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De pintxo en pintxo por Euskadi

2013 junio 16
por Beatriz Acosta

No sólo de playa vive el verano. Escapadas urbanas son de rico apetecer y de magnífica satisfacción. Entre tantas opciones rescatamos el norte… Porque de vez en cuando hay que perder el norte…

Euskadi o su conocido País Vasco, se hace protagonista. Su espacio, el extremo nororiental del cantábrico, se posiciona al norte con el mar Cantábrico y Francia, al sur con La Rioja, al oeste con Cantabria y Burgos y al este con Navarra. Integrado por las provincias de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya. Siendo su capital Vitoria, en Álava, aunque la ciudad más poblada es Bilbao. Con su euskera y castellano para recibir al turista, los vascos hacen de su tierra una muy potente por sus hermosas Bilbao, San Sebastián y Vitoria-Gasteiz. Un conjunto de tres, donde no falla eso de “no hay dos sin tres”, pues las cosas buenas vienen de tres en tres. Y no hay mejor símil para esta ocasión.

Euskadi nos ofrece tres puntos de partida, en el orden que más convenga. Sin preferencia, por lo espectacular de cada uno. Bilbao te descubre diseño de vanguardia. San Sebastián te aporta la elegancia, con una excelente oferta gastronómica (junto con París, la única ciudad europea con 3 restaurantes con 3 estrellas michelín). Vitoria-Gasteiz, la capital verde, de Euskadi, con una gran joya: la Almendra Medieval. Y lo más gustoso, tendrás todo atractivo al alcance, pues las 3 grandes se encuentran muy cerca una de la otra, en un triángulo perfecto.

Bilbao, para el comienzo. Destila vanguardia y modernismo. Una ciudad de referencia internacional por su diseño urbano. Envidiable. Siendo su queridísimo Museo Guggenheim uno de los impulsores hacia el exterior, además de un gran reclamo; es icono de la realidad urbanística de la que disfruta la ciudad. Puedes relajarte en el verde entorno de la Avenida de Abandoibarra, donde turistas y habitantes se mezclan compartiendo lo mejor. En un recorrido donde no debes perder la oportunidad de cruzar el puente blanco que se tiende sobre la Ría. Desde luego, vas a comprobar que Bilbao ha sabido conservar su pasado, su historia, su casco viejo, que atravesando la Ría se abre para recibir edificios como el Palacio de la Diputación, el Teatro Campos Elíseos o la Estación de la Concordia. Lo moderno no ha de quitarle importancia al encanto de perderse por las calles de lo viejo. El Bilbao anterior, tiene personalidad en sus calles, ir de pintxos, hacer compras y hacerse con su historia. Aunque lo más auténtico es el “txikiteo”, el bien llamado “ir de vinos”… Unirse a las barras o comer en alguno de sus restaurantes será una buena elección.

El Casco Viejo de Bilbao, declarado Monumento Histórico-Artístico, te adentra en unos 700 años atrás llenos de vitalidad, representado en construcciones tales como la Catedral gótica de Santiago, la Plaza Nueva, la Iglesia de San Antón, los jardínes del Arenal…un sinfin que no hay que descubrir, para ser sorprendidos. Y de la Ría, qué decir… Una arteria llena de vida, dueña de Bilbao, buen sentido pasear por sus orillas y llegar hasta su desembocadura. Pero la importancia de ésta no viene sola, pues los puentes que la atraviesan realzan en belleza. El Puente de Deusto que se integra en la transformación de la nueva ciudad, dando paso al Puente Euskalduna, en la zona del Palacio de Congresos y de la Música; y el Puente de San Antón que forma parte del escudo de la Villa; sin olvidarnos del Puente Vizcaya con dos perspectivas (desde arriba y desde lo lejos), declarado Monumento de la Humanidad por la UNESCO, se encuentra en el fin de la Ría, a pocos metros de su desembocadura en el Cantábrico.

Si conocer Bilbao en su aire urbanístico es un resplandor, el lado marinero y con olor a mar no va a resultar de menor halago. Desde el Puente de Vizcaya, te acercarás a la margen derecha de la Ría para encontrarte con Las Arenas, Neguri, La Bahía del Abra,… Justo en la bahía se encuentra el Puerto Deportivo con numerosos bares y restaurantes; a continuación, la Playa de Ereaga y, al otro lado, el grandísimo y aclamado Puente Viejo de Algorta. Turismo de playa en medio de días de pleno urbanismo bilbaíno, no vendrá mal y disfrutarás de una estampa preciosa llena de casitas de pescadores, y otros lugares costeros de gran encanto.

Unos 100 kilómetros después: San Sebastián. Al noreste de Bilbao nos topamos con otro marco incomparable. No hay más remedio que entrometer a la playa una vez más, su irresistible playa de La Concha no nos da otra opción… ¿qué mejor bienvenida que ella? Pero en general, hablaremos de una visita donostiarra con mucho que ver, una invitación deliciosa. Tiene además otra mirada: Chillida y Oteiza, con El Peine del Viento, un conjunto escultórico que juega con el resoplido del mar entre las baldosas del suelo; y la Construcción Vacía, aguanta vientos y mareas en el Paseo Nuevo y el Sagrado Corazón, que vigila la ciudad y su entorno desde lo alto del Monte Urgull. Paseando por la ciudad se hacen contigo tres playas urbanas: Ondarreta, La Concha y Zurriola. Ésta última en el barrio de Gros. Contrastes de la mano de los montes que la envuelven: Urgull, con su castillo, Ulía con sendas y paseos, y el Monte Igueldo, al que puedes subir a pie, en coche o en un funicular. Esa subida has de hacerla, sus vistas son de aúpa, una panorámica de la Bahía de La Concha que te inquieta y te desvela de cualquier sueño.

San Sebastián goza de una belleza adicional, y son sus escenarios naturales y sus gentes lo que la hacen grande. Donosti, como el euskera denomina, ofrece recorridos románticos cualquier época del año. Comprobarás desde cualquiera de sus puentes la fuerza del mar sobre la ciudad. En el Puente Kursaal, puede que esa fuerza te salpique por las olas. Junto al río Urumea, ubicamos el Teatro Victoria Eugenia y el kiosko del Boulevard. Y al fondo, entre los jardines de Alderdi Eder asoma el Ayuntamiento. El Palacio de Congresos Kursaal, despampanante, desafía al mar al cruzar el Boulevard. Además, la Catedral del Buen Pastor es una de las referencias del centro. Ese recorrido tranquilo podrás seguirlo por la Avenida de la Libertad y por la Plaza de Gipuzkoa, llena de soportales.

Boca abierta, no sólo por su encanto, sino para no dejar escapar su aire de capital mundial del Pintxo. Los bares de la Parte Vieja, el Centro, Antiguo o Gros, te darán a degustar sugerentes bocados. Cada barra es un tesoro. Déjate engañar por los donostiarras, sabrán guiarte por las mejores calles; en la Parte Vieja con la Calle Mayor, la Plaza de La Trinidad o la Plaza de la Constitución.

Nos dejamos caer hacia el sur, unos 100 kilómetros y… Vitoria-Gasteiz será nuestra. Verde es su recuerdo, por su multitud de espacios naturales. Andar por ella es fácil, sobre todo en bici, su gran aliada. Y es que la ciudad destaca por tener el mayor número de metros cuadrados verdes por habitante, en toda Europa. Gran costumbre la del paseo por La Senda y Cervantes hasta el alto de Armentia. En invierno o en verano, podrás disfrutar de la naturaleza y de increíbles imágenes a todo color en primera persona. Pero la historia también está presente en su casco antiguo. La Almendra Medieval, por su contorno ovalado, es unos de los cascos históricos más emblemáticos de Euskadi. La Catedral de Santa María será tu objetivo primordial. Aunque murallas, palacios, casas,… son también de admirar.

Su Casco Histórico conserva lo auténtico, y así, disfruta de su condición de Conjunto Histórico. Además, las viviendas de sus entrecortadas calles conservan sus arquitecturas de madera; entre éstas, se cuela el Palacio de Bendaña, la Casa del Cordón, Escoriaza-Esquivel, el Portalón, las Plazas de la Brullería, Campillo o Matxete. Desde ésta última, unos escalones te conducen hasta Los Arquillos, soportales que posibilitan el paso de la ciudad medieval a la contemporánea salvando el desnivel de la colina. En este momento, donde se da comienzo el ensanche urbano, comprendemos por qué Vitoria-Gasteiz recibe tal nombre compuesto. Y es que Gasteiz era el nombre de la pequeña población que se asentaba en el pequeño cerro, que hoy conforma la Almendraba Medieval. Hoy es compuesta porque son dos en uno. Y no falta la permanencia de un pasado muy vivo que no ha de perderse.

Y desde luego, el pintxo no iba a ocupar menor posición en este último peldaño. Hay distintas rutas para degustar de lo mejor. Pero Vitoria-Gasteiz da un paso más, y nos ofrece experiencia en vinos. Su cercanía a la Rioja Alavesa hace que se empape de buenos vinos. Nos dará de comer como pocas veces lo habremos disfrutado.

