Las Provincias
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Autor: ccampoy
Un cielo de canciones
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César Campoy | 02-11-2017 | 6:06| 0

Julio Bustamante presenta su último disco, ‘La misión del copiloto’, el 11 de noviembre en el Visonte Bar de la capital valenciana

 

Tras más de 30 años de carrera, hitos pioneros (participó, en los 70 del siglo pasado, en la versión valenciana de la ópera-rock Tommy de The Who), incontables proyectos (In Fraganti, Maderita), y después de haber publicado 13 discos en solitario, algunos de ellos, del calibre de Cambrers o Entusiastas, resulta complicado no deslumbrarse ante uno de nuestros creadores más constantes; un artista que, trabajo tras trabajo, sigue manteniendo ese nivel de dignidad que tan sólo es propio de aquellos que realizan su labor desde el corazón: «Enfoco mi faena canción a canción. Empiezo por trabajar a fondo cada texto y luego voy probando qué tipo de música le puede ir bien, no importa hacia qué estilo me lleve. A veces recupero textos míos. Cuando leo libros de otros autores y me identifico con ellos no dudo en empezar a elaborar una adaptación», asegura desde la singular modestia con la que pasea por su querida Valencia. Efectivamente, en La misión del copiloto, su último disco, hay dos temas de inspiración externa: La doble, a partir de un poema del Crónicas de motel, de Sam Shepard, y Mes enllà de les paraules, de Carme Tendillo. Además, en la música de La palabra cepillo ha vuelto a contar con la connivencia de Alfonso E. Merenciano.

 

Paz. Por Montse Azorín

Paz. Por Montse Azorín

Este La misión del copiloto ha visto la luz con El Volcán Música, después de que uno de los sellos de su vida, Comboi Records, dejara de existir. Sensación agridulce, pero no del todo desconocida: «Es la tercera vez que publico con Javier Liñán. En 1998, cuando estaba en Virgin, hicimos Entusiastas, y, en 2010, el disco de Maderita Vivir para creer (ya con El Volcán). Dejando aparte mis sentimientos, hacía tiempo que sabía del cierre de Comboi, y para este trabajo necesitaba una compañía que le diera mayor difusión», asegura un Julio que, para la ocasión, ha recuperado algunos temas compuestos hace años. La doble y El cel de les cançons, sin ir más lejos. El hecho de que uno abra el disco y el otro lo cierre, ¿tienen algún significado? «La doble ya quedó fuera de Lluvia cascabel [Comboi, 2008], así como otras cuatro canciones de aire folk que aprovechamos para el disco de Maderita. Intentamos ponerla ya en el disco anterior, lo mismo que El cel de les cançons, pero ya no había tiempo de acabar de producirlas bien. La doble abre La misión del copiloto porque es una historia divertida y con ritmo. El cel de les cançons, por el contrario, es un tema corto y lánguido, y venía bien para cerrar el álbum».

Ambos sonarán, seguro, el próximo 11 de noviembre en el Visonte Bar de Valencia, donde Bustamante presentará su nueva criatura, cómo no, acompañado de sus ya inseparables Lavanda. De hecho, ellos han participado en la grabación de un disco en el cual, el artista ha multiplicado, prácticamente por tres, la nómina de participantes, en comparación con su anterior En el nombre del gato: «Tenía claro que este disco iba a grabarlo con mi grupo, Lavanda, y los amigos de Barcelona, con los que he colaborado a menudo en directo allá. Fuimos registrando los temas al tiempo que los tocábamos en los conciertos. Luego seguimos en Barcelona con ellos». Ellos son Jordi Llobet, Hans Laguna, Cristian Pallejà y Ferran Resines, con los cuales, efectivamente, Julio sigue contando: «Ya para el En el nombre del gato decidí aceptar la oferta de Cristian para producir juntos. Compartíamos la experiencia de tocar mis temas en muchos conciertos por Cataluña y Valencia, junto a FrediSon, Hans Laguna y Jordi Llobet. En éste hemos repetido, pero el número de músicos ha crecido. A raíz de la publicación del aquel disco, Montse [Azorín], Lucas [Balanzá] y yo ampliamos la banda, para reflejar mejor el nuevo repertorio. La aparición de Santi Bernal (batería) y Luis Alcover (teclados y trompeta) ha sido un gran acierto para los directos. A partir de ahí comenzamos a tocar los temas del Copiloto, mientras los íbamos grabando y estudiando los arreglos. Luego lo volcamos todo en los estudios de Cristian y Ferrán (Caballo Grande) y ellos continuaron el trabajo de posproducción y arreglos adicionales».

 

Lavanda. Por Luis Corral

Lavanda. Por Luis Corral

No obstante, la nómina de amigos-familiares que han impreso su huella en esta grabación no cesa aquí, ya que tres artistas muy especiales también se han querido sumar a tamaña aventura, haciendo que su voz se abrace con la del valenciano. Nacho Vegas deja su impronta en Iratxi: «Colaboramos con la Plataforma de lucha contra los CIE. No nos conocíamos, pero me pidió que tocara con mi banda en un concierto que iba a hacer en La Rambleta. De ahí surgió nuestro plan». Además, los inconfundibles registros de Clara Viñals y Maria Rodés consiguen elevar a otro nivel, respectivamente, Viure sense esperar y la mencionada El cel de les cançons: «Ya contaba con que Clara cantara Viure sense esperar. Me encanta su voz para este tipo de balada, como en el disco anterior ya hizo en Somriure astut, e, incluso, antes, con su grupo Renaldo i Clara, en su versión de L’esperit de la pluja. Por otra parte, pensé que Maria quedaría muy bien en un tema tan intimista como El cel de les cançons».

 
 
El disco de la semana

 
candiCándida
Galgos o podencos (La Viejita Música, 2017)

Con Arbolito brutal, el dúo comandado por Candi Imbernón y Juan Barcala se la jugó al todo o nada y dejó claro que no había vuelta atrás. Aquel desplante en toda regla a los convencionalismos y necesitados de la etiqueta dejó franca una senda que, ahora, con Galgos o podencos, ambos arañan de surcos horizontales, verticales y diagonales para deleite de quienes gustan del riesgo y la sorpresa, de la dulce sensación que produce la incertidumbre de no saber a qué te enfrentas. Ese es el principal motivo por el cual vale demasiado la pena sumergirse en un disco que sigue manteniendo vivo, tanto ese espíritu sonoro árido marca de la casa, que tan certeramente sigue cincelando Barcala, como ese torrente interpretativo que es capaz de surgir de una inspirada Candi que continúa rebotando en los muros de la rabia, el desconsuelo y la ternura bien entendida.

