Las Provincias
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HABLO CON MI CACTUS
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Carlos Pajuelo | 09-11-2017 | 06:36

HABLO CON MI CACTUS

         El equipo Valencia UPV iGEM, compuesto por 13 estudiantes de la Universitat Politècnica de València, ha desarrollado una máquina para comunicarse con las plantas e influir en su comportamiento con la que competirá en el iGEM 2017 de Boston.(FUENTE: LAS PROVINCIAS)

         Se dice que el hombre, la mujer también e incluso más, dicen, que gusta de hablar con otros seres humanos y en ocasiones con objetos y animales.

         ¿Quien no ha visto hablar a solas por la calle a alguien?

         Yo mismo, que hablo mucho por escrito, hago lo mismo y cuando me doy cuenta agarro el móvil y por hablar llamo a “atención al cliente” por vicio, debe ser.

         Ahora hace algún tiempo estoy al habla con un par de cactus. Me va bien y me gusta porque no me contestan y tampoco sé lo que piensan, si fuera el caso.

         Ayer mi di cuenta de cómo los animales son objeto de grandes conversaciones. “Ven aquí, cariño” le decía una dama “bien plantá” a un perro que no terminaba de hacerla caso. El perro no era gran cosa a mi entender, que no entiendo de perros y entiendo tan poco que resulta que yo nunca preguntaba por razas, como debe ser, sino por marcas.

         Un amigo me indicó que no era correcto y desde entonces estudio en un libro que me he comprado, la historia de las diferentes razas; yo creo mucho en los libros y no como otros que solo creen en la televisión y se tragan todo lo que le echan.

         Los investigadores que encabezan la noticia han llegado a desarrollar una máquina para poder influir en la floración, por ejemplo de las plantas. Tienen suerte de haber inventado la cosa en la actualidad.. En otros tiempos serían acusados de brujería y eso traería funestas consecuencias para ellos.

         Desde aquí me hago cruces, sistema que va bien para alejar al demonio y “per si  de cas”, y les felicito por tamaño invento.

         Se ha dado un paso más en la comunicación.

         Vuelvo de nuevo al asombro. Antes, de antes de verdad me quedaba mudo cuando veía hablar a muchos contra la pared de los edificios hasta que descubrí los interfonos y era muy divertido oír pegar gritos hablando con el del tercero, digo, porque los aparatitos no daban calidad de  sonido.

          Más tarde se vieron a algunos que hablaban a través de unos aparatos de considerable tamaño que llamaban móviles, al margen de su tamaño y peso. Era asombroso.

         Ahora ya me asombro menos pese a que he visto tipos que hablan sin manos porque les sobresale de la oreja un artilugio, generalmente negro que parece una superpeca o una segunda oreja.

         Todo esto pasa junto a mí y me asombra y como no sé donde vamos a parar me vuelvo a casa y hablo de estas cosas con mis cactus, que veo como me atienden sin llevarme la contraria y eso es de suma importancia para el ser humano e incluso para el no humano.

         Me he aprendido una frase moderna. “Flipo en colores” que me sirve para sustituir a “mola” que era de antes y que a su vez sustituía a una más racial como era la de “manda cojones” que derivó en “manda huevos” que era versión para escolares o congresistas.  Volveré.

Sobre el autor Carlos Pajuelo
Profesor emérito Universidad, escritor , publicitario y periodista. Bastante respetuoso con los otros. Noto la muy mayoría de edad física. Siempre me acuerdo de aquello de "las horas hieren y la última mata" y para aquel que trate de averiguar que significa esto ; cada uno que crea y piense lo que quiera