O lo que es lo mismo, yo mataré a Obama. Es un titular de enganche como otro cualquiera. Una declaración de intenciones, para ver si a los chavales de la CIA les da por lanzarme el anzuelo. O lo que es lo mismo, por escudriñar hasta en el modelo y color de mi ropa interior.
No sé si la combinación de las anteriores palabras activará el algoritmo, buscadores o a los ingenieros espía de la CIA. En cualquier caso, dejen de preocuparse, sabios de Langsley. Me pilla muy lejos su santa patria. Y hace tiempo que caducó la licencia de armas de mi época juvenil. Es simplemente un recurso periodístico. Una forma de enganchar a esos otros buscadores de Google. Una forma de iniciar la exposición de este post.
Con el que simplemente quiero decir que yo quiero ser espiado. Que no entiendo la polémica surgida en todo el globo, en el que expertos de la privacidad humana se echan las manos a la cabeza por el hecho de que haya salido a la luz que Obama y la CIA escudriñan hasta nuestros billetes de bonobus. El gigante Google y el no menos mastodóntico Apple ya han confesado que evitaron morder la mano que les da de comer y facilitaron datos solicitados por EE UU.
¿A alquien le sorprende? Es más… ¿a quién le importa? Me soprende la polvareda que se ha montado con todo esto. En primer lugar, porque vivimos en la civilización del ‘todo es público’. En la época en la que todo el mundo cuelga (colgamos) hasta el sabor del cortado que se toma nada más amanecer. La época en la que el exhibicionismo en las redes sociales ha alcanzado tal punto que a todo el mundo le gusta (nos gusta) mostrar hasta el dedo gordo de nuestro pie bañándose en la playa de turno, embellecido con el Instagram de turno. Vivimos en un mundo en el que todo quisqui difunde (difundimos) dónde está de vacaciones, cuáles son sus problemas en el trabajo, sus temores más íntimos, la discusión de turno con su pareja, el móvil que se acaba de comprar (y hasta el número si se tercia, ¿eh, Paula Vázquez?), su último ligue, sus notas académicas…
Vivimos en un mundo convertido en escaparate 2.0. En un universo de pasen y vean con un simple clic. ¿A quién le preocupa entonces la CIA? ¿Qué sentido tiene en ese caso rasgarse la vestiduras cuando la pornografía social y vital está a la orden del día? Simplemente, es lo que toca, lo que las conveniencias sociales nos exigen. Pero, sencillamente, no importa una mierda. Porque, quien más quien menos, se exhibe a diario, voluntaria o involutariamente, en la red.
Y como segundo motivo: yo quiero ser espiado. Al final, es como el debate de las cámaras de grabación en la vía pública. Objetivos que buscan grabar conductas delictivas y que los peatones comunes e inocentes miran con desconfianza, con denuncia de que invaden su intimidad, de que vulneran su privacidad. Y digo yo, ¿qué tiene que temer el que no tiene nada que temer? Es decir, ¿qué importa a quien lleva una vida recta y legal que le escudriñen más o menos en su vida privada? A mí, personalmente, en absoluto. Si con ello se evita un nuevo 11-M, 11.S, tiroteo en Estados Unidos o nueva masacre en el nombre del fatanismo, bienvenida sea la CIA y el escudriñante Obama.
Atentamente, señores de Langsley: mis calzoncillos son todo suyos…
Es posiblemente una de las aplicaciones más banales de este nuevo juguetito (aunque denominarlo así también es banal) que ahora empieza a cobrar fuerza en el mercado. Pero, ¿quién no ha soñado alguna vez con echar un ojo a la vecinita de al lado? O vecinito, por supuesto… Ahhh, el vouyerismo… A través de una furtiva ventana, de una discreta cortina o de unos misteriosos visillos. Pero en el loco mundo actual del torbellino 2.0, todo eso son instrumentos mundanos. Ahora llegan los drones. No los drones militares, los diminutos aviones controlados por control remoto, archifamosos ya en Estados Unidos por sus funciones militares, sus bombardeos invisibles (aunque con víctimas desgraciadamente muy visibles) o su utilización cada vez más extendida en el espionaje de ciudadanos mondos y lirondos. Pero, hoy, los drones están ya al alcance de nuestras manos.
O, más bien, al alcance de nuestros iPads o smartphones. Como lo oyen. El juguetito de arriba se vende ya en lugares como Fnac, Corte Inglés, MediaMarkt, por el nada inalcanzable precio de 299 euros. Una simple red wifi sirve para manejar el aparato y que vuele a 11 metros por segundo.
