Las Provincias
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Un cielo de canciones
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César Campoy | 26-10-2017 | 18:46

Julio Bustamante presenta su último disco, ‘La misión del copiloto’, el 11 de noviembre en el Visonte Bar de la capital valenciana

 

Tras más de 30 años de carrera, hitos pioneros (participó, en los 70 del siglo pasado, en la versión valenciana de la ópera-rock Tommy de The Who), incontables proyectos (In Fraganti, Maderita), y después de haber publicado 13 discos en solitario, algunos de ellos, del calibre de Cambrers o Entusiastas, resulta complicado no deslumbrarse ante uno de nuestros creadores más constantes; un artista que, trabajo tras trabajo, sigue manteniendo ese nivel de dignidad que tan sólo es propio de aquellos que realizan su labor desde el corazón: «Enfoco mi faena canción a canción. Empiezo por trabajar a fondo cada texto y luego voy probando qué tipo de música le puede ir bien, no importa hacia qué estilo me lleve. A veces recupero textos míos. Cuando leo libros de otros autores y me identifico con ellos no dudo en empezar a elaborar una adaptación», asegura desde la singular modestia con la que pasea por su querida Valencia. Efectivamente, en La misión del copiloto, su último disco, hay dos temas de inspiración externa: La doble, a partir de un poema del Crónicas de motel, de Sam Shepard, y Mes enllà de les paraules, de Carme Tendillo. Además, en la música de La palabra cepillo ha vuelto a contar con la connivencia de Alfonso E. Merenciano.

 

Paz. Por Montse Azorín

Paz. Por Montse Azorín

Este La misión del copiloto ha visto la luz con El Volcán Música, después de que uno de los sellos de su vida, Comboi Records, dejara de existir. Sensación agridulce, pero no del todo desconocida: «Es la tercera vez que publico con Javier Liñán. En 1998, cuando estaba en Virgin, hicimos Entusiastas, y, en 2010, el disco de Maderita Vivir para creer (ya con El Volcán). Dejando aparte mis sentimientos, hacía tiempo que sabía del cierre de Comboi, y para este trabajo necesitaba una compañía que le diera mayor difusión», asegura un Julio que, para la ocasión, ha recuperado algunos temas compuestos hace años. La doble y El cel de les cançons, sin ir más lejos. El hecho de que uno abra el disco y el otro lo cierre, ¿tienen algún significado? «La doble ya quedó fuera de Lluvia cascabel [Comboi, 2008], así como otras cuatro canciones de aire folk que aprovechamos para el disco de Maderita. Intentamos ponerla ya en el disco anterior, lo mismo que El cel de les cançons, pero ya no había tiempo de acabar de producirlas bien. La doble abre La misión del copiloto porque es una historia divertida y con ritmo. El cel de les cançons, por el contrario, es un tema corto y lánguido, y venía bien para cerrar el álbum».

Ambos sonarán, seguro, el próximo 11 de noviembre en el Visonte Bar de Valencia, donde Bustamante presentará su nueva criatura, cómo no, acompañado de sus ya inseparables Lavanda. De hecho, ellos han participado en la grabación de un disco en el cual, el artista ha multiplicado, prácticamente por tres, la nómina de participantes, en comparación con su anterior En el nombre del gato: «Tenía claro que este disco iba a grabarlo con mi grupo, Lavanda, y los amigos de Barcelona, con los que he colaborado a menudo en directo allá. Fuimos registrando los temas al tiempo que los tocábamos en los conciertos. Luego seguimos en Barcelona con ellos». Ellos son Jordi Llobet, Hans Laguna, Cristian Pallejà y Ferran Resines, con los cuales, efectivamente, Julio sigue contando: «Ya para el En el nombre del gato decidí aceptar la oferta de Cristian para producir juntos. Compartíamos la experiencia de tocar mis temas en muchos conciertos por Cataluña y Valencia, junto a FrediSon, Hans Laguna y Jordi Llobet. En éste hemos repetido, pero el número de músicos ha crecido. A raíz de la publicación del aquel disco, Montse [Azorín], Lucas [Balanzá] y yo ampliamos la banda, para reflejar mejor el nuevo repertorio. La aparición de Santi Bernal (batería) y Luis Alcover (teclados y trompeta) ha sido un gran acierto para los directos. A partir de ahí comenzamos a tocar los temas del Copiloto, mientras los íbamos grabando y estudiando los arreglos. Luego lo volcamos todo en los estudios de Cristian y Ferrán (Caballo Grande) y ellos continuaron el trabajo de posproducción y arreglos adicionales».

