MIOPÍA EDUCATIVA: SUS SINTOMAS

Hace algo más de un año que salía la primera publicación de este blog que versaba sobre las diferentes metas entre la educación finlandesa y la española. Tema que de alguna forma vuelvo a tomar.

 

¿Educación? ¿A qué nos referimos cuando hablamos de educación o un país donde hay buena educación?

 

Alguien podría pensar que es un país donde su formación hasta los últimos niveles es gratuita y pública. Empezando desde las guarderías, pasando por educaciones primarias y secundarias hasta llegar a la universidad, y claro, esta enseñanza pública de calidad no se consigue por el mero hecho de que sus ciudadanos pasen por cada uno de los diferentes grados de enseñanza marcados por la ley o superiores.

 

El consensuar con los partidos que forman las Cámaras, y plantear definitivamente, por ejemplo durante cuarenta años, un buen plan educacional para acabar con un cambio cíclico en las leyes educativas españolas. Podría aportar una estabilidad, otorgar un grado de calidad y una cura rápida a la miopía pero tampoco sería la solución definitiva.

 

Por preguntarse y buscar en cualquier buscador de la red ¿En qué lugar del ranking mundial aparecen las universidades españolas? Ninguna de ellas se encuentra entre las ciento cincuenta primeras. Eso denota algo. Si para acceder a una buena universidad se tiene que disponer del dinero suficiente para pagar su coste, el resultado es que la enseñanza no es universal, pública ni gratuita. Sino económica por el costo que supone vivir en el extranjero cosa que no cualquier ciudadano de a pie  puede permitirse. O el costo de obtener un título de formas más fácil, pagando, por ello en nuestro país pudiera darse un auge en la educación privada en algunos sectores de la población. ¿Se puede obtener un título con menor esfuerzo, pagando? Sería otra pregunta. Otra cirugía para atajar el problema. Que demarca una diferencia de niveles, copia de otro estilo de vida, como el norteamericano donde el rico cada vez se vuelve más rico y el pobre cada vez más pobre, que como la economía liberal, su adopción en nuestro país a traído grandes problemas: como la burbuja inmobiliaria. Este buscar patrón afuera denota falta de ideas en nuestro actual sistema y Estado.

 

Pero la educación no debe ser tan solo a nivel docente, sino en casa, cómo se educa y para qué a nuestros hijas e hijos, qué programas de televisión son los que ven, ¿qué cantidad de dinero va a parar a programas basura que inundan nuestra tele?, la tele-educación ¿Es un buen remedio? El dejar a los niños delante de la caja boba y que vean lo que les pongan ¿Falta de dedicación o falta de tiempo? O va a ser que el dinero va a poder educar mejor a nuestros vástagos.

 

Si no leemos, no usamos las bibliotecas o el servicio de bibliotecas municipal es decadente. Más de lo mismo,  si no se fomenta a la infancia desde la base, la lectura. ¿Cómo por muchas leyes que se promulguen se va a poder hacer un país con una mejora educación? Las películas que dejamos ver, que muchas son fantasías de gente adulta, madura o no. Por muchos millones que tengan las que las hacen nos influyen a nosotros y funcionan de patrón de estilo de vida para algunos. ¿No van a influir a unos seres pequeños que todo lo que les decimos creen? Incluso si tienen dieciséis años.

 

Del dinero que a todos nos gusta y es necesario, elevarlo a niveles del que más tiene es el más importante e interesante, cosa que fomentan sin parar la tele basura. Al igual que no importa la manera en hacerlo. ¿No influirá? ¿Qué niveles de educación adquirimos por ellos?

 

En todos los sitios y países existen índices de corrupción, pero por desgracia si miramos el nuestro y vemos elementos públicos, ya sean políticos o no, que por su posición se les exige un nivel ético y no lo tienen, llegando hasta la más alta esfera de nuestro organigrama nacional. ¿Cómo van los menores a adquirir buenos ejemplos, cómo van a ser educados? ¿Dónde queda la cultura? Por los suelos.

 

¿Tenemos que cerrar los ojos, no ver el futuro? Como miopes incapaces de ver lo que a unos cuantos metros sucede. Creo que así se comportan nuestros políticos, cuando cambian y rectifican y vuelven a cambiar y a rectificar. Haciendo arreglos para una o dos legislaturas a lo más en las leyes de educación de nuestro país. ¿Para cuando un arreglo para largo para grandes vistas? Uno considerándose optimista y alegre, acaba siendo pesimista, ¿será por la miopía? Pues puede producir dolor de cabeza. Cuando se sale al exterior de la atmósfera española, por mucho que duela se da uno cuenta. ¡Qué miopía educativa!