Con la connivencia de José Furió ‘Txoni’, a la trompeta; Adrián González, al violonchelo, y el mítico Antonio Chumillas ‘Chumi’, a la armónica, de nuevo vuelve a haber espacio para uno de esos personalísimos homenajes (en esta ocasión, una casi irreconocible La casa del misterio, de Ilegales), en una criatura sin apenas altibajos. Si Candidiasis abre la puerta que invita a cruzar la frontera (primero te engatusa para, en su recta final, darte el empujón definitivo), el tema que da título al disco discurre con misteriosa rotundidad (básica, tanto la trompeta de Txoni, como la guitarra oscilante de Barcala), Esclavas pretende llevarnos al trance tribal, Homenaje se despacha y despecha, Infección arrastra el dolor sin miramientos, Huesos y piel atrapa con su embriagador ritmo, y los Esperpentos invitan al viajero, tras tamaños vaivenes, a salir del trance (el primero), y a mirar hacia atrás, con tremenda y agridulce resaca (el segundo).

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Al son de nuevos ritmos
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César Campoy | 26-10-2017 | 6:05| 0

Arcana Has Soul se empapa, en su nuevo trabajo, ‘Set me free’ de positivismo y energía

 

Con Easy living room (2013) la formación saguntina presentó su candidatura para traspasar, definitivamente, las fronteras valencianas. Cuidados arreglos, líneas elegantes, una inteligente combinación de soul, jazz, pop y folk, y la depurada voz de Lourdes Trujillo sentaron las bases definitivas de un proyecto que, continuó su senda con The importance (2015) y que, ahora, con Set me free, su cuarto disco, que rezuma funk por los cuatro costados, parece iniciar una nueva etapa en muchos aspectos: «Hay un cambio, tanto a nivel musical como personal. En cuanto a la forma, la novedad más importante es la introducción del bajo y del piano. Llevábamos bastante tiempo pensando en dar este paso, y cuando empezamos a componer las primeras canciones que tenían una clara influencia más funky y soul a nivel armónico, nos dimos cuenta de que era el momento idóneo para hacerlo. En cuanto al concepto del disco, cuyo título significa ‘libérame’, hemos querido romper las cadenas que nos intentaban atar a cualquier género musical, porque entendemos la música como un campo abierto en el que la experimentación y la búsqueda han de ser el mejor pretexto para el disfrute real».

 

Liberados. Por Norwud

Liberados. Por Norwud

La criatura comenzó a gestarse hace dos años, inmersa la formación en esa suerte de refundación global: «En los anteriores discos, siempre habíamos utilizado la guitarra como base desde la que partíamos para componer. Pero, en este disco, la mayoría de temas han sido creados con el piano, otros con ‘motivos’ o ‘riffs’ de guitarras muy funkys, o ‘grooves’ de batería muy soul. Ese ha sido el motivo por el cual el disco ha tomado esta dirección, y estamos muy contentos con el resultado, porque nos permite creer en un concepto nuevo para poder crear un directo más dinámico y enérgico, ya que las canciones son bastante bailables y tiene mucho carácter y fuerza. También hay espacio para alguna balada soul o algún tema que recuerda más a nuestros inicios ‘folky’, pero la dinámica general es mantener a quien lo escucha con una actitud positiva y enérgica».

En todo este proceso, Arcana Has Soul también ha querido salir en busca de nuevas vibraciones, nuevas mentes y manos en las que poder encontrar renovados consejos. Uno de esos pilares en los que recostarse lleva por nombre Brian Zalmijn, músico y docente del campus de la Berklee Valencia. Allí se produjo el encuentro entre él y una Lourdes que, hace un par de años, buscaba un profesor de canto moderno para preparar sus pruebas al Conservatorio del Liceu: «Yo me iba a estudiar jazz y música moderna a Barcelona, así que me puse en contacto con él. Más tarde surgió la idea de grabar un nuevo disco y pensé que nos aportaría muchas cosas buenas a nivel musical. Se lo propusimos, y accedió con mucha ilusión a trabajar con nosotros».

El combo saguntino, desencadenado. Por Norwud

El combo saguntino, desencadenado. Por Norwud

La propia Lourdes confiesa que la influencia de Zalmijn en este disco ha sido «muy fuerte». Los temas ya estaban construidos, pero su entrada en el equipo consiguió mejorar el resultado final: «Desde los ‘grooves’, la armonía y las estructuras, todo ha pasado por sus manos y ha mejorado la calidad de los temas. Además, durante la grabación, también hemos dejado espacio para buscar el sonido de las guitarras que más nos gustara, o ritmos de percusión latina. Detalles que, normalmente, siempre hemos tenido muy cerrados cuando hemos entrado en el estudio, esta vez han estado más abiertos a la improvisación o a la búsqueda del sonido adecuado para cada instrumento. Además la filosofía de Brian ha sido la de darle una función a cada instrumento en cada canción. Si la guitarra tenía un motivo muy rítmico en una, buscar una línea más melódica en las cuerdas, o si el bajo hacía un dibujo muy complicado, vaciar el ritmo en la batería… y así en todas las canciones. Hemos aprendido mucho en cuanto a producción musical».

Registrado en los Rockaway Estudios de Castellón, bajo la supervisión técnica de Juanvi Miguel, («es nuestro técnico habitual en los directos, así que conocía a la perfección nuestro sonido, y por eso los resultados han sido increíbles»), Set me free es un proyecto autoeditado, que será distribuido, tanto a través de diversas plataformas digitales, como en formato físico. Todo ello, con el objetivo de seguir cosechando las buenas críticas acumuladas hasta ahora en las vitrinas del combo:_«Obviamente, cuando publicas un disco deseas que guste, pero esta vez estamos tan seguros del trabajo que hemos realizado y creemos tanto en él, que simplemente el hecho de haber creado algo de lo que nos sentimos tan orgullosos es la mejor recompensa. Simplemente queremos poder compartir con nuestro público este pedazo de nuestra alma tocando en el directo las nuevas canciones».

 

 

Los discos de la semana

 

bolanPentatronika

Bolan (Hall of Fame, 2017)

A Guillermo Artés siempre le ha aburrido soberanamente seguir corrientes, y plantear propuestas que pudieran, ni tan siquiera, bordear lo previsible. Con la marca Pentatronika, y bajo la influencia visual de Breaking Bad, ya optó, con aquel Fuego, por tirar de una suerte de atractivo rock irónico que igual coqueteaba con el blues, que con el punk. Ahora, de nuevo con el apoyo de Dani Cardona (se incorpora a la grabación Rubén Marqués), el guiño evidente lo dirige hacia el universo inabarcable y, en muchas ocasiones, delirante, de Marc Bolan (nacido, hace, exactamente, 70 años, y fallecido hace 40), eso sí, no planteando una simple colección de versiones, sino una variada mezcla de estilos que, evidentemente, rememoran el legado del líder de T-Rex, oscilando entre lo oscuro (Big Band) y lo glamuroso (Mejor). Todo ello, en producción compartida con Sergio Devece.

