‘Hotelea’ a tu gusto. Valencia, elegida.
Buscar hoteles no es tarea fácil. Requiere paciencia y tiempo para mareos: entre un precio y otro, comparaciones de calidad, opiniones de antiguos huéspedes, etc.
Y lo digo de buena tinta, ha sido una experiencia reciente. Empezar la búsqueda con “hoteles de playa en Palma de Mallorca” y acabar con “hoteles en Sevilla centro”. Evidentemente, influye la indiferencia por el lugar donde acabar ese fin de semana; esa flexibilidad te obliga a dar tal rodeo que terminas conociendo los mejores hoteles de cada región. Pero, sea como fuere, la búsqueda nunca es inmediata. Nunca encuentras el chollo o el entorno perfecto a la primera.
¿Lo peor? leer los comentarios de todas esas parejas que han salido frustradas de su estancia, o grupos que se han marchado con el sabor de boca más malo. Todo lo negativo puede con tu decisión y optas por seguir ‘clickeando’ y tecleando entre la red. Superando este paso de las críticas, te topas con “el hotel de playa pero sin playa” o lo que es lo mismo, “hotel de playa con playa a 1 kilómetro” (pero ¡ojo! “está en la playa”). También está la posibilidad de ver “el hotel barato” que no incluye ni desayuno, ni parking, ni toallas… ¡poco les falta para no tener sábanas! O “el hotel céntrico” pero si coges un taxi. Y sin olvidarnos de “el hotel con vistas al mar”, ese típico truco de “vista al mar”, que no playa. ¡Claro!
Hay cosas buenas, por supuesto. La búsqueda a través de Internet es otro mundo. Poder olvidarte de las agencias que, como intermediarias, sacan parte de tu viaje.
Existen infinidad de buscadores, pero en ellos no hay simpleza ¡no! Infinitas son también sus características y posibilidades, que consigues concretar mucho tu objetivo. Con clasificaciones, por ejemplo: precio (0-100€; 100-200€), por estrellas, tipo de establecimiento (hotel, apartamento, albergue…), servicios (wifi, parking, gimnasio, mascotas, fumadores, spa, habitaciones familiares…), perfil de hotel (playa, romántico, familiar, económico-mochilero, gourmet, compras, de diseño…), zona o cadena hotelera. Es fácil ir recortando para quedarte con lo mejor para ti. Se ha convertido en una búsqueda personalizada. Con un poco más de tiempo…el buscador sabrá lo que queremos con un solo ‘click’. Démosle algo de tiempo para que esto suceda.
Lo mejor de todo es que al final, con el ordenador ardiendo, los dedos cansados y la vista en otra parte…consigas El Hotel, La Ciudad y El Precio perfecto. Es entonces cuando tu viaje comienza. Tu calendario coge color y es hora de la cuenta atrás para desempolvar maletas.
Yo ya he elegido destino. El lugar de las paellas, donde el sol no se esconde, y si lo hace, es por poco tiempo. Donde las playas no terminan. La Comunidad Valenciana, el pequeño paraíso en el este peninsular. La paella es el gran reclamo. Y ahora, la Ciudad de las Artes y las Ciencias es el otro gran reclamo. Pero hay quien no sabe que en VALENCIA hay preciosos rincones, de esos que fascinan…que merecen una foto, y 2, y 3…

Es conocida en la capital española como ‘la playa de los madrileños’. Por su cercanía, se entiende. Muy propio el calor y la humedad. Porque Valencia no tiene más que 44 días de lluvia al año, por no decir que ni nieva ni hay heladas. Sin embargo, para el sol siempre tiene tiempo…son 95 días soleados y más de 2.600 horas de sol en todo el año. Es, probablemente, uno de los grandes privilegios de ella. Dejarse ver por allí es un gusto.
La próxima semana nos vemos en Valencia. Saldrán a la luz sus entrañas y dónde podremos dormir y comer de lo lindo. Mientras tanto, hagan sus búsquedas. Y como siempre, a su gusto.


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