 

Tanta alta tecnología, y avances científicos que buenos son, mal usados como escribía en la publicación anterior, nos apartan, nos separan los unos de los otros, lo mismo que leyes pogres, que no sirven para nada. ¿Qué grado de miopía crees que tiene España?

 

Si tiene algo de sentido lo que has leído recomiéndalo a un amig@.

 

 

 

RICOS EN LO MATERIAL POBRES EN LO COTIDIANO

Nos hemos convertido en buscadores de la felicidad a través de acumular y del bienestar material.

Nuestra cultura ha cambiado el rumbo de su orbita casi natural, inclinando la rotación sobre el eje de una población altamente tecnificada. Eso quiere decir una dependencia, en unos países más que en otros de las nuevas (o ya no tan nuevas) tecnologías, modos de comunicación, computadoras, etc.

 

Este texto, un tanto sobrio, por lo serio del tema, va a continuar a hacerte pensar y poner en funcionamiento tu anquilosada autocrítica.

 

Ya nadie usa, lo que hacíamos tantos años atrás, un acto tan sencillo como el bajar la ventanilla del coche y preguntar. Hoy en día, todo lo tenemos a merced de nuestra mano, la vendida como comodidad, nos aísla uno de otros. Tan sólo al apretar un botón o la pantalla táctil de nuestro celular para que nos indique perfectamente el camino de ida y vuelta, el destino, o donde cenar en un buen restaurante en una ciudad desconocida. Parece ser que ya no hay vuelta a los ya “anticuados métodos” de comunicación, de preguntar, de informarse tomando contacto con las personas, cara a cara.

 

Los países más avanzados se alto-tecnifican. De ellos, los que se lo pueden permitir debido a la crisis económica, invierten más en ello. El uso de la energía nuclear, abarata los presupuestos de energía. Países como en Japón, dónde pronto se cumplirá un año de la tragedia del tsunami, intentan recuperarse de la catástrofe. Los habitantes de las zonas más afectadas, entienden ahora que la energía nuclear, bien acogida en la década de los setenta, cuando se implantó, trae muerte. Una muerte que ni se huele, ni se ve, ni se oye.

 

Dependemos cada vez más para el uso cotidiano de nuestra vendida comodidad de los satélites artificiales que ayudan a ello y orbitan en nuestra troposfera. Las tormentas cíclicas solares amenazan con destruir alguno de ellos y de esa manera “nuestro bienestar” en un mundo alti-tecnificado. La energía eléctrica podría fallar en algunos lugares del planeta, pudiendo provocar apagones en ciertas zonas, debido a las tormentas solares de las últimas semanas. Algunas marcas de celulares dejaron de funcionar y fallaron por estas tormentas, que repito son cíclicas y siempre han existido. No es mí intención alarmar, si no todo lo contrario, hacer pensar al posible lector o lectora que esto está pasando y no hay vuelta de hoja. ¿De qué manera como individuo separado de la masa puedes reaccionar a lo que estoy comentando? Esa es tu opción, tú propia opinión.

 

Se sobreentiende que las tecnologías son necesarias y buenas en cierta manera, (yo así lo pienso) pero siempre existe el riesgo de adentrarse en un laberinto dañino para nosotros mismos. Apartarnos de los otros, separarnos del ser humano que somos, de dejar de comunicarnos sin medios de comunicación por medio, de necesitar el contacto con otros, el sentarse a tomar un café con tu celular en la mano, nunca sustituirá al de un grupo de amigos.

 

En Japón en las zonas afectadas por el tsunami, intentan volver a su modo de vida tradicional conectada con la naturaleza, y en respeto al medio ambiente.

 

El eje orbitario de nuestra vida giró, de eso no hay duda, está muchísima más tecnificada que pocos años atrás y todavía menos ahora que lo que estará en unos cuantos años. ¿Qué piensas hacer tú?

 

CONSUMICIÓN DESENFADADA

¡Hoy es un gran día! ¡Compre la última playxttiooon, hay que probarla cuanto antes! ¡Queme las calorías de sobra con la nueva wiiii! ¡Sus hijos se merecen la Xbooox-5! Por un poco  más disfruta la Sammmsung 46’ Led. Así repetitivamente hasta la saciedad.
En el sur se vuelven locos con la última versión del Fifffa 23, en el norte con el de Hockey sobre hielo XIX. Han colado el último bolo, en octubre saldrá el Max E5c, última tecnología 5G perfeccionada.