Tiene dos cámaras (y no cualquier cosa, con resolución HD y 1280×720) capaces de grabar hasta en gran angular (vuelvan a pensar en el vecino, vecina…) y con capacidad para mantenerse en el aire 20 minutos (tiempo muuuy mejorable) y ¡hasta a 164 metros de altura! El drone filma y todo lo que graba se refleja en la pantalla de nuestra tableta o móvil. Espionaje servido en bandeja.
El Parrot AR Drone 2.0 es el que más fama está cobrando. Y, fuera de coñas con lo del vecino/a, sus usos profesionales o ligados a actividades de su dueño son incontables. Miren si no lo que está ocurriendo en la Universidad de Missouri (Estados Unidos). Allí ya existe una asignatura dentro de Periodismo llamada ‘Science Investigative Reporting: Drone Journalism’. O lo que es lo mismo, que los estudiantes y futuros reporteros ya están aprendiendo a pilotar drones como manera de ampliar sus coberturas informativas. “Nuestro objetivo es conducir a la profesión periodística a través de la innovación hasta esta nueva forma de cobertura informativa”, aseguró el profesor que imparte la asignatura, Bill Allen, a NYDailynews.com. Los estudiantes hasta salen fuera de las aulas a hacer sus primeros pinitos en busca de una futura ‘exclusiva dron’. Los paparazzis ya deben estar frotándose las manos.
Por supuesto, el dron tiene su propia página web y su canal de vídeos en Youtube. Y los hay que hacen virguerías con ellos en vuelo. O qué me dicen si no de estos toreros…
O este ‘maxmix’ con los mejores vídeos elegidos por el canal oficial del AR Drone
¿Y se acuerdan de la vecinita/o? Pues aquí el último vídeo y una pareja de tortolitos ‘sorprendidos’ por el dron…
Claro que, fuera de frivolidades, el dron en cuestión abre un peliagudo debate: el de cómo controlar que ciudadanos anónimos tengan al alcance de un solo dedo el acabar con el derecho a la intimidad de cualquier persona, colarse en acontecimientos deportivos (los 164 metros de rango de altura que alcanza, triplican el de grandes estadios como el Mestalla o el Santiago Bernabéu) o fisgonear en la vida privada de cualquiera. Quizás siga el camino de las Google Glass, hacia las que el Congreso de Estados Unidos ya ha pedido a la empresa Google que especifique qué medidas tomará para impedir que sus usuarios se pasen por el forro la vida privada de los demás. Tan sencillo como que un señor ‘gafudo’ de Google nos esté mirando, sin que nosotros sepamos que, por ejemplo, nos está grabando mientras tecleamos nuestros número secreto en un cajero. Al lorito…
“And the Twitter goes tooo….?” Casi, casi es lo que se podría entonar desde ahora. Porque, ¡ha nacido La Academia de Twitter! O La Academia, como la llaman a secas los chicos de Tweets Awards, unos galardones con Twitter como telón de fondo y razón de ser, que este año cumplirá su tercera edición y se celebrará a finales de año, todavía con lugar y fecha por definir.
Pero, ¿qué son ambas cosas? Los Tweets Awards buscan premiar a los mejores profesionales del mundo online y a los tuiteros más involucrados en esta red social. ¿Cómo surgieron? A través de Twitter, ¡claro! que Juana Morales mandó a @josemiruiz diciéndole ‘Qué te parece si organizamos los primeros tweetsawards en España?’. Su respuesta fue rotunda. ‘Sí’. Y así va para la tercera edición.
El primer año tuvo lugar aquí, en Valencia. Fue su nacimiento. En 2012 ya reunieron en Madrid a 300 asistentes. El año pasado premió más de 31 categorías en Madrid, tales como la mejor marca comercial, el más «geek», a la mejor campaña… En este enlace puedes ver como fue el programa del año pasado. El jurado que selecciono a los ganadores estuvo formado por Susanna Griso, Paco Vázquez, Marta Abella, Soraya Paniagua y Rosa Jiménez. Y este año, el equipo de los Tweets Awards ya ha viajado a las oficinas de Twitter Europa en Dublín para dar el pistoletazo de salida a la tercera edición.
