Las Provincias
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DE COMO BAILAR PUEDE SERVIR PARA PENSAR MEJOR
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Carlos Pajuelo | 27-09-2017 | 05:56

 

DE COMO BAILAR PUEDE SERVIR PARA PENSAR MEJOR

Ayer por la tarde, al tiempo que el sudor corría por mis casi bronceadas mejillas, noté sobre mi cabeza el golpeteo ligero de unas gotas de agua; parece que empezaba a llover, aparentaba un cambio de tiempo y pese a que me había provisto de un paraguas de esos desplegables que suelen crearte problemas en el repliegue, no lo abrí porque esperaba con fruición desmesurada la caída del necesario diluvio. Luego por la madrugá super retrueno y agua, poca.

Las alcantarillas, con sus imbornales hambrientos, exhalaban asquerosos tufos gaseosos. Todo lo presagiaba, pero nada. Una birria. Las gotas se transformaron en un vaho apestoso mezcla de humedad, olor a caucho y escapes humosos. Una delicia en la tierra de las flores.

¿Limpian con agua las alcantarillas en plan “la manga riega aquí no llega” Sr. Ribó?

Bien. ¿A qué viene este cuadro de las cuatro gotas y sobre todo que tiene que ver con el titular de la maxi columna?

Hay lectores, por cierto, que me han llamado la atención por la longitud de las mismas y me dicen que publique capítulos de mis libros; en realidad esto solo me lo ha pedido uno de mis lectores favoritos o sea yo mismo. Ya veré. Solo añadir que esta se lee en 5 o 6 minutos.

He leído que hacer ejercicio sirve para rejuvenecer el cerebro y que bailar es el mejor ejercicio. La fuente es un Instituto alemán de investigación y ya se sabe que los alemanes son…que les voy a contar.

Bien. Cuando empezó a caer alguna gota ayer, me acordé de la mítica “Cantando bajo la lluvia” y vino a mi memoria la figura de Gene Kelly, con sombrero impermeable y paraguas, dándole la vuelta a una farola y el momento en el que el policía lo “pilla” y se marcha con los pies sobre los charcos.

Los policías de entonces, y en el cine, eran más bonachones y no te ponían multas como a un amigo mío que ayudaba su mujer a salir del coche, impedida en ese momento y con su tarjeta de minusválido en vigor, porque había pisado una raya de un paso de peatones. Un autnetico Elliot Ness en plena prohibición.

Eso merece un punto y aparte. Sigo con el baile.

Como muchos de los lectores he sido un apasionado de Astaire y Ginger Rogers , aunque aquí y ahora confieso que a mí me gustaban más las largas piernas de otra pareja de Astaire ,Cyd Charisse y no digo más.

Otrosí- que dirían los del foro-a mí me resultaba difícil emular a Kelly. No llovía, no llevaba sombrero, ni impermeable y mi paraguas era un minúsculo aditamento en la muñeca; de todas maneras, yo me había dado, en su día, al bolero y a intentar bailar el tango de difícil ejecución (un día se me cayó la pareja al suelo al hacer una dejada de cintura); mayormente- que dice un amigo mío andaluz-español- gustaba yo de la cercanía corporal del cimbreante cuerpo femenino que se movía…lo dejo, que luego dicen que…

Pasé cerca del cauce del río y me asomé a cotillear- lo que los periodistas llamamos, a veces, trabajo de campo y vi allí personas sentadas en la hierba en semicírculo mirando a otra que, de pie, les hablaba y como estoy medio sordo-teniente en progreso que dicen-no entendí nada de lo que les decía. Parecían atentos.

¿Hablarían del baile? Iban en chándal y zapatillas deportivas.      Miré más y vi a otros que hacían movimientos de una cosa, una disciplina, que le llaman “Taichi” y ponían caras de estar embelesados al tiempo que sus brazos y cuerpos se curvaban y el que los dirigía tenía los ojos oblicuos y digo yo si sería chino.

Unos niños jugaban al futbol muy equipados y se veía que todos querían ser Ronaldo o Messi o Neymar.

El ejercicio, dicen los alemanes, que va bien. No es de ahora. Mi abuela lo decía también, mientras me preparaba un ponche porque estaba creciendo, creciendo yo se entiende, y tenía, por lo visto según ella, mucho desgaste… se ve que sabía lo de las piernas de Cyd Charisse.

Bueno me voy. Me voy a menear el esqueleto en plan swing primero. Ya saben: todo por el cerebro. Nos vemos en la pista

Sobre el autor Carlos Pajuelo
Profesor emérito Universidad, escritor , publicitario y periodista. Bastante respetuoso con los otros. Noto la muy mayoría de edad física. Siempre me acuerdo de aquello de "las horas hieren y la última mata" y para aquel que trate de averiguar que significa esto ; cada uno que crea y piense lo que quiera