Las Provincias
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Tocamientos a largo plazo
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Carlos Pajuelo | 13-11-2017 | 16:00

Tocamientos a largo plazo

         Ahora mismo en el Mes de Noviembre del año del Señor 2017 me acabo de asombrar por la repetición de las noticias que comento.

          En este Mes cada día me entero de como un actor, una modelo, una actriz, una secretaria etc.  han sido sometidos a tocamientos hace 10, 20 años e o incluso más.

         Asombroso el recuerdo y asombrosa la memoria.

          Se ve que el tiempo de quejarse tiene una vigencia fuera de lo normal… en el caso de los llamados abusos sexuales.   Quedan en la memoria y solo salen al consciente cuando han pasado años…o cuando conviene a la carrera del “tocado/a”

         Durante todo el tiempo pasado, ella, él, todos, no nos dicen que gracias, quien sabe si es así, a esos roces, tocamientos o algo más, esas personas han logrado sobrevivir a ello e incluso muchos han escalado el mundo de la fama.

         ¿Entonces se han beneficiado del toque?

         ¿Por qué no lo denunciaron en su día? Muchos me dirán, con acento de mucho enfado, que no lo hicieron por miedo a las consecuencias o que aquello iba incluido en el precio del casting o en los primeros pápeles y que ahora lo hacen porque otros han empezado a destapar el baúl de los malos recuerdos.

         A lo mejor ahora se sienten más fuertes y se dejan tocar por quien ellos quieren y porque eso pertenece a la más estricta intimidad. ¿Entonces no?

         ¿Quién no ha sido objeto de tocamientos? No me refiero a que te hayan dado una palmada en el culo como parece ser que estos días ha dicho una olímpica portera de la selección estadounidense de futbol en relación con el que le iba a colgar la medalla.

         Hay tocamientos más duros, si cabe, y que no tienen nada que ver con la estructura física y que afectan al espíritu como podría ser el maltrato de palabra o la obligación de pasar por ciertas normas, o la censura.

         Curiosamente salen a la luz solo los tocamientos de orden sexual o casi sexual.

         Ya he escrito estos días atrás que hay que tener mucho cuidado con los ósculos amistosos o los apretones propios de los bailes de fin de año, aguijoneados los cuerpos por el alcohol desinhibidor.

         Cuidado con ese vehículo de transporte público lleno a la hora punta y que abordamos por la dificultad de encontrar acomodo parkiniano si te llevas el coche.

         ¿Y qué me dice usted de las manifestaciones que ahora proliferan?

         Se observan acaloradas mejillas, movimientos nerviosos, apretamientos poco coherentes, porque un poco más allá de la plataforma de entrada y salida aún queda sitio y ya no hay revisores o cobradores que te decían “Ese pasillo, el pasillo lo quiero limpio, tengo que poder pasar “ y las gentes tenían que apretujare a modo en las plataformas.

         Pongo en seria duda esas denuncias tardías y me huelo que pueden, en algún caso, pertenecer al propio márquetin del “tocado”.

         Yo creo que cada uno debe guardarse en silencio doloroso el hecho de haber sido violentado, mucho, regular poco o casi nada. Ahora espero que algunos se metan conmigo o no. Veremos.

Sobre el autor Carlos Pajuelo
Profesor emérito Universidad, escritor , publicitario y periodista. Bastante respetuoso con los otros. Noto la muy mayoría de edad física. Siempre me acuerdo de aquello de "las horas hieren y la última mata" y para aquel que trate de averiguar que significa esto ; cada uno que crea y piense lo que quiera