Quien tiene una idea tiene un tesoro. Cada vez hay más organizaciones que apuestan por las “start-up”, pequeñas empresas con objetivos muy definidos que aprovechan todo lo que Internet puede ofrecerles.
Hace 4 años, a Sara Gragnolatti le diagnosticaron varias alergias a la comida, entre ellas, al gluten. Aunque en los supermercados encontraba algunos productos para celíacos, eran muy artificiales e insípidos y la oferta era limitada. Así que Gragnolatti decidió transformar su problema en una solución y en un negocio: una línea de productos sin gluten, sanos y sabrosos. Y la bautizó “Cocomama”.
Para ello contó con el programa de inversión en start-up Mas Challenge que selecciona los mejores proyectos de negocio y recauda dinero para las finalistas. Como un concurso, los candidatos deben presentar su proyecto, “venderlo” bien y así podrán conseguir abrir su empresa con ayuda económica y profesional.
La fundadora de Cocomama se fijó en distintas semillas y plantas que, sin contener gluten, sustituyen los nutrientes y el sabor que este aporta a los alimentos: el amaranto, la quinua o el teff, semillas de origen antiguo que en algunas culturas se consideraban sagradas. Tanto si eres celíaco como si simplemente te gusta comer sano, Cocomama te ofrece una alimentación saludable y buenísima.
Aunque de momento han lanzado solo cereales para el desayuno, el proyecto sale adelante pues está todo cuidado hasta el último detalle: un packaging de diseño, una selección de ingredientes sanos y deliciosos y una completa estrategia de promoción. Esto nos convence de que tener una idea (aunque nazca de un problema) y creer en ella son la clave de un buen negocio y un trabajo gratificante.

