la cajetilla, pero que sea tan grande como un campo de fútbol”. Pero la gasolina es sagrada y no conviene trastearla demasiado, pues cualquier chispa puede provocar el incendio de Roma.

Con gasolina no solamente funcionan los coches. También la economía, el trabajo y el pueblo entero, sea conductor o peatón. Si algo caracteriza y sustenta a la civilización actual es la gasolina, más aún que la tecnología informática. El día que desaparezca la gasolina seguramente será porque se han impuesto las energías alternativas; pero entonces la entera civilización dependerá de esas energías que hoy apodamos alternativas, pero que mañana no lo serán.

Al subir de precio la gasolina, suben necesariamente los transportes, lo que repercute asimismo en la subida de los precios de las mercancías que se transportan, sean alimentos, medicamentos, ropa, zapatos, muebles, ordenadores, vehículos o ladrillos. Al propio tiempo repercute en la elevación de las tarifas de los billetes de aviones, trenes, autobuses y taxis. Finalmente el consumidor, que es el que soporta realmente la carga, ha de pagar más por los desplazamientos, la comida, las medicinas, la ropa y el calzado, la vivienda y su equipamiento, etc., etc.

Pero no solamente el consumidor afrontará la carestía. Con él se da la mano sobre todo el pequeño empresario, que es el que da trabajo a la mitad de la población activa. Si el empleado ha de soportar precios más altos para poder vivir, los sindicatos mediarán para que suban los salarios. Y si el patrón a su vez ha de soportar mayor costo de mano de obra así como de mercancías, se obligará también a subir los precios de los productos que vende, con lo que se expone a vender menos. Si vende menos, tendrá que ajustar cuentas y despedir personal, con lo que el paro nacional aumentará. Y todo por culpa de la gasolina, que podrá enriquecer al estado, pero empobrecerá al pueblo.

(Artículo de los semanarios de Publicaciones del Sur)

El lío de las eléctricas

El noventa por ciento de los ciudadanos no sabe que a partir del próximo mes de julio se liberaliza el mercado de las eléctricas. Ni siquiera sabe de qué va el tema. Y ni siquiera sabe que las diversas comercializadoras eléctricas, paridas por las mismas compañías suministradoras, andan como lobas detrás de los usuarios. Evidentemente, la culpa de tal ignorancia no es de los ciudadanos. La culpa es de quienes no han informado lo suficiente del asunto; o, si han informado, lo han hecho entre dientes y mascullando vocablos inarticulados. Da la impresión de que es conveniente no facilitar mucha información. Da la impresión de que algo turbio se cuece en los fogones subterráneos.

Lo que sí sabe ese noventa por ciento de ciudadanos que no saben que se liberalizan las eléctricas, es que el recibo de la luz va a subir. O, si no lo sabe de buena tinta, al menos lo intuye. No hace falta ser un genio profético para darse cuenta de la mordida lobuna que se nos avecina a los que nos alimentamos de kilowatios, que somos todos, excepto los que feliz o infelizmente se apañan con una vela, que, haberlos, “haylos” y no tienen que batirse a brazo partido con los recaudadores. Sí sabe ese noventa por ciento de ciudadanos, así como el restante diez por ciento más sapiente, que a primeros de año, a raiz del inquisitorial establecimiento de la facturación mensual en lugar de bimensual, como venía siendo costumbre, las eléctricas se cobraron por el papo unas demasías que en buena fe debieran haber devuelto a los devotos pagadores que inflan las carteras y las barrigas de los accionistas eléctricos.

Sí sabe el ciento por ciento de los usuarios que la lectura de contadores se efectúa cada dos meses y en cambio el cobro de lo consumido y lo no consumido se realiza cada mes, lo que implica que una de las facturas se estima a ojo de un cubero, pero que el cubo debe de ser del tamaño de los que se usan para abrevar el ganado vacuno. No extraña, pues, que en la facturación del pasado mes de enero, en que legalmente se subieron las tarifas, se cobraron los kilowatios del mes de diciembre a precio de las nuevas tarifas, con lo que las eléctricas se embolsaron fuera de la ley unos millones de euros que son más que suficientes para que los accionistas puedan declarar al fisco unos beneficios marginales. En fin, paciencia y punto en boca. Esto de las eléctricas es mejor no tocarlo porque da calambre.

