Las Provincias

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En busca del gran impacto
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César Campoy | 05-05-2015 | 15:24

Metropol presentan, el 9 de mayo, en la sala Jerusalem, su Sorry all over the place, coproducido junto al multipremiado productor Rafa Sardina

 

Es una de esas bandas que disfrutan cuidando los detalles con mimo. De las que tratan de dotar a todos sus movimientos de un grado de profesionalidad propio de un artista de multinacional, pese a que las cosas, también (o, sobre todo) en lo musical no están, precisamente, para tirar cohetes. De hecho, la gestación de su último trabajo, Sorry all over the place se ha dilatado más de dos años. Precisamente, los empleados en definir con cariño el proyecto más ambicioso de la formación hasta el momento, a partir del juego que supone ir descubriendo el nexo de unión de todos los elementos que lo componen: «Mimamos todos los detalles de una canción: desde la línea del bajo hasta los juegos de voces. Cada tema debe representar algo para nosotros y emocionarnos. Durante este tiempo hemos trabajado en más de treinta canciones, pero sólo las que están en el disco han cumplido todas nuestras exigencias. Por otra parte, debemos cuidar nuestro aspecto más inquieto respecto al concepto del disco, para que nuestro público tenga un aliciente y descubra, analice y juegue con nosotros. Era una apuesta arriesgada, pero estamos muy contentos con el resultado final. Un concepto redondo que nos define a la vez que añade detalles al disco y relaciona unas canciones con otras», aseguran, mientras aclaran que han optado por controlar ellos mismos todos los aspectos de la gestión del grupo, al comprobar que ninguna de las propuestas que les llegaron respetaba su independencia artística.

 

Orgullosos

A Metropol, por cierto, se les ha invitado a figurar en muchas estanterías estilísticas: rock británico de los 90, esencias ochenteras, la senda marcada por referentes como Coldplay… «Es curioso, porque según con quién hables te cita unas influencias u otras y, a veces, totalmente opuestas. Trabajando las primeras demos de este disco, Rafa Sardina nos comentó que lo primero que le atrajo de nosotros era el sonido Metropol. Cuando grabamos nuestro primer trabajo, al principio, el personal del estudio nos comentó que cada canción era muy diferente, y cuando terminamos nos felicitó por conseguir una unidad que lograba crear una personalidad definida y  homogénea. No nos preocupa. Sabemos dónde está ese sonido Metropol: en la suma de 5 personalidades muy diferentes. Nadie puede negar tener influencias a menos que no haya escuchado música en toda su vida».

Rafa Sardina, efectivamente, ha sido el encargado de pulir el disco junto a la banda. El productor, que exhibe en sus vitrinas más de una decena de premios Grammy, quiso trabajar con el combo tras escuchar el máster de su primer disco (My own gravity), enviado por el propietario del estudio donde se grabó: «Se puso en contacto con nosotros y empezamos a trabajar la preproducción de algunas canciones, y más adelante la mezcla. La grabación la realizamos en Valencia en nuestro propio estudio, y algunas partes en el de Jorge Pérez. Íbamos enviando los audios a Los Ángeles donde fue realizada la mezcla. Nos comunicamos a través de videoconferencias y muchos emails», aclaran.

 

 

Eso sí, tras el pellizco de rigor, por supuesto, toca ser consciente de la realidad. Sin ir más lejos, a la hora de plantear una presentación en Valencia a partir de las premisas de un proyecto de estas características. ¿Es complicado? «Totalmente. Las condiciones de las salas son bastante malas, por no decir pésimas. Después, tienes que afrontar diversos gastos. Es muy arriesgado para un grupo como nosotros. Por eso decidimos apostar por realizar un único concierto y centrar nuestros esfuerzos en él. Hay salas que ni siquiera contestan a tus llamadas o emails para pedir presupuesto (¡imagínate una empresa que no hable con sus clientes!), porque, claro, salas que no te cobren son animales en peligro de extinción».

Tiempos complicados para gran parte del sector, en los que lleva camino de convertirse en habitual que una banda considere que tiene que pagar, ya no sólo por actuar, sino también por encontrar un mínimo de difusión: «El mercado está así porque los managements/discográficas de los grupos españoles que copan los festivales han comido el terreno a las discográficas multinacionales españolas, y éstas se han asustado y están disparando con los ojos vendados a cualquier sitio donde puedan publicitarse, por lo que los precios se han descontrolado. Donde antes te hacían una reseña porque les gustaba tu disco, ahora no importa que les guste o no, mientras tengas preparado el dinero por delante. Luego, si entramos en formas más tradicionales, a Metropol nos han propuesto dos publicaciones online españolas pagar por salir en ellas sin nosotros preguntar. Si no pagas, no sales. Y nosotros dudamos seriamente que todos los grupos que aparecen en sus publicaciones paguen; entonces, ¿por qué unos si y otros no? ¿No tienen bastante con la publicidad? Aparte están los sitios en los que te ignoran pagando o sin pagar. Uno de ellos, con el que llevamos tiempo intentando ponernos en contacto sin éxito es el ente público: Radio 3».

