Las Provincias
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DE COMO UNA PALOMETA ME HA DESTROZADO LA ILUSIÓN
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Carlos Pajuelo | 27-09-2017 | 05:56

DE COMO UNA PALOMETA ME HA DESTROZADO LA ILUSIÓN

         Si. Es posible que muchos desconozcan que la “palometa” era una bebida que antaño se daba, o quizás todavía se dé, en las amanecidas en las que en las ciudades agrícolas valencianas, Gandía Oliva etc. se tomaban los que iban, a lo mejor a ser “llogados”, es decir contratados para ese día como recolectores de naranja.

         Un giro este, antropológico, diríamos.

         Un poco de absenta , luego cazalla con un chorro de agua fresca y la bebida tomaba un color blanco que iba apoderándose de todo el contenido y ese color blanco que aleteaba en el liquido era bautizado como palometa- paloma `pequeña.

         La he probado. Fuerte, muy fuerte.

         La bebían, digo yo, para darse ánimo porque las mañanas eran muy frías; quizás alguno que había estado en Francia, para la recogida de la uva, supiese que la absenta fue prohibida, pero que antaño tipos como Lautrec, el pintor del Moulin Rouge la tomaba y, por cierto, fue una de las causas de su muerte.

         Una pena de pintor, de origen familiar afortunado, eso que se llama una familia con posibles, que se deshacía entre las `piernas de las mujeres del cabaret sin poder usar apenas las suyas. Las piernas de las mujeres, además de la absenta, han sido la causa de muchas muertes.

         Toda una digresión la mía que quería hablar de la palometa; pero mire usted como son los racimos de ideas que de palometa en palometa he llegado hasta aquí.

         Aquí donde quería hablar de otra palometa.

         Es una que me ha fundido este verano mis geranios, la ilusión mía de esta primavera. Se ve que “libaba” de flor roja en flor roja hasta que acabó con todo.

         El florista que me vendió los geranios se vio obligado a advertirme que esos geranios podían sucumbir ante la ferocidad de la “palometa” y que los franceses eran mejores y más fuertes, los geranios.

         Yo hago patria aunque no estuve en la manifestación de ayer- por cierto; aquí eso de las manifestaciones se empieza a darnos muy bien.

         Se va muy bien con la multitud y se vuelve a casa con la idea del deber cumplido…y, por cierto, poca mención al CNI y a la Guardia Civil o la Policía nacional. Ahora se ve que conviene orillarlas, pero cuando surge un conflicto bien que se reciben llamadas de ayuda.

         Y ahora las redes echan humo a costa de la manifestación, del Rey, de las banderas y el verano sigue con una calima que venga de anunciar tormentas pero ni flores. Mucho político de taberna, mucho filosofo de wassaps y aquí me tiene usted con el miedo de no pasear por y entre las multitudes.

         Estoy perdiendo un deporte gratuito que es ver pasar a la gente y criticarla o adivinar a que se dedica.

         A lo que iba. A mí me pone usted los geranios españoles y me da algo contra esa palometa de los huevos.

         Ahí estuve muy chulo por la cosa patria, pero hoy digo, con las hojas muertas amarronadas de todos mis geranios que el florista podía haber tenido razón. No sé si lanzarme a la compra de los geranios franceses

         He castigado a mi terracita (es algo más pequeña que los jardines del palacio de Buckingham o que los de la Moncloa por do Rajoy debe meditar en su peripatético “si pero no o no pero sí”. Mariano que les vayan dando, digo yo, en plan popular.

         Es la duda permanente de saber qué hacer y pese a que es duro gobernar yo entiendo que no se quiera ir, Entre otras cosas tiene jardines, yo no, tiene geranios, yo no, tiene arboles, yo no y tiene paseo propio donde parece que dicen que hace deporte, yo no.

         A mí solo me queda Grezzi y su coetáneo Ribó que se dedican a trazar el carril del siglo y no es por los ciclistas que ya se sabe, sino por el record, el Guinnes.

         Noto en mí que me ha entrado la palometa y no me refiero a que las vacaciones que se me han terminado. No.

         Hace tiempo que no tengo que ir al taller y es como en la zarzuela (denostada frente a la opera) que dice el cantante aquello de: “Hace tiempo que vengo al taller y no sé a que vengo” (esto cantando y con música) pues eso.

         Es que noto que se me han ido las ganas de volver a plantar geranios, es que he pedio la ilusión y me dicen que es por “la calo” y yo creo que es por el DNI.

         Ya les contaré como evoluciono. Ahora salgo antes de que me caiga el Sol encima.

 

Sobre el autor Carlos Pajuelo
Profesor emérito Universidad, escritor , publicitario y periodista. Bastante respetuoso con los otros. Noto la muy mayoría de edad física. Siempre me acuerdo de aquello de "las horas hieren y la última mata" y para aquel que trate de averiguar que significa esto ; cada uno que crea y piense lo que quiera