(Artículo de opinión de los semanarios de Publicaciones del Sur)

Ayer y hoy del periodismo

(Artículo de opinión de los semanarios de Publicaciones del Sur)

Cuando apareció la imprenta con sus caracteres móviles, los códices, que durante siglos venían escribiéndose a mano, se convirtieron en una reliquia. No obstante, los libros seguían siendo los tradicionales soportes papeleros desde que se abandonó el pergamino. Hoy se acercan revolucionarios cambios en la estructura del libro y, sobre todo, en la del periódico. En esta era de la informática, libros y periódicos se suben al carro de la tecnología y paulatinamente cuelgan sus hábitos de papel.

Intuimos que se oxidarán lastimosamente las grandes rotativas. Los que estamos inmersos en este frágil mundo de papel constatamos que se han roto las viejas ilusiones. Como dice una canción, “tú tienes, amor, el corazón de papel y una ilusión es lo que envuelves en él”. El peso de tanta ilusión que creíamos eterna ha resquebrajado el papel. Nuestros familiares periódicos, que durante toda la vida compartieron con nosotros el café de la mañana, han envejecido súbitamente y se encaminan al cementerio de los elefantes.

¿Qué ocurrirá con nuestras rotativas? ¿Están condenadas a ser piezas de museo? Con ellas se condenarían millones de operarios a los que las máquinas, directa o indirectamente, les proporcionan el merecido sustento de cada día. Su desaparición cercenaría también muchas manos que tan diestramente manejan las plumas y los teclados. ¡Los teclados! ¡Esos horribles dinosaurios que ya se han comido los caracteres de plomo que alegraban las grandes cajas de los chibaletes!

El progreso ha elevado a los altares al dios de Internet, que se ha encarnado en el mágico bebé de las letras electrónicas. Por su mediación acceden los creyentes al templo de la información cotidiana en sus múltiples manifestaciones, es decir, en todas las cabeceras periodísticas del mundo. Las grandes editoriales se hacen devotas de este nuevo dios porque les ahorra el gasto de las rotativas y cuanto con ellas se relaciona. Nuestros periódicos, despojados de su cuerpo físico de papel, serán almas en pena encerradas en el purgatorio de la pantalla tonta.

Mas, ¿desaparecerán realmente las ediciones impresas? Probablemente, no del todo; Porque si un lector de Internet decide conservar algún artículo importante que ha visto en pantalla, lo imprimirá. Y si de imprimir se trata, ¿para qué puñetas tienen que desaparecer las rotativas?

El Valle de las Luminarias y las verduras gigantes

El Valle de Santiago, en México, era conocido en tiempos precolombinos como “Camémbaro”, que literalmente significa “valle de las altamistas”, debido a las olorosas plantas del mismo nombre que tanto abundaban en el lugar. Hoy día se conoce como “Valle de las Luminarias”, debido a los siete principales volcanes, ya extinguidos, que allí existen a ras de tierra y cuya particularidad es que están distribuidos sobre la superficie imitando la posición de las siete principales estrellas de la Osa Mayor. Los estudiosos han detectado que aproximadamente cada cuarenta mil años la constelación de la Osa Mayor se sitúa sobre este misterioso valle. Las leyendas locales cuentan que la disposición geológica de los volcanes se debe a unos dioses que bajaron del cielo en tiempos remotos e infundieron valiosos conocimientos a los autóctonos.

La ciudad actual de Valle de Santiago, a 90 kilómetros al sur de Guanajuato, fue fundada por los españoles el 28 de mayo de 1607, junto a la antigua aldea de Camémbaro, en cuyas inmediaciones se ubican los siete cráteres volcánicos de bordes bajos y centro aplanado, popularmente conocidos como “luminarias”. El diámetro del mayor de ellos alcanza el kilómetro de longitud. Son las hoyas de: Rincón de Parangueo, San Nicolás, La Alberca, Cintora, Blanca, Solís y Alvarez.