 

grannThe Grannies band

Sayonara Tapes Vol. 1 (Autoeditado, 2017)

A medida que han ido transcurriendo los años, la capacidad compositiva e interpretativa de cuatro grandes de nuestra escena, José García del Real, David Campillos, José Montoro y Ramón Manzaneda, ha tendido a simplificar el concepto para incrementar el efecto deseado. Cuando hay tablas, un par de riffs de altura, y mucha actitud, son suficientes para ofrecer verdaderas lecciones de auténtico rock. El nuevo epé del combo, así pues, vuelve a demostrar su capacidad para generar auténticas gemas beat imperecederas.

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Un artesano en la Corte del rey Magnánimo
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César Campoy | 20-07-2017 | 5:52| 0

Capella de Ministrers de Carles Magraner publica Quattrocento, un viaje a la Corona de Aragón en el Nápoles del siglo XV

 

Con Alfonso el Magnánimo, la Corona de Aragón vivió uno de sus mayores esplendores. Sus dominios se extendían por tierras valencianas, catalanas, baleares, Cerdeña, Sicilia y el Reino de Nápoles, precisamente, lugar al cual el monarca trasladó la corte, y desde donde, en pleno siglo XV, promovió el humanismo renacentista al resto del reino. Convertido en activo mecenas, el mandatario se rodeó de reputados artistas y teóricos que desarrollaron uno de los periodos creativos más brillantes de nuestra historia. Más de 500 años después, en el marco del Early Music Morella. Academia y Festival Internacional de Música Medieval y Renacentista, surgió Quattrocento, el disco que ahora ve la luz bajo el manto de Carles Magraner, que se convierte en su referencia número 54, que sirve para conmemorar las tres décadas de vida de esta imprescindible formación valenciana, y que será el eje central en la sexta edición del evento, a celebrar del 21 al 27 de julio en la localidad de Els Ports.

 

Carles Magraner. Por Ximo Corts

Carles Magraner. Por Ximo Corts

Más de una veintena de piezas, y un reto más para una de las aventuras con más prestigio en la difusión y divulgación de la música antigua (más de un millar de conciertos por todo el mundo les contemplan). Así pues, con su última referencia, Magraner y su Capella de Ministrers (recientemente acaban de recibir el Premio a la formación musical valenciana de carácter profesional, ex aequo con Spanish Brass) culminan un costoso trabajo de investigación, triaje y recopilación: «Se partió de una selección de obras que mostrasen la riqueza cultural de la Corte de Alfonso el Magnánimo. El repertorio escogido es un claro ejemplo de la circularidad entre el estilo popular y el estilo culto de la corte valenciana en los entretenimientos teatrales del Quattrocento napolitano. Como afirman Isabel Pope y Masakata Kanazawa, el vínculo con la canción popular de tipo agreste es una de las peculiaridades de algunas formas poético-musicales fijas como el strambotto y la ballade. Lo que se pretendió, en definitiva, era mostrar el momento en que la danza se convirtió en arte de la mano de los autores más significativos de la época. Como es sabido, durante el siglo XV se asiste al ‘renacer’ o redescubrimiento del teatro antiguo por parte de la cultura humanista, que aspiraba a poder conjugar las nuevas experimentaciones en el campo de los espectáculos con las reglas de la retórica, la gestualidad y la dicción de la cultura clásica. Un ejemplo de este ambiente humanista de búsqueda estética lo encontramos en la vida cultural de Nápoles, que se mueve alrededor de las figuras de Iacopo Sannazaro, Benet Gareth –más conocido como Cariteo– y Serafino Aquilano. Recuperar obras del pasado es convertirse en restaurador del sonido y traductor de una obra artística. Los músicos que nos dedicamos a la recuperación de la música antigua somos como “los museos” de la música pretérita».

 

Capella de Ministrers, en la Lonja de Valencia. Por Francisco Hernández

Capella de Ministrers, en la Lonja de Valencia. Por Francisco Hernández

Así pues, aquella Corte de Nápoles del siglo XV se convierte en uno de los centros mundiales del estudio y la composición musicales, además de otras artes. Según el propio Magraner, la creación musical en la Valencia de aquel tiempo es «singular y expansiva», y los dos ejes sobre los que se desarrolla son la propia Corte y la Iglesia: «Podemos encontrar el poder en ambas. Tanto desde la riqueza cultural del Príncipe del Renacimiento, Alfonso el Magnánimo, como desde la Iglesia, sobre todo si consideramos los tres papas valencianos que ostentaron el mayor poder en la iglesia católica. Así pues música y músicos (y todas las artes) circularon en la Europa medieval y renacentista. El conocido como (anti) Papa Luna había dispuesto de una capilla musical privada desde tiempo inmemorial, a imitación de la cual fueron creándose todas las demás, incluidas las de los miembros del colegio cardenalicio. Durante los años que corresponden al pontificado de Alejandro VI los artífices del prodigio en materia de música fueron, en primer lugar, los franco-flamencos, que ocuparon los cargos de mayor relevancia reservados a la profesión, y en segundo lugar aquellos compositores locales que supieron crear un estilo con personalidad propia. En estos albores del Renacimiento mediterráneo la capilla musical del rey Alfonso se conformó como una de las más importantes en el entorno musical de las primeras décadas del siglo XV. Contaba ya en esos años con dieciocho ministriles que tañían diversos instrumentos».

 

 

Una vez convertida Nápoles en el centro de la corte aragonesa, y trasladada su residencia el rey Alfonso hasta aquellas tierras, así como el poder administrativo y gubernativo de sus dominios, el resto de dominios quedan en una posición subordinada. No obstante, nuestro territorio siguió jugando un papel importante a lo largo de esta suerte de edad de oro: «La humanista corte valenciana se distinguió por un gusto artístico muy refinado. Conservó su propia identidad, pero al mismo tiempo apreció las costumbres y usos locales, y se adaptó a ellos. Aunque tras la conquista de Nápoles, el Magnánimo nunca volvió a España y dejó el gobierno a su mujer María de Castilla desde Valencia, el gusto renacentista de la nueva Italia se vio plasmado en todos los aspectos artísticos, y Valencia se convirtió en la puerta de entrada de un nuevo arte en la península. Además, Alfonso estuvo siempre rodeado de una corte literaria, una costumbre que le venía de antaño, pues ya en su juventud formaron parte de su séquito dos escritores de excepción: don Iñigo López de Mendoza, marqués de Santillana, y el gran poeta valenciano Ausiàs March, al que dio el cargo de halconero mayor».