 

Aquí no hay perdedores

Mientras tanto, no queda otra que tirar de imaginación y conocimientos para dotar de la mayor visibilidad y proyección a tus creaciones artísticas. Afortunadamente, los tiempos que nos ha tocado vivir nos brindan innumerables posibilidades. En Metropol lo saben, y se han convertido en una banda que aprovecha hasta límites insospechados las dádivas tecnológicas y globales. ¿Son suficientes para garantizar un eficiente modelo de promoción? «Todo depende del factor suerte. Todo lo que hemos conseguido ha sido porque en un momento, casualmente, una persona escuchó una canción nuestra y se enamoró de nuestra música, y esa persona quiso hablar de nosotros en su blog, grabar un videoclip de una canción, o descargarse el disco y compartirlo con sus amigos». ¿Un ejemplo? La publicación del vídeo del tema Silent rockets en un blog de China propició que, en un mes, en aquel país se registrarán más de 1.200 descargas del primer disco de la banda. «¿Con esto basta? No, pero es una forma de ser independientes. Internet es un game changer y un recurso casi infinito para ayudar a artistas independientes. Tenemos nuestro propio sello, productora artística, acceso a ticketings online, estadísticas, campañas de email… Aún así, el modelo español de éxito funciona sobre todo si apareces en la radio o televisión. Pero ahí tienen acceso muy pocos», aclaran.

 

 

De esta manera, la familia Metropol ya ha puesto en marcha su estrategia para tratar de expandir, al máximo, la telaraña de este Sorry all over the place: «Seguiremos con la promoción del disco por blogs, centrándonos esta segunda parte del año en los internacionales. Volveremos a utilizar la imaginación y los recursos disponibles para grabarnos los vídeoclips, como en el caso de Death and the single girl y Cage. Estamos debatiendo cuál será el próximo tema a elegir, aunque tenemos en la recámara un clip muy especial de nuestros fans de todo el mundo cantando Kinds of light, además de dos campañas de publicidad cerradas en las que va a sonar There are no losers here y Flux in a box. Se trata de dos empresas valencianas con proyección internacional».

Todo ello, eso sí, no tendría sentido sin la materialización en directo de lo grabado. Así pues, Metropol tiene previsto subirse al escenario valenciano de la sala Jerusalem, este 9 de mayo (en compañía de los también valencianos Six to Fix), para presentar su último disco y, como era de prever, se tercia un montaje especial: «Encierra muchas sorpresas, pero podemos avanzar que cada canción contará con unas proyecciones y juegos de luces diseñados, exclusivamente, para el concierto. Tocaremos el segundo disco entero, canciones de My own gravity y algún que otro tema nuevo. Los patrocinadores añadirán algún toque tecnológico al evento».

 

 

Los discos de la semana

 

Siesta!

Fuerza de gravedad absoluta (Sonido Muchacho-Ayo Silver, 2015)

Aquel Terroruterino (Sonido Muchacho-Giradiscos-La Cúpula del Trueno, 2013) colocó a Jonathan Cremades y Pepe Ábalos en el listado de creadores más inquietos y libres de nuestra escena. Ahora, con este Fuerza de gravedad absoluta no hacen otra cosa que evidenciar hacia dónde debía dirigirse la senda de Siesta!

Amasando referentes de la música y esencia electrónicas de ayer y de hoy, el dúo destila, remueve y sirve en vaso muy largo un combinado de sonidos cósmicos, punk sintetizado, psicodelia y dance repetitivo que invita a mostrar nuestro lado más autómata y galvanizado. Si uno es capaz de centrar su atención sin pestañear en Montador de bicicletas, esa espiral de Teodoro de más de 10 minutos que abre la puerta, y, acto seguido, levitar en compañía del tema que da título al disco, el resto es, casi, coser y cantar o, mejor dicho, tirar de estaño y soldar.

 

Gourmet

0 (Autoeditado, 2015)

Hace un año, David Borrás y Gerard Ballester (The Soda Club) optaron por poner en marcha un nuevo proyecto cuya primera referencia ha venido brindada por el sencillo 0, construido en colaboración con el reconocido Dj Soak, a partir de la mezcla y producción de Jorge Martí. Partiendo de fuentes que pueden ir de los sempiternos Daft Punk (ese inicio clarificador) a Two Door Cinema Club, la filosofía Gourmet emana una base rítmica indudablemente bailable. Sugestivo aperitivo a la espera de la publicación su primer epé, prevista para este verano. Mientras, los pilares de esta aventura centran también su atención en la inminente salida de lo nuevo de The Soda Club.

 

Sobre el autor César Campoy
Curioso por naturaleza. Más de media vida escribiendo.

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