Las Provincias
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CAMINOS PARA EL DIALOGO. EL CASO DE IDI AMIN
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Carlos Pajuelo | 04-10-2017 | 15:08

CAMINOS PARA EL DIALOGO. EL CASO DE IDI AMIN

         A esta altura de la evolución humana ya nadie duda que existen diversas formas para comunicarse y para que ninguna de las especies que llenan la Tierra deje de observarse aquí, ninguna perspectiva debe quedar  exenta.

         ¿Por dónde empezar? Me asaltan dudas razonables.

         ¿Las abejas, las hormigas, los elefantes, los pavos reales, los perros, los leones, las ballenas o los hombres?

         Las abejas  tienen una jerarquía establecida y la Reina procura mantener la autoridad y cuando existe, y existe, alguna rebelión, el asunto se resuelve mediante una lucha inicial interiguales o finalmente el tema se finiquita mediante la formación de otro grupo que emigra y construye su nueva colmena.

         Las hormigas se estructuran de forma parecida, los elefantes se enfrentan por el dominio de un territorio o por la conquista de una hembra – que por cierto mira, mientras los “machos” se machacan entre sí.

         Los leones rugen para hacerse oír por otros y marcar el territorio.

         ¿Y nosotros?

         Nos hemos inventado un procedimiento que llamamos democracia y elegimos a algunos para que nos representen en esta batalla para gobernar el territorio y administrar sus recursos.

         Algunos quieren su propia colmena y luchan alterando el orden previamente establecido.

         Con este lenguaje asaz infantil trataría yo de explicar el asunto que nos preocupa  ahora.

         ¿Cómo establecer un camino de dialogo con el sublevado?

         Esto viene a cuento del alboroto surgido al opinar sobre la intervención del Rey Felipe VI en torno a los acontecimientos que estamos viviendo relacionados con y en Cataluña y lo que te rondaré morena, digo yo.

         El Jefe del Estado es acusado por algunos de ser el portavoz del partido del Gobierno. Yo creo que no. Lo oí y lo he vuelto a oír algunas veces más, por entenderlo mejor, aunque quedó muy claro el contenido desde el principio.

         Al principio se limitó a explícanos el como una  parte de los representantes del pueblo catalán había infringido la Ley que viene amparada por una Constitución que en su día nos dimos todos, incluidos los catalanes, y como avanzaban en una escalada que no tiene parangón, conduciendo al Estado a una situación de riesgo, que es intolerable a la luz de esa misma Constitución que garantiza la unidad indivisible de España.

         ¿Se debe consentir?

         Curiosamente la intervención, discutible en algunos casos, de la Policía y Guardia Civil ha copado todas las imágenes e interpretaciones y se ha olvidado la causa de esa intervención.

         El camino emprendido hace difícil restañar la herida social que se ha producido en el seno de la propia sociedad catalana y que se proyecta sobre el resto del país.

         ¿Qué hacer antes de enviar fuerzas al territorio sublevado?

         Dándole vueltas al tema, repentinamente me viene a la cabeza el caso de Uganda, en su día colonia británica, y el curioso sistema que su entonces líder Idi -mayor del ejército británico y luego General y Presidente del país- planteó a la metrópoli.

         Un enfrentamiento a puñetazo limpio entre la Reina Isabel y el rebelde. El caso es que el Sr. Amín era boxeador y la reina no, como se sabe.

         Una broma que no parece posible aquí.

         Ni Cataluña es una colonia y el Sr. Amín (aquí Puigdemont) es boxeador y el Sr. Rajoy no es la Reina.

         ¿Entonces? Lo que parece que hay es un pulso y el escenario ha sido sobrepasado por los acontecimientos.

         Quizás los actores de esta boutade, se han pasado y su vuelta atrás no es posible o quizás fuercen más la cuerda mediante el deseo de pernoctar en la cárcel, que les serviría de corona de laurel a los ojos de sus seguidores.

         Es obvio que unos pocos han alentado, han soplado el viento de la rebelión y otros no han sabido frenar a tiempo el discurso de la huida que han venido emitiendo incluso desde la época en la que Franco era cabo.

         ¿El resto nos merecemos esto? ¿Quién tiene que pagar el daño hecho y que queda por hacer?

         !!!Se trata de hablar estúpidos!!!

Sobre el autor Carlos Pajuelo
Profesor emérito Universidad, escritor , publicitario y periodista. Bastante respetuoso con los otros. Noto la muy mayoría de edad física. Siempre me acuerdo de aquello de "las horas hieren y la última mata" y para aquel que trate de averiguar que significa esto ; cada uno que crea y piense lo que quiera