¿Y qué es La Academia? Pues según dicen sus propios creadores, “pretende buscar la excelencia en el buen uso de esta red social, ya sea por marcas o por usuarios”. No está mal la intención, con los muchos excesos, trolls y desmanes que a menudo hay en Twitter. Lo explica Juana Morales, CEO de Tweets Awards: “El año pasado nos consolidamos. Este año damos un paso más. Vamos hacia la excelencia. Hemos seleccionado de manera minuciosa a once profesionales excelentes y que además nos han dado la alegría de este año. Todos, sin excepción, nos han dicho que sí. Ya está todo en marcha y estamos trabajando muy duro para esta tercera edición”.
Y, como en toda academia, esta también tiene sus académicos. Son los siguientes:
- Paco Vazquez, de Movistar.
- Ivan Rodríguez (o @twittboy), de Pirendo.
- Mauro A. Fuentes, de Ogilvy.
- Francesc Grau, de UOC Business School.
- Kenneth Triquell, de Twitter Europa.
- Javi Guembe, de UniversoSM.
- Clara Ávila, de The Cocktail.
- Tania Hevia, de Genializa y Universidad Complutense.
- Felix Maldifassi, de Hootsuite.
- Ángel Jiménez de Luis, periodista de GadgetoBlog.
- José de la Peña, socio de Neolabels.
Cada uno de ellos será el encargado de organizar una de las categorías. Por lo tanto, este año habrá 11 ‘TuitOscars’. Ellos designarán a tres finalistas. Luego, será la democracia tuitera, una votación abierta a través de Twitter, la que decida quién se alza con cada uno de los galardones. Así que, parafraseando a Steve Jobs, solo queda una cosa:
Stay hungry, stay ‘tuiting’
El mundo está, definitivamente, loco. ¿Cómo es posible si no que alguien esté dispuesto a pagar 605.000 dólares, la friolera de 460.000 euros, para tomarse simplemente un cafelito con Tim Cook, el sumo sacerdote de la sacrosanta Apple? Pues lo hay. Y no un par de chiflados (o absolutamente podridos de dinero). Ni tres ni cuatro. Por lo menos hay 85 mortales dispuestos a hacerlo…
La explicación de todo esto reside en la web Charity Buzz, una página cuyo fin es la subasta de objetos o hasta ¡¡el tiempo!! de celebridades, siempre con fines benéficos. Pues bien, a alguna brillante cabeza de la web debió ocurrírsele lo siguiente. ¿Cuánto estaría dispuesto a pagar alguien por tomarse un café con el mandamás de Apple, el sucesor de Steve Jobs? A la vista de la web, MUCHO.
Todo funciona con un simple sistema de pujas: la gente ofrece su cantidad por pasar MEDIA HORA con Cook, café de por medio. El precio de salida, 50.000 dólares (38.000 euros). Y ya ha habido 85 aspirantes. El último, del que no se conoce nada, un ‘pobre hombre’ dispuesto a gastarse 460.000 euros por pasar un ratillo con el guardián de los secretos de Apple. Y de momento no hay nadie que lo supere. Normal…
La cifra se vuelve más surreal todavía si se compara con otras ofertas de la web estadounidense. A saber:
- 35.000 dólares por conocer a Bruce Springsteen y asistir a tres de sus conciertos.
- 26.000 dólares por estar en el rodaje de la última película con Robert De Niro.
- 5.000 dólares por jugar al tenis con John McEnroe.
- 4.500 dólares por comer (igualito que un cafelito) con Francis Ford Coppola.
Debo confesar que, desde luego, el encuentro con Timoteo Cook es tentador. Pero, claro, al nivel de instante de ciencia ficción para un currito medio (si se animan, hasta el 14 de mayo no te quites el sayo… digo, aún hay tiempo). Ciertamente, para fanáticos de Apple, visitar la sede central de Cupertino suena casi orgásmico. El hecho de estar media hora con el CEO de la admirada manzana mordida, que nos deje caer cuando saldrá el nuevo iPad o algunos secretillos de Apple, que nos de la mano y tengamos la posibilidad de no lavarnos durante meses, poder llevarnos su azucarillo, o la cuchara que ha chupado (¡mmmmm!), ver como nos habla con la nariz manchada de la espumilla del café… ¡¡Ahhh, cuánto placer!!
Resumiendo: que hay que estar majaras para soltar semejante millonada por un café con este fulano. Sobre todo teniendo en cuenta que en la historia de Charity Buzz, la mayor puja jamás registrada fue la que alcanzó 610.000 euros por un Lamborghini. Igualito que el ‘cafenet’ con el amigo Cook…
Ciertamente, si se lo plantearan, en Apple serían capaz de vendernos hasta un inútil ‘iPhone-Longaniza’. O ‘Apple Fuet’, como gusten….
