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De Gran Hermano a buscar príncipe para Corina

2013 mayo 20

“Soy surfista y me defino como una persona delgada”

Quique Pastor

 

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Entre Jorge Berrocal diciendo “no lloréis que me voy a casar con ella” y Pedro Garcés confesando “he bebido sangre, la que más me gusta es la O universal” han pasado 13 años. El primero fue uno de los primeros concursantes que se encerraron en el año 2000 en Guadalix de la Sierra en la casa de ‘Gran Hermano’, mientras que el segundo es un vampiro que ha acudido a Cuatro a enamorar a Corina, una joven que busca príncipe en la tele. Sí, he dicho un vampiro. Alguien ha perdido el juicio, pero no soy yo.

Trece años. 12 + 1 para Mercedes Milá. Esa es la edad del ‘reality’ en España. Trece años han pasado desde que Telecinco abrió las puertas a la telerrealidad camuflada de experimento sociológico hasta llegar a hoy y encontrarnos en la pantalla con una pandilla de príncipes sin corona que cortejan a Corina.

Habíamos oído hablar del fenómeno de la realidad televisada. Incluso, el cine nos había avanzado lo que estaba por venir en películas como ‘La muerte en directo’ de Bertrand Tavernier, ‘Mad city’ de Costa Gavras o ‘El show de Truman’ de Peter Weir.

 

Mucho ha cambiado en este tiempo el perfil de los participantes que forman parte de este tipo de programas. En ‘Un príncipe para Corina’ hubo un vampiro, sí, pero también un chico que imita a Ken (el de Barbie), un joven que habla cantando, un chino-vasco adicto al porno y un muchacho que se disfraza del Capitán América (que, cómo serán las cosas, es de los más normales).

 

En los últimos años hemos asistido (y sufrido) a la burbuja  inmobiliaria, a la burbuja de los diseñadores gráficos (¿quién no ha tenido un conocido diseñador?), a la burbuja de community managers… Pero también a la burbuja de concursantes de ‘realitys’. Sí, en el país de los más de 6 millones de desempleados en la última década ha surgido un nuevo oficio: ser carne de ‘reality’.

Los primeros conejillos de indias de la telerrealidad española fueron una peluquera, un opositor, una modelo, un estudiante, una camarera… Silvia, Israel, Ania, Ismael, María José Galera, los de ‘Gran Hermano 1’. Personas, aparentemente normales, que entraban en una casa para convivir y que, de pronto, se convirtieron en celebridades.

Ellos sentaron las bases del oficio: debían exponerse en televisión, contar sus triunfos y debilidades y pelearse entre ellos en varios platós. Si eran buenos ascendían y se convertían en comentaristas de otros programas y algunos incluso entraban en otros ‘realitys’. Hay quien en su currículum en lugar de masters especifica los ‘realitys’ a los que ha acudido:

Participante de ‘Las joyas de la corona’, finalista de ‘La casa de tu vida’,

primera expulsada de ‘Supervivientes’.

Inglés: nivel usuario

 

Muchos se hicieron célebres gracias a algunas frases. A la posteridad han pasado el “que te meto dos yoyas” con el que un participante de la segunda edición de ‘Gran Hermano’ conquistó a una compañera de programa, o aquel “jo, Nube, tía, y encima no tenemos secador” con el que se lamentaba una concursante de ‘Confianza ciega’, un ‘reality’ de Antena 3 en el que tres parejas permanecían separadas en dos casas distintas repletas de tentaciones.

Ahora ya no sirve cualquier frase. Hay que preparárselas mejor para que calen en la audiencia. Es necesario esmerarse. “El saber no ocupa gigas”, decía un nerd que ha ido a cazar a Corina. “Si pasa un feo por la calle me giro para no verlo”, aseguraba otro de los pretendientes tras confesar que había recurrido varias veces al quirófano para hacerse medio kilo de rinoplastias y tres cuartos de operaciones de pómulos. “La felicidad la trabajo respirando”, explica uno más. Festival de sentencias para hacerse un hueco en twitter.

