Skip to content

El que no llora no mama

2012 febrero 5
por Antonio Badillo

La idea llega tarde. De no haber cerrado el acuerdo con Jinko Solar, el Valencia podría comparecer en el Camp Nou con un reivindicativo eslogan en su camiseta. «El que no llora no mama», rezaría ese mensaje bidireccional. Receptor uno: las plañideras de ahí arriba. Se les irrita el lagrimal cuando presienten el tambaleo de su hegemónico reinado, pero les falta tiempo para echar lacre en las bocas una vez recogida la abundante cosecha. En el fondo, no es más que el principio de acción y reacción de la tercera ley de Newton trasladado a los negocios del fútbol. Receptor dos: los melodramáticos de ahí al lado. Al calorcillo de la Liga se han vuelto exquisitos y ahora ponen el grito en el cielo por el escándalo de Mestalla, olvidando la ceguera transitoria que sufrieron el día en que el expolio lo certificó Higuaín. Con amigos así, quién necesita enemigos.

El reparto de papeles tras el mangoneo de la Copa fue correcto. Llorente pasó al ataque, porque a él corresponde denunciar que nosotros también tenemos sangre en las venas. Que la estupidez no está sujeta a criterios geográficos. Que sabemos distinguir a un tahúr. Emery, sin embargo, se mantuvo en la retaguardia, caballeroso como su homólogo azulgrana. Habría sido un error por su parte refugiarse en el victimismo. Si el Valencia no consiguió un buen resultado fue en gran medida por el incomprensible desacierto del árbitro, pero también influyeron errores propios, como regalar la pelota a los prestidigitadores de Guardiola, reincidir en las lagunas defensivas o dejarse la intensidad en el vestuario tras el descanso.

Sólo de eso ha de preocuparse el técnico. Para guerrear en el inhóspito campo de batalla que se extiende más allá de la frontera entre el deporte y el negocio ya están otros. Esas victorias se buscan, y se suelen encontrar, en la publicidad de los palcos y en la privacidad de los despachos, por mucho que el último gran erudito en la materia prefiera hurgar en la clandestinidad de un aparcamiento.