Volver a las aulas siempre es rejuvenecedor. Aunque sea para dar una conferencia, en un papel que te hace sentir más viejuno que otra cosa y que te pone melancólico cuando paseas por rincones, lugares y paisajes que hace años ya disfrutaste, entonces como imberbe y entusiasta estudiante. La semana pasada tuve el honor de regresar al CEU. A un aula de Periodismo. No al encanto de los pasillos y clases del Seminario de Moncada, con su aire decadente pero de un atrayente academicismo, sino a las deslumbrantes y modernas instalaciones de la Universidad Cardenal Herrera Ceu San Pablo en Alfara de Patriarca. Sobra decir que lo que nosotros teníamos en aquellos 90 como un estudio de radio, es hoy el tamaño que tiene…. cualquier grada de espectadores de uno de los tres o cuatro megaestudios que hay allí.
Al principio iba a incluir este post en mi blog personal, Relatos junto a la hoguera (toma cuñita publicitaria, yo vine a hablar de mi libro…), pero luego me dije…. ¡Es materia de Chips&Tuits! Habla de nuevas tecnologías, de redes sociales… Pero voy al grano. Acabé dando la conferencia en el CEU gracias al bonito ofrecimiento de Anunciación Ramírez (vicedecana de Periodismo) y Begoña Echevarría (profesora de Redacción Periodística). El motivo, hablar durante dos horas de reporterismo a chavales de segundo de periodismo. Casi adolescentes a los que les preocupa más (obviamente) qué va a ser de su porvenir cuando salgan de las aulas que los misterios y entresijos técnicos de su profesión. Primer error. Tanto tratar de escudriñar el futuro, acabaremos perdiendo el presente. Cuando sepamos donde hay que poner el siguiente pie, el otro ya lo tendremos en el vacío…
¡¡Pero al grano!! (segundo aviso). Mientras yo les contaba mis batallitas de reportero cebolleta a los chavales, alrededor de medio centenar de alumnos de segundo de Periodismo, se me ocurrió en un momento de mi charla (para algunos igual ‘chapa’) pedirles un periódico, para lanzar algún ejemplo ante la duda de una de las asistentes sobre cómo proponer reportajes o enfoques diferentes acerca de un tema. Entonces se hizo el silencio. Dos o tres segundos de quietud. Ni una sola mano se levantó durante ese tiempo que se me hizo eterno. Hasta que otra alumna alzó tímidamente su dedo para decir que ella sí llevaba un periódico, un diario de papel de los de toda la vida. Ni uno solo de sus demás compañeros llevaba otro.
Por la tarde lancé este tuit, tratando sobre todo de remover conciencias entre los chavales…
Dar una charla de reporterismo a medio centenar de alumnos de periodismo y que solo UNO lleve un periódico encima es DESANGELADOR
— Arturo Checa (@ArtCheca) 18 de abril de 2013
Varios de ellos reaccionaron, lo cuál me alegra y demuestra que tal vez no está la cosa tan adormecida y aún hay espíritu crítico entre la profesión…
@artcheca Esta mañana nos has hablado de contrastar la información. Supongo que sabias que no habíamos entrado en la edición digital o que +
— Salva Arlandis(@salva5arlandis) 18 de abril de 2013
@artcheca que no llevábamos ningún libro en la mochila. Pero te ha salido un buen titular, Los de periodismo no leen. Decepcionado porque +.
— Salva Arlandis(@salva5arlandis) 18 de abril de 2013
@artcheca hhabía salido emocionado de la charla.