Y en toda aquella cascada de creatividad artística, el Cancionero de Motecassino se convierte en uno de los pilares (también lo es de este disco). Se trata de un manuscrito al que grandes estudiosos de la música antigua como el propio Magraner o Jordi Savall han acudido en varias ocasiones. Capella de Ministrers, sin ir más lejos, hace casi 20 años, en aquel Alfons el Magnànim. Música de la Cort Aragonesa a Nàpols. ¿Dónde radica el magnetismo de aquella obra, que combina, tanto piezas religiosas, como profanas? «El cancionero que mejor representa este repertorio vinculado al Magnánimo es el manuscrito 871 de Montecassino. La circularidad entre lo culto y lo popular, entre la corte y la baronía, y entre el centro y la periferia queda patente en este programa que saca a la luz y avala dicho flujo de informaciones y reelaboraciones entre los repertorios español, francés, portugués e italiano. El manuscrito estuvo custodiado en el monasterio de los santos Severino y Sossio, y fue llevado posteriormente, probablemente durante el siglo XVI o XVII, al monasterio principal de la orden benedictina, en Montecassino, lugar donde se guarda actualmente, y en él se combinan obras religiosas y profanas que se convierten en la primera fuente de trabajo para la música valenciano-aragonesa en Nápoles».

 

Pasión. Por Javier Ferrer

Pasión. Por Javier Ferrer

En tres décadas de aventura, Capella de Ministrers ha abordado incontables aspectos de la música comprendida entre la Edad Media y el siglo XIX. Magraner, eso sí, ya tiene claro qué senderos seguirá recorriendo una vez el recorrido de Quattrocento finalice: «Para entender y conocer el rico patrimonio de la música valenciana en el siglo XV y su proyección en el XVI hay que reconocer su internacionalización. Saber que la música en Valencia en nuestro Siglo de Oro es la de Aviñón, con el Papa Luna; la de Nápoles, con Alfonso el Magnánimo; la de la capilla papal en el Vaticano, en el entorno de los Borja; o la de los maestros de Flandes, quienes tanto influyeron en el devenir musical de estos años en Europa. El necesario estudio desde esta perspectiva nos llevará a entender que la grandeza de nuestro Siglo de Oro está en la influencia y el poder de atracción recíproco del arte de la corona aragonesa con su entorno territorial, sobre todo el marcado por el triángulo geográfico que conforma Flandes, Roma y Nápoles con la ciudad de Valencia. Es ese el destino que queremos que tome Capella de Ministrers; un rumbo que nos lleve a descubrir y mostrar toda la riqueza musical de nuestro pasado, patrimonio intangible de todos los valencianos. Iniciamos ahora trabajos sobre la Ruta de la Seda que presentamos en China, Valencia y Castellón; El Grial que presentaremos en Cotalba y los Pirineos; el mundo Cortesano de Germana de Foix, en Barcelona y Valencia; viajes al norte de África y Estados Unidos con músicas de nuestro Siglo de Oro, y la participación en el Congreso de Historia de la Corona de Aragón con repertorios en torno a los Borja. Una aventura que después de 30 años no ha hecho más que comenzar».

 

Comunión. Por Ivo Rovira y Ana Ponce

Comunión. Por Ivo Rovira y Ana Ponce

Y que también tendrá su parada, como apuntamos al principio, en Morella, donde este Quattrocento nació a partir de la última edición del Early Music, y en cuya sexta entrega tendrá una importancia vital. Será una semana repleta de conferencias, talleres, exposiciones, jam sessions medievales, conciertos y actividades paralelas, llevadas a cabo por casi una veintena de profesionales de primer nivel: «Público, músicos, estudiantes y profesores conjugan una semana de música en un lugar histórico. Combinación perfecta para crear una nueva propuesta cultural, también desde un turismo sostenible. Desde fines del siglo XIII hasta mediados del siglo XV, los reyes aragoneses emprendieron una ambiciosa política expansiva por el Mediterráneo llegando a conquistar Sicilia, Córcega y Cerdeña y territorios más alejados como los ducados de Atenas y Neopatria. Esta expansión política y militar por el Mediterráneo se acompañó por un extraordinario auge del comercio internacional. La época de máximo esplendor económico terminó con la crisis de mediados del siglo XIV donde Valencia sustituyó a Barcelona como principal puerto mercantil de la Corona, ayudado por el comercio derivado de la expansión mediterránea del Islam, y que la convirtió en la ciudad del comercio español. La toma de Constantinopla por los turcos en 1453 marcó el inicio de la decadencia comercial general del Mediterráneo frente a las rutas del mar del Norte, y muy pronto, también frente a las nuevas rutas atlánticas a partir de los descubrimientos geográficos en América. La combinación de elementos de la música histórica junto con la tradición oral forman la esencia de esta edición del Early Music Morella, músicas para entender o para disfrutar desde su conocimiento y razonamiento».

 
 

El disco de la semana

 
llopis-02Pep Llopis
Poiemusia. La Nau dels Argonautes (Reedición. Rvng Intl., 2017)

Hace exactamente 30 años, el compositor Pep Llopis publicaba, vía Grabaciones Accidentales, una de las obras más curiosas y personalísimas que ha dado la música valenciana en muchas décadas. Poiemusia. La Nau dels Argonautes surgía como una sorprendente y ambiciosa obra conceptual, a partir de los poemas de Salvador Jàfer. Un concierto que acabó estrenándose, el 13 de febrero de 1986, en el Teatre Princesa de la capital del Turia, y que fue registrado (en los míticos estudios Tabalet) con la colaboración del propio Jàfer (suyas son las voces, así como de la actriz Montse Anfruns), y de intérpretes de primer nivel como Joan Cerveró, Josep Àngel Murillo, Aleixandre Abad o el mismísimo Perico Sambeat.

Proveniente de formaciones capitales como Cotó-en-pèl, curioso por naturaleza, e investigador compulsivo de los límites inabarcables de la música, Pep configuró un todo robusto, armado de sonidos experimentales de primer orden, que beben de lo electroacústico, y que salpicaban de mediterraneidad a todos aquellos elementos importados de las vanguardias europeas y norteamericanas que imperaban en los 80 del siglo pasado. En definitiva, Llopis cinceló, con mimo y tesón, cinco gemas (Muntanyes de granit, El vell Rei de la serp, Jardins aquàtics, Nits de cristall y La Nau dels Argonautes), de ésas que, a cualquier creador, acaban generándole esos sentimientos encontrados que deambulan entre el éxtasis ante la magnitud de lo gestado, y la angustia de saber que, posiblemente, ha tocado techo.