De pintxo en pinxto… y te harás con Euskadi. ¡No esperes más!

Tenerife y su belleza sin palabras

2013 junio 9
por Beatriz Acosta

La belleza es muy superior al genio. No necesita explicación.

Oscar Wilde

Como tampoco necesita explicación lo que viene a contarse aquí. Pura necesidad la de vivir en propia piel. No es otra que la belleza de Canarias.

Una primavera loca en la Península hace de Canarias una escapatoria hacia el sol. Su isla más extensa es la elegida: Tenerife. Su capital, Santa Cruz de Tenerife. Una isla volcánica del Atlántico en la que el invierno podría llamarse primavera gracias a sus deliciosos 23 grados de temperatura media. Un lugar en el que la gente es genuínamente amable y un pequeño paraíso donde hay tal variedad de entornos que creerás estar en mil sitios a la vez… Algo así sucede en el Parque Nacional del Teide, un inmenso espacio volcánico, de película, donde tendrás la sensación de haber viajado a otro mundo.

Un imprescindible. De 2.034 kilómetros cuadrados de extensión, que disfrutan de 3.000 horas de luz solar al año. Además, son casi 400 kilómetros de costa y cerca de 70 kilómetros de playa. Buena parte de su territorio son espacios protegidos. La comunicación con ella se hace fácil pues goza de dos aeropuertos, uno al norte y otro al sur, con conexiones con alrededor de 150 ciudades del mundo. Desde luego pocas excusas tienes para dejarte ver por Tenerife y hacerte de sus recuerdos. Porque además, también tiene dos puertos internacionales y de cruceros por los que acceder a las maravillas de los tinerfeños. Digo tinerfeño, o sino chicharreros, como son conocidos entre ellos y de forma más popular. Todos ellos de un espíritu encantador y que harán de tu estancia una verdadera y auténtica.

La isla de los tesoros, y de seguro de sol. Una de tantas definiciones. Tanto por ver… y no necesariamente ha de ser en verano. Tenerife dice adiós a la rutina y al estrés para abrirse a la luz y a la armonía. Respirar bajo temperaturas suaves todo el año, y disfrutar de su TODO. No sólo playas de arena rubia o negra acompañan viajes y días de descanso; también bosque de Laurisilva, El Teide y escondrijos de naturaleza que habitan en todo su recorrido. Podrás admirar un mundo rural, de parques temáticos, de campos de golf, o practicar otros deportes, desde el submarinismo al senderismo. No te olvides de las noches de estrellas, y es que en Tenerife vivirás bajo uno de los cielos más claros y puros del planeta. Sin duda alguna, los tinerfeños dan lo mejor de sí.

Aunque no nos engañemos, con este “verano sin verano”, que llegar el calor y no llega, no hay quien rechace a la isla ni a la de tres. Sumarte a sus playas y a los beneficios de su sol diario, de su alegría en el horizonte, y de activarnos con su calor, no es más que el mejor plan para los próximos meses. Dejarte caer en la arena sin otra preocupación, que la brisa te refresque y dejarte broncear. Algo parecido ofrecen sus playas, “parecido” porque nunca será mejor que vivirlo. La mayoría de sus playas tienen gran calidad en sus aguas. Las de arena dorada se encuentran principalmente en el sur como Las Vistas, Las Galletas, Torviscas, Fañabé o Los Cristianos. Otra de la que no debes perder de vista es la de Las Teresitas, en Santa Cruz, muy extensa y de arena rubia. Pero también están las playas de arena negra, y es que al tratarse de una isla de origen volcánico, será lo más habitual en toda su oferta y sobre todo en el norte.

Ese otro punto de la isla que te transportará a otro nivel es el Teide. El Parque Nacional es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Majestuoso, grandioso, sorprendente,… De un paisaje a todo color, con una fuerza salvaje, en un entorno donde se eleva el pico más alto de España con 3.718 metros de altura. Puedes adentrarte en él por el norte y por el sur con el coche o en sus guaguas; pero además, un teleférico te “empuja” hasta casi su cima. Ahí arriba es aire puro, es liberación, es y son muchas sensaciones. Además, podrás ver (si el día está claro) las restantes islas hermanas. El Teide es el vivo recuerdo de lo volcánico, y la demostración de que verdaderamente corre lava por las venas de todo Tenerife.

La otra cara de esta moneda es la naturaleza. Sus espacios naturales protegidos ocupan gran parte de la isla. Algunos como la Laurisilva, un frondoso bosque de aspecto de película, o el Acantilado de Los Gigantes, con puntos donde se alcanzan los 600 metros de altura. En este apartado, no cabe más que hacer senderismo y guiarte por los kilómetros imparables de lo verde y natural.

Falta algo importantísimo: la gastronomía. Las papas, el mojo, el gofio, quesos, mieles y pescados. Muchos de estos productos se encuentran en típicos y tradicionales mercadillos en algunos pueblos; pero si no, tendrás la oportunidad de probarlos directamente en la mesa en restaurantes tan sugerentes como éstos en el sur: ‘La Vieja’ en La Caleta de Adeje, ‘El Mirador’ en Adeje, ‘Pancho’ en Santiago del Teide, ‘Bianco‘ en Los Cristianos.

Y otro gran imprescindible: el descanso. Ese sobrevalorado pero con tanta razón. Por zonas:

En la Costa de Adeje encontramos dos opciones (de tantas) una de mayor categoría, para caprichos y ocasiones especiales: ‘Vincci La Plantación del Sur‘, un servicio excelente como premisa, cinco piscinas y jardines tremendamente bien cuidados, estancia perfecta, con Spa y a 500 metros de la Playa del Duque. ‘Fañabe Costa Sur‘, hotel más próximo a la playa, en este caso la de Fañabé, estupenda relación calidad-precio, una gran piscina, solárium y de decoración colorida y muy alegre.

En Santa Cruz de Tenerife, muy céntrico y próximo al puerto está el ‘Hotel Pelinor‘, en él se busca otro turismo más cultural y de ciudad, con un aire moderno y muy fresco a muy buen precio. Mientras que en la línea playera y de grandes espacios ajardinados, encontramos ‘Iberostar Grand Hotel Mencey‘, cuenta con una gran elegancia, spa, en una zona tranquila y más lejos de la costa pero con buenos accesos para llegar a ella; desde luego que tiene una gran categoría, precioso y a un precio muy razonable.

En Puerto de la Cruz, encontramos también dos opciones. ‘Beatriz Atlantis & Spa‘, espectacular su ubicación al lado de la playa de Puerto de la Cruz y de Lago Martiánez, goza de un spa y de decoración sencilla y muy fresca, con precios envidiables para tus vacaciones. Y la otra propuesta es ‘H10 Tenerife Playa‘, de instalaciones preciosas, más alejado de la playa pero con estupenda situación para visitar Puerto de la Cruz, con habitaciones espaciosas y en tonos claros que dan luminosidad, y en la misma línea de precios económicos.

Oferta hotelera no le falta a la isla, esto es un mini adelanto de lo que tu memoria gráfica podrá reconocer en internet, catálogos, agencias… Elijas lo que elijas, no fallará el descanso, la relajación, el sol, la tranquilidad, y todo lo que buscas.

TENERIFE, esa belleza que está, que existe y que nadie tiene que describir. No hacen falta palabras.

No hay tiempo que perder… Galicia nos reclama

2013 junio 3
por Beatriz Acosta

<Galicia calidade>

Es sin duda el nombre al completo de esta Comunidad Autónoma. Es su referencia, es su garantía. Una cuestión a cargo de la Junta de Galicia, con el fin de promocionar lo gallego por todo el mundo. Una etiqueta de calidad que no engaña al destinatario.

De calidad, de superioridad o excelencia. Conjunto de condiciones que contribuyen a hacer agradable y valiosa la vida. Así desglosa la RAE, ese término tan preciado y tan valorado. John Ruskin, un escritor británico del siglo XIX, la engalana también: la calidad nunca es un accidente; siempre es el resultado de un esfuerzo de la inteligencia. Desde luego que Galicia es el mejor resultado.

GALICIA. Ella, esa donde “el algodón no engaña”, aquella en el noreste de la península, tiene a su cargo a La Coruña, Lugo, Orense y Pontevedra. De la mano, por el norte, con el mar Cantábrico; por el sur, con Portugal; por el oeste, se besa con el océano Atlántico; por el este, dando la palma con Asturias y con Castilla y León, concretamente con las provincias de León y Zamora. No se queda ahí, porque posee otros retoños en forma de archipiélagos: el de las islas Cíes, el de Ons, el de Sálvora, y otras islas como Cortegada, Arosa, las Sisargas o las Malveiras. Vamos, ahí es nada.