¡Qué paren el mundo que me bajo! Su publicidad advierte del placentero orgasmo de adquirir el teléfono móvil de última generación antes que tu vecino o amigo y nuestro ego sube por las nubes hinchado por tanto placer. Todo una vorágine de “last generation product”  hechos a medida que en cuestión de unos meses se quedan retrasadillos por la mejoría del producto en la próxima temporada.
El consumismo desenfadado, bien calculado por las empresas que aprovechan el deseo y curiosidad humana por lo último, por estar a la moda, haciendo de esta forma su agosto. Después de todo, ¿hacemos el amor o consumimos sexo? Algo tan natural se híper valora e idolatra. ¿A quién nos tenemos que parecer y cómo debemos de ser físicamente correctos? Esa es otra.

Por consumir consumimos nuestro   tiempo y nuestro dinero en cosas de valor que si pensamos un poco no lo tienen tanto. Curioso lo costoso que fue para mí adaptarme a una cultura totalmente ajena a la nuestra, la valenciana, en infinidad de aspectos. Uno de ellos, que relaciono con el consumismo desenfadado, es el hábito de gran parte de la población finlandesa, y no sólo en la capital y grandes ciudades, sino en las zonas rurales también; del habito de usar el “Kirpputori” o tiendas de segunda mano, ya sean físicas o a través de la red. Inmensas cantidades de productos medio utilizados, poco usados, que se venden  y compran a precios infinidad de veces inferiores al de coste. Lugares, bien físicos o en la “World Wide Web” fiables, impensables para dar salida a cualquier objeto robado.
Recuerdo que cuando oí hablar por primera vez de los “kirpputori”, me llamó la atención, por el bajo porcentaje de la población española que lo utiliza. Tal vez, en nuestra cultura española postmoderna, tenga un tinte peyorativo, utilizado por algunos minúsculos grupúsculos de nuestra sociedad. Aquí, por Escandinavia, es algo realmente usual, normal y muy bien visto. Por decirlo de alguna forma: verde, ecológico. Que beneficia al medio ambiente.

¿Os acordáis de vuestro primer teléfono móvil? Seguramente si lo tuvierais todavía funcionaría o tal vez no. ¡Ah que reaccionario me estoy volviendo, seguramente es el frío que me afecta la cabeza!  Pero fuera de historias, no hace mucho, viendo un reportaje de la televisión española: obsolescencia programada, aclaraba cierto punto de vista de los fabricantes y de cómo reduciendo la vida de un producto, (idea que al principio no contaba con muchos prosélitos), podían dar salida, de forma “ética – razonable”, a la recesión que empezó por el año 1929 y acabó a finales de los años 30 o 40 del siglo pasado. Modelo que ha venido siendo usado y en vigor hasta nuestros días en gran parte del planeta Tierra. Al grano, no nos quita el sueño, porque como dijo aquel sabio “lo que me importa es que tenga yo mi salario y a mis hijos no les falte de nada”. Afirmación sumamente humana para poder ser extirpada de nuestro comportamiento. Nuestra sociedad española es como es y no la vamos a cambiar, del mismo modo que la finlandesa es como es y no se podrá cambiar. Tal vez podamos aprender algo de nuestros vecinos, pero realmente nosotros somos como somos y eso nos define e identifica. En definitiva, que pudiere o no, esto sirva para conocer un poco más como funciona la sociedad en este rincón del mundo que me ha tocado vivir, Escandinavia: una mirada helada.
Hasta la próxima.

UN PUNTO DE VISTA ÉTICO HELADO

Es lo que lo que he escuchado los últimos días, que he podido disfrutar, de un tiempo apacible, en mi tierra, Valencia, en el sentido más amplio. La gente conversa, dialoga…se divierte, otros se dedican a intentar solucionar lo que algunos mal arreglaron, mal organizaron. Se intenta poner remedio a los “agujeros” que algunos desalmados, arropados por instituciones, poderes fácticos o políticos; y bajo su sombra, percataron e hicieron.

No todo el campo es orégano, ni todos unos desalmados. Lo que salta a la vista y queriendo tomar una visión, si se puede objetiva en este asunto, la ética brilla por su ausencia. ¿Qué quiero decir con la palabra ética? Para empezar creo que lo primero que tenemos que pensar es que no podemos, descuartizar, ocultar parte u omitir lo que ésta palabra, en su entero y completo significado quiere decir. Por qué digo esto, por la sencilla razón de estar mal acostumbrados, ya bien sea por los medios de comunicación, o la dejadez y desgaste, de los malabares de palabras que algunos políticos se gastan y favorecen la confusión.

