Las Provincias

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Su primera vez.
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DolceCaroline | 17-02-2017 | 23:08

Nadia continuaba de vacaciones, su amiga Carmen le propuso pasar un fin de semana en el apartamento de la playa. Una idea que le fascinó porque quería broncearse y tenía algo muy importante que revelarle. Por WhatsApp no le había enunciado ninguno de los seis encuentros con Martín.

 

El sexo para muchas mujeres es un lugar oscuro donde tienen miedo a resbalarse, Nadia y Carmen poseían unas linternas de gran alcance y potencia, como buenas soberanas convertían en vasallo a cualquier hombre que quisiera entrar en sus dominios vaginales.

 

Se encontraban tumbadas en una cala nudista de Jávea, únicamente cubrían sus cuerpos por sus largas melenas y las miradas de los transeúntes, quienes continuaban su camino con una gran satisfacción.

 

-          Bueno cuéntame ¿Quién es el responsable de esa sonrisa y esos despistes que me llevas últimamente? –Interrogaba Carmen.

-          ¡Cari, como me conoces! ¡Tenía muchas ganas de verte para contártelo todo! – Exclamaba Nadia entusiasmada.

-          Si ya me lo recelaba yo ¿No será de tu pueblo? -Continuaba con sus investigaciones.

-          No no… Del pueblo al lado. Se llama Martín. –Descubría Nadia.

-          Mal empezamos ¿Una de nuestras reglas no es que haya tierra de por medio? Luego toca verlos por la calle y menudo rollo. –Recapacitaba Carmen.

-          Si si, yo la primera vez que quedé con él pensaba que solo sería para tomar algo. –Se excusaba Nadia.

-          Claro y te tomaste su fiambre ¿Con tostadas, pan o solo? ¿Estaba fresco?

-          Jajajajaja, que tonta eres, pues la verdad que la primera vez que probé su esencia varonil fue acompañada de ron, coca cola y hielos de cereza.

-          ¿Hielos de cereza?

-          Si si, hielos caseros, por lo visto rellena cada cuadradito de la cubitera con agua y cerezas para que cuando lo eche al cubata quede mejor.

-          Madre mía que personaje, me gusta como empieza la historia, entonces ¿Lo conoces de siempre? ¿Antes por qué no te gustaba? ¿Qué hace con su vida? Cuéntamelo todo desde el principio.

-          Vale, pero ahora solo te contaré nuestra primera noche, anda rellénate el mojito y atiende que te va a gustar.

 

Uno de los elementos que convierte el título de amiga en el de mejor amiga es la confesión del sexo explícito con su nueva víctima, Carmen sabía que Nadia no le iba a hablar de la marca de ropa que utilizaba Martín, las discotecas que frecuentaba o las dimensiones de su casa. Era consciente que después de aquella confidencia recurriría a la masturbación para saldar su excitación, Nadia era muy detallista con sus aventuras:

 

- El sábado 16 de julio había quedado con mis amigas de la quinta para salir por el único pub del pueblo, pero justo cuando cerré la puerta de casa mi teléfono vibró. Era él, Martín, sobre las doce de la noche me dijo que había pasado el día en Denia y no tardaría en acostarse, cuando leí esas letras impresas en la pantalla de mi teléfono, mi mundo se detuvo por unos instantes. Reflexioné durante unos segundos y le respondí solicitándole la dirección de su casa, mi noche iba a dar un giro de 180 grados.

 

Martín accedió velozmente, de hecho, me dijo que tenía dos botellas de vino muy fresco en la nevera. Me gustó la idea de embriagarnos para causarnos algún tipo de enajenación y así romper el hielo –aunque este terminaría rompiéndose en su pene dirigido por mi lengua. 

 

Aparqué cerca de su casa y le sorprendí por la calle de atrás. Me recibió con una sonrisa preciosa mostrándome sus dientes perfectamente alineados y blancos, lo primero que me dijo es que estaba súper guapa, le di dos besos y me invitó a pasar.

 

Nos actualizamos, recordamos tiempos pasados, reímos, se notaba que estábamos conectando, pero no era una conexión cualquiera, sino una capaz de hacer saltar las alarmas de cualquier corazón oxidado. Nos terminamos la segunda botella de vino y se levantó del sofá para sacar el ron con coca cola y los famosos cubitos, le puse la zancadilla para que tropezase y terminase entre mis brazos. Conseguido.

 

Apoyó sus manos en los reposabrazos del sillón para no caer íntegramente encima de mí, sonrió y acercó sus labios junto a los míos. Se le aceleró el pulso de puro deseo desde el mismo momento en que le miré con mis ojos grandes y expresivos, nuestras lenguas nerviosas, inquietas y excitadas empezaron a codearse, yo estaba inmóvil, Martín acaparaba todo mi espacio. Prometo que no esperaba terminar penetrada, solo quería una primera toma de contacto. 

 

Disfrazado el deseo en forma de lista de reproducción musical de Karen Souza se apoderó de nosotros, todavía no lo sabíamos, pero íbamos a ser adictos a nuestros cuerpos desnudos. No tardó más de cinco minutos en quitarme mi precioso vestido mostaza, sin dejar de besarme, nuestra temperatura corporal aumentaba cada segundo más. 

 

Me depositó en el amplio sofá y me acosté, derramó un poco del cubata sobre mi pecho, yo empezaba a sentirme muy fogosa, mis pezones notaron la acuosidad y respondieron fortaleciéndose, Martín limpió con su suave lengua toda la mezcla del ron y fue recorriendo mi cuello hasta llegar de nuevo a mis labios, dando lugar a besos ardientes e irresistibles. 

 

Le desabroché cada botón de la camisa sin mirar lo que estaba haciendo, continué con el cinturón, el botón y la cremallera de los pantalones, él se apartó de mí para lanzar la ropa y quedarse desvestido, aproveché para ponerme de rodillas simulando súplicas.

 

La versión extensa de este relato, la encontrarás en:

http://www.carolinews.es/ree-suprimeravez.html