Las Provincias
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ESTO YA NO ES LO QUE ERA
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Carlos Pajuelo | 30-11-2017 | 06:47

ESTO YA NO ES LO QUE ERA

         No es mi caso el del individuo que de forma permanente navega en una mar de nostalgia, antes bien soy partidario relativo del uso de las nuevas tecnologías que, por cierto, a menos que te descuides, te cambian una perspectiva por otra y enseguida aparece eso que se ha dado en llamar la posverdad.

 Vayamos a la noticia que justifica el título de la columna. Dice así:

El valenciano Tomás Porcar se ha convertido en el pasajero 6 millones del aeropuerto de Valencia, una cifra que se consigue por primera vez en la historia de esta terminal.

En otro tiempo y siendo ministro de Información y Turismo D. Manuel Fraga los pasajeros un millón, o más, eran bellas señoritas de allende el Norte de Europa que bajaban con mucho estilo de bajar escaleras de avión y posaban con sonrisas de dentífrico al tiempo que otras señoritas azafatas de la compañía acompañadas de algún gerifalte, que aprovechaba para oscular en sendas mejillas.

Manuel Fraga ya no está; era un ministro al que la revista La Codorniz le había dedicado un algo al decir: “Ha pasado por su despacho del Ministerio Manuel Fraga, ministro del ramo, procedente de uno de sus múltiples viajes” (más o menos) y es que se había planteado conocer todos los pueblos de España.

Ahora ya no es lo mismo.

Estos inocentes besos mejillosos le proporcionaban sendos sueños al funcionario y su mujer le imputaba el delito de golfo. “Golfo que eres un golfo. Aprovechas cada ocasión para dejarme en ridículo ante mis amigas” y D. Silverio, digo yo que ese nombre le cuadraba, se sentía violento y obligado a decir. “Mujer son cosas del cargo. Estoy obligado”

“Siempre lo mismo. Ya podría tocarle a otro”. Y se pasaban la tarde noche hasta que empezaba el programa de la tele única, – solo había un canal, y ellos eran privilegiados porque tenían aparato. Cosas de entonces.

En todo caso sí estaba el Delegado del Gobierno que al decir de las lenguas envidiosas no se pierde una y se plantean, las mismas lenguas, si no estará haciendo méritos para un salto cualitativo en el campo de la política.

No sé. No entiendo de eso. Lo que sé que por fortuna que los besos patrios mejillosos son diferentes a los que hemos visto entre los rusos que por lo visto se dan tres y en la boca. Tampoco sé si eso de besarse en Rusia en la boca es cosa de gerifaltes o de todos los habitantes de la madre Rusia.

Como no quiero acabar siempre en la moderna Biblia del saber, o sea Wikipedia, un día que salga bonito me iré a Torrevieja, el pueblo de las habaneras, donde se dice que hay más rusos que los que quedaron en la batalla final de Stalingrado y preguntaré.

El caso es que ya decía yo que esto no es lo que era y en todo caso mejor porque después de todo el aeropuerto va muy bien y eso da alegría.

Por cierto, ¿Como va el de Castellón? El aeropuerto del abuelo, como cariñosamente se le llamaba, porque el Sr. Fabra se empeñó en hacerlo.

 Ya no pasean las gentes por sus pistas y algunos aviones tocan tierra donde antes eran las suelas de los zapatos de los castellonenses que iban a ver su aeropuerto.

Aquellas criticas se la llevó el viento y yo estaría muy contento si pronto ellos celebrasen su pasajero- el número que sea- porque eso sería una buena señal.

Que D. Tomás sea bienvenido.

Sobre el autor Carlos Pajuelo
Profesor emérito Universidad, escritor , publicitario y periodista. Bastante respetuoso con los otros. Noto la muy mayoría de edad física. Siempre me acuerdo de aquello de "las horas hieren y la última mata" y para aquel que trate de averiguar que significa esto ; cada uno que crea y piense lo que quiera