Nadie está exento en este sentido de poder expresar su opinión de lo que para ella o él significa esta palabra, ni siquiera yo, pero un diccionario podría aclarar mejor el concepto que cualquier otro medio o persona.

Desde luego, que todos y todas, absolutamente todos hemos dejado de ser éticos en algún momento. De eso no me cabe la menor duda. Ni creo que sea causa de discusión. Esa falta de ética puede ser que no haya repercutido en deterioro de nadie o sí. Lo que tendría, en mí opinión personal, llamarnos la atención es cuando empezamos a ser inmunes, a la falta de ética de otras personas a nuestro alrededor. Cuando ya por la inercia del ritmo que llevamos, nos permitimos licencias como: si él lo ha hecho yo también, no voy a ser más tonto. Estas licencias, en definitiva nos aportan una ganancia a corto plazo y un deterioro a largo, que va a ir en detrimento de nuestro bienestar.

Una falta a gran escala, podría desgarrar y deteriorar una sociedad que ha sido en su principio, pionera, productiva y eficaz.

En Escandinavia, en concreto, las ciudadanas y ciudadanos por lo general, tienen un nivel ético; sin querer comparar y decir más alto, están muchísimo más pendiente de cómo su forma de actuar repercutirá en el conjunto de la sociedad que los países del sur de Europa, al cual pertenecemos. ¿Qué resultados favorables de esta práctica pueden aportar en beneficio de todos? Pues sencillamente, que la corrupción, aunque existe, es en un porcentaje mínimo. La organización y planificación de infraestructuras se piensa con miras amplias; no a corto plazo y de forma poco planificada. Esto aporta un ahorro y calidad de vida mucho más elevada. Claro está que las cosas no siempre salen como se planifican, pero previendo los posibles  inconvenientes, se reducen en un porcentaje elevado que algún trepa, pueda aprovecharse con la planificación u organización. Si ha esto le sumamos unas leyes que respaldan el bien estar de la ciudadanía en general. Tenemos unas buenas posibilidades de ganar todos.

Por supuesto que los países Escandinavos tienen mucho que aprender del nuestro y en concreto de la forma de ser de los valencianos. Que la comparación es odiosa, al mismo que pensar que en un lugar u otro la gente actúa de diferente manera, y son mejores, etc. Todos nos comportamos más o menos de forma parecidas, aunque las culturas nos den un sello de identidad. Pienso que la diferencia cultural, de idioma, de latitud, no es razón para anular, nuestro punto de mira ético. La ética no parte de la cultura, ni de la zona donde se vive o nace. Si no de uno mismo. Y si buscamos bien adentro, seguro nos encontramos con ella.

De seguro que encontraremos impedimentos para ponerlo en uso, me refiero al punto de  vista ético; pero también los encontraremos si no lo ponemos. Desde luego que una sociedad nadie la puede cambiar ni transformar, ni es el motivo de este blog. Tan solo es dar un punto de vista diferente al que estamos acostumbrados por los medios de comunicación. Qué normalmente enfocan siempre los mismos lugares y culturas.

No cabe duda que algunos les gusta saber lo que pase en otros partes no tan enfocadas por los medios, a otras les resulta indiferente y otras no compartirán esta opinión. En un país libre, el poder optar a distintos puntos de vista, creo que es realmente enriquecedor. Aunque nos quedemos con lo nuestro.

 

Valencia: una cálida mirada.

Interactuar con los lectores de este blog es lo que pretendo con esta nueva publicación en respuesta a las preguntas de uno de ellos que se interesaba en saber lo que piensan en Finlandia sobre Valencia. Espero no desencantar a muchos.

 

Valencia por lo general es la gran desconocida para Finlandia, tanto su ubicación, su clima, sus gentes, la forma de entender la vida y vivirla. Sus universidades, arquitectura. Todo ello queda desapercibido, fuera del alcance de cientos de miles de finlandeses. Por lo general, los ciudadanos de este encantador país nórdico, han sido amantes de lo español desde hace décadas. Ya en los sesenta, pasaban largas estancias, unos, otros sus vacaciones de invierno en: Canarias, Mallorca, la Costa del Sol.