— Salva Arlandis(@salva5arlandis) 18 de abril de 2013
Y también varias reacciones de compañeros y colegas de gremio. Algunas considero que magistrales y tremendamente clarividentes…
@artcheca @oscartomasi @salva5arlandis a mi el soporte me preocupa menos. Lo importante es Qué cuentas y cómo. Hay que leer. No basta mirar
— Burguera (@Fausto6969) 18 de abril de 2013
@artcheca @salva5arlandis Y no sólo por el futuro laboral. Que me expliquen cómo se aprende a escribir reportajes sin haber leído antes mil! — Oscar Tomasi (@OscarTomasi) 18 de abril de 2013
@artcheca @oscartomasi @salva5arlandis el digtal es hambre PORQUE SE REGALA. NOS ESTAMOS AUTOPIRATEANDO — Burguera (@Fausto6969) 18 de abril de 2013
@artcheca @oscartomasi @salva5arlandis Si no lo entienden… o lo pillan rápido … o se acaba el periodismo… o mejor para nosotros
— Burguera (@Fausto6969) 18 de abril de 2013
@artcheca @oscartomasi @salva5arlandis a no ser q se abra el cielo y un rayo ilumine a los q deberían valorar más aquello por lo q nos pagan
— Burguera (@Fausto6969) 18 de abril de 2013
@artcheca @fausto6969 @oscartomasi Entiendo y comparto gran parte de lo que argumentáis. Simplemente el digital se adapta a nuestra forma +
— Salva Arlandis(@salva5arlandis) 19 de abril de 2013
@artcheca @fausto6969 @oscartomasi de vida. Me levanto a las seis cuando nada esta abierto, cuando me podría comprar el periódico ya me +
— Salva Arlandis(@salva5arlandis) 19 de abril de 2013
@artcheca @fausto6969 @oscartomasi he enterado de todo por la radio y el digital.
— Salva Arlandis(@salva5arlandis) 19 de abril de 2013
“El digital es hambre porque se regala. Nos estamos autopireateando”. Magistral el camarada David Burguera. Reivindicar el papel no es (sólo) una cuestión de costumbrismo, de nostalgia o de amor por su tacto, su olor o la insuperable puesta en escena y diseño. No es esa la historia. La cuestión es que, hoy en día, en mi humilde opinión, lo único que da de comer al sector (aunque sea malcomer…) es el papel y la publicidad (la que aún queda…) que hay en él. Es el presente del periodismo. Y, de momento, su futuro. Porque el futuro del que todos hablamos, ese del 2.0, del digital y de las nuevas tecnologías, nadie sabe cómo va a ser, ni cuándo va a llegar… o ni siquiera cómo va a hacerlo. Es el eterno futuro que jamás se hace presente.
Hoy por hoy, la publicidad que entra a través de las ediciones digitales de periódicos es testimonial. La esperanza, las cifras que la publicidad empieza a mover en los medios digitales, como demuestra su avance frente a los medios impresos o este estudio. El lado negativo, que las últimas cifras hablan de desplome de la publicidad digital en los medios tradicionales en beneficio de buscadores y webs alternativas. Y al final, hoy oir hablar de un “puñado de euros” como precio por miles de clics da hasta miedo…
Pero, si ni siquiera los estudiantes de Periodismo son capaces de darse cuenta de la importancia que AÚN tiene el papel, nuestro futuro es muy negro. Yo no sé si desaparecerá o no el papel (creo y quiero pensar que no, que al menos sobrevivirá en ediciones de fin de semana), pero lo que si sé es que hay que seguir cuidando el papel. Hoy por hoy es el presente, lo único palpable, los cimientos sobre los que levantar el futuro de la profesión, sea en formato papel, digital, en forma de señales de humo o de código morse. Y hoy por hoy es la mejor manera que tienen los estudiantes de periodismo de aprender a hacer buen periodismo, a mamar reporterismo, a jugar no sólo con los textos, sino también con la estructura de las páginas, con los titulares y con la indisoluble unión entre texto y fotos.
Para los estudiantes, aunque renieguen del papel por considerarlo arcaico y pasado de moda (“lo digital se adapta más a nuestra forma de vida”, dicen…), es algo vital. Fundamental para su formación, para aprender periodismo. ¿O cómo si no van a aprender a hacer reporterismo, a redactar un buen texto que atrape al lector? ¿De oídas? ¿Informándose superficialmente a través de titulares de digitales y radio? El músculo de un periodista es escribir. Leer. Leer. Leer. Si no lo hace es como un corredor de maratones: ya puede saber toda la técnica del mundo sobre músculos, nutrición y trucos para reducir la resistencia al aire. Si no corre, y corre, y corre, jamás llegará a ninguna meta. Y el papel puede ser vital también para que los ‘cachorros’ de la profesión puedan ganarse la vida en este oficio de plumillas: como futuro formato en el que trabajar o como sustento desde el que impulsar futuras plataformas informativas. Lo 2.0 es, hoy en día, apenas una realidad naciente económicamente hablando. Si dejamos morir el papel, corremos el peligro de acabar teniendo mañana un papel con los rigores de la muerte y un futuro 2.0 que a todos deslumbra, pero que nunca llega. La nada más absoluta…
Y, sobre todo, creo que el bosque 2.0 está empezando a hacer que dejemos de ver los árboles. Corremos el peligro de enfangarnos en el debate de tecnología, internet, redes sociales y formatos para acabar no sabiendo dónde está el norte, cuál es el camino, a dónde queremos ir. Al final la fórmula es tan sencilla como uno más uno, igual a dos. Hacer periodismo. Contar buenas historias. Es lo que la gente pide. Menos hacer política y más contar historias de la calle, humanas, cercanas. Por eso acabarán pagando. En papel, papiro o iPad 750.
