Las Provincias
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ME DICEN QUE EL PODER DE LA MENTE ES CASI INFINITO
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Carlos Pajuelo | 25-08-2017 | 15:58

ME DICEN QUE EL PODER DE LA MENTE ES CASI INFINITO

 

 

         Hace unos días o un par de meses, el tiempo es tan relativo, oí que el Colegio de Odontólogos catalán había puesto en marcha una investigación que derivó en una denuncia contra alguien que se anunciaba con la capacidad de curar, a través de la mente, problemas con los dientes.

         Me acuerdo porque creo que yo tengo una caries que me está fastidiando sobremanera – que conste que utilizo un lenguaje políticamente correcto porque todos sabemos de la existencia de frases, de palabras, que podrían ajustarse más a la tortura de un dolor de dientes casi crónico- Pero por respeto a los lectores más comedidos no lo empleo aquí y ahora, sobre todo porque en este instante ha vuelto ese dolor, la palabra clave que podría ser: este dolor me está jo…”

         Dado que ha fracasado el Nolotil que me he colocado entre pecho y espalda, es decir que me lo he tragado, a primera hora, paso a la mente a ver si funciona.

         Me siento en el suelo, con gran esfuerzo porque noto las corvas doloridas y trato de adoptar la postura del loto, un loto occidentalizado, pero, oiga, loto al fin y a la postre y además como no me voy a examinar de loto, yo creo que es pasable y como en las encuestas que les da a todos por pasar ahora y te dicen: valore usted de 0 a 10 el grado de satisfacción, yo me daría un 6.

         Me tenido que cambiar de pantalón largo a corto por un incidente de descosido trasero y para ello he abandonado la postura del loto citado y me he caído de costado (curiosamente mientras me pasa todo esto, el dolor de la supuesta carie se ha amortiguado y he luchado contra mí mismo para poder levantarme mientras un eco retumbante me invadía la cabeza.

         No le he dado importancia, porque he pensado que eso debe ser el poder de la mente

,       Con tanto trajín noto cierto movimiento en la vejiga y eso me ha dado impulso para levantarme con cierta celeridad uretral…vuelvo al loto con pantalón corto y aquí estoy anclado con el móvil lejos de mí y con el mismo dolor o más de muelas y no me puedo mover para llamar al dentista que como siempre me quiere limpiar la boca, quitarme media dentadura, una dentadura que es mía de toda la vida. Nadie respeta nada.

         Aseguro que yo, occidental aficionado a la cosa esotérica, me he lanzado con la mente sobre la caries; yo, que he seguido, en su época, la doctrina orietalista y que incluso he seguido por un tiempo a los estoicos, me estoy dando a la fe y ruego que mis musculos se adecuen, me liberen y me pueda arrastrar, aunque sea, hasta el móvil y llamar, en Agosto, al dentisto (digo dentisto por buscar la paz en la igualdad de género).

         Esto me pasa solo a mí, al margen del atribulado mundo que nos está tocando vivir, un mundo en el los unos se lanzan venablos contra los otros y nosotros en tierra de nadie, sobre todo yo que todavía no me he podio levantar.

         ¿Entonces como justifica escribir si está con caries, en pantalón corto, en el suelo y sin móvil?

         Yo diría que es por el poder de la mente, porque todo esto me pasó ayer y le pongo fecha de hoy para darle más dramatismo al tema. El dentista me ha arrancado la pieza. Hoy soy menos que ayer y menos que mañana.

Seguiré informando pese a quien pese. Otro día les contaré de como unas minifaldas llevan a Trump a reflexionar sobre la necesidad de seguir en Afganistán

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sobre el autor Carlos Pajuelo
Profesor emérito Universidad, escritor , publicitario y periodista. Bastante respetuoso con los otros. Noto la muy mayoría de edad física. Siempre me acuerdo de aquello de "las horas hieren y la última mata" y para aquel que trate de averiguar que significa esto ; cada uno que crea y piense lo que quiera