Las Provincias

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35 PULSACIONES
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Carlos Pajuelo | 10-04-2017 | 15:53

35 PULSACIONES

            La muerte es un final inevitable y aunque resuene en los oídos .extrahumanos de la ex ministra Chacón la canción tantas veces oída, siempre esperanzadora  de “la muerte no es el final”,  el hecho es que el final ha llegado.

            ¿Por qué entonces nos conmueve siempre la muerte? ¿Por ser un ex alto cargo político?

             ¿Por haber sido un icono con aquel embarazo pasando revista o poniendo una corona a los pies de un monumento en recuerdo marcial de los caídos?

            Yo creo que no. Ya sé que hoy y ayer y quizás mañana, como máximo, muchos firmarán, serán vistos, se saludarán, se harán exequias y las declaraciones serán siempre a favor.

            ¿Entonces? Nos conmueve sobre todo por el hecho de que a su edad 46 años parece injusto que alguien se muera y que se muera porque el corazón le va despacio, muy despacio,  como si fuera un ciclista en modo Bahamontes (El águila de Toledo)

            Siento que su hijo se haya quedado huérfano y nunca sabré lo que le han dicho o como recordará esto Mikelete (como parece que le llamaba).

            Siempre que se me muere alguien cercano y quiero decir con esto que puedo no conocerlo más que de vista etc., me pregunto y pregunto: ¿Qué edad tenía?

            Nos hemos acostumbrado a la muerte de otros lejanos, como algo más que pertenece al telediario y como máximo al comentario de “Pobres, no habían hecho nada! Que culpan tienen!

            Lo de Chacón es como lo del niño que quería ser torero. Algunos lo han llorado, además de sus padres. ¿Estará tranquila esa gente que usó las redes sociales para injuriarle? Es demasiado pronto y quedan tantas cosas por hacer.

            Cuando se alcanza una edad provecta – aquí cada uno debe tener su medida- parece que lo inevitable se acepta con menor exteriorización y cabe el consuelo falso de: “Ya era muy mayor, es que con esa edad”. Los deudos del muerto no hacen números y sienten la punzada dolorosa en el alma.

            No habían pensado que eso le podría ocurrir al padre, a la madre o a la esposa y la sorpresa les alcanza al mismo tiempo que el dolor.

            Mi columna semanal de opinión impresa,  que publica este diario está situada, casi siempre, junto a las esquelas; yo siempre las leo e incluso me han confesado algunos que es lo primero que leen, antes que los deportes.

            Edad y nombre por si lo conoces. Está esquela no estaba, pero me ha conmovido. Descanse en paz si es que eso es posible.

Sobre el autor Carlos Pajuelo
Profesor emérito Universidad, escritor , publicitario y periodista. Bastante respetuoso con los otros. Noto la muy mayoría de edad física. Siempre me acuerdo de aquello de "las horas hieren y la última mata" y para aquel que trate de averiguar que significa esto ; cada uno que crea y piense lo que quiera