 

Si se le pregunta a un ciudadano de a pie nombres de ciudades españolas responderán con que han visitado: La Costa del Sol (Málaga, Fuengirola, Benalmadena, etc),  Barcelona, Mallorca, las Islas Canarias, incluso Alicante. Pero al preguntarles si conocen  Valencia, la marca Comunidad Valenciana, algunos ponen cara de circunstancia, se encogen de hombros y esperan una aclaración geográfica para poder ubicarla. Otros sencillamente responden con un no, no conozco ¿dónde está?

 

Desde luego que hay alguna minoría que por circunstancias de la vida han visitado, o pasado por  Valencia. Esta es la excepción que confirma la norma. Querido lector, los finlandeses desconocen, podríamos decir casi por completo, Valencia, la Comunidad Valenciana, a  excepción del sur de la provincia de Alicante.

 

Espero no haberle tocado el orgullo valenciano a ningún conciudadano, ni haber disminuido su ego, pero la respuesta es esa, Valencia es un agujero negro en la mente de estos ciudadanos del norte de Europa.

 

Ni que decirles de sus 300 días al año de sol, sus cálidas playas, montañas, ni Las Fallas conocen. Ningún medio de comunicación finlandés, hace reflejo a través de las ondas de televisión, radio o prensa escrita. Nada de este mundo valenciano es conocido en esta parte del hemisferio norte. Por poner un ejemplo, de los San Fermines se hace eco, aunque no sepan ubicar exactamente geográficamente Pamplona.

 

¿Qué piensa un valenciano de a pie sobre Finlandia? Saben ubicarla, decir que debe de hacer mucho frío (acertando), nombrar a los renos, Papá Noel, la nieve y decir el nombre de su capital Helsinki.

Esto es bastante más de lo que haría un finlandés al preguntarle por ¿dónde está Valencia? ¿En qué país? La cuestión, en este caso, no es la incultura, en un país que ha sido muchos años considerado el país con mejor enseñanza pública de todo el planeta. Dónde se lee más por habitante que en el resto de muchos países de Europa y del mundo.

 

Tal vez la cuestión es otra, tal vez, esto sirva para despertar, para decir que hay un lugar en el mundo, a la orilla del Mediterráneo, que vale la pena visitar. O de otra manera seguir callando y apuntando a lo seguro, lo que por siempre se apostó, y pasar desapercibidos.

 

¿QUÉ HAY DE LO MIO? – SE ESCUCHA A MENUDO

El enchufe es una práctica que ha sido parte, y tal vez será parte siempre, del mundo donde vivimos. En el mundo hay mucha picardía, y unos favores se devuelven, a veces sin saber a quién se está colocando en ese puesto de trabajo; que de forma totalmente injusta accede a un puesto. Sin pensar que puede estar quitando el puesto a una persona que realmente pudiera haber desempeñado esa labor de una manera más profesional, mejor preparado y siendo más productivo.

De igual manera se les cierra la puerta a profesionales bien cualificados. Y no estamos hablando de una práctica que afecta tan solo a altos cargos o directivos. Si no que esta menos que acertada recomendación, además de agudizarse más en los tiempos que corremos, se desliza con sus brazos por todos los estratos de nuestra ciudadanía, e infinidad de profesiones, incluso de alta responsabilidad.

Dice Norbert Bilbeny: “Eso crea un desequilibrio sistémico en la persona afectada, la que ha sido excluida de modo injusto, pero también en quien se ha beneficiado, que si es persona sensible se da cuenta de que ha incurrido en una mala práctica, y además sabe que puede ser defenestrada si se marcha su protector”.

Otra cuestión bien distinta es una red de contactos, una recomendación que añadida a una trayectoria y valía profesional puede abrirte las puertas a un puesto de trabajo o asesorar donde posiblemente necesiten a una persona como tú. Sin riesgo para la persona que te ha informado si no respondes con la profesionalidad necesaria.

Si la ciudadanía se acerca a los partidos políticos para, entre otras cosas, tener un sueldo asegurado, promueve un gran deterioro de la democracia; si algunos ejercen de padrinos políticos por sus cargos públicos y aprovechan para devolver favores que recibieron, el problema se ahonda. Infectando gravemente la democracia de una sociedad, que cada vez sufre  más injusticias.

