Las Provincias

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Trabajar de lo que sea
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Amalia López Acera | 29-06-2015 | 11:08

Hace unos meses un amigo abogado me comentaba que estaba desesperado ya que después de estar buscando trabajo “de lo suyo” durante meses, ahora buscaba trabajo de “lo que fuera”, y que sin embargo, tampoco de eso encontraba nada.

¿Pero qué tenemos en mente cuando hablamos de trabajar “de lo que sea”? Generalmente estamos pensando en aquellos puestos que no requieren de una gran especialización, formación o experiencia para su desempeño, por lo que creemos que ya que los puede hacer cualquiera, nosotros también, es más, incluso presuponemos que tendremos más opciones ya que tenemos mucha más formación de la que en principio se requiere.

Sin embargo, cuando empezamos a buscar este tipo de ofertas nos damos cuenta de que en realidad hay menos de las que suponemos, y de que además, tenemos menos posibilidades con respecto a otros candidatos. Pero, ¿por qué? Entre las principales razones encontraríamos:

1.- Al tener menos requisitos es más fácil que estos puestos sean cubiertos por los círculos cercanos de las propias empresas. Es decir, si se necesita una persona para limpiar las instalaciones (pongamos el caso), no hace falta que pongamos una oferta de empleo, ya que con toda seguridad entre los propios trabajadores de la empresa habrá alguien que tenga un primo, una amiga o una cuñada que podrá hacerlo, no llegando así a aflorar la mayoría de esas ofertas.

2.- Si son trabajos que los puede desempeñar “cualquiera”, el número de posibles candidatos también será mayor, reduciéndose por tanto nuestras probabilidades (matemática pura). Hay muchos menos candidatos para un puesto de químico especializado en perfumería que para uno de limpieza en general.

3.- Cuando nos referimos a un trabajo “de lo que sea”, lo hacemos normalmente desde una posición de superioridad, ya que tenemos una mayor cualificación y vemos en este tipo de trabajos un último recurso, serían los llamados “trabajos paga facturas”. Sin embargo, esos trabajos son para muchas personas su profesión, y se han formado en ello, y así, nos encontramos para un puesto en un almacén a un candidato que tiene el carné de carretillero, el curso de prevención de riesgos laborales, conocimiento de ofimática de gestión y experiencia en varias empresas del sector, con lo que tendrá muchas más posibilidades que nosotros aunque tengamos una carrera o un máster MBA por Georgetown.

Por tanto, deberíamos apostar por la especialización y no tanto por la diversificación, ya que al contrario de lo que pudiera parecer, un fontanero especialista en piscinas tendrá más posibilidades que un fontanero en general, o un abogado especialista en legislación medioambiental más que uno generalista, y muchas más que si ambos quisieran optar a un puesto de camarero sin tener ni experiencia ni formación en el sector, creyendo erróneamente que el trabajo de camarero es un “trabajo de lo que sea”.

La clave estaría por tanto en saber en qué nos vamos a especializar, en qué vamos a diferenciarnos del resto, para lo que tendremos que estudiar bien que es lo que demanda el mercado, qué posibilidades reales tenemos en nuestro ámbito geográfico, que es lo que está haciendo la “competencia”, qué proyectos o iniciativas novedosas hay en nuestro sector, y dirigir hacía ahí todos nuestros esfuerzos. Y es que en esto, como en otros muchos aspectos de la vida, el refranero popular suele ser sabio y ya nos advierte de que “quien mucho abarca, poco aprieta”.

Sobre el autor Amalia López Acera
Responsable de comunicación y redes sociales del Servicio Valenciano de Empleo y Formación (SERVEF)