 

 

Las redes sociales han cambiado completamente la forma de ver ‘realitys’. La primera expulsión de ‘Gran Hermano’ (“quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza”) la comentamos al día siguiente en el trabajo o en clase. Hoy en día las ocurrencias de estos espacios se debaten al instante a través de foros, twitter o facebook. Hay quien se enzarza en discusiones, quienes se declaran fans acérrimos de algunos participantes (sólo hay que ver el caso de Argi, la expulsada de ‘Gran Hermano’ por una broma sobre ETA, que levanta pasiones entre los que piden que vuelva al encierro) y los que se mofan directamente de lo que ven en la pantalla.

 

Y es que el ‘reality’ patrio ha evolucionado del experimento sociológico al esperpento. Los primeros programas de este género consistían en encerrar a personas en casas, en autobuses, en hoteles, en islas. El siguiente paso fue encerrarles pero para enseñarles a hacer algo de beneficio en esta vida, a cantar (‘Operación triunfo’, ‘Popstars’), a bailar (‘Mira quién baila’, ‘Fama’), a cocinar (‘Esta cocina es un infierno’, ‘Masterchef’) o a desfilar (‘Supermodelo’). Más tarde comenzaron a someterles a duras pruebas para el regocijo de la sádica audiencia (‘Pekin express’, ‘Billete a Brasil’, ‘Acorralados’). Hubo experimentos rarunos (como ‘El castillo de las mentes prodigiosas’ que reunía a magos, brujas y espíritus) e incluso varios famosos se han apuntado haciendo de su vida un escaparate (Alaska y Mario, por ejemplo, han comenzado su tercera temporada).

De ahí hemos llegado a los ‘realitys’ que nacen para ridiculizar al personal. Y los ridiculizados encantados de formar parte del invento. Les gastan bromas, se mofan de ellos, les ponen pruebas en las que deben competir por decir la tontería más grande, acompañan sus intervenciones con músicas y sonidos burlones. Es duro sí, pero este oficio es así. Cada vez hay más competencia y el hueco está muy disputado.

Esta modalidad se inició con ‘Granjero busca esposa’ (que se pueden imaginar de lo que iba), se popularizó con ‘¿Quién quiere casarse con mi hijo?’ y ha alcanzado el culmen con ‘Un príncipe para Corina’, en el que los integrantes son sometidos sin disimulo a escarnio público. Hemos asumido que este tipo de programas están más que guionizados. No nos importa mientras nos aseguren risas. Y hay veinte tipos dispuestos a dejarse hacer de todo. Al final son ellos los que se ríen de nosotros, no lo olvidemos.

Pero es que esta profesión es realmente cruel. Aspirantes sobran y los espacios en los que desarrollar esta carrera se multiplican. Cualquiera no sirve para ser carne de ‘reality’. Se necesitan agallas y un currículum cargado de miserias. Abstenerse cualquiera que tenga un mínimo de pudor.  

Veremos cuánto tarda en estallar esta burbuja y qué consecuencias tiene. ¿Irá Luján a la cárcel como Blesa?

 

Títulos de crédito: El gif que ilustra este post es uno de los muchos que se pueden ver en petardeo.tumblr.com, una página catódicamente petarda muy currada. Pulsa sobre el título de la serie para descubrir dónde puedes comprarla o verla. Para quejas, sugerencias y otras necesidades humanas mi correo es mlabastida@lasprovincias.es

Las minifaldas de Ana Blanco

2013 mayo 15
por Mikel Labastida

“Estamos en la época de enseñar todo, con camisetas muy amplias, que dejan ver los hombros, muy extravagantes”

Coti Coloma

 

 

                                                    Ana Blanco enseñando hombro.

 

Para los que no lo sepan TVE ha iniciado una serie de reportajes sobre moral y conducta. La idea es promover valores que se han ido perdiendo en esta sociedad descarriada que nos ha tocado vivir. El equipo de informativos de la cadena pública se ha puesto manos a la obra y ha elaborado varias piezas que sirven de guía para los hombres y, sobre todo, para las mujeres de bien.

La primera de estas informaciones llegó hace unos días cuando recomendaron a los más de seis millones de parados de este país que se acercaran a un altar para calmar su ansiedad ante la ausencia de trabajo. El Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid después rectificó esta noticia pero, ya se sabe, que este colectivo vive en pecado.

