Skip to content

El "día del Pipo", el fútbol era lo de menos

2010 mayo 17
por Kike Mateu, Juan Carlos Villena, José Molins y P

Baraja se despidió del Valencia CF a lo grande

El pitido final. La expectación en la grada. La salida al césped de Baraja, que ya había sido agasajado por la gente tras ser sustituido por Banega. Los saludos del Pipo a una afición entregada. Toda la plantilla manteando a su capitán. El gesto de Zigic, que cargó a hombros al Pipo para darle la vuelta de honor, hacerle salir por la puerta grande a su manera. Imágenes que ya forman parte de la historia del Valencia Club de Fútbol.

La “Noche del Pipo”, como denominaremos desde hoy a la jornada del 16 de mayo de 2010, fue una de las veladas más emotivas que el estadio de Mestalla ha vivido en toda su historia. Ya desde antes del partido, el nudo en la garganta, los ojos vidriosos, abundaban en las gradas del vetusto coliseo blanquinegro. Los niños de la escuela, formando la palabra “PIPO 8″, ya dejaron al vallisoletano con el corazón encogido. Sólo era el principio.

Porque, a todo esto, también se jugaba un partido de fútbol en ese teatro improvisado que ayer vivió la última actuación de un espécimen único, de un centrocampista total. El Pipo volvió a recordarnos, el día de su adiós, que el fútbol que emana de sus botas es todavía infinito. Su cambios de orientación, su llegada desde segunda línea, su brega, lucha, coraje en la medular. Todo coronado con un par de ocasiones claras de cerrar con un broche de oro su gran día, aunque primero el poste y luego Aragoneses impidieron que el pucelano culminase su adiós con el final soñado por cualquier pelotero.

Las tuvo el Tenerife, sin fortuna ni las ideas claras en los metros finales. Perdonó, y eso le costó la categoría. Mientras en el banquillo chicharrero las noticias que llegaban de La Rosaleda eran pésimas, un malagueño les condenó al pozo. Alexis sentenció a los de Oltra, cuyo rostro desencajado tras el pitido final era la viva imagen de la decepción. Todo lo contrario que la cara del Pipo, un rostro de formas duras y mucho ángulo recto, seriedad esculpida sobre todas sus facciones. Pero la emoción acabó por embargar a uno de los centrocampistas más grandes que tendrá el club en toda su historia. Se marchó a lo grande, como merece un mito del valencianismo. No será el único que ayer vistió por última vez la camiseta del murciélago… pero sí que era, con diferencia, el más importante. Gracias, Pipo. Gracias por todo.

  • http://www.facebook.com/people/Amb-Quatre-Barres/100000662649600 Amb Quatre Barres

    Tanto hablar de Cataluña y os compramos los bancos por un euro jajaja quizas ese es el valor de vuestra Comunidad … un triste euro. No daria mas por sus opiniones es mas deberia pagarme por el tiempo perdido.