Hace unos días saltó una noticia que me maravilló. Pero con el paso del tiempo, y conociendo los diferentes matices que tiene el asunto, ya no sé si alegrarme o asustarme. Me refiero al proyecto impulsado por el presidente Obama de diseñar un mapa cerebral trazado por las mentes más sesudas de Estados Unidos. El objetivo inicial, conocer los vericuetos del cerebro humano para tratar de paliar enfermedades tan horrendas como la demencia, el alzheimer o el parkinson.
En el proyecto hay hasta un huequito para vanagloriarse un poco de orgullo patrio. Y no pequeño. Uno de los líderes y coordinadores del proyecto es el científico español Rafael Yuste. Toma pica en Flandes. Aunque también se puede lamentar uno de que, una vez más, para triunfar, nuestras mentes más privilegiadas tienen que buscarse las lentejas fuera de nuestras fronteras. Y así nos va por estos fueros.
Así a primera vista, lo del mapa del cerebro parece un panorama de ensueño. Cien expertos involucrados, 100 millones de dólares de presupuesto sobre la mesa, 15 años para detallar todas y cada una de las 100.000 millones de neuronas de las que está compuesto el cerebro, su publicación en internet de manera libre, gratis y universal para que todo el mundo pueda tener acceso al mismo (y quitándole así de la boca el pastel a farmacéuticas, empresas sanitarias y otras que podrían forrarse con el mapita)…
Hasta que empiezan a aparecer los peros… No es tarea fácil que el dividido Congreso de Estados Unidos, convertido en campo de batalla casi diario entre republicanos y demócratas, de luz verde así como así a la friolera de millones que Barack Obama pretende dar de barra libre a los investigadores. Con la desaforada crisis no son buenos tiempos para la lírica… La solución, la entrada de capital privado para sacar adelante el proyecto.
Y uno piensa: bien está si la dicha es buena. Pero ojito, que no es tan bonito como lo pintan: al otro lado del charco ya empieza a sonar como mucha fuerza que tres de las compañías más interesadas en invertir en el mapa cerebral, y por supuesto en hacerlo suyo (sin ninguna publicidad libre, gratuita y universal en la web) son Apple, Amazon y Google. Su objetivo: conocer al dedillo cómo pensamos, qué teclas se activan en nuestro cerebro a la hora de determinar nuestros gustos, cómo poner en marcha los mecanismos que regulan las sensaciones de la felicidad, el bienestar… o las ganas de consumir.
Así que el mapa cerebral empieza a asemejarse casi más a un invento diabólico que nos puede convertir (aún más) en peleles consumistas a las órdenes de las grandes marcas. Imagínense que Apple consigue descifrar el laberinto de neuronas para conseguir que en cada lanzamiento suyo vayamos como autómatas (¿aún más?) a sus tiendas. Piensen que Google consigue determinar qué ocurre en nuestro cerebro para hacer una búsqueda, antes incluso de que tecleemos cualquier palabra en el buscador. Los malditos algoritmos pasarían a la historia… Pónganse en la situación de que Amazon entra en los vericuetos de nuestra cabeza y es capaz de averiguar cuáles son nuestros gustos, nuestras preferencias de compra o cuánto estamos dispuestos a gastarnos por algo haciendo completamente inútil eso tan bonito que es el regateo (aunque esto, ¿ya ocurre, no?…)
Qué quieren que les diga. Ya me empieza a hacer menos gracia lo del mapa del cerebro…
Si Youtube fuera un país, sería el tercero ‘más poblado’ del mundo. Casi nada. Solo tendrían más habitantes China y la India. Los datos que acaba de hacer públicos Google son así de espectaculares. Mil millones de usuarios ÚNICOS cada mes. Un pastelazo de publicidad que convierte a Youtube en el Rey Midas, junto a Facebook, de los anuncios 2.0. Por algo las 100 primeras marcas a nivel mundial ya realizan campañas publicitarias específicamente dirigidas a Youtube y pensadas para esta plataforma.