Como tampoco es nada en número de habitantes. Más cerca de los 3 millones que del 2. Por capital, se apoya en Santiago de Compostela. Mientras que Vigo es el municipio más poblado de toda la Comunidad. Aquejada de su clima, muchas veces. Y es que tiene gran influencia oceánica, lo que le aporta grandes lluvias y múltiples microclimas. Pero nada que reprocharle, pues su encanto no es dependiente del frío o del calor.

Galicia cuenta con unas excelentes joyas patrimoniales repartidas por toda su geografía: los centros históricos de los pueblos, muy abundantes debido al tipo de poblamiento que ha tenido la Comunidad a lo largo de toda su historia y, no obstante, poco conocidos. Hablamos de una población muy dispersa por el territorio. Estos pequeños centros urbanos iban acumulando riquezas gracias a su posición como centros de servicios y administraciones, y además eran el lugar de morada de las clases sociales más pudientes. De esta manera, fueron aglutinando durante siglos un gran capital patrimonial compuesto por monumentos y edificios nobles construidos mayoritariamente en los núcleos de población. Así hoy son los grandes tesoros gallegos.

Son ciudades y pueblos que guardan uniformes cascos antiguos y barrios nobles que albergan iglesias, monasterios, casas populares, pazos y palacetes, balconadas y galerías; lugares que, en definitiva, nos hacen viajar en el tiempo hacia su pasado esplendoroso. Hoy intentan modernizarse contando con una atractiva oferta relacionada con el turismo cultural, costero o rural de interior, según donde estén situados, uniendo su patrimonio e historia a la indescriptible belleza del espacio natural circundante. Son los mejores parajes para empaparnos de la cultura gallega y de su arte. No hay tiempo que perder… ahí van un juego de cinco de esos regalos en forma de pueblo:

Betanzos: conserva uno de los más bellos centros monumentales, pero del país. Se ve custodiado por los ríos Mandeo y Mendo, en el fondo de la ría que lleva el nombre de la ciudad. Tuvo un gran resplandor en la época medieval y en la edad moderna relacionado con el desarrollo del comercio. El núcleo histórico cuenta con recoletas calles flanqueadas por casas antiguas con sus tradicionales balconadas y galerías. Conocerás la plaza de los Hermanos García Naveira, muy cerca de ella el convento de Santo Domingo que hoy es el Museo das Mariñas; las plazas de A Constitución y la de Fernán Pérez de Andrade; y de importante reseña las murallas que rodeaban el casco, medievales y cierta conservación, pues siguen en pie varias de las puertas de acceso a la ciudad.

Muros: villa marinera por excelencia, con una historia de aúpa, que desde su nacimiento ha estado ligado a la pesca. El esplendor que tiene se puede hacer con nosotros si damos un paseo por su original estructura urbana, llena de calles estrechas y serpenteantes. Aire rústico y señorial en todos los rincones. Preciosos soportales, sobre todo en la zona marítima; así como cantidad de monumentos de interés arquitectónico, de corte popular. No olvides recorrer la plaza de la Peixería vella, acercarte en la entrada al pueblo para ver al Muiño de Maré do Pozo de Chacón: un pozo con gran importancia y de gran monumentalidad.

Padrón: pueblo de trascendental vinculación jacobea. Nacido en tiempos de los romanos. Está situado en un punto estratégico, en la llamada depresión meridiana, en una zona muy hermosa y de buen clima, en donde confluyen las vegas de los ríos Sar y Ulla. Se trata de un espacio rodeado de campos de cultivo, donde se producen los famosos pimientos de padrón. Para conocer bien: Iglesia de Santiago, de aire necolásico; el romántico Paseo do Espolón, lleno de árboles a orillas del río Sar; el jardín Botánico-Alameda; si paseas un domingo por sus calles, no te resistas a su mercadillo en la plaza de Abastos.

Ribadeo: villa espectacular, se sitúa sobre el río Eo, ya convertido en ría abrigada por la bravura del Cantábrico. Ahora es un importante centro de servicios y turístico, favorecido por su clima. El paisaje natural del que goza, hace que su vida sea aún más intensa y rica y sea transmitido al viajero como tal. A destacar: la Praza do Campo, los edificios Pazo Ibáñez y la Casa dos Moreno; el Convento de Santa Clara; la Casa das Letras; y A Atalaya, mirador sobre la ría del Eo, que te sorprenderá.

Tui: un complejo laberinto de calles medievales que se extienden hasta el río Miño. La villa es hoy uno de los conjuntos urbanos históricos mejor conservados de Galicia y debe ser recorrida muy despacio, admirando su silencio entre callejuelas, pasadizos, esquinas y placitas. La Catedral es el monumento por excelencia, corona la villa con su estilo románico y gótico; pero además, deberás recorrer sin salir del casco histórico, los paños que perduran de la muralla; y un lugar primordial, es el Paseo da Corredoira, peatonal y empedrado, lleno de jardines, con un mirador desde el que ver los campos de la Vega y el río Miño.

Rica, y mini selección de los casi 30.000 kilómetros cuadrados de tierra gallega. Te invito a conocerla, a quererla, a mimarla.

Ese rincón del norte del que no querrás despegarte.

‘Nadie más’

2013 mayo 26
por Beatriz Acosta

<<Todo lo que hagas en la vida será insignificante, pero es muy importante que lo hagas porque nadie más lo hará>>.
Mahatma Gandhi.

Nadie más viajará por ti. Nadie más.

Dedica unos segundos a disfrutar de sensaciones inolvidables.

Viajar. Ese gran sueño. Ese posible dentro de los imposibles. Presto de ilusiones. A reventar de gustos. Marcando la cuenta atrás de miles de calendarios. Deseoso de fotografías. Ansioso por inventar un equipaje. Lento hasta su llegada, rápido en su marcha. Destinos infinitos. La de historias que esconde. Secretos que contar en su porvenir. Generoso en disfrute. Noches y días, amaneceres y atardeceres. Calor o frío, contrastes que se intensifican. Paseos sin prisa. Días enteros de 24 horas saboreadas. El roce del viento en la piel. Energía en su máximo. El sol atravesando la ropa. Tú, por encima de todo. Las horas como forma de olvidar el tiempo. Placeres encontrados a cada paso. Sonrisas imborrables. Conectar con el descanso. Desconectar del ‘sota, caballo y rey’. Dejar respirar a la almohada y reposar sobre una desconocida. Contactar con el mar, para los más playeros. Perderse en la montaña, para los más rurales. Esconder las llaves de la preocupación. Abrir los ojos al sosiego de las olas. Descalzarse y hundirse en la arena. Escalar por las zonas más verdes e intransitadas. En grupo, en pareja, en familia, en solitario. Carcajadas para tapar el silencio. Silencio para relajarse. Una de cal y otra de arena. Caminos innumerables pero entrecruzados. Presos de no tener prisas. Ganas e ilusión. Conocer y palpar. Dejarse llevar. Cerrar los ojos para creer en tu paraíso. El viaje convertido en eso, en paraíso. Adentrarte en ciudades y rincones, con atrevimiento y desvergüenza… todo por hacer de ello una segunda piel. Exprimir el lujo del día. Querer lo que ves. Acumular felicidad. Reflexiones de noches bajo la luna. Puntos de locura en el buenhacer de cada paso. Hacer feliz al día. Suave vaivén de cada jornada. Responsabilidad solo la de levantarse con el pie derecho. Música para los oídos, para hacer de melodías una composición del viaje. Observar. Días para no soñar… la realidad presente merece ser vivida despiertos. Perder la noción del tiempo, como concepto. Experiencias acumuladas. Satisfacción en estado puro. Paladar receptivo de sabores desconocidos. Lo nacional o lo internacional como protagonistas. Coche, barco o avión… por sus respectivos tierra, mar y aire. Desnudar la mente a culturas nuevas. Cruzar dedos por el buen clima. Tartamudear por lo sorprendente. Provocarle al tiempo con abandonar su visión rápida de las horas. Hacer de ti, un remanso de paz. Dejarse engañar por el sol y su tardía recogida. Incumplir con propios principios. Aceptar lo perfecto del momento. No querer cambiar el mundo ni a la de tres. Revelarse contra el frío de las noches de verano. Oponerse a que llegue el final. Una infinidad de eternos que nadie más vivirá por ti.

Nadie más.

Posdata: Un guiño a esa triste idea de volver de tu paraíso: <<Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas>>.-Elbert Hubbard.

Y es que muchas cosas son de vital importancia en la vida, pero no olvides… casi la que más terreno cobra es el viajar. Este verano, lograremos días donde Nadie más viajará por ti.

¡Abre los ojos y vive Salamanca!

2013 mayo 12
por Beatriz Acosta

Salamanca, Salamanca,
renaciente maravilla,
académica palanca
de mi visión de Castilla.

Miguel de Unamuno, aquel escritor de la generación del 98 y seguidor del racionalismo y el positivismo, nos dejó esta mini-historia de lo que Salamanca acoge en su interior. Mini-historia por ser poema descriptivo y encantador. Con ella, damos paso a la verdad de la ciudad castellano-leonesa.