 

Lavanda. Por Luis Corral

Lavanda. Por Luis Corral

No obstante, la nómina de amigos-familiares que han impreso su huella en esta grabación no cesa aquí, ya que tres artistas muy especiales también se han querido sumar a tamaña aventura, haciendo que su voz se abrace con la del valenciano. Nacho Vegas deja su impronta en Iratxi: «Colaboramos con la Plataforma de lucha contra los CIE. No nos conocíamos, pero me pidió que tocara con mi banda en un concierto que iba a hacer en La Rambleta. De ahí surgió nuestro plan». Además, los inconfundibles registros de Clara Viñals y Maria Rodés consiguen elevar a otro nivel, respectivamente, Viure sense esperar y la mencionada El cel de les cançons: «Ya contaba con que Clara cantara Viure sense esperar. Me encanta su voz para este tipo de balada, como en el disco anterior ya hizo en Somriure astut, e, incluso, antes, con su grupo Renaldo i Clara, en su versión de L’esperit de la pluja. Por otra parte, pensé que Maria quedaría muy bien en un tema tan intimista como El cel de les cançons».

 
 
El disco de la semana

 
candiCándida
Galgos o podencos (La Viejita Música, 2017)

Con Arbolito brutal, el dúo comandado por Candi Imbernón y Juan Barcala se la jugó al todo o nada y dejó claro que no había vuelta atrás. Aquel desplante en toda regla a los convencionalismos y necesitados de la etiqueta dejó franca una senda que, ahora, con Galgos o podencos, ambos arañan de surcos horizontales, verticales y diagonales para deleite de quienes gustan del riesgo y la sorpresa, de la dulce sensación que produce la incertidumbre de no saber a qué te enfrentas. Ese es el principal motivo por el cual vale demasiado la pena sumergirse en un disco que sigue manteniendo vivo, tanto ese espíritu sonoro árido marca de la casa, que tan certeramente sigue cincelando Barcala, como ese torrente interpretativo que es capaz de surgir de una inspirada Candi que continúa rebotando en los muros de la rabia, el desconsuelo y la ternura bien entendida.

Con la connivencia de José Furió ‘Txoni’, a la trompeta; Adrián González, al violonchelo, y el mítico Antonio Chumillas ‘Chumi’, a la armónica, de nuevo vuelve a haber espacio para uno de esos personalísimos homenajes (en esta ocasión, una casi irreconocible La casa del misterio, de Ilegales), en una criatura sin apenas altibajos. Si Candidiasis abre la puerta que invita a cruzar la frontera (primero te engatusa para, en su recta final, darte el empujón definitivo), el tema que da título al disco discurre con misteriosa rotundidad (básica, tanto la trompeta de Txoni, como la guitarra oscilante de Barcala), Esclavas pretende llevarnos al trance tribal, Homenaje se despacha y despecha, Infección arrastra el dolor sin miramientos, Huesos y piel atrapa con su embriagador ritmo, y los Esperpentos invitan al viajero, tras tamaños vaivenes, a salir del trance (el primero), y a mirar hacia atrás, con tremenda y agridulce resaca (el segundo).

Sobre el autor César Campoy
Curioso por naturaleza. Más de media vida escribiendo.

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