De los datos publicados por Google se extraen algunas conclusiones espectaculares:
- La audiencia mensual de Youtube es la equivalente a la que tienen… ¡10 Superbowls unidas!
- En todo el planeta, de todas las almas vivientes que existen, una de cada dos que entra en internet, se pasa un rato por el universal canal de videos.
- Psy (el forrado protagonista del ‘Gangnam’) y Madonna tendrían que repetir ¡¡¡200.000 veces! su afamada puesta en escena en el Madison Square Garden del archiconocido ‘Gangnam Style’ para que pudieran asistir a él todos los ‘espectadores’ de Youtube.
El pelotazo que Google ha dado con Youtube puede considerarse igualmente histórico. El buscador se hizo con la plataforma de videos en febrero de 2005. Le costó 1.760 millones de dólares. Entonces apenas era un sitio de videos más de la web, con unos 50 millones de usuarios. Siete años después ha multiplicado por 200 su número de usuarios, y su valor actual es hoy incalculable.
Así que hoy toca una de recordatorio. No voy a poner aquí el típico ránking de los videos más vistos en Youtube. Ciertamente es aburrido y no aporta nada. Arrasa el ‘Gangnam Style’ con más de 1.300
millones de visitas, y luego clásicos como el insoportable Justin Bieber, Jennifer López, Eminem, Rihanna… Pero sí me detendré en uno de ellos. Es el único video no musical que se ha colado en los 10 más vistos de la historia de Youtube. Es la simpática historia de Charlie y su hermano, convenientemente mordido. Es el sexto más visto de todos los tiempos con más de 512.0000 visitas. Ahí va.
¿Tierno a la par que desternillante, no? Pero no solo eso. Los niños y los padres han protagonizado hasta entrevistas en televisiones estadounidenses. Es más: las visitas y la publicidad de Youtube les han reportado casi, casi… 200.000 euros. Para que luego digan que grabando un video y colgándolo en la red se hace poco más que perder el tiempo.
Triunfó Argo, triunfó Michelle Obama con su estudiadísima aparición para entregar el Oscar (aquí tres enlaces con la crónica de la noche, la lista de ganadores y un especial de la edición) a la mejor película (me pregunto que habría pasado de ganar la políticamente incorrectísima ‘Zero Dark Thirty’…; aunque eso era imposible: la aparición de la Obama demuestra que en los Oscars está todo el pescado vendido muuuucho antes de las votaciones), triunfó Tarantino con el actor secundario y el mejor guión original a ‘Django’ (¡¡peliculón!!), triunfó Lincoln…, perdón, Daniel Day-Lewis y su cantado Oscar, no dio la sorpresa (qué pena…) la encantadora Quvenzhané Wallis de ’Bestias del sur salvaje’…. ¡¡¡y arrasó Anne Hathaway y su empitonada aparición sobre la alfombra roja!!!
Los pezones de la Hathaway se han hecho un hueco propio en la 85 gala de los Oscar. Un servidor debe confesar que se levantó de un salto del sofá para comprobar a un palmo de la tele si lo que se veía desde la distancia era tal o no. Todo apunta a que se trataba de una sugerente y estudiada costura de su vestido, de Prada, pero lo cierto es que la deslumbrante actriz se hizo con el estrellato de la noche mucho antes de que su nombre saliera pronunciado como mejor actriz secundaria por ‘Los Miserables’.
Y claro, en las redes sociales no tardaron en coger el sostén… digo el guante. Es impresionante la de ‘linces’ que hay listos a aprovechar un TT o un momento mítico para hacerse un hueco más que notable en las redes. Fíjense si no en este figura y su cuenta de twitter: @HathawayNipple. Lo que textualmente viene a significar ‘Los pezones de Hathaway‘. Apenas unos minutos después de la caldeada aparición de la actriz, ya se había abierto su cuenta. Y ahora mismo ya supera los 3.000 seguidores. Ya saben: “tiran más dos tetas…
Y bueno, la genialidad e ironía desatada en Twitter en las horas posteriores es tal que hoy Anne Hathaway sigue siendo TT, aunque mucho de mérito tendrá sin duda su Oscar. Así que aquí van algunos de los tuits más jugosos con los que me he topado.