Pienso que la gente a más dificultades pierde los tabúes y  hace lo posible por subsistir. Dependiendo de la forma que lo hagamos, como con enchufes, creamos un ciclo muy destructivo poco ético y recomendable para un sistema saludable. Al fin acabamos todos pagamos la falta de ética. Me da lo mismo o lo mismo me da cuando otorgaron la plaza de funcionaria a una profesora,  a través de un padrino político sin prepararse la oposición, por muy bien enmarcado que tuviera el título universitario, a un cartero, a un bombero, o si al primo lo pusieron a trabajar de contable en la fábrica de un familiar.  Por esa injusticia de privar al candidato mejor preparado, el rendimiento, la profesionalidad y competitividad se ven dañadas.

En países, como en Finlandia, con un bajo nivel de corrupción, donde la gente por lo general tiene un nivel ético más alto que la media española. Por las razones socioeconómicas, culturales, de creencia, que sean. Donde al puesto de trabajo se accede por méritos propios o por red de contactos, se le deja muy poco margen de actuación al enchufismo.

Esto crea una fiabilidad, una mayor competitividad y desarrollo profesional, que se manifiesta en una mejor calidad. No solo a nivel profesional, sino que  la democracia se deteriora menos. Sin querer decir que el sistema sea perfecto.

 

Pasado el verano… una helada perspectiva.

El verano ha pasado, la vuelta a las rutinas impregnan el aroma de cada mañana. Al  igual que el aroma de una taza de café. Por estos lares, estamos metidos en pleno otoño, las temperaturas bajaron hace semanas, la lluvia acompaña otros tantos días, y los hongos y setas hicieron entender que sí, el verano acabó hace tiempo.

Los estudiantes volvieron a las aulas, hace cosa de cuatro semanas, a principios de agosto. El cambio estacional se hace notar en el paisaje. Del tópico de que en Finlandia siempre hace frío, las  predicciones muestran que éste, ha sido, el tercer verano más caluroso en los últimos cien años, razón que un mediterráneo sabe agradecer. Atrás quedaron baños y playas del mar Báltico, días y noches iluminados por la luz del sol, en fin, que nos dirigimos de lleno al “kaamos”, la oscuridad, los días sin luz.

 

 

 

Los días que para unos serán casi imposibles de llevar,  prefiriendo invernar o escapar. Para otras, meses en los que su metabolismo carga las pilas, tiempo para el descanso. Esos meses de escasísima luz solar, que al marchar al trabajo es todavía de noche y cuando vuelves de él, también. Tal vez apetezca leer una gran cantidad de libros, o tal vez practicar baile a ritmo de “zumba”.

Ahora queda disfrutar de los días en los que el Buen Dios nos regale unos rayos de sol para poder disfrutarlo. Lo que uno aprende es a aprovechar al máximo cada luminiscencia de esos rayos. Absorberlos y sintetizarlos para poder acumular la cantidad máxima de vitamina D posible. A ser posible crear una reserva en el cuerpo para poder sobrellevar lo mejor posible esa carencia durante todo el invierno. Cosa que los huesos agradecerán en un futuro.

 

 

 

 

Una buena dosis de optimismo ayuda a llevar todos estos avatares en un clima tan extremo como el finlandés. Así como la ayuda de algo que esté por encima nuestro. Superior que te de una visión o compañía. Tal vez parezca que estoy empezando a filosofear pero lo cierto que dentro de todos los prejuicios y temores a esos extremos ambientales, uno puede salir ganando y aprendiendo un tanto de esta cultura y sus gentes.

 

 

 

 

 

 

 

Rarezas estivales

Todo pudo haber empezado como el vuelo de tres golondrinas, que rompen en acrobático estilo los cielos de muchas, ciudades, países. Entre ellos se encuentran, el cielo japonés, finlandés.

Como estas aves, a vista de turista, ninguno de estos países tienden a parecerse. Ya bien sea, por su lejanía geográfica, los rasgos faciales, su idioma, historia y un sin fin tan largo. Que podría rebatir en una amplia mayoría, al quien dijera que tanto Finlandia como Japón tienen algo de parecido.

La rareza de hoy es el intentar justamente eso. Sin querer comparar un país con otro. Como ya exponía en mi primer artículo de este blog, las comparaciones son odiosas e injustas. Lo que quiero es acercar una realidad, el sentir de unos países tan lejanos, en los que el carácter de sus ciudadanos, en cierta forma, se asemejan mucho más entre si. Que incluso a otros países más cercanos geográficamente a este país nórdico, Finlandia. Donde la diferencia, de su forma de ser natural, tiene una connotación más distante.