El siguiente consejo que nos ofrecieron los servicios de investigación del ente público fue sobre el atuendo femenino, a propósito de la llegada del buen tiempo y de la tendencia que tienen algunas muchachas de enseñar carne. ¡¡¡Hasta los hombros!!! Todo el mundo sabe, como bien indicaba la pieza, que ésta es una de las mayores preocupaciones de los padres hoy en día. Ahí está la encuesta del CIS, que sitúa este tema encabezando la lista de los que más quitan el sueño a los progenitores españoles, por encima de la economía y del paro.

“¿Irá mi hija provocando?” se preguntaba la locutora de la información. “Ellas no tienen el concepto de ir provocando pero, a lo mejor, los que los ven sí ven que ellas provocan”, declaraba una de las entrevistadas.

 

Ver vídeoEn un taller de pedagogos recomiendan qué poner a los niños frente al espejo

 

Yo creo que el enfoque de la noticia fue suave. En lugar de los psicólogos y pedagogos que escogieron deberían haber incluido declaraciones todavía más agresivas y directas. Aquí va una sugerencia.

 

 

Por si los promotores de esta serie de reportajes se quedan sin ideas, desde aquí recomiendo algunos otros temas que bien podrían servir para próximos días. No estaría mal recuperar aquellos tiempos pretéritos en que las mujeres tenían una sola misión en la vida: “crear hombres valerosos”.

 

 

Todo se puede mejorar. ¿No sería más idóneo que este tipo de piezas se editasen con música acorde y no con esas canciones que se graban en la actualidad y que sólo incitan al desenfreno y al vicio?  

 

 

Ana Blanco, no me gusta que en verano te pongas la minifalda. La gente mira parriba, porque quieren ver tu cara y quieren ver tus rodillas. Los niñatos tan pesaos no dejan de contemplarte. Me rebelo y me rebelo y tengo que pelearme. Así que tú ya sabes, Ana Blanco, no te pongas minifalda, que no quiero pelearme con nadie.

 

Ahora en serio. Todo esto sólo puede ser una chanante solución que a los jefes de informativos de TVE se les ha ocurrido para recuperar la audiencia perdida.

 

 

Títulos de crédito: Para quejas, sugerencias y otras necesidades humanas mi correo es mlabastida@lasprovincias.es

El asesino ¿nace o se hace?

2013 mayo 10
por Mikel Labastida

“Todo el mundo ha pensado en matar a una persona de una manera u otra”

Hannibal Lecter

 

 

Usted puede ser un asesino. Ese era el inquietante título de una nada inquietante obra del inefable Alfonso Paso. Usted, su vecino (ese del que luego dirá que saludaba todos los días) o yo mismo podríamos cometer un crimen. Vigilen sus espaldas. 

¿El psicópata nace o se hace? Es una pregunta que surge a menudo cuando conocemos noticias de casos macabros. En un artículo publicado en XL Semanal Eduardo Punset apuntaba que aunque no existe un gen para la psicopatía es probable que los genes influyan más que el entorno en el desarrollo de la personalidad de un psicópata. Si lo dice Punset…

 

Dos series de televisión han nacido esta temporada con la intención de explicarnos qué llevó a dos de los personajes más célebres de la historia del cine a convertirse en feroces asesinos. Sus nombres: Norman Bates y Hannibal Lecter. Al primero nos lo presentó Hitchcock en ‘Psicosis’ como el regente de un motel de carretera que acaba con quien se hospeda en él. El segundo alcanzó la popularidad gracias a la interpretación que hizo de él Anthony Hopkins en ‘El silencio de los corderos’ como un maquiavélico psicoanalista aficionado al canibalismo. Ambos filmes se basan en dos novelas y las dos se convierten ahora en series. Se cierra el círculo.

 

El aliciente de ‘Bates Motel‘ y ‘Hannibal‘ era, por tanto, lograr las claves para entender qué sucedió en las vidas de estos dos personajes, una sugerente premisa capaz de levantar las más altas expectativas. ¿Se han cumplido? De momento no, ambas ficciones (que ya discurren por la mitad de su primera temporada) están resultando de lo más irregulares.