Ahora, tres décadas después, los responsables del sello neoyorquino Rvng Intl. (curiosamente, aquella edición original fue masterizada en los Bonati Mastering de la ciudad estadounidense), maravillados por lo excepcional del proyecto, y asombrados ante el grado de revalorización que ha alcanzado, en el mercado mundial, tamaña criatura, se han puesto manos a la obra a la hora de reeditar, en formato digital y vinilo, esta suerte de mágica odisea repleta de aristas sensoriales capaces de remover las almas más sensibles, y provocar el gozo de los amantes del virtuosismo sonoro. Una prueba inequívoca del tremendo nivel alcanzado, en aquellos años 80, por muchas disciplinas artística valencianas.

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Desfibrilador para el rock and roll
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César Campoy | 13-07-2017 | 5:50| 0

Los Radiadores presentan su último trabajo, Los perros ladraron, este viernes 14 de julio en la sala 16 Toneladas

 

Uno tiene la sensación de que, a este ritmo, Raúl Tamarit, José A. Nova, Sergio Domingo y Vicente Vila están predestinados a ver pasar cadáveres, más o menos exquisitos, mientras ellos, inalterables, siguen conjugando el verbo perdurar. Los Radiadores van tachando estaciones en esa suerte de agridulce via crucis en que se ha convertido una carrera que, disco tras disco, va afianzándose. Los perros ladraron (BonavenaTrilobite), su última criatura, es una nueva-buena muestra de ello. Un arañazo que evidencia, de nuevo, la progresiva evolución de una banda alejada de modas, postureos, nichos y familias.

Pero, vayamos por partes: Los textos. Se evidencia que mejora su factura, y se constata que hay elementos que siguen vigentes: los que retratan, de manera crítica, la sociedad en que vivimos, eso sí, huyendo del lloriqueo facilón y lo manido. Se explica, sin rodeos, el propio Raúl: «No suelo escribir lo primero que se me ocurre; me gusta darle vueltas y mirarlo desde otro prisma e incluso hacer autocrítica. De una misma letra hay, a veces, distintos borradores hasta que doy exactamente con lo que quiero. La línea que separa el punto crítico y punzante, y el rollo panfletario y la demagogia es extremadamente fina. Lo fácil, igual, es arremeter contra todo lo que se menea, pero también hay que mirarse por dentro para darse cuenta de que el comportamiento externo que nos molesta puede incluso estar en nosotros mismos. No soy de lamentarme, soy más de acción. Los lamentos me los guardo para otros momentos más íntimos».

 

Están de suerte. Por Josep Escuin

Están de suerte. Por Josep Escuin

Medirse a las letras de Los Radiadores (del propio Tamarit) supone un curioso ejercicio de sentimientos encontrados. Remiten a referentes de sobra conocidos (de 091 a Parálisis Permanente, pasando por Doctor Divago), pero siempre acaban barnizadas por una suerte de fina capa que dota de personalidad propia al texto y que, en ocasiones, incorpora muescas marca de la casa. Sin ir más lejos, el elemento ‘familiar’. Pasajes que, intuimos, tienen que ver con la rutina diaria de Raúl. Y lo que nos llama la atención es que no suele ser muy habitual que una banda de rock muestre esos episodios tan íntimos: «Sí que es cierto que el concepto de banda de rock tiene un mensaje más genérico en cuanto a musicalidad y textos. En nuestro caso soy yo el que hace las canciones, por lo cual llega un momento en que tengo que sacar lo que llevo dentro, y si es algo personal, pues también. Además, hablamos de un lenguaje universal; no somos únicos con nuestras cosas. Todo el mundo, de una forma u otra, se puede sentir reflejado e identificado. Al principio, igual sí que lo escondía un poco más, pero en este disco he querido ser más pragmático en algunos aspectos; llegaba un momento en que el mensaje me parecía demasiado críptico para trasmitir lo que quería contar. Estamos tan expuestos en las redes sociales que los momentos más personales acaban desvaneciéndose, así que por qué no aplicarlos en una canción».

 

 

¿Un ejemplo claro? Felicidad, una especie de Lucy in the Sky with Diamonds (se dice que Lennon se inspiró en un dibujo de uno de sus hijos para crearla) versión Los Radiadores, además, aderezada con especias que huelen a onírico, a psicodelia: «Desconocía la historia del dibujo del hijo de Lennon, pero lo cierto es que la inspiración la saqué de un dibujo que todavía no se había empezado a crear. En cualquier caso, me gusta que hagas el paralelismo, salvando obviamente las distancias, ya que precisamente hay un guiño a la letra de esa canción en la frase ‘con cielos de purpurina y flores de celofán’ (‘cellophane flowers of yellow and green towering over your head‘). Siempre me han gustado ciertos elementos de la psicodelia (The Byrds, The Doors…), pero realmente no había profundizado demasiado. En los anteriores discos había algún guiño, pero quizá aquí es más patente; al menos es lo que se pretendía, aunque creo que estamos todavía estamos bastante lejos de conseguirlo. También hay un pasaje que está inspirado directamente del Sangri-la de los Kinks».

 

A mí con esas... Por Josep Escuin

A mí con esas… Por Josep Escuin

Efectivamente, andamos desmenuzando parte de la historia del rock, concepto, a estas alturas, prácticamente imposible de delimitar y, casi, definir. Que se lo digan, si no, a Los Radiadores que, prácticamente desde su nacimiento, han tenido que lidiar con uno de los sambenitos más recurrentes del universo musical, esa etiqueta, tan etérea y peculiar, que te define como banda de “rock clásico”: «Totalmente de acuerdo. Es una etiqueta que es como un cajón desastre: todo vale. El rock, per se, ya es clásico. Da igual que la influencia sea americana o el indie de los noventa; lo hagas en castellano, en valenciano o en inglés, la personalidad, a veces, brilla por su ausencia. Y el tratamiento de las letras se ha convertido en algo frívolo, que tiene que estar porque, si no, hablaríamos de temas instrumentales, y quizá se esté dando más importancia a sacar determinado sonido. Está muy bien que hayas conseguido el sonido de Fugazi o de Spacemen 3, pero si lo que me cuentas en los textos es una castaña, y no hay algo de propio, de personalidad, pues ya no tiene mucho sentido seguir. En cualquier caso, no nos molesta en absoluto. Estamos en el siglo XXI y hacemos rock and roll de nuestro tiempo. No creo que sea negativo, son nuestras raíces y creo que es honesto que salgan, y no esconderlas».