Salamanca, ligada a Historia. Salamanca, referida a la ciudad de la magia y de la paz. Salamanca, abre sus puertas esta semana a un mundo a la carta.
Situada en la comarca del Campo de Salamanca, junto al río Tormes. Importantísima Universidad la que alberga, por ser la más antigua de España. Nombres propios como Antonio de Nebrija, Fernando de Rojas o Fray Luis de León, le aportan siglos de historia, filosofía y escritura. Una cultura que no se queda dormida, pues Salamanca ofrece de eso, con creces. Y ahí es nada, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988. Su patrimonio arquitectónico es un estallido de belleza, representado, entre otras, por sus dos catedrales: la Catedral Vieja y la Nueva; la Casa de las Conchas, la Plaza Mayor, el Convento de San Esteban y las Escuelas Mayores.

El salamanquino, salmantino o el charro, saben cómo sorprenderte. Gran placer el que ofrecen en una terraza de las muchas que abordan la Plaza Mayor, recibiendo el sol en el cuerpo y disfrutar de su gastronomía. Pura tranquilidad bajo los cuatro costados de esa maravillosa plaza. De estilo barroco y con diseño del arquitecto Alberto Churriguera, que fue descrita por Miguel de Unamuno como “un cuadrilátero. Irregular, pero asombrosamente armónico”. Completamente de acuerdo. Desde cualquiera de sus terrazas podrás hacerte con ella, como paso fundamental en tu estancia en la ciudad. Como emblemático y de especial reclamo turístico, su Casa de las Conchas, de estilo gótico, levantada desde el año 1493, y en cuyo interior destacan el patio, la escalera y el artesonado. Más de 300 conchas que acarician su fachada, acogen varias leyendas a lo largo de la historia; entre todas, se cuenta que bajo una de las conchas se encuentra una onza de oro, algo que fue costumbre en muchas construcciones para atraer la buena suerte.

Ciudad rica en estudiantes. Pero también es su Universidad el punto que no debes saltar en la visita. De día y más aún de noche, su belleza es excelente. Con el lema “Lo que la naturaleza no da, Salamanca no presta”, desprende historia, pues desde 1218 se muestra en pie, fundada por Alfonso IX de León. La fachada da la impresión de ser un inmenso y rico tapiz, que te invita al embelesamiento.

Por no tener una, tiene dos. Dos Catedrales se encuentran ante ti en una visita obligada. Catedral Vieja de Santa María, de estilo romántico y gótico, desde el siglo XII. Considerada Bien de Interés Cultural y Patrimonio Histórico de España. Y la Catedral Nueva de la Asunción de la Virgen, en pie desde el siglo XVI y con un estilo gótico tardío y barroco. Catalogada como Monumento Histórico-Artístico. Multitud de capillas aguardan en su interior, y con una majestuosidad que has de ver. No hay una sin dos, en este caso. Un conjunto que formará parte de tu viaje.

Como es habitual, dejarse llevar siempre suena bien, y has de ponerlo en práctica en Salamanca. Descubrirás lugares que se escapan de cualquier guía turística, que se cuelan en tu camino para ser retratados. Pero antes de echar a andar sin rumbo fijo, no olvides el Palacio de Monterrey. Uno de los máximos exponentes del estilo artístico plateresco, con una fachada preciosa. Ahora sí, Salamanca es tuya. Historia a tus pies y a tus deseos.

Elegir el descanso. Ese momento de hacer criba entre la oferta hotelera… Como es costumbre, un surtido se presenta aquí a modo de ayuda. Para los amantes de lo rústico, el hotel “Palacio de San Esteban“, elegante, muy bien ubicado y asentado en un hermoso convento reformado de gran encanto. Para el disfrute, no solo de la ciudad, sino también de los servicios del hotel, podrás encontrar el “Parador de Salamanca“. El hotel está en la ladera de una colina, en la orilla izquierda del río Tormes, y ofrece así, unas vistas maravillosas de la monumental ciudad. Por otra parte, un hotel boutique en pleno centro histórico, es “Microtel Placentinos“, ubicado en un edificio del siglo XVI. Podrás descansar entre algodones y entre las paredes de edificios con historia.

Nos sentamos a la mesa. Terrazas de la Plaza Mayor, al gusto y al momento. Pero alguna opción en concreto como: el restaurante “La Cocina de Toño“, luminoso local, de cocina en miniatura, de precios muy asequibles y buenísimo. Las Bodegas Cuzco, de lo mejor para unas tapas, muy elaboradas, aunque será difícil hacerte con hueco en la barra en su hora punta. Con la misma línea moderna y de tapeo, el local “Tapas 2.0“, una gastrotasca de tapas exquisitas. Y por último, la sugerencia de otro restaurante, “La Hoja 21“, has de sentarte a la mesa en su comedor de aire moderno y fresco, con tranquilidad y disfrute.

Es una fiesta para los ojos y para el espíritu
Ver la ciudad como poso del cielo en la tierra de las aguas del Tormes.

Miguel de Unamuno, de principio a fin, para expresar los sentidos salmantinos. ¡Recuerda! Abre bien los ojos para ella.

Toletum, ¿te animas a probarlo?

2013 abril 28
por Beatriz Acosta

Toledo desde lo lejos y hasta sus calles empedradas. Un viaje para los sentidos. Ciudad mágica, puro secreto, de ensueño. No son habladurías, tremenda verdad palpitante. De tesoros históricos, cultura y turismo, acogido por sus vecinos deseosos de visitantes expuestos a nuevas experiencias. Convierte el ser Patrimonio de la Humanidad en su mejor activo, para continuar avanzando hacia el futuro. IMPRESIONANTE, dicen.

“Dicen por ahí…” No es todo con lo que nos podamos quedar. No es necesario el conformismo. Lanza el hacha y aterriza en la ciudad Imperial, como es conocida, por haber sido sede principal de la corte de Carlos I; o también ciudad de las tres culturas, por haber estado poblada durante siglos por cristianos, judíos y musulmanes.

Toledo, de corte manchego. Arropada por sus también manchegas Cuenca y Ciudad Real; si bien Madrid, Ávila, Cáceres y Badajoz comparten frontera con ella. Con una excelente situación en la Península. Privilegiada ciudad, y antigua capital del Imperio español. Se encuentra subida en una colina sobre el río Tajo. De hecho, el significado de Toledo sería “levantado, en alto”, algo completamente evidente.

Su casco antiguo, el más preciado y recordado en tu visita. Situado en la margen derecha del río. Este conjunto parte con la reseña de Conjunto Histórico-artístico desde 1940, aunque de forma insuperable la UNESCO lo tituló Patrimonio de la Humanidad en 1987. No hay dudas de su sabiduría, de su contenido, de su historial. Conserva el aire e imagen de ciudad medieval que se refugia en murallas y torreones que dan la bienvenida a su casco antiguo. La entrada oficial es la Puerta de Bisagra hasta el Puente de San Martín y el de Alcántara. Se abre un camino hacia la historia y sus múltiples posibilidades para disfrutar. Entre su oferta monumental e impresionante, toma nota de la Catedral, la Plaza de Zocodover, la Mezquita del Cristo de la Luz o el incansable Alcázar frente al Tajo. De carácter museístico también tiene mucho que dar, gracias al Museo de Santa Cruz o el Museo Sefardím entre otros.

Pero lo mejor de Toledo es echar a andar. El mejor plan es perderse entre sus callejuelas, adentrarse en sus jardines… No es sólo lo que encuentras al paso, Toledo es un museo al descubierto por tantas otras cuestiones desplazadas de la cultura. Bien una calle con un patio puede ser el rincón favorito y tu mayor recuerdo. Sin olvidar, cómo no, la noche toledana llena de leyendas. Ciudad mágica y noctámbula, es perfecta combinación para la inspiración de algunos autores como Quevedo, Bécquer o Buñuel, que dejaron historias que contar como testimonios fieles de la parte oscura de Toledo. Es la otra cara que no te puedes perder. Tampoco lo harás por su magnificencia, su iluminación bajo la luna es de impactante respuesta. Si por el día es un laberinto de piedras, la noche le da un ambiente único y encendido.

Un fin de semana para hacerte con Toledo, para sacar conclusiones, para saber que lo que “dicen por ahí” no es más que la certeza de buenas experiencias de tantos y tantos viajeros. Había que confiar en ello. Compruébalo si aún te falta por conocer la ciudad medieval de Castilla-La Mancha.