En las faldas del cráter Cintora, así como en el interior y el exterior del cráter Rincón de Paragueo, se han descubierto innumerables pinturas rupestres, muchas de ellas en mal estado de conservación. Los siete cráteres constituyen otros tantos lagos de aguas altamente salitrosas, por lo que resultan inservibles para regar. No existen túneles que comuniquen unos cráteres con otros, como se ha afirmado repetidas veces; si existieran, las aguas de todos los cráteres presentarían la misma salinidad. Pero se ha comprobado que cada cráter tiene su grado; así, las aguas del cráter La Alberca son sulfurosas, mientras que las de otros son alcalinas. El agua acumulada en el cráter de Rincón de Parangueo es casi tan salada como la del Mar Muerto. Alguien que no sepa nadar flota en ella sin dificultad. Las aguas suelen cambiar de color con las estaciones.

El Valle de las Luminarias se hizo famoso a nivel mundial, en los años setenta, por el cultivo de verduras y hortalizas gigantes. El campesino José Carmen García Martínez logró cosechar en el Valle de Santiago, mediante técnicas secretas que dijo haber heredado de sus antepasados, acelgas de más de un metro y medio de altura y cebollas y coles de 15 y 43 kilogramos respectivamente, además de otras hortalizas descomunales, como lechugas, nabos y rábanos. El campesino manifestó que para la siembra utilizó semillas normales que previamente expuso a los rayos solares de la mañana tras empaparlas en agua, pero que el proceso de sembrar lo hizo en determinados días, según las posiciones de los astros.

El delegado de turismo de Valle de Santiago, Oscar Arredondo Ramírez, que fotografió para la posteridad las monumentales hortalizas, durante una reunión que mantuvo con varios miembros de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, planteó que si los cráteres de las luminarias se sembraran de verduras y frutas gigantes, sería menor el problema del hambre. Y añadió: “Pero si digo cómo hacer verduras gigantes, el rico se volverá más rico”. El cultivo siquiera a escala moderada de estos gigantescos especimenes verduleros quedó finalmente prohibido por el gobierno mexicano, así como por los demás gobiernos, debido a que interfería en los intereses de las multinacionales alimenticias. Una sola col del Valle de las Luminarias podía alimentar perfectamente a más de veinte personas.

Con ser espectacular la producción hortícola del Valle de las Luminarias, aunque no masiva, no lo es menos la que ofrecen otros lugares del planeta cuyas tierras no entrañan tanto misterio como las del valle mexicano. Así, se han cosechado en Jerusalén limones de 8 kilogramos de peso. Esto nos remite automáticamente a la narración de la Biblia donde leemos que Josué mandó espías a la tierra prometida y éstos volvieron con el esperanzador informe de que el lugar producía frutas de tamaño ciclópeo.

Otros lugares en los que se han cosechado verduras gigantescas son: el municipio mexicano de Chapa de Mota, donde se han recolectado acelgas de más de un metro de altas y coles de 10 kilogramos; Estados Unidos, donde las coles han llegado a pesar 38 kilogramos; y en el poblado de Spalding (Lincolnshire), las coles alcanzaron los 53 kilos de peso, las remolachas los 18 kilos y las calabazas los 209 kilogramos.

Se dice que en el cráter de La Alberca habita el monstruo “Chac”, semejante al Nessie escocés. Se dice también que en el Valle de las Luminarias son comunes los avistamientos OVNI. Más parece que se trate de leyendas urbanas. Aunque, eso sí, aún queda por resolver el misterio de las “siete luminarias”, los cráteres cuyas posiciones coinciden con las de las estrellas de la Osa Mayor.

(Artículo de “Crónica Insólita” de los semanarios de Publicaciones del Sur)

La guerra de Corea

(Artículo de los semanarios de Publicaciones del Sur)

Corea del Norte, con la excusa de las pruebas nucleares que tan descaradamente realiza, actitud fanfarrona que imita a la del minino que con el rabo levantado se pavonea delante de la jaula de los leones, busca a toda costa la guerra con sus vecinos del Sur, con EEUU y con el entero planeta. Están resentidos con la humanidad y se obcecan en reanudar las hostilidades en tregua desde 1953. Unas cuantas bombas nucleares y algunos misiles de la misma familia envalentonan a aquellos aprendices de guerreros que ya se creen todopoderosos y pretenden dominar el mundo, como lo pretendió el chifletas de Hitler cuando le dio por discurrir que todo el mar cabía en una concha y al final se metió en aguas cenagosas hasta el cuello.