 

 

Pues ya que estamos enredados en etiquetas, vayamos un poco más allá. Más en concreto, a otro de los senderos frecuentados por Los Radiadores, verdaderos defensores del denominado, por unos, “rock español” y, por otros, a partir de un término, “rock castizo”, que, por un efecto simplificador, se ha venido relacionando con adjetivos como “chulesco”, “vacilón”… ¿Vamos, poco a poco, corrigiendo esa generalización? «Sí parece que, poco a poco, se van dejando atrás prejuicios, y vamos aceptando que el rock en nuestro país ya ha adquirido unas formas genuinas y un estilo característico, aunque todavía haya gente a la que no le interese, y siga mirando lo anglosajón como fiel reflejo de la realidad musical. Si el rock and roll tiene un aire fronterizo o sureño, pero del sur de Estados Unidos está mucho mejor visto. Ahora, si rebuscas en cosas que hicieron en su momento Los Brincos, Gabinete Caligari o, en los últimos tiempos, Grupo de Expertos SolyNieve, entre otros, ahí llegan los problemas. En el caso de Buddy Holly buscábamos ese punto que tenían Los Brincos y algunos grupos de los sesenta: la españolización del genero como un estilo autóctono. Es, al final, con lo que más me identifico, y sí, lo que se hace en Boston está muy bien, no seré yo quien lo discuta, pero es que conozco a más gente de Almería o de Córdoba, y he estado más veces allí», aclara un Tamarit que asegura que, con el paso del tiempo, la banda ha ido abriéndose más, aunque, imaginamos, también sigue marcándose unas líneas rojas a la hora de idear y desarrollar sus composiciones: «Se trata de saber hasta dónde podemos llegar, y que no se desvirtúe el concepto. No nos gusta el concepto estándar de grupo de rock. La palabra rock and roll se utiliza de una forma tan gratuita que todo lo revolucionario que llegó a ser en épocas pasadas se ha desvirtualizado tanto que ha llegado a convertirse en un concepto más reaccionario que transgresor. En mi caso me gustan los Stones, y cómo rompieron clichés en los sesenta acabando con cánones de décadas anteriores, y Sonic Youth… Pero llega un momento en que se ajustan tanto los patrones que se convierten en algo estándar, porque de ahí parece que no se puede salir. O eres de los unos, o de los otros. En el local de ensayo el disco que más veces sale a la palestra es el Sandinista de los Clash. No es que pretendamos hacer algo parecido, ni de coña, pero sí es cierto que nos atraen las formas con las que los Clash rompieron moldes».

 

El cuarteto, dispuesto. Por Josep Escuin

El cuarteto, dispuesto. Por Josep Escuin

Los perros ladraron, grabado, de nuevo, bajo la batuta de un Dani Cardona («sabe perfectamente como hemos querido sonar en cada momento, y qué es lo que mejor nos sentaba musicalmente»), será presentado este viernes 14 de julio en la sala 16 Toneladas de la capital valenciana. Allí, precedidos de Los Amantes, la banda castellonense liderada por Patrizia Escoin, que mostrará los temas de su Open 24 hours (GatuelaLucinda, 2016), Los Radiadores saltarán al escenario mientras otra de las aventuras en que andan metidos se ultima: un cómic (universo que fascina a uno de los integrantes del combo, Nova, alias El Joven) sobre la banda, a cargo de Domingo Giner: «A Domingo lo conozco desde que éramos niños; vivíamos pared con pared, y siempre ha tenido una gran destreza para el dibujo. Es quien me introdujo en el mundo del grafiti y del rap. Gracias a él descubrí cosas muy interesantes del genero. Y es muy aficionado al cómic, pero nunca ha querido publicar nada. Hace poco me lo crucé y me dijo que estaba haciendo uno sobre Los Radiadores, y que quería publicarlo, y, claro, me alegré mucho. Me contó un poco de qué iba y me gustó. Ya ha publicado alguna cosa en las redes, y está realmente bien. La idea es que el cómic vaya a acompañado de un single. Una de las canciones que se incluirán será Police on muy back, de los Equals, que hace tiempo que la hacemos en directo, y por temática entra en el cómic perfectamente. El Joven es un gran apasionado del cómic; es toda una enciclopedia. Si alguna vez comentamos alguna cosa, siempre acaba dejándonos a la altura de betún. Desde los ochenta, cuando empezó haciendo en Radio Klara un programa sobre el género, siempre ha estado muy relacionado y siempre nos descubre a alguien nuevo. Recibió la noticia con gran entusiasmo».

 
 

El disco de la semana

 

disco-urbaliaUrbàlia Rurana
De tornada a les ribes (Mésdemil, 2017)
Con el inicio de la década de los 90 del siglo pasado nació uno de los proyectos más dignos y sinceros que ha dado el folk valenciano. Desde la publicación de aquel mítico A la banda de migjorn (Tram, 1992), de hecho, Urbàlia Rurana ha venido realizando un impagable trabajo de creación, recuperación y adaptación de los sonidos de la tierra, además, oteando, en distintos parajes del Mediterráneo, simientes en las cuales fijar también el oído y el alma. Es una buena noticia para nuestra música que los de Rom i café vuelvan a demostrar que no sólo son una formación de certeros directos y retornen al estudio (los Tressets Àudio de Algemesí), y un placer comprobar que siguen manteniendo vivo ese afán por escarbar en los surcos de las tierras húmedas de los cuatro puntos cardinales del territorio: de La Plana (las emocionantes Marineries, vigorosas las Seguidilles de Nules) a La Marina (Saloma), La Ribera Alta (Seguidilles de la brisa o la celebérrima Ja ve Cento) y La Vall d’Albaida (la jota L’estudiantina), pasando por Els Ports (Albades d’Hortells, la sobria Corrandes de Villores). Un emocionante viaje aupado con homenajes a sonidos hermanos (hasapikos griegos, tarantelas del Nápoles profundo, el tan reivindicado e intenso klezmer desarrollado por las comunidades judías del Este de Europa), piezas de un valor incalculable (el Panegíric/Eyfonts terribles, a partir de un texto del poeta andalusí, nacido en la Taifa de Dénia, Ibn al-Labbana), y composiciones propias (enérgicas La Vall de les Cordes, Roda i volta y La serp, y festiva hasta más no poder A l’est) que convierten este De tornada a les ribes (título extraído del poema de Marc Granell, aquí musicado, Esbós de xiquet eixint d’escola) en una verdadera loa a una manera de ser y vivir, la mediterránea.