Importante punto a señalar el de la infinidad de sitios de buen comer y buen dormir. No pueden faltar en una excursión ambos sentidos de la vida. La propuesta que aquí merece no es más que una selección personal, aunque siempre recomendable. El “Restaurante Locum” en pleno casco histórico, reúne la modernidad y la tradición en sus platos y en su decoración, y de buenas tapas al lado de buenos precios. La “Taberna Alfileritos 24“, es de esos lugares que no pueden faltar, de aire tranquilo en un local precioso, con una carta llena de degustaciones elaboradas y de productos manchegos, es también un restaurante pero manteniendo el espíritu de una taberna. Otra propuesta es “La Abadía” que nace con la idea de Cervecería por lo que tiene un carácter informal y con exquisitos desayunos o tapas para comer. Para terminar con el paladar, sugiero un restaurante más apartado de la zona céntrica, “La Ermita“, que ofrece una carta demasiado apetecible de principio a fin, pero aún más impactante es su salón con cristaleras que ofrecen unas vistas únicas de la ciudad. En cualquiera de las opciones, merece la pena sentarse a la mesa y dejarse mimar.

Y en cuestión de descanso…múltiples ofertas hoteleras existen, pero por si hay que decantarse, ahí va un popurrí. “Hotel Abad“, con encanto, rural y muy bien situado para el viajero que no desea utilizar coche para desplazarse. “Parador de Toledo“, por su fidelidad y porque su situación en el Cerro del Emperador junto a un meandro del río Tajo, hace del hotel un mirador inigualable, una panorámica de Toledo perfecta. Algo más apartado también, pero con un descanso y comodidad completa, es el “Hotel AC Ciudad de Toledo“, el coche será necesario para disfrutar de la ciudad, pero sus instalaciones y vistas son magníficas. Para terminar, el “Hotel Antídoto Rooms“, de vanguardia, junto a la plaza de Zocodover, con un estilo moderno y de diseño relajante.

Un viaje de panorámicas y que poco puedes planear. Nuevas piedras en el camino saldrán para sorprenderte y hacer de Toledo el lugar que no olvidarás. Yo ya lo he probado, ¿tú a qué esperas?

Zamora promete ser perfecta…

2013 abril 7
por Beatriz Acosta

En Castilla y León nace en la Edad de Bronce una ciudad con Z, de las últimas por orden alfabético. Románica por excelencia. Y por si le faltara carácter, posee el río Duero, imponente, rodeando la ciudad y en diálogo con ella. Situada en el noroeste peninsular con una superficie bien hermosa, de 10,5 km cuadrados. Tan sólo 249 km la separan de Madrid y como punto estratégico, por su distancia de 85 km con la frontera portuguesa de Braganza. Esta localización geográfica hace de ella un lugar emblemático y especial, encrucijada en la Vía de la Plata. Arte románico a raudales. Pequeña, tranquila y muy paseable. Un escenario que ha vivido cambios pero siempre con actitud cuidada y muy audaz. Peso pesado, pero con positivismo, el que aporta la catedral junto con las murallas y el castillo de la ciudad. En ella, además destaca una realidad auténtica en estos tiempos, es la “Ciudad de Congresos” y conocidísima también su Semana Santa. Bien merece mención este referente turístico internacional, aunque queden unos 360 días para volver a vivirla.

Ella no puede ser otra que Zamora.

La desconocida pero perfecta. Así se presenta para el turista. “Es evidente que todos los fines no son fines perfectos. Pero el bien supremo constituye, de alguna manera, un fin perfecto“. Debe de haber algo supremo que convierta a esta dama en la perfecta. Aristóteles teñía su filosofía con un color positivista, que hoy nos da un apoyo fiel de lo que, de verdad, promete ZAMORA.

Sin pasar por alto esta maravilla… de la Semana Santa hay que decir en su elogio, que es la mayor representación y profunda expresión de las tradiciones y el sentimiento del pueblo zamorano. Declarada de Interés Turístico Internacional en los años 80, sus orígenes se remontan al siglo XII, convirtiéndose con ello en uno de los acontecimientos religiosos más emocionantes de España. Un recuento de diecisiete cofradías procesionan por sus calles en toda su duración. Gran reclamo para el viajero, que entre todos quintuplican la población de Zamora en esta fecha, siendo un popurri de visitantes de todo el mundo. Los zamoranos viven, sin duda, para esta celebración, esperando durante todo el año a que ésta tenga lugar.

Ciudad románica por excelencia, insisto. La edad de oro de Zamora fue en el siglo XII. En él se configuró la estructura urbana y se edificaron la mayor parte de sus monumentos de estilo románico, lo que le he dado esta fama. Es, precisamente, la Catedral el icono máximo. Se inició en el año 1151 y se edificó sobre los restos de la basílica anterior. Característica su cúpula bizantina, innovadora y la primera en España. Junto a ella, la iglesia de Santiago del Burgo, La Magdalena, Santa María La Nueva, y un largo etcétera se suman a lo románico de Zamora. Podrás disfrutar de ello en un largo y agradable paseo, que se mezclará con la presencia de edificaciones modernistas que han ido convirtiéndola también en miembro de la Ruta Europea del Modernismo.

Como ciudad, se ofrece a pie. El casco antiguo te invita a caminar y callejear para perderte y conseguir llegar a la Catedral que se encuentra al final de su trayecto. Según te acercas a la grande, la belleza se hará contigo, y con ello, el mayor disfrute. Aunque para disfrute, el desprendido por el “restaurante Los Caprichos de Meneses“, dedicación y esmero en su cocina con un sabor a Zamora perfecto.

Como provincia, se ofrece al volante para recorrer sus aproximados 10.600 km cuadrados. La naturaleza te envolverá en cada costado. Dos grandes ríos surcan su territorio: el Duero como es bien citado, y el Esla, sin faltar. Orografía llena de contrastes, que van desde las cadenas montañosas de Sanabria a los valles fértiles de Benavente; de los relieves suaves y ondulados de la Sierra de la Culebra a los profundos cañones de los Arribes del Duero, en la frontera con Portugal; de las llanuras cerealistas de Tierra de Campos a los interminables viñedos de la Tierra del Vino. Abanico de posibilidades para respirar aire puro.

Bodegas y su maravilla vitivinícola son protagonistas en la provincia zamorana. Duero Bajo, como la zona cúlmen, que agrupa la ciudad de Toro y su alfoz, Tierra del Vino y la Guareña. Este espacio alterna en su paisaje las centenarias cepas de viñedo con otros cultivos. Toro posee un sabor medieval, patente en el Real Monasterio de Santa Clara, San Lorenzo el Real o Santa María de la Vega. La Colegiata de Santa María la Mayor, del siglo XII, es el monumento más emblemático. Destacando también el Pórtico de la Gloria. Anclado en la submeseta norte a orillas del río Duero, cuyo cauce lo atraviesa de este a oeste. Y es tal la calidad en vino, que desde hace años merece la Denominación de Origen Toro. Visita más que obligada. En ella, podrás descansar y hacerlo con creces en un hotel que debe ser tratado con mayúsculas. “HOTEL VALBUSENDA“, puro diseño y 5 estrellas en un complejo que tiene su propia bodega y viñedos; un trato único del servicio, con un spa que te llevará al séptimo cielo, en un entorno de sosiego que te rodeará en una constante. Descansado, podrás comer en el “Restaurante La Viuda Rica“, buena opción, tradicional y de productos de la zona, trato exquisito y calidad-precio adecuada. Al igual que el buen comer tiene lugar, importantes bodegas con experiencia para ser punto turístico en tu ruta.

Otra comarca de recomendación irreprochable es Sanabria-La Carballeda. Al noroeste, junto a Portugal y Galicia, cuyo epicentro es el Lago de Sanabria, perfecto para este buen tiempo que pretende asomar. Desde el Moncalvo y Peña Trevinca, a más de 2.000 metros de altitud, el parque natural recibe la práctica totalidad de las aguas del río Tera. Y por debajo de la línea de las cumbres, el agua precipita a través de profundos cañones hasta el lago. Espectáculo natural. De la mano de ésto, la arquitectura popular que es la más aclamada en estas zonas, presente en lugares como Galende, Vigo de Sanabria, Sotillo y Porto.

<<Miles de ideas, de amaneceres con historia, de caminos por recorrer, de noches para soñar, de lágrimas de pasión, de bocas contentas, así es ZAMORA. No esperes a que te lo cuenten>> Ni más ni menos. Así se define la Diputación de Zamora y no es cuestión de fallar a la cita…

¿Qué es Sevilla sino un sueño, un deseo?

2013 marzo 24
por Beatriz Acosta

Eso de que “Sevilla tiene un color especial“, no hay más remedio que creérselo. Pero desde luego, no hay mejor cosa que: “ver para creer“. Y más claro que Julio César no se puede ser, ‘los hombres creen gustosamente aquello que se acomoda a sus deseos’. ¿Qué es Sevilla sino un sueño, un deseo? Uno de los que se cumplen, con creces. Y sin faltar Antonio Gala, con una cita que desvela la verdad, ‘lo malo no es que los sevillanos piensen que tienen la ciudad más bonita del mundo…lo peor es que puede que tengan hasta razón‘.