Empezar por decir que sus economías altamente industrializadas, con máximo desarrollo tecnológico, ya bien sea en la ingeniería o telecomunicaciones, hace un parecido bastante creíble. En que la competitividad, la preparación, la honestidad, hace que muchos finlandeses o japoneses entiendan el éxito, como resultado de una alta posición en el escalafón empresarial. Donde las empresas absorben literalmente la vida del trabajador. Acompañado de una necesidad de ir ascendiendo, recompensado con grandes privilegios.

Pero no todo son altos puestos, y grandes sumas de dinero. Tanto al japonés como al finlandés les satisface que no invadan su zona de seguridad, llamémosla zona de seguridad física. Lo que quiero decir es que los abrazos, besos, tan típicos en la cultura española, les resulte invasivo. Ellos necesitan esa distancia, un tanto exagerada para un valenciano, para sentirse a gusto, cómodos.

Los japoneses son muy respetuosos al igual que los finlandeses. Respetan la opinión del prójimo, sea cual sea; si no es motivo de delito. De esta forma se acentúa el pensamiento crítico, un tanto excluido en nuestra sociedad.

Forma parte de este respeto, del que hablaba con antelación, la distancia y sobre todo el silencio. El silencio y ratos de soledad, son ingredientes indispensables para poder vivir en una de estas dos culturas tan lejanas y tan cercanas, con naturalidad. A la vez que el sentirse cerca de la naturaleza y mantener un equilibrio con ella.

De nuevo, en el cielo, el vuelo de las golondrinas, que no se quedarán por muchos meses; aporta un sabor más mediterráneo. Ahora, sobre la arena de una playa, donde todos somos iguales, con bañador y bikini, sin profesiones colgadas del cuello, se puede descansar y disfrutar de un soleado día nórdico, casi terapéutico y renovador. Aunque a lo lejos, en la otra orilla, se perfilen los edificios de Otaniemi, donde se preparan la gran mayoría de las ingenierías técnicas.

Una mirada al San Juan en Escandinavia

Hoy es la noche, iluminada por la luz del sol, más larga del año. El sol brilla y lo hará toda la jornada. El cielo no se oscurecerá. Más al norte se desplazará sobre el horizonte y no se ocultará. Es la víspera de Juhannus o San Juan. Aunque aquí no sea santo. Fuera de la influencia católico –romana. Juan, Johannes, tiene también mucha importancia dentro de la creencia – vivencia protestante.

Dando un paseo por uno de los frondosos parques de esta ciudad, Helsinki, me paro frente a un pequeño monumento, bien cuidado. Es un mausoleo, abierto, circundado por una verja de hierro y rodeada de plantas y flores. Incrustada en una columna de piedra, una placa conmemorativa en los dos de los tres idiomas oficiales del país: finés y sueco; revela el misterio de ese lugar: “En la Guerra Civil Finlandesa, en 1918, los alemanes (que junto a los suecos apoyaban a la Guardia Blanca) ejecutaron a un grupo de hombres de la Guardia Roja (apoyados por la República Socialista de la federación Rusa). Los mataron en Pikku Huopalahti”. Un barrio no muy lejano a este mausoleo. Sus cuerpos yacen y descansan debajo de una losa de piedra, sobre la que yergue una cruz también del mismo mineral.

Prosigo pensativo mí paseo, de este viernes tranquilo. En que la gran mayoría de los habitantes de la ciudad, se han desplazado a otros lugares, más al norte, aprovechando el puente festivo. Buscando tranquilidad junto a sus cabañas en el bosque o a la orilla de uno de los miles de lagos que tiene Finlandia. Donde arderán por la noche, no oscura, cientos de hogueras. La ciudad parece semidesierta. Un silencio agradable llena la atmósfera y el trino de diversas especies de pájaros, acompañan con sus acordes mi caminar.

Recuerdo el mausoleo y la inscripción – recordatoria de su guerra civil. Unos años más tarde, Finlandia, se vería inmersa en dos guerras más, casi sucesivas, contra la Unión Soviética. Su guerra civil me trae a la memoria la Guerra Civil Española, una guerra sangrienta, que enfrentó a dos bandos, casi dos décadas más tarde que la Guerra Civil Finlandesa de 1918. Un denominador común, llamado guerra civil, dos países distintos. Unidos por el trágico sufrimiento de un pueblo que confrontó a hermanos contra hermanos. Y que marcaría generaciones.

De la muerte mis pasos me llevan a unos cuantos cientos de metros más allá del mausoleo, a la vida. Donde es posible alquilar diez metros cuadrados de tierra, a un módico precio y cultivar, eso sí sólo en verano, tu propio “huerto nórdico”. En el que, sin competir con el del vecino, crecen: cebollas, remolachas, patatas, zanahorias, lechugas, fresas y algunos arbustos de bayas de estas tierras.