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El lento camino hacia la cima
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César Campoy | 06-07-2017 | 5:58| 0

Tras varios años de espera, Nanga Parbat estrena su nuevo trabajo, ‘For all those amber lights’, más eléctrico pero igual de intenso e intimista

 

De la mano del italiano Mario Dubla nació un proyecto, Nanga Parbat que, oficialmente, inició su personalísima travesía, con el inicio de la década, a partir de 8125 m, un epé que resumía algunas de las inquietudes y experimentaciones sonoras y sensoriales de un creador que mostraba, sin ambages, su obsesión por el folk minimalista, repleto de detalladas pinceladas sentidas. De aquella suerte de exorcismo, que recogía lo acumulado durante tanto tiempo, parece haber tardado en recuperarse un tiempo Mario, ya que no ha sido hasta ahora cuando su nueva criatura, For all those amber lights, ha acabado emergiendo: «Aquel epé fue el resultado de un momento de fuerte impulso para la banda. Llevábamos un año juntos y no paraban de ocurrirnos cosas muy gratificantes. Recogimos cinco de las canciones que teníamos en ese momento y las grabamos. Cuando terminamos con eso ya existía algún tema de For all those amber lights, y, antes de entrar a grabar, sólo tuvimos que seleccionar los que mejor encajaban para que el disco tuviera sentido unitario, más dos temas a medio hacer y uno nuevo que se coló durante la grabación. Todo salió de una forma muy natural; los temas se han ido desarrollando en estos años por temporadas. De repente llegaba un momento en que tenía cuatro o cinco nuevos y nos poníamos con ello. Así que, una vez más, hemos hecho una selección razonada de lo que ya teníamos y, a pesar de eso, nos ha costado mucho cuadrarlo todo. Creo que me costará más recuperarme de todo lo que ha supuesto la publicación de For all those amber lights, aunque ya hay unos cuantos temas nuevos en obra», asegura nuestro protagonista.

 

Mario Dubla.

Mario Dubla.

Mientras que 8125 m surgió a partir de la autoproducción, mano a mano entre Mario y Alexis García, este último trabajo supone un salto de calidad evidente, con la connivencia de un Sergio Devece que ha cobijado en sus estudios Stardust, durante casi dos años, a la familia Nanga Parbat. Todos ellos, aupados en la paciencia, han acabado modelando un trabajo de terciopelo que, por momentos, se torna áspero: «Nuestra actitud se ha basado en la atención por el detalle: nada de prisa, quien manda es la canción, hacerlo de la mejor manera posible. Es muy difícil transmitir a otra persona lo que tienes en la cabeza; puedes usar referencias, pero lo correcto es excavar hacia adentro para sacar algo personal. Sergio esto lo entendió sin ni siquiera tener que hablarlo, y ha sido un lujo tener al lado alguien capaz de tomar la decisión correcta cuando nosotros estábamos empanados (y eso nos pasó unas cuantas veces)».

Así pues, la elaboración de For all those amber lights ha acabado dilatándose en el tiempo más de la cuenta, una circunstancia que, sin duda, puede llegar a marcar emocionalmente a cualquier creador de bien: «Ha sido un proceso muy largo, efectivamente, y bastante duro tanto a nivel psicológico como emotivo. Las circunstancias de la vida me han obligado a estar lejos de Valencia durante casi todo el año pasado, y en alguna ocasión he pensado que este disco nunca vería la luz. De todos modos, no nos ha venido del todo mal esa pausa: durante todo ese tiempo tanto Sergio Devece como yo tuvimos la posibilidad de escuchar y reflexionar sobre lo que habíamos grabado, y fue al volver al estudio, en octubre del año pasado, cuando nos dimos cuenta de que había que mejorar el sonido. Así que, con renovada ilusión, Sergio le dio un giro e hizo que sonara como debía, y, al final, la satisfacción fue doble. Además, me curré el diseño de la portada y todas las gestiones correspondientes con la fábrica, pruebas de impresión y otros dolores de cabeza. Fue agotador. Eso de controlarlo y hacerlo todo tú mismo requiere mucho esfuerzo pero tiene su recompensa».

 

 

Efectivamente, For all those amber lights tenía que haber visto la luz en 2016, y, más en concreto, coincidir con la edición de G, el disco de Galope, a partir de una iniciativa del colectivo Arbre de Cordes (con el apoyo de BORX Records), una aventura (iniciada por el propio Mario y Javier Marcos) basada en la búsqueda de la satisfacción total de público y artista: «No pudimos sincronizarnos para la publicación de los discos, pero la aventura, como muy correctamente la llamas, de Arbre de Cordes, sigue adelante. Tanto Galope como Nanga Parbat hacemos un tipo de música que requiere una determinada actitud y ciertas condiciones ambientales para que se pueda entender y disfrutar como es debido. Conscientes de que somos una minoría, nos gustaba mucho la idea de unir fuerzas y salir juntos a los escenarios. Los objetivos son múltiples: tocar en esas condiciones ambientales y acústicas que favorezcan el mensaje artístico propio de las bandas, reunir a un público receptivo y respetuoso, hacer que la experiencia del concierto sea disfrutada al máximo tanto por los oyentes como por los músicos, crear eventos únicos para que todos podamos volver a casa con una buena sensación en el cuerpo y en la cabeza. Nos hemos venido acostumbrando a los conciertos donde la música pasa a un segundo plano, a un fondo para las charlas, las birras y el despiporre, lo cual está muy bien. Pero hay determinadas circunstancias en las que tanto el público como el músico se merecen algo más».

 

Dividido entre seis: Nanga Parbat, al completo.

Dividido entre seis: Nanga Parbat, al completo.

La cultura del ‘hazlo tú mismo’ elevada a la máxima potencia. La pasión por ser dueño de todos y cada uno de los procesos y estadios, incluso, del contexto y la espiritualidad en que el arte quiere ser brindado: «No creo que existan más o menos ventajas en el ‘do it yourself’. Simplemente, en esta fase en la que nos encontramos, y al ritmo al que vamos, lo vemos como algo necesario. Hay bandas que se obsesionan con las discográficas, que buscan a toda costa ‘encajar en la escena’, pero hay otras vías. En esta época en la que es posible sacar un álbum con relativamente poco dinero y moverlo por las redes, lo único que necesitamos, nosotros, como otras bandas, son contactos para poder salir y difundir nuestra música. Hay empresas que se dedican a eso, pero nosotros preferimos echarle esfuerzo y paciencia, acortar la cadena de intermediarios moviéndonos desde abajo, pero poniéndonos el listón alto. Las cosas se sacan poco a poco con la colaboración de todos, cada uno aporta algo para poder avanzar; no sólo en cuanto a creatividad se refiere. Este también es el espíritu de Arbre de Cordes: trabajar desde las trincheras, confiar en tu trabajo y en tus posibilidades, ser fiel a ti mismo», explica.