Veamos cuánto de cierto ahí en ello…

Maravilla, por su rima. Ciudad del sur, y capital de una grande como Andalucía. La más poblada entre sus hermanas. Huelva, Córdoba, Cádiz y Málaga sus más allegadas por frontera, siendo Jaén, Granada y Almería las que viven más lejos. Por el norte, Badajoz es el territorio que la encierra. Sevillanos o hispalenses, y entre ellos “quillos”, en cualquiera de sus nombres, son de tremenda simpatía y salero. Acogedores ellos y su tierra. Cuidan de un casco antiguo bien extenso, tanto como para ser el mayor de España. De su patrimonio histórico y monumental hay que decir mucho, como primera clave: son la Catedral, el Alcázar y el Archivo de Indias, Patrimonio de la Humanidad de forma conjunta. Tres de sus máximos exponentes que han de formar parte de tu visita.

Río Guadalquivir, privilegiado. Navegable desde su desembocadura en Sanlúcar de Barrameda hasta la capital. ‘Al-wadi al-Kabir’, en árabe, con un significado lógico, “el río grande”. Abarca todo y más…como territorios de Jaén, Córdoba, Huelva y Cádiz. Desembocando en el Océano Atlántico, es de especial importancia para la ciudad. Por otra parte, en las entrañas, los sevillanos conviven en barrios tan famosos como el de Triana, La Macarena, Santa Cruz, Los Remedios, El Porvenir o Nervión.

Llegar a ella por tierra y aire. Ella, con un nombre que procede del indígena tartesio “Spal”, que significa “tierra llana”. Reseñar de tal señora, el crecimiento inintermitente en su parte urbanística, especialmente desde la celebración de la Exposición Iberoamericana de 1929; con ella, la ciudad experimentó un gran desarrollo, con la aparición del Parque de María Luisa o la Plaza de España. Dos grandes tesoros de la ciudad. Impresionantes. Quitan el hipo, sin caer en tópicos.

El Parque de María Luisa, un pulmón verde de aúpa. Bien de Interés Cultural. Desde 1914, da cobijo a las plazas de España y de América. Recorrerlo es un paseo inmenso, de fotografías infinitas. Recovecos y estancias de paz. Muy típico en últimos años el paseo en coche de caballo, bicis o derivados. De 40 hectáreas, goza de una extensa variedad vegetal, muy frondosa en muchos puntos, que comparten espacios entre fuentes y zonas de hierba que invitan al descanso. El sol potente se cuela entre las ramas de los árboles, alumbrando tus pasos. Muy conocido también como Parque de las Palomas, por la gran estampa de palomas que se agrupan formando una blanca alfombra en lugares como la Plaza de América.

De la mano, imprescindible, perfecta y despampanante… se abre ante ti el marco inigualable de la Plaza de España. Quizás no existan adjetivos o diferenciales posibles para atribuirle a esta PLAZA. Un espectáculo en vivo. Fue construida como edificio principal de la Exposición de 1929. Característico su recorrido en el que se encuentran bancos que representan todas las provincias de España, así como los bustos de españoles ilustres en sus muros. De estilo regionalista, Patrimonio Histórico de España. Su extensión y situación tienen una lógica: su dimensión es de 200 metros de diámetro y de forma semielíptica, con lo que “simboliza el abrazo de España y sus antiguas colonias y mira hacia el río Guadalquivir como camino a seguir hacia América”. Concretamente, la superficie total es de 50.000 metros cuadrados aprox. Tiene una fuente central, obra de Vicente Traver, y además, un canal que es cruzado por 4 puentes que representan los 4 antiguos reinos de España. Pura historia de lado a lado. La panorámica es complicada por su amplitud, pero perfecta fotografía.

Volviendo al casco antiguo. Inundado de coches de caballo. Olor a incienso con la llegada de Semana Santa. Turistas de todo el mundo. Terrazas en sol y sombra. Gente y gente sin cesar. Protagonista y testigo de tal escenario es la Catedral de Santa María de la Sede. Es también Bien de Valor Universal Excepcional. Su construcción comenzó en 1433 sobre la antigua Mezquita Aljama, y en pie mantiene una potente imagen de estilo gótico, siendo así la catedral con mayor superficie del mundo. Su exterior es tremendo pero lo que de verdad lo es, es su interior. Cinco naves que aguardan diversas capillas, y en cuyo conjunto se encuentra el cuerpo del navegante Cristóbal Colón y el del Rey Fernando III de Castilla. De su exterior, observamos cuatro fachadas diferenciadas por su situación norte, sur… y es en la norte donde se encuentra la Puerta de la Concepción que se abre al patio de los Naranjos. Desde éste, podrás tener el control del templo y sin duda, mirada hacia arriba para toparte con la grande, la Giralda. Es la torre y el campanario de la Catedral, con una altura de 104 metros, haciéndola visible desde gran parte de la ciudad. Por supuesto, no ha de faltar la subida a la misma, por 35 rampas bien anchas y un tramo final de 17 escalones para acceder al nivel de las campanas desde donde ver Sevilla en una perspectiva adorable.

Los Reales Alcázares son un siguiente peldaño en tu visita. Un conjunto de palacios rodeados por una muralla, en pie desde la Alta Edad Media. Con varios accesos, en su interior alberga el Palacio mudéjar y el Palacio gótico como atracción histórica importante, junto a sus Jardines, una parte fundamental del Alcázar, habiendo experimentado diversas transformaciones estilísticas desde su trazado primitivo. En el paseo por los mismos, encontrarás caracteres árabes, renacentistas y modernos. Desde luego, un lugar fresco donde prima el descanso y el sosiego. El tercero en discordia, en el conjunto del nombrado Patrimonio de la Humanidad, se planta el Archivo General de Indias, creado en 1785 por deseo del rey Carlos III, para centralizar en un único sitio la documentación referente a la administración de las colonias españolas.

Es cuestión de pasear por la Avenida de la Constitución, de tiendas y casas andaluzas, de bares y terrazas, del paso del tranvía y rodeando la Catedral. Y así, acercándonos al paso del río Guadalquivir, para toparnos con la Torre del Oro, otro gran atractivo y parte de tu lista de obligaciones. Una torre albarrana, junto a la plaza de toros de la Real Maestranza. En el margen izquierdo del río, se alza con 36 metros de altura, y cuyo nombre se le atribuye al brillo dorado que se reflejaba sobre el Guadalquivir. Y de un salto, nos hacemos con el Barrio de Triana, abandonando la zona del barrio de Santa Cruz, para empaparnos de otro aire sevillano. Ese salto lo podrás hacer a través del Puente de Triana, que es la verdadera seña de identidad para los vecinos del barrio. Al desembocar en Triana, desde el puente, se llega a la Plaza del Altozano, verdadero centro de referencia del barrio. Realmente un punto más a favor de Sevilla.

En lo que al dormir y el comer se refiere…no debemos faltar. Imposible no citar al precioso y magnífico monumento por hotel, el de “Alfonso XIII“, lujo y belleza se aúnan en este hogar sevillano, muy céntrico. Para bolsillos más económicos, encontramos varios hoteles pequeñitos perfectos para el turista en pleno casco antiguo: “Hotel San Francisco“, “Hostal Zurbarán” o el “Hotel Baco“. A la hora de sentarse a la mesa o apoyarte en una barra, la elección es complicada pues a tu paso verás locales ideales para tapear o probar un buen pescaito frito. Véase “Pura Cepa” o “Antigüedades”, o la gastro-taberna de “Tradevo“, con un estilo más moderno y de elaboración.

La confirmación de que Sevilla tiene un color especial, se palpa. Imparable, pues infinitos lugares se escapan de las manos. Un fin de semana entre sus calles es sumar años de vida. Puro arte para disfrutar sin parangón. Marc Chagall, pintor francés, da en el clavo, ‘el arte es sobre todo un estado del alma‘. Y cómo no…Sevilla te atrapa el alma.

Lo desconocido de la provincia de Albacete

2013 marzo 10
por Beatriz Acosta

Temor a lo desconocido. Sentimiento encontrado de la vida que sacude al futuro, desgarrándolo. ‘Temor’, como término de la RAE: pasión del ánimo, que hace huir o rehusar aquello que se considera dañoso, arriesgado o peligroso. ¿Huir de lo desconocido? es eso lo que resulta ser. Pero, ‘desconocido’ ¿ha de ser peligroso? Ya se sabe, quien no arriesga no gana. De alguna forma así lo refiere en su pensamiento Víctor Hugo, “el futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. En manos de uno queda ser valiente o aferrarse a lo imposible.

+No se puede, es imposible.
-Es un misterio maravilloso, ¿no?

