Las Provincias

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MIRAR DEBAJO DE LAS ALFOMBRAS
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Carlos Pajuelo | 17-03-2017 | 08:44

MIRAR DEBAJO DE LAS ALFOMBRAS

            Algunos de mis amigos dicen que me he vuelto paranoico porque cada día me fío menos de nada y nadie y que estoy sembrando la duda sobre la seguridad y sobre la necesidad de resistirme a guarecer la vida íntima de las personas, aunque estas personas lleven sobre si el peso alado de la corona.

            Lo digo porque un medio de información ha dado a la luz unas grabaciones de hace 26 años hechas al Rey con ocasión de una de sus conversaciones con la mujer de ese momento que, al parecer, le hacía feliz y le gustaba mucho.

            ¿A mi y a usted que nos importa?

            Hombre es que se trata de una autoridad que debe dar ejemplo y demás.

            ¿Dispone el espiado de un dispositivo que habitualmente forma parte de la característica que hace al hombre diferente de la mujer?

            De hecho ha surgido la polémica con un autobús estos días ha propósito de recordar a ellas y a ellos de las diferencias naturales y físicas que nos diferencian

            Todo este aparato gramatical para no hablar de pene y vulva. Cosas del lenguaje políticamente correcto y de la cosa gramatical perifrástica       

            Se ve que alguien cercano al monarca, en plan topo de película de espías, había puesto en la pared, bajo las alfombras, etc. unos adminículos de origen técnico británico para que todo lo que el hoy emérito dijera se escuchase y pudiese usarse para beneficio de terceros.

            Dícese del  Partido Socialista en el caso de la corrupción del hermano de Alfonso Guerra, el llamado Juan, que hacía y deshacía asuntos y favores a cambio de alguna recepción de comisiones. O sea como ahora.

            Que las grabaciones obtenidas fueron moneda de cambio para que en el discurso de fin de año el peso indigno de la corrupción despareciese del texto. No sé.

            Yo he mirado debajo de la manta porque las alfombras las tengo quitadas porque tropiezo con los bordes y me da miedo.

            Yo soy emérito también y viejo (dirás mayor- me dicen-y yo soy consciente de que no; se llama viejo y punto) y aunque mis coqueterías, si las hubiera no interesan a nadie yo lo niego todo.

            ¿Entonces? Nada. Que ya está bien de perder el tiempo con grabaciones, espionajes etc. que al final siempre son lo mismo. Acudir al refranero y a lo coloquial. “La jodienda no tiene enmienda”  Muy buenas.

Sobre el autor Carlos Pajuelo
Profesor emérito Universidad, escritor , publicitario y periodista. Bastante respetuoso con los otros. Noto la muy mayoría de edad física. Siempre me acuerdo de aquello de "las horas hieren y la última mata" y para aquel que trate de averiguar que significa esto ; cada uno que crea y piense lo que quiera