 

 

Bates Motel

 

 

Mi predisposición era mayor a conocer la historia que escondía Norman Bates. La obra maestra de Hitchcock nos mostraba ya a un joven perturbado, del que intuíamos una infancia dura con una relación enfermiza con su madre. Todo era sugerido en el motel: la incapacidad para relacionarse de su dueño, su sexualidad ambigua, sus poco comunes aficiones… ‘Bates motel‘ ofrecía la posibilidad de saber qué sucedió para alcanzar ese extremo. ¿Siempre fue así? ¿Hubo un punto de inflexión en su vida? ¿Realmente fue tan asfixiante su madre? ¿Traspasó su relación alguna barrera prohibida?

 

La serie no puede comenzar mejor. La elección del Norman Bates joven es acertada. El parecido de Freddie Highmore (protagonista de’Charlie y la fábrica de chocolate’) con Anthony Perkins es evidente y consigue que incluso sus gestos nos recuerden al actor de la popular película. Inocente pero con un aire inquietante. Vera Farmiga como su madre también convence, pese a que en ocasiones sus mohínes parecen algo forzados y exagerados. La llegada de ambos a White Pine Bay (el pueblo ya no es Fairvale) y la vista de la tétrica mansión en la colina impone. Promete, promete. El primer capítulo nos hace frotarnos las manos. Vemos cómo al padre de Bates muere en extrañas circunstancias, se comienza a dibujar la opresiva influencia que Norma ejerce sobre su hijo y se desarrolla un abrupto suceso que va a unir sus destinos y no precisamente para bien.

 

 

El problema llega a medida que avanza la serie y comprobamos la importancia que va a cobrar en el argumento el pueblo en el que se encuentra el motel. Ya nos habían dejado caer en el capítulo piloto que White Pine Bay no es precisamente una villa idílica, que el concepto de ley allí es diferente y que no hay habitante que no guarde secretos bajo su almohada. Una especie de Twin Peaks pero sin la magia de David Lynch. Y es que todo lo que sucede fuera de la mansión de los Bates es grotesco, forzado, poco creíble. Huele a relleno (del malo) para alargar las tramas. Las escenas del instituto al que acude Bates parecen sacadas de ‘Gossip Girl‘, los malos son tan creíbles como lo eran los de ‘El equipo A‘ y el hermano rebelde que le aparece de repente a Bates está sacado directamente de la carpeta de una adolescente fan de Justin Bieber. Malote, malote.

Ayuda poco, desde luego, el hecho de que la trama esté situada en la actualidad, una actualidad plagada de iPhones, misterios que se resuelven buscando en google y en la que las relaciones se juzgan en función de la situación sentimental que aparece en facebook. Si Hitchcock levantara la cabeza…

Todo ello provoca que a medida que avanza la serie la sensación de “lo que pudo haber sido y no fue” se apodere de nosotros. Queremos más trama en la mansión, queremos más cara a cara Norman-Norma, queremos ver esa ducha en la que sabemos que años más tarde morirá Marion Crane…

 

 

Hannibal

 

 

Con ‘Hannibal‘ sucede justo lo contrario. El primer capítulo te deja impasible, el segundo sigue frío y ya en el tercero la serie empieza a caldearse. Intuyo que ‘Hannibal‘ está destinada a paladares exquisitos y que pondrá de los nervios a los que les gustan los atracones.

La historia de Hannibal Lecter ha sido varias veces retratada en el cine. Su aparición más célebre, sin duda, se la debemos a Anthony Hopkins en la magnífica ‘El silencio de los corderos’, adaptación de una de las novelas de Thomas Harris. El resto de la saga también se trasladó a la pantalla grande con ‘Cazador de hombres’, ‘Hannibal’, ‘El dragón rojo’ y ‘El origen del mal’. Tanta adaptación, desde luego, genera que el interés hacia el personaje descienda. ¿Queda algo por contar?

 

Hannibal‘, pese a su título, centra el protagonismo en Will Graham, el agente del FBI con el que Lecter trabajó codo con codo durante años, mucho antes de ser detenido y, por supuesto, mucho antes de que otra agente del FBI, Clarice Starling, recurriese a él en la cárcel para resolver el caso de Buffalo Bill. Tradicionalmente el cine no ha tratado bien al personaje de Will Graham y la serie se aprovecha de ello, subrayando sus problemas de sociabilidad y su falta de adaptación al sistema. Hugh Dancy está perfecto en el papel del poco cuerdo Will. No quiero imaginar cómo serán las conversaciones en casa entre Dancy y Claire Danes (pareja en la vida real) a propósito de sus papeles en ‘Hannibal ‘ y ‘Homeland‘.