Film LO IMPOSIBLE (reproducir)

Así es. Lo imposible se comprende como un enigma inalcanzable por lo fantástico de su contenido. Como enigma, algo que no se puede interpretar con facilidad, termina siendo algo oculto y soñador. Por consiguiente, lo imposible casi no existe y todo riesgo es capaz de asumirse. Temor que rechazamos aquí y ahora. Bien desprendido de nuestro azar, destapamos el secretismo de lo desconocido, el turno de una ‘buenaza’ y tan presente como escondida, una provincia manchega como Albacete.Temor a lo desconocido

Un desconocido, pero todo descubrimiento. Oculta y escondida. Quitémosle la venda y subamos el telón para despertar su espíritu. Aunque dormida parece, bien atentos a lo que ofrece. De 0 a 100 en emociones. Hermana de Guadalajara, Toledo, Cuenca y Ciudad Real. Y vecina de muchas otras: Valencia, Alicante, Murcia, Granada y Jaén. Ahí es nada las partes que la tocan. Abrazada con fuerza, como provincia, Al-Basit (en árabe) es “la llanura” o “el llano” por la planicie de su extensión. Situada en el sureste de la Meseta Central y cuenta con una riqueza, la de dos áreas protegidas como son el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, y el Parque Natural de los Calares del Río Mundo y de la Sima. Así, a bote pronto, no se presiente peligro de Albacete… ¡já! Peligro el que ahogará al viajero negado a marchar.

Comarcas de Albacete, Campos de Hellín, La Mancha del Júcar-Centro, Monte Ibérico-Corredor de Almansa, Sierra de Alcaraz y Campo de Montiel, y la de Sierra del Segura. Son las actuales y las que nos llevan a una ruta insustituible. Tres ingredientes fundamentales: el nacimiento del río Mundo, Sierra de Alcaraz y Sierra del Segura. Con ellos se producirá el mayor jugo de Albacete como deseada desconocida.

La Sierra de Alcaraz, rompe el hielo. Es una de las sierras que forman la Cordillera Bética, al suroeste de la provincia. Su pico más alto es el Pico Almenara, de 1.796 metros, y el segundo pico más importante es el Pico de la Sarga. Destacamos en ella los pueblos de Alcaraz y Ayna, su mayores tesoros y pura recomendación. Entre ambos, una hora al volante será suficiente. Alcaraz se abre ante ti, una bonita opción comenzar la visita por esta tierra. Obligatoria la llegada y adentrarnos en la Plaza Mayor, declarado Conjunto Histórico-Artístico; de estilo renacentista uniforme y comprende los edificios de la Iglesia de la Santísima Trinidad, la Torre del Tardón, la Lonja de Santo Domingo, la Lonja de la Regatería y Ayuntamiento. Sin faltar, su Castillo alzado sobre el cerro que domina al Oeste la localidad. Además, una visita que colma estas tierras es el Acueducto medieval, justo a la entrada del pueblo, en el collado existente entre el cerro del Castillo y el Cerro de Santa Bárbara.

Para llegar a Ayna, introducimos la Sierra del Segura. Los territorios que conforman la albaceteña Sierra constituyen la porción más meridional del espacio geográfico de la Comunidad de Castilla-La Mancha. Dicha localización, entre la llanura manchega y la huerta murciana, dota a esta sierra de una especial importancia en lo paisajístico y ecológico. Un gran espacio natural donde ven la luz las aguas del río Mundo, y lo hacen de una manera realmente admirable. Su fuente es una surgencia kárstica que aparece en la pared norte del Calar del Mundo, en el inicio de un valle en retroceso. La cascada que forma el agua al precipitarse al vacío desde el centro del imponente peñón rocoso es una de las más bellas en España. La Sierra alberga el tercer ingrediente: el nacimiento del Río Mundo, en el que nos ahogaremos en breves. Pero la dichosa, como sierra no tiene punto y final en su recorrido, merecen sus paisajes y sus pueblos; además, constituye por sí sola casi el 80% de la superficie del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.

Ahora sí, Ayna es tuya. La Suiza Manchega es su otra cara, por su gran cantidad de vegetación y su belleza pintoresca. Aparece en lo alto de un balcón natural de la roca sobre el bello río Mundo. Su peculiar forma de aprovechar el agua, así como su bien cuidada huerta y sus sorprendentes rincones, han convertido a Ayna en una adelantada en lo que al turismo se refiere. El sabor de lo antiguo y las comodidades modernas se dan de la mano en ella. Los ayniegos aguardan un pueblo lleno de interés cultural y patrimonial, con visitas a la Cueva del Niño, la Ermita de los Remedios, la Iglesia Santa María de lo Alto o los restos del Castillo de la Yedra.

Hasta Riópar, unos 45km, para disfrutar de ese maxi-conocido Río Mundo. Espectacular es también su definición. Su Nacimiento se encuentra en el pueblo de Riópar en ambas Sierras, Alcaraz y del Segura. De caudal muy variable, en los momentos de crecida llega a arrojar más de 80 metros cúbicos por segundo, como curiosidad. Uno de los parajes más visitados, pero al mismo tiempo muy desconocido. Las pequeñas cascadas rodeadas de pinos, tejos, robles, hacen del lugar uno fascinante. Para los aventureros, es posible seguir el curso del río por las entrañas de la tierra, a través de una cueva. No olvidarse, es un afluente del Río Segura que nace en la sierra castellana del Calar del Mundo. Y su nacimiento exacto se encuentra en Los Chorros del río Mundo.

Una ruta como degustación exquisita de Albacete. Sin duda, una representación pequeña de sus escondrijos, pero obtendrás el jugo albaceteño deseado. La zona presta a un paseo por los pueblos de Letur, Yeste, Hornos y Segura de la Sierra, igualmente recomendables. A su vez, el pico de Almenara o el Calar del Mundo, son parte del viaje si el tiempo no se echa encima. Y antes de cerrar la ventana de “lo desconocido”, podrás comer en Riópar en un buen lugar: ‘Restaurante San Juan‘, cocina casera y asados, productos de primera y con lo típico de la zona. Mientras que el dormir lo ofrecen múltiples casas rurales en toda la zona, con un tono acogedor y dueñas del descanso.

“Algunos se equivocan por temor a equivocarse.”
Gotthold Ephraim Lessing.

No temas. Todo por descubrir ante un miedo absurdo. Albacete, el mejor temor al descubierto

El juego de 15 pueblos españoles

2013 marzo 4
por Beatriz Acosta

Volumen segundo de ‘Querido pueblito bueno‘. Y aunque resulta redicho que segundas partes nunca fueron buenas, poco razonamiento aplicamos aquí. Imposible hacer un sólo juego de pueblos, pues grandes o pequeños, bien merecen ser vistos alguna vez. Deben formar parte de una lista de obligaciones a cumplir sin fecha de caducidad. Con el objetivo de ser recuerdos toda una vida. Ya se sabe que quien tiene un amigo, tiene un tesoro. Y tal para cual, el pueblo es el mejor amigo del hombre. Un tesoro. O como reseñaba Isócrates, “una colección de bellas máximas es un tesoro más apreciable que las riquezas”. No es más, no hay riqueza que gane un pulso a estas, nuestras maravillas en España.

El que está acostumbrado a viajar, sabe que siempre es necesario partir algún día”. Paulo Coelho nos abre los ojos ante el lado duro del viajero. La tarea imposible de las despedidas. El que no se acostumbró a eso del viajar, lo tiene complicado en esta historia. Pueblos que atrapan. Pueblos que nada tienen que ver de uno a otro. De sur a norte, o viceversa, con una tonalidad en temperatura y estilo muy dispar. Pueblos de refranes, tradiciones y costumbres profundas. Todos, con un clima común: acoger al forastero y hacer de su estancia, un mundo aparte. Quizás resulte un atrevimiento considerar tal cosa… pero sólo queda dejarte guiar por este segundo juego, y comprobar dicha locura.

Locura de Sur a Norte, por azar. Una criba que buen quebradero supone. Boli y papel en mano para dibujar los mejores secretos de viajes pasados, dispuesta a sufrir por el descarte. Decisión con fundamento, eso sí. Fotografías en la memoria que exigen una recomendación eterna. Finalmente, los 15 de la niña bonita. No más, por ajustarse a una selección teñida de especialidad y calidad. No menos, por lo complicado del asunto. Más o menos pueblos desentonarían en este encuentro. 15 bellezas que se complementan con las otras tantas del anterior capítulo. Gran problema de entre los 19.000 pueblos de España, aproximadamente. Con permiso de los no presentes, allá va la atrevida distinción.

Primero. Se lanza a la palestra el gaditano Arcos de la Frontera. A 85 km de Cádiz, y con un porte bastante alto, se encuentra esta villa, a cuyos pies discurre el río Guadalete. Destaca en la lejanía por el blanco radiante de sus casas y sus fértiles huertas, una estampa puramente andaluza. Casco antiguo declarado Monumento Histórico-Artístico. A destacar su iglesia de Santa María de la Asunción, de tremenda fachada, y la de San Pedro, cuya torre se alza con su estilo renacentista y elegante sobre una arquitectura andaluza 100%. Se encuentra entre la Campiña Jerezana y la Serranía. Un pueblazo, con ‘AZO’ merecido.