Unánimemente han sido condenadas las detonaciones nucleares por las Naciones Unidas. Pero si Corea del Norte lleva esto más lejos y, además de atacar a Corea del Sur, ataca a un solo buque norteamericano, que puede ser lo más probable, Estados Unidos entenderá que los norcoreanos les han declarado oficialmente la guerra. Así que tenemos a la vista otro Pearl Harbor, pero esta vez con armamento nuclear. Está claro que los artefactos atómicos no se fabrican para tenerlos almacenados. Tarde o temprano habrá que ensayarlos, porque los señores que hacen la guerra tienen el casco mucho más grande que lo que protegen bajo él y los sesos no necesitan sol para calentarse.

Si EEUU responde al ataque de Corea del Norte, es posible que China se ponga al lado de los amarillos norteños, con quienes simpatiza. Con China a favor de Corea del Norte, Inglaterra y otras naciones europeas y americanas se aliarían con EEUU. Y no es fácil prever hacia qué lado se decantaría Rusia. En resumidas cuentas, nos enfrascaríamos en una tercera guerra mundial. Una contienda de este calibre a quien menos beneficiaría sería a la propia Corea del Norte, cuya población está malnutrida y mal puede defender los intereses egoístas de los líderes que los explotan.

Sabio sería que China se quedara quieta y empleara la diplomacia para convencer a sus congéneres coreanos. Pero nos tememos que el gobierno mundial es un guiso demasiado goloso para que los poderosos lo compartan con otros y cualquier pretexto es válido para encender los fogones de la cocina bélica.

Nuevo fraude fósil

Los evolucionistas siempre buscan las vueltas para hacer encajar sus teorías con hipotéticos descubrimientos de raros fósiles, tanto de humanos como de animales. Cada vez que se “descubre” un fósil de animal simiesco que presenta extraña constitución, los defensores del evolucionismo lo presentan como prueba del “eslabón perdido” entre el mono y el hombre. Ya a principios del pasado siglo el geólogo aficionado Charles Dawson presentó a la ciencia de su tiempo la que calificó de evidencia de la evolución. Se trataba de un cráneo mitad humano, mitad animal. El fósil fue conocido como “el hombre de Piltdown”, por haber sido descubierto por Dawson, según él mismo afirmaba, cerca de la localidad de Piltdown, al sur de Inglaterra. Hasta 1953 no se descubrió el fraude. Dawson había encajado con gran pericia una mandíbula de simio en un cráneo de humano.

Recientemente se ha presentado en Nueva York el último hallazgo de fósil considerado como el eslabón perdido de la evolución humana y la prueba sólida que da la razón definitiva a Darwin, quien, aparte de estar caricaturizado en las etiquetas de “anís del Mono”, esbozó la revolucionaria teoría en su libro “El origen de las especies”, casi 200 años atrás, cuando la paleontología estaba tan en pañales como hoy. Consiste el descubrimiento en un esqueleto no del todo completo, medio mono y medio lemur, bautizado con el nombre de “Ida”, al cual se le calcula una astronómica antigüedad.

Se sospecha que esta “definitiva evidencia” sea tan fraudulenta como el “hombre de Piltdown”. Extrañas son las circunstancias de su aparición. Se comenta que el pretendido fósil ha sido examinado en secreto por un grupo de científicos noruegos, de los que nada se sabe. Su traslado a Nueva York se hizo entre fuertes medidas de seguridad, cuando ese mismo fósil estuvo durante 20 años colgado descuidadamente en la pared de la casa de su descubridor, de quien no se da el nombre y de quien se dice que lo cedió al tratante Thomas Perner, el cual lo vendió en un millón de dólares a un tal profesor Hurum, de Noruega. Otro argumento a favor de la falsificación es que este año se celebra el 200 aniversario del nacimiento de Darwin y lógico es que sus partidarios quieran rendirle un adecuado homenaje, aún a costa de tomarle el pelo a la ciencia.

lasprovincias.es