 

 

El psiquiatra Hannibal permanece en la serie en un segundo plano, como el animal que se mantiene estoico esperando a su presa. Este Hannibal es exquisito, elegante, refinado, intrigante. Dice poco, hace poco, pero deja ver que no esconde nada bueno. ¿Cuál es el problema? Que todos sabemos lo que esconde. No habrá sorpresa.

Hannibal‘ ha sido cubierta con el mejor de los envoltorios, una factura técnica impecable y unos potentes recursos visuales que nos ayudan a comprender cómo se han ido cometiendo los crímenes en los que trabaja el FBI, y para los que cuenta con la ayuda de Lecter y Graham. Todo va poco a poco aquí. Nos vamos a desesperar con el carácter de Will, vamos a tardar en ver asomar las tendencias caníbales de Lecter, nos van a engañar cuando creíamos que un caso se resuelve. Y todo ello nos hace prever siempre que lo mejor está por llegar. Y seguro que llegará, pero el problema es que cuando lo haga tal vez a más de uno se le haya agotado la paciencia y ya no está ahí para comprobarlo.

 

Títulos de crédito: Pulsa sobre el título de la serie para descubrir dónde puedes comprarla o verla. Para quejas, sugerencias y otras necesidades humanas mi correo es mlabastida@lasprovincias.es

Marichalar y Urdangarin: ‘Las joyas de la corona’

2013 mayo 5
por Mikel Labastida

“¡A jugar!”

Joaquín Prats

 

 

Esto no va de tele hoy. O no es lo principal, al menos. Hoy les propongo un juego. Piensen en una serie de personajes de la actualidad política y social y asócielos con títulos de espacios televisivos que podrían representarlos. Seguro que se les ocurren unos cuantos. ¿’Acorralados’? ¿’Si lo sé no vengo’? ¿’Tariro, tariro’? Algunos programas sirven perfectamente para explicar lo que sucede a nuestro alrededor. La vida en directo, que diría la Milá. Aquí va mi lista. Dejo abierta la posibilidad de ir ampliándola. Repasen la parrilla y jueguen.

 

 

La hora chanante: María Dolores de Cospedal

Programa que se componía de sketches con humor absurdo, plagados de diálogos disparatados. Bien podría haber encajado aquello de la simulación de retribución con pago en diferido. Festival de la huevada, vamos.

 

El rival más débil: Alfredo Pérez Rubalcaba

Concurso en el que los participantes eliminan al peor concursante y con más bajo rendimiento. La presentadora se encargaba de criticar y reírse de las respuestas y encuestas de cada concursante.

 

Reina por un día: Beatriz Talegón

Espacio presentado por José Luis Bárcelona y Mario Cabré que intentaba cumplir los sueños de las mujeres de España. La seleccionada era coronada y sentada en un trono por un día.

 

Tú sí que vales: Eduardo Madina

El objetivo del concurso es descubrir nuevos talentos en el panorama artístico español, que deben ir superando una serie de pruebas, eliminatorias y elecciones primarias.

 

Caiga quien caiga: Luis Bárcenas 

Programa que mira la actualidad desde un punto de vista satírico y humorístico. Los principales objetivos de los reporteros eran políticos que aparecían en los papeles.

 

Las joyas de la corona: Urdangarin y Marichalar 

Una academia dirigida por Carmen Lomana tenía como finalidad intentar refinar a muchachos díscolos con clases de protocolo, historia y buenos modales.

 

Desde Palma con amor: Infanta Cristina 

Espacio de corte veraniego de variedades que estaba conducido desde Palma de Mallorca por Normal Duval. Desde Palma siempre llegaban buenas noticias. Eso sí, cargadas de amor.  

 

No te rías que es peor: Juan Cotino

Concurso en el que había que conseguir por todos los medios posibles permanecer serio y no reírse sucediese lo que sucediese. No era la imagen deseable para aparecer en una televisión.

 

Planeta imaginario: Toni Cantó

Flip vive solo en un planeta imaginario con su amigo invisible, duerme en una cama de metacrilato transparente y recibe la visita de seres fantásticos con los que juega y tuitea.