Del extremo sur, subimos a Extremadura. Un segundo, pero no segundón: Jerez de los Caballeros. Dueña es Badajoz, de sus calles empedradas, fachadas de cal y estuco, tejados rojos de teja árabe y de esbeltos campanarios. Grande y gran espíritu de la tierra. Construido por tartesos, fenicios, romanos, visigodos y árabes…todo ello ha hecho de él un completo Conjunto Histórico-Artístico. En Sierra del Sur, importante su iglesia de Santa María de la Encarnación, aunque otras bellezas merecen tiempo en el casco antiguo, como la muralla o el castillo templario. Un pueblo en forma de ciudad.

Y de extremos sigue la cuenta. En el Este de la Península encontramos Guadalest, en Alicante. Aunque su presentación oficial es El Castell de Guadalest. En la comarca de la Marina Baja se cobija este pueblecito, con un encanto propio. Tan pequeño pero tan vital. Fundamental su existencia, dada principalmente por su pintoresco castillo que domina todo el valle de Guadalest. Y precisamente el río con el mismo nombre atraviesa el corazón del municipio que se recoge en el pantano, muy bonita su estampa desde lo alto. Los castelludos, como se hacen llamar, son alrededor de 200, y cuidan de un pueblo muy especial.

En barco, un viaje hasta Mallorca. Isla vecina con unas playas envidiables. Acoge en la comarca de la Sierra de Tramontana, Deià o Deyá. Muy pequeñito, sobre una colina y rodeado de valle. Con fantásticos miradores al mar, puestas de sol increíbles. A tan sólo 28 km de Palma, lo que le da una mayor importancia por la ubicación. Lo mejor, recorrerlo a pie, descansar entre sus paisajes y preparar la cámara para imágenes de postal.

De vuelta a la Península y a Extremadura, Robledillo de Gata. En la provincia de Cáceres tiene un hueco este pueblito bueno. De esos con más encanto del que a primera vista desprende. Declarado Bien de Interés Cultural, y con razón. Rural, de calles empinadas, angostas y sinuosas, algunas de ellas transcurren bajo pasadizos o casas voladas, formando pequeños túneles. Luces y sombras para visitar su iglesia y patear toda su extensión. Los roblillejos son pocos y bien sabrán cuidar tu estancia. Rica miel la que traman.

El sexto puesto: Patones de Arriba. Madrid se hace protagonista gracias a este premio de pueblo. Se desliga de Patones de Abajo en esta ocasión. Un lugar subido en la montaña al nordeste de la Comunidad. Tiene un encanto especial. Con un tipo de arquitectura rural que emplea la pizarra, roca muy abundante en la zona. Es de esos sitios en los que has de echar a andar para toparte con la historia y el paso del tiempo. Rural de pura cepa. Muy turístico y es pueblo, pueblo, pueblo.

Y de uno pequeñito a uno tremendo. Calahorra en La Rioja tenía que ser descubierto aquí. En la Rioja Baja, y considerada ciudad por su extensión. Conserva el título de pueblo pues su crecimiento no ha abandonado el sentimiento como tal. Destaca su catedral, con la impresionante torre mandada construir por el cardenal Cisneros. Sin olvidarnos del palacio episcopal, al lado de la catedral, y el convento de las monjas carmelitas descalzas. Religión e historia en tu visita. El calagurritano en la Calagurris Nassica Iulia de la época romana, y de la que mantiene altiva su magnificencia.

El número ocho para Aínsa. Se encuentra en Huesca, en la comarca de Sobrarbe. Un conjunto de geografía e historia, ambas máximas se dan de la mano en Aínsa, hasta el punto de que la arquitectura de la ciudad parece una continuación de la labor de la naturaleza a la que acentúa y resalta. De sabor medieval y con ello, más próxima al pasado que al presente. Parte de éste, está ocupado por el Parque natural de la Sierra y los Cañones de Guara. Y cómo no, por su clara distribución medieval, el casco histórico de Aínsa está declarado Conjunto Histórico-Artístico.

Subimos un peldaño más. Llegamos a Cantabria, y a 117km de Santander encontramos Potes. Vaya planta. Es capital de la comarca de Liébana. De ésta, precisamente, dicen los cántabros que no hay zona en Europa con más montañas que ella. Por lo que Potes se rodea de volúmenes incansables. Con sabor a Reconquista y a monasterios, tierras del románico de los Beatos. Fue parte de Asturias y Castilla, y siempre ha recibido en cualquiera de sus formas, todo tipo de elogios y admiraciones. El corazón del pueblo está en el Ayuntamiento, situado en La Torre del Infantado. La villa muestra su nobleza en recias casas solariegas, con grandes portones y escudos. Destacan las torres de Orejón de La Lama y la de La Canal. Potes, como nombre, significa puente, y mucho tiene que ver en la construcción e historia que aguarda.

¡10! Allá vamos con el décimo. Santillana del Mar, el premio gordo de la costa occidental de Cantabria. Muy conocido como la villa de las tres mentiras: ni es santa, ni llana, ni tiene mar. Declarada conjunto histórico-artístico. Y como acompañamiento, tiene en sus inmediaciones la cueva de Altamira, Patrimonio de la Humanidad. Tiene una espectacular ubicación, y con un exterior precioso. En el interior, el casco histórico no defrauda, está formado por construcciones homogéneas de piedra, en su mayor parte de los siglos XIV al XVIII. Edificios destacados como Casa de los Valdivieso, Palacio de Velarde o de las Arenas y la Colegiata de Santa Juliana. Buen lugar para unas buenas anchoas de Santoña o el rico sobao pasiego.

Superando la barrera de la década, en el 11, alcanzamos Galicia con Betanzos. Concretamente, A Coruña es su provincia. Villa marinera por excelencia, pero también conjunto señorial presente en la solera de sus casas nobles y pazos. Cuenta con bellas iglesias de estilo gótico, entre las que destaca San Francisco. También es relevante el templo de Santiago, muy representativo. Calles empedradas, plazas con soportales, cafés con aire romántico, varias puertas de la antigua muralla y casonas con solera…todo ello proporciona una personalidad única a Betanzos. Personalidad propia de pueblos con tesón.

De un municipio marinero a otro. En la provincia de Vizcaya, Mundaca. Situado en la margen izquierda de la desembocadura de la ría de Mundaca. A 44km de Bilbao. Importante su iglesia románica de Santa María y la de Santa Catalina. Además, digno de ver el Palacio Larringa. Su localización es puramente natural, en el extremo norte de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. Posee dos excepcionales miradores en el alto de Portuondo y en la atalaya del pueblo, desde los que se pueden apreciar los arenales y la desembocadura de la ría de Mundaca, y es punto de partida del sendero que remonta la ría hasta Guernica. No te lo puedes perder.

Hondarribia en el País Vasco. Un pueblo mucho más ciudad. En la provincia de Guipúzcoa, en la desembocadura del río Bidasoa, que hace de frontera natural con Hendaya (Francia). Y especialmente situado en la orilla oeste de la Bahía de Txingudi. Hay que reseñar el Palacio de Zuloaga, en el casco histórico, gran parte pertenece al siglo XVIII. Espectaculares y coloridas casas en el barrio del Puerto o de la Marina. Éste, el antiguo arrabal de la Magdalena, que estaba situado extramuros, tradicional barrio de pescadores. Magnífico.

El número dos, empezando por abajo de esta lista: Besalú. No abandonamos el norte, que nos ha atraído por más tiempo. En la comarca de La Garrocha, en la provincia de Gerona. Arquitectura medieval, ésa es su máxima. La imagen que más recuerdos nos ofrecen es la de su puente románico-gótico, bajo el que corre el río Fluvià. Pero no se queda ahí, pues Besalú conserva en sus calles todo el espíritu de la España romántica. En pocos pueblos se mantienen tan bien las coordenadas urbano-arquitectónicas de la Edad Media. Cualquier rincón de la villa ofrece una estampa que transporta a tiempos pasados.

Llegados a este punto, un número 15 tan grande y potente como Cadaqués. Sin abandonar la provincia de Gerona, en la comarca del Alto Ampurdán, se encuentra este municipio, el más oriental de la Península Ibérica, y ocupa la mayor parte de la costa de levante del macizo del cabo de Creus. Su nombre tiene un origen especial, es “Cap de Quers”, que se traduce por ‘Cabo de rocas’. Fundamental, la Casa Museo Salvador Dalí y Parque Natural del cabo de Creus. Teñido de blanco, su panorámica es única. Enamora.

Fin a un juego de 15 para satisfacer al viajero. Como siempre, el orden no afecta al conjunto, pues ninguno es más que otro en belleza y calidad. No siempre en el juego hay que ganar. De hecho, Jorge Luis Borges lo traduce: “yo creo que habría que inventar un juego en el que nadie ganara”. La felicidad y el placer de jugar es sólo eso, jugar.

Porque la vida necesita vida… Ya lo decía Will Smith en la película Hitch, “la vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento”.