Las Provincias

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Teresa Romero sobrevive a los políticos
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Héctor Esteban | 09-11-2014 | 15:10

Teresa Romero ha vencido al ébola. Teresa Romero ha sobrevivido a los políticos.

El equipo médico, el tratamiento y el plasma de la hermana Paciencia han hecho posible la primera parte. La segunda ha sido un milagro.

Si la enfermera gallega es culpable, es de presentarse voluntaria para atender al misionero Manuel García Viejo, el segundo español repatriado desde África con ébola.

Javier Limón besa a su esposa, Teresa Romero

Teresa Romero ha sobrevivido a la falta de un material adecuado para aislarse del virus. A la escasez de información. A la insolencia del consejero de Sanidad madrileño, Javier Rodríguez, que acusó a Romero de ocultar información y le afeó ir a la peluquería días antes de caer enferma. A las especulaciones de si se tocó la cara o no con un guante. Sentenciada antes de hora. Sin escuchar su versión. Sin conocer la verdadera historia.

Personajes de lo público más preocupados en buscar culpables y asignar culpabilidades que de poner remedio. Menos mal que de eso ya se han encargado los sanitarios: médicos, enfermeras, celadores…

Los esfuerzos perdidos en reproches, excusas, (sin)razones para no asumir la mala gestión, sin admitir que en España hubo el primer caso de ébola de Europa porque la prevención no fue adecuada.

No es fácil sobrevivir a la parálisis del gabinete de crisis liderado por la ministra Ana Mato, que tuvo que ser sustituida por Sáenz de Santamaría ante la preocupante falta de reacción.

Sobrevivir a las tertulias mediáticas de florecientes expertos de ébola que nunca dijeron ni una palabra sobre la enfermedad en los 40 años que lleva castigando el África más pobre.

La superación de Teresa Romero no ha sido un milagro. Es fruto del trabajo, del esfuerzo, de la voluntad, del cariño, de la profesionalidad, de los sueños…

El mismo cariño que demostró la sanitaria sin guardar rencor a aquellos que la intentaron culpar por ayudar, por desvivirse por un enfermo, por jugarse la vida.

Lo demás, todo lo demás, sí que ha sido un milagro.

  • Enrique

    Vamos a ver, porque el artículo no puede ser más desacertado.

    Para empezar, Teresa Romero no es enfermera, sino auxiliar. Detalle que no tiene demasiada importancia en el caso, pero que ya nos indica una cierta falta de información desde el segundo párrafo.

    El segundo error viene al hablar de falta de medios e información, cuando los protocolos seguidos han sido los que marca la OMS, y los inspectores de la UE dijeron que si bien las instalaciones del Carlos III no estaban diseñadas para tratar estos casos (cosa lógica, nadie va a diseñar un hospital para tratar una enfermedad hasta entonces sin casos en España), sí que se habían tomado las medidas de protección adecuadas. A la vista está que sólo se ha producido un contagio entre los más de 200 profesionales que trataron a los misioneros. Y que obviamente, siendo algo voluntario, cualquiera pudo haber renunciado si hubiese considerado que la protección era deficiente

  • noeta

    Efectivamente el articulo no puede ser más desacertado. No hay que olvidar que del equipo de médicos y sanitarios con el que trabajo Teresa la única que se contagió fue ella.Los protocolos de seguridad que se siguieron en el tratamiento de los dos misioneros serian los mismos para todo el equipo ¿no? . Teresa perjudicó a mucha gente (al Consejero de Sanidad que aunque no estuviera acertado en las formas no mintió,a la
    médico de cabecera, a las peluqueras que tuvieron que cerrar la peluquería.

Sobre el autor Héctor Esteban
Periodista. Me enseñaron en comarcas, aprendí en política y me trastorné en deportes. No pretendo caer bien. Si no has aparecido en este blog, no eres nadie.

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