 

Al ataque: Ada Colau

Espacio de gags presentado por Alfonso Arús y una serie de colaboradores, caracterizados por su espíritu guerrero y por su ánimo de dejarse ver y notar. Supuso una renovación en comparación con lo que ocurría entonces.

 

 

Vídeos de primera: Olvido Hormigos

Magacín con vídeos domésticos que enviaban los espectadores. Cada cual era libre de grabar lo que quisiera para que después fuese visto y comentado por toda la audiencia.

 

El tiempo es oro: Mariano Rajoy 

El concursante del programa presentado por Constantino Romero tenía un tiempo máximo para superar la prueba. En caso de no cumplir el plazo era eliminado.

 

Encantada de la vida: Ana Mato

Programa de variedades de Concha Velasco con mucha música, teatro y confeti. La actriz se pasaba el día cantando algo así como: “¿Y tú como estás? Encantada de la vida…” 

 

La parodia nacional: Fernández Díaz, Fatima Báñez, Luis de Guindos y Cristóbal Montoro

Los concursantes componían canciones cómicas, basándose en temas populares, que trataban asuntos de la actualidad tanto política como social.

 

Me cambio de familia: José Ignacio Wert

Una persona convive con otra familia y se adapta a sus normas. Busca experiencias, ponerse a prueba y, en ocasiones, hallar la comprensión que no encuentra en los suyos.

 

Reforma sorpresa: Esperanza Aguirre

Cinco decoradores se meten en casa de una persona ajena para indicar cómo deben hacerse las cosas y proponer todo tipo de reformas. Cuantas más mejor.

 

Famosos al volante: Miguel Ángel Rodríguez

Docu-reality en el que varios famosos aprenden a conducir y las normas básicas de circulación: no saltarse el semáforo, no ponerse al volante después de beber… 

 

Goles son amores: Barça y Real Madrid

Manolo Escobar repasa la actualidad deportiva de los equipos nacionales, en cualquier clase de competición, mientras Loreto Valverde se ríe. Todo ello entre pelotas y goles. Muchos goles. 

 

Dando la nota: Tamara Falcó

Los concursantes luchan por conseguir las ‘minicanti’. ¿Qué es eso? ¿Un Vuitton? ¿Un Christian Dior? No, un punto por dar la nota de vez en cuando.

 

Pressing catch: Maduro y el parlamento venezolano

Hulk Hogan y El enterrador se hicieron famosos en este programa de peleas guionizadas. Aquello creó escuela. 

 

Ay qué calor: Joan Baldoví

El concursante escogía una fruta. Una chica se abría la chaqueta, mostraba sus pechos y si llevaba un distintivo con esa fruta ganaba dinero.

 

Si yo fuera presidente: Cayo Lara

Fernando García Tola sentaba en su Moncloa particular a ciudadanos, responsables políticos, representantes sindicales o líderes sociales para entrevistarlos y conocer su visión sobre diversas noticias.

 

Entre platos anda el juego: Hermanos Roca

Programa de humor presentado por Juanito Navarro y doña Croqueta en torno a la gastronomía y a platos dignos de la lista Restaurant.

 

El coro de la cárcel: Isabel Pantoja, Ortega Cano, Ana Torroja 

Reality show en el que un grupo de presos son seleccionados para formar un coro dentro de la cárcel. Los presos escogidos encuentran en la música el vehículo de su reinserción en la sociedad.

 

Con las manos en la masa: Jordi Pujol Ferrusola 

Programa de recetas dirigido por Elena Santonja en el que preparaban toda clase de guisos. Nunca faltaban los ingredientes.

 

 

Títulos de crédito: Para quejas, sugerencias y otras necesidades humanas mi correo es mlabastida@lasprovincias.es

Del cipote de Cela al libro de Umbral

2013 abril 30
por Mikel Labastida

“Se acaba el tiempo, entra la publicidad, entran unos vídeos absurdos que todos hemos visto ya y no se habla de mi libro. Entonces, ¿a qué he venido yo aquí?”

Francisco Umbral

 

 

¿Para cuándo un escritor saltando en la piscina de ‘Splash‘? ¿Por qué no le ponen el polígrafo a unos cuantos autores? ¿Qué pasaría si invitaran a algún responsable de un ‘best-seller’ patrio a preparar un plato en ‘Masterchef‘? Los escritores no son objeto de deseo hoy en los programas-espectáculo de la televisión. Y no será porque cuando se dejan caer por la pequeña pantalla no regalan perlas, sólo hay que recordar alguna visita de Sánchez Dragó o Lucía Etxebarria a ‘El gran debate‘.

