Las Provincias

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¿ESTAMOS ASUMIENDO REALMENTE EL RETO DEL CAMBIO?
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Roberto Luna | 28-10-2013 | 09:00

No deja de sorprenderme que a pesar de notar muchos cambios en las personas no parece que muchas empresas hayan asumido el reto del cambio. Sé que no es fácil poner en duda el status quo de una organización así de repente, pero la verdad, ya llevamos unos cuantos años de crisis. Por otro lado, noto que la gran mayoría de profesionales que asumen los cambios han sido los de base o los que aun teniendo responsabilidad no toman las decisiones estratégicas. ¿Cómo puede ser que aún haya organizaciones que no hayan asumido este gran reto del cambio? ¿Podría significar pérdidas o incluso sucumbir como empresa? Indudablemente, el cementerio de las empresas, marcas y productos/servicios está lleno de organizaciones que no levantaron la mirada y siguieron mirándose a ellas mismas sin tener en cuenta el entorno cambiante ni la competencia cada vez más feroz y veloz. ¿Qué explica esta indecisión o falta de toma de decisiones? Como en el cuento de la rana que aumenta la temperatura del agua y no se da cuenta que puede morir poco a poco debido a que los incrementos de calor son leves, pero con el tiempo se alcanzan temperaturas letales,… como en este mismo cuento, parece muchas empresas pueden seguir “cociéndose”. Por eso no hay nada mejor que intentar movilizar al tejido empresarial, sobre todo al que toma las decisiones estratégicas, de la importancia de trabajar con los equipos directivos aspectos internos y externos de la empresa. Internos como el diseño organizativo y las estrategias de dirección de personas para generar mayor flujo de información y comunicación favoreciendo las ideas, innovaciones y proyectos intraemprendedores. Y externos de cara a alcanzar competitividad global, ganar capacidades de sincronización con los clientes y las nuevas exigencias de los mercados.

¿Qué podemos hacer? Nada mejor que trabajar con los comités de dirección la gestión del cambio desde un formato diferente, un formato cargado de confianza en las relaciones y la honda preocupación por la supervivencia y competitividad. Este formato debe alcanzar al claridad de cooperar todos los departamentos por el bien único de la empresa y su competitividad. Y sólo de este modo, con un objetivo común, se pueden alcanzar los objetivos organizativos. Sin este primer factor de construcción de confianza desde dentro gran parte de las organizaciones pierden energía, fuelle y recursos sin saber a veces ni cómo ni por qué. Sólo una reflexión sincera desde la dirección general capaz de movilizar las emociones de sentido de pertenencia y orgullo de profesionalidad serán capaces de transmitir que la organización quiere un cambio. Todo está en las manos de los directores generales, CEOs  y accionistas. Es un buen momento para tomar un retiro de fin de semana con su equipo y compartir, pasear y reflexionar entre todos. Sólo desde la relativa distancia del día a día podremos tener un futuro “día a día”. Sólo asumiendo la responsabilidad personal en el cambio podremos pedir el cambio a nuestra gente, por eso el ejemplo sigue siendo la virtud más buscada en el liderazgo. Como decía Einstein, “dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás, es la única manera”.