Empezamos con los que ya han rebautizado su película…
Para los que no vieron a Anne Hathaway en Les Nipplerables tmz.com/2013/02/24/ann…
— Adelaida Jaramillo (@adeljar) 25 de febrero de 2013
Seguimos con los que fantasearon por cómo grabó su nombre en la dorada estatuilla…
Se rumorea que Anne Hathaway, talló su nombre en el Oscar, con sus propios pezones #SonRumoresSonRumores
— Vicentín (@Vicentiiiiin) 25 de febrero de 2013
Los que recuerdan antedecentes ‘carnosos’…
El año pasado fue la pierna de Angelina, este año los pezones de Anne Hathaway pbs.twimg.com/media/BD8cbeGC… #Oscars2013
— Rubén Serrano (@LaeuforiadeJ) 25 de febrero de 2013
Los que envidian el éxito de la cuenta de los ‘nipples’…
Los pezones de Anne Hathaway ya tienen más followers que yo. Y lo veo normal. @hathawaynipple
— Blanco Humano (@blancohumano) 25 de febrero de 2013
Los que aprovechan para hacer política…
En la boca de Anne Hathaway han aterrizado más aviones que en el aeropuerto de Castellón.
— Zurdo (@DrZurdo) 25 de febrero de 2013
Los que le piden a Ikea crear un nuevo complemento de hogar…
Ya está tardando Ikea en hacer un perchero de pared modelo Anne Hathaway.
— Ψ ξℓ gяαภ๓αℓ∂เţ๏ Ψ (@elgranmaldito) 25 de febrero de 2013
Y en fin, que así podría seguir hasta llenar con tuits carros y carretas, pero no son horas…. ¡Buena semana!
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Se acerca la esperada gala de Los Óscar, que ahora se llaman así, por cierto. Ni Academy Awards ni palabros similares. Los Óscar, como Dios manda… Y cerquita ya del domingo, las porras y quinielas se disparan. Esta es curiosa. La lleva a cabo E.Life Monitor, una firma especializada en analizar la presencia de las marcas en las redes sociales. En este caso, lo que hacen es peinar los tuits de los últimos meses en España, EE.UU, Portugal, México y Brasil y desvelar los favoritos de los tuiteros para llevarse el Óscar a casa. ¡Aquí van los resultados!
Sobre la mejor película, hay para todos los gustos. En España arrasa Django (¡¡peliculón!!); en México, Les Misérables; en Portugal, Bestias del Sur Salvaje; en Brasil, El lado bueno de las cosas; y en USA, como no, Lincoln. Emoción que no falte. Aunque los yanquis barrerán sin duda para casa…
En mejor película extranjera, solo en España triunfa Kon-Tiki. En el resto de países, Amour es la preferida.
Como mejor director, de todo… Los tuiteros de España y México apuestan por Michael Haneke (conexión latina…). El resto, por el incombustible Spielberg.
En mejor actriz, los españoles barremos para casa. Naomi Watts es la más apoyada por su papelón en Lo imposible del maestro Bayona. Aunque en el mundo triunfa Jennifer Lawrence. Solo los portugueses se descuelgan con Quvenzhané Wallis, la deliciosa niña de Bestias del Sur Salvaje. ¡Ojalá acertasen!
Y en la categoría de mejor actor, pues otra vez de todo. En España se lleva la palma Bradley Cooper, igual que en Brasil. En México y EE.UU. se aclama a Hugh Jackman (cuanto tienen que ver aquí los suspiros tuiteros de ellas por su cuerpo serrano, eh, eh??). Y Daniel Day Lewis es favorito para los usuarios de Twitter en Portugal. Solo. ¿¿SOLO??
El sobre (con los ganadores solo, ojo, sin ningún ‘papelito’ más de esos que se estilan ahora……..), este domingo. ¡Ya está ahí!
Hace algún tiempo escribí este post: “Las ‘giligafas’ de Google”. Me parecía un invento absurdo. Me equivoqué. O al menos los chicos de Google se lo curran para que a mí me parezca estar equivocado. No esperan leer mucho más en esta entrada. Simplemente tomen asiento, pongan este video en pantalla completa, cálcense unos buenos auriculares y disfruten del espectáculo de este video. Sí, grabado con las ‘giligafas’ de Google. Rectificar es de sabios, así que, desde hoy, serán las flipantes gafas de Google.
Pasen y vean…






