 

No siempre ha sido así. Hubo un tiempo en que los escritores lograban su espacio en los magacines y concursos del prime-time y conseguían momentos de gloria que están ya asociados a nuestra memoria televisiva. ¿O es que alguien ha olvidado la enérgica protesta de Umbral hacia Mercedes Milá porque quería hablar de su libro?

 

 

¿O cuando Camilo José Cela le explicó a esta misma presentadora su habilidad para ingerir agua por vía anal?

 

 

Un estupendo proyecto por internet ha recuperado algunos de estos momentos que permiten conocer facetas de autores nacionales e internacionales alejadas de los textos de sus libros. Se trata de La Década Ominosa, una estupenda idea que su creador, Roberto Salas, define como un ‘proyecto vídeo-antológico sobre literatura catódica’. Gloria Fuertes, Fernando Arrabal, Enrique Jardiel Poncela, Patricia Highsmith o Rafael Alberti se dan cita en este Tumblr que recoge las intervenciones de autores de todo tipo en películas y programas de televisión. La recopilación bien podría haberse gestado en el Cabaret Voltaire y Apollinaire o Tristan Tzara hubiesen estado encantados de participar en ella. La lista, por cierto, sigue abierta a sugerencias. Más allá de firmar libros los escritores son capaces de disfrazarse de Marco Antonio en el ‘Un, dos, tres’, de tener un cara a cara que ríete tú de los de los grandes hermanos o de convertirse en cleptómanos sin solución si el guión lo requiere. Si no lo creen, pasen y lean. Lean y vean, que para eso esto es literatura catódica.

 

 

El milenarismo según Arrabal: El niño premiado durante el franquismo por superdotado, entró en Pánico en una tertulia televisiva al hablar del milenarismo. ¡Hablemos del milenarismo cojones, ya! Para quien no lo sepa esta doctrina aseguraba que el fin del mundo sucedería en el año 1000 de la era cristiana. Dejaría que Arrabal lo explicase, pero su estado de embriaguez lo pone complicado…

 

 

No admiren a Fernán Gómez: A Fernán Gómez daba gusto verle actuar, disfrutar de cómo dirigía o leerle. Lo que no era tan grato era admirarle. ¡Cualquiera se atrevía a demostrarle afecto después de que cómo trató a un seguidor que se acercó a pedirle que le firmase un libro! Ya saben a dónde le mandó, a cazar moscas…

 

 

Marco Antonio Moix: Si hubo un enamorado de Egipto ese fue Terenci Moix. Por eso no dudó en aceptar la invitación del ‘Un, dos, tres’ para interpretar una coreografía haciendo el papel del colaborador de Julio César. No podía faltar en este baile una Cleopatra y quién mejor que Arrabal para interpretarla. Perdón, Arrabal, no. Quise decir Massiel… En qué estaría yo pensando.

 

 

Elvira, cléptomana: A Elvira Lindo le pierde la sección de menaje de El Corte Inglés. Es la que más peligro tiene para lo suyo. Lo suyo es la cleptomanía. Pero sólo porque lo dice el guión. Que se sepa la madre de Manolito Gafotas no roba, si no iba a temblar Tiffany’s. Y es que la Lindo además de escribir, de vez en cuando se lanza al cameo cinematográfico. Muy pronto la veremos como recepcionista en la película ‘La vida inesperada’.

 

 

El cipote de Cela: En realidad el Nobel no habla de su miembro exclusivamente. Casi mejor. Su disertación versa en torno al cipote hispánico, que, según él, es digno de estudio. Aquí va el discurso sobre la musculatura de la pija hispánica, orgullo del país y espejo de foráneos. Marca España, vamos.

 

 

Un tranvía cargado de alcohol: Lo de aparecer en televisión con alguna copa de más no es sólo habitual en las teles nacionales, también al otro lado del charco hay quien cambió la pluma por un buen trago. Tennessee Williams subió al tejado de zinc con unos cuantos grados de mas. 

 

 

Títulos de crédito: Para quejas, sugerencias y otras necesidades humanas mi correo es mlabastida@lasprovincias.es