Como bien reconoce el propio Mario, For all those amber lights se aleja un poco más de aquel folk ensoñador de 8125 m. Este trabajo sigue oliendo a Nanga Parbat, pero incorpora elementos que dotan de mayor empaque al sonido marca de la casa: «Sí, suena más eléctrico e intenso. Queríamos ir un poco más allá del folk, y teníamos que aprovechar las posibilidades que nos brindaba un estudio profesional. Esta es la diferencia que más salta al oído comparándolo con el epé, y fue una elección muy importante que marcó evidentemente todo el trabajo. Pero también teníamos claro que no queríamos dejar nuestra labor de búsqueda de un lenguaje musical personal (que lo hayamos conseguido o no es otra cuestión). Me alegro cuando dices que este trabajo sigue sonando a Nanga Parbat. Yo, realmente, no sé muy bien qué significa, pero si te has fijado en eso, quizás quiera decir que estamos yendo en la dirección correcta, que es lo que más me interesa».

 

 

Y, en esa senda, en ese lento y mimado camino, Mario sigue contando con una nómina de amigos y colaboradores que, en esta ocasión, llega a ser, prácticamente, abrumadora. A lo largo de estos años, todos ellos han estado ahí detrás, dispuestos cuando Dubla giraba la cabeza en ese ascenso. Hablamos de Devece, pero también de su banda (Dani García, Carla Pascual, Javier Marcos, Luis Alcober, Txema Mendizabal), el propio Alexis García, Nacho Nácher o Rick Treffers: «La banda se ha ido formando paulatinamente. Al núcleo duro del principio (Carla, Dani y yo) se sumó Javi Galope de una forma muy natural, casi necesaria. Sin darnos cuenta, estaba tocando con nosotros. A Luis y Txema les llamé por sus referencias, y todos se han esforzado mucho en estos tres años que llevamos juntos, y han superado con creces las expectativas. Estoy en un buen equipo, todos los días me lo confirman. Con Sergio pasó lo mismo: escuché otros trabajos suyos y le vi tocar en algunos de sus múltiples proyectos. A la hora de elegir no tuve ninguna duda: sabía que él podía darnos ese sonido orgánico y cálido que tanto nos beneficia. Alexis toca el bajo en Divide by one. Ese tema fue uno de los primeros en componerse bajo el nombre de Nanga Parbat, y Alexis (por aquel entonces bajista de la banda) se sacó de la manga una línea de bajo hipnótica y sensual que le da un sostén a toda la canción. Sólo podía ser él quien la tocara en la grabación. Además, fue un privilegio volver a tenerlo en el estudio. Rick y Nacho aparecen en At that party poniendo, respectivamente, la voz y tres capas de ruido maravilloso. Aquí tampoco tuve que hacer mucho. Son profesionales, saben mucho más que yo, y son personas geniales. En esta ciudad, donde parece que las cosas funcionen por compartimientos estancos, me ha parecido un lujo poder contar con ellos tanto a nivel musical como humano».

 

El disco.

El disco.

Aquel oyente que decida sumergirse en la música de Nanga Parbat sabrá a qué nos referimos. A medida que avanza For all those amber lights, una especie de cuna gigante de lana va tejiéndose, poco a poco, lentamente, alrededor. Es, entonces, hora de echar un vistazo a la portada del disco. Aquella instantánea, agridulce, captada en el parque romano de Villa Borghese, invita al desasosiego, pero también a la paz. Todo tiene una explicación: «En la universidad, en Roma, solía pasar por Villa Borghese cuando terminaban las clases y me iba a casa. Hice una foto a una farola que acababa de encenderse, haciendo ese recorrido una tarde, hará como 12 o 13 años. En esa época Nanga Parbat aún era sólo un sueño. Retrata ese momento de transición en que ya no sabes bien si es tarde o noche; algo cambia en el aire y en tu estado de ánimo, se genera una suspensión de la realidad que dura unos pocos instantes, y los colores fríos se tiñen de la calidez de las bombillas. Aunque eso pase todos los días, no deja nunca de parecerme un momento mágico. Cuando se estaba terminando la grabación de For all those amber lights (el título, evidentemente, une imagen y música, pues es un verso del tema Amber glows) no le di muchas vueltas: recuperé esa foto, pero estaba peor de lo que recordaba. Así que volví al mismo sitio en noviembre de 2015, esperé a que se encendieran las farolas e hice unas cuantas tomas muy deprisa. De allí nació el concepto gráfico del álbum: todas las fotos del estuche retratan el mismo rincón desde diferentes posiciones, pero el sujeto aparece directamente sólo una vez».

 
 

Los discos de la semana

 

disco-sempereSempere
Sempere (Autoeditado, 2017)
Cuatro años después de la publicación de su estreno sonoro en solitario (aquel epé titulado El hijo pequeño), Jordi Sempere ha armado un emocionante larga duración que denota una profundización evidente en aspectos más oníricos (Blanco, Cae la noche) que, no obstante, siguen conviviendo con instantes de frescura (Periódicos antiguos, El hilo de una conversación) y elementos que viven de la cotidianidad próxima (mucho más evidentes en títulos como Ruzafa y Valencia). Para ello sigue apoyándose en algunos de sus compañeros de andanzas en Polonio (Lourdes Casany, Ernest Aparici, Leví Corrales…) que, de nuevo, han conseguido estructurar un refugio sonoro delicado y efectivo, en el cual, y por momentos (algunas transiciones de Avispas, El pan de los ángeles o Entrañable), el artista logra cobijarse a la sombra de cantautores de la talla de Elliott Smith.

 
disco-butterflyButterfly
Dime tú… (Flor y Nata Records, 2017)
Nacido a principios de la década, el quinteto integrado por Mayka Olivares, Geles Piquer, Sandra Ginés, Ana Sánchez y Ana Belén López sigue empeñado en rendir pleitesía al pop-rock más tradicional, a partir de riffs clásicos que conviven con habituales líneas de violín. Tras aquel elepé titulado Detrás de mi razón (Turia Records, 2013), que también vio una versión en inglés, el grupo ha vuelto al estudio para registrar tres temas que avanzan los derroteros de un futuro elepé, y que, todo apunta, apostará por la continuidad sonora. Completa el epé una fiel revisión del Quiero ser santa, que formó parte del tributo a Parálisis Permanente auspiciado por Leningrado Records.

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Sobre el autor César Campoy
Curioso por naturaleza. Más de media vida escribiendo.

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