Algo impensable, para el viejo cauce del río Túria. ¿Quién podría alquilar su pequeño terrenito de huerto, junto a una veintena más, en pleno corazón de Valencia? ¿Y a un módico precio?

Dos culturas, tan distintas, con denominadores comunes. Otro de ellos fue la crisis de los 90, que produjo una gran depresión. Esto provocó una reestructuración del sistema bancario finlandés. Y después de todo aquello, apenas pasadas dos décadas, Finlandia ha dado un paso de gigante. Fortaleciéndose, renovándose e innovando. De nuevo un cambio del sufrimiento al desahogo.

¿En qué nos estamos equivocando los valencianos? ¿Puede la cultura católica romana mirándose para sus adentros ralentizar el desarrollo de un pueblo? ¿Se ha recuperado el aparato político español de las heridas del pasado?

Unas preguntas que pueden hacernos pensar, si nos contestamos con sinceridad a nosotros mismos. La cultura católica – romana, hace que paguemos nuestras ofensas con un precio, creamos o no, algo de ello queda inerte en nuestras conciencias. La creencia - vivencia protestante, perdona por completo lo ocurrido, sin pagar ningún precio por ello. Es perdonado gratuitamente. De nuevo un paso de la muerte a la vida.

Que paséis un feliz San Juan o Juhannus.

De norte a sur y de este a oeste

Desde hace un tiempo me pregunto: ¿Está viviendo un cambio la sociedad española? No me refiero a lo ocurrido en las últimas semanas. Abarco una perspectiva más amplia.

Si hacemos un pequeño retroceso cronológico, y levantamos la cabeza fuera de la televisión, quiero resaltar unas fechas.

Una fecha en concreto, el 11 de julio de 2010, en Sudáfrica, la selección española de fútbol, La Roja, se proclamaba campeona del mundo. España entera saltaba en una explosión de júbilo y llenaba las calles de todas las ciudades del país. Desde el norte al sur, este u oeste.

Una aglomeración de gente, en masa, llena de júbilo, tomaba las calles del país, impulsado por el triunfo, permitidme repetir, de La Roja.

Muchos ciudadanos españoles residentes en el extranjero, se les llenaba el corazón y cualquiera de nosotros hubiéramos dado, lo impagable por darnos un baño de masas con el resto de ciudadanos en territorio español.

Una fecha más: el 15 de mayo de 2011. Otro impresionante acontecimiento empuja a miles de ciudadanos a la calle. La empatía, se desata y traspasa fronteras. Otro baño de masas empuja de nuevo a los españoles, esta vez “indignados” a la calle.

Desde un acontecimiento a otro han pasado escasamente diez meses. Los finlandeses no son dados a esos baños de gente. Algunos admirar y se sorprende de forma positiva de este movimiento de masas, espontáneas, que sacude, como una oleada a España de vez en cuando.

¿Qué tiene que ver la victoria del mundial con las masas en las calles el 15M? Tal vez, nada, tal vez mucho. Estamos viviendo unos momentos, en que oportunistas, intentan llevarse el gato al agua, ya sea por los motivos que sean. Unos políticos, otros como se debatía con la supuesta victoria de España en el mundial y la consiguiente recuperación económica.

Lo cierto es, que independientemente, por la razón que sea, sin encasillarlo en el 15M o la euforia por el mundial. Los españoles, estamos saliendo a la calle, cada vez más a menudo, necesitados unos de otros. Ese estar juntos, unidos, con empatía, empuja al vecino a unirse con el vecino. Codo con codo. Olvidándonos de prejuicios y malas caras. Que muy intencionadamente algunos maliciosillos intentan, tal vez por su ignorancia, causar.

Tal vez no estén ligados un acontecimiento, de los que he citado con anterioridad, con otro. Puede que me equivoque, pero no creo que pase mucho tiempo, antes de que esa masa, llenas de empatía, vuelva a llenar las calles del norte a sur y de este a oeste, independientemente del nombre que se le quiera dar.

Hacía Sánchez Dragó unos comentarios en un periódico de tirada nacional hace unos días. Puede que se halla quedado un tanto obtuso de visión, al pensar que ese movimiento de masas viene movido por un fenómeno llamado 15M. Tal vez se llame cambio o/y proceso de, y viene levantando su grito a voces desde la victoria de La Roja.

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