Degustación de Calpe y Altea
La costa alicantina es bien sabido que está ‘para comérsela’. Lástima que de una vez sea demasiado… sólo por eso, hagamos una degustación de dos: Calpe y Altea.
De aperitivo, Calpe. Nos tienta para abrir el apetito. Puede ser el primer paso en el camino de las vacaciones. Rompe el deseo del mar, del sol y de la desconexión. Pero es la ruptura que nunca nos hace llorar, sino sonreír y abrir los brazos al disfrute. Como turismo, mejor pasaríamos al postre. Como playa, sí que nos quedamos con Calpe, es su especialidad. Larga playa en poniente de agua cristalina y arena fina. Aguas que te envuelven por mucho tiempo, pues su temperatura no suelta los 23 grados. Son zonas de mar calmado, pero no en su sentido estricto. Y es que de ahí para afuera, las sombrillas como hormigas son el paisaje común, aunque no del todo cómodo. Complicado encontrar ‘una sombrilla roja’ de entre las miles y miles que se encuentran hundidas en la arena. Nada más allá, hay espacio para tu relax y tu toalla.
Calpe como aperitivo, rebosa. La ligereza no es su fuerte, aunque sólo sea porque está siempre ‘hasta la bandera’ (en verano, principalmente). Si nos entra más hambre, y no de playa precisamente, podemos comer o cenar en “Baydal“. Un restaurante del puerto pesquero con un atractivo: su pescadito. Tiene ese aire de chiringuito que nos ofrece pescado y marisco ‘recién salido del horno’. Muy sencillo, a buen precio, muy conocido entre los turistas y los que no, además dobla y triplica mesas si lo necesita. Una gran opción para saborear el mar.
Si eliges la noche, puedes ir desde allí directo al otro lado del paseo marítimo. Siendo así, te toparás con el “Gran Hotel Sol y Mar”, que al margen de su servicio de hospedaje, tiene un lugar de copas magnífico. Pregunta por la “Champagnerie”, aunque seguro encontrarás su espacio de madera oscura y de sofás blancos con vistas al mar, de música en directo y con gran variedad de cocktails. Con bastante ‘glamour’ y cuidado en su presentación. Te quedarás. ¡Ah! recomendación: la multitud de gintonics con frutos y para los que prefieren sin alcohol, los batidos espumosos con pedacitos de frutas.
También en Calpe y al lado de esta Champagnerie, subiendo algo más el precio, está el restaurante “Abiss“: un lugar idílico, y parte del hotel citado. Sobre el mismo Mediterráneo. De alta gastronomía, el servicio excepcional y la comida inmejorable.
Para evitar el empacho, pasamos de un golpe al postre con Altea. Un pueblo vestido de blanco con recovecos imposibles, acomodado en una montaña, en la comarca de la Marina Baja. Subirás unas cuantas escaleras para verte rodeado de su encanto. Su belleza se ve impulsada en la noche, pues las luces en las calles con las pequeñas tiendas y bares iluminan tu paseo. Al final, son sobre todo las tiendecitas las que te guían hasta el centro de Altea. Por supuesto, pararás y comprarás…y lo merecen. Tendrás que sacar la cartera para llevarte cosas artesanales, ropas originales o todo tipo de bisutería, según el gusto.
Lo mejor en este dulce postre es pasear, pisar sus calles, subir sus escaleras, descubrir el final de los callejones todos teñidos de blanco. Un lugar muy animado, vivo y lleno de gente que saca a relucir sus mejores galas. Cruzarás miradas con los dueños de Altea y sus invitados que buscan el mejor sitio para saciar sus estómagos. Como estamos en la noche, la cena entre velas es una bonita opción: “La Capella“, por ejemplo, nos ayudará con ello. Goza de un patio ténue y romántico, entre árboles y arcos de piedra, y con sus mesas de blanco. Con una carta llena de oportunidades: carnes, pescados, arroces o fideua, entrantes y ensaladas frescas, y postres caseros. Lo típico para sentirse como en casa. Te recibirá Flori, quien cuida de su ‘capela’ día a día.
Quizás te apetezca una cena más ligera y más rápida. Así, puedes pasarte por la pizzería “Stromboli“…devorarás el plato con la mirada. No sólo las pizzas tienen su fama por allí, también sus entrantes fríos lo son. Incluso su tiramisú. Totalmente recomendable. Increíbles pizzas en un establecimiento de lo más acogedor, también con un patio interior muy demandado.
Pero, aún hay más. Bueno, en realidad hay un amplio abanico para elegir al margen de estas sugerencias. Desde luego, si sigues estos pasos no fallarás. Lo dicho, si quedas con hambre, ganas de un helado quizás…pásate por “Qvo”, de helados artesanos, y en pleno centro. O si lo prefieres, muy cerca de la plaza de la iglesia, se encuentra la “Pastelería De Sabors”…también de buenos helados y llamativos pasteles.
Después de esto, ya puedes agarrar tus pies…y marchar a dormir de lo más a gusto. Lo podrás hacer en tres bonitos parajes de Calpe-Altea, también grandes platos del buen dormir:
*Gran Hotel Sol y Mar (Calpe)
*SH Villa Gadea (Altea pueblo)
*Pierre & Vacances Residence Altea Hills (Altea Hills, urbanización en la montaña)
¡Buen provecho!
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raul eduardo trc.



