Castro y el DVD

Hablaba el otro día de censura y hoy lo hago de Castro, de Raúl. Porque dos semanas después de tomar el poder de la isla ha dado la orden para que se puedan vender libremente microondas, ordenadores, DVD’s y otros equipos electrónicos. Una medida que aún no ha llegado a las tiendas pero que supone un giro radical en la política de la isla. Hasta ahora estos productos no se podían comprar con “libertad” por una sencilla razón: teóricamente la red eléctrica no podría soportar tantos productos encendidos.

Desde fuera de Cuba se llevan semanas asegurando que el mandato de Raúl debería ser el que fijara los cimientos de la apertura de la isla. Y esta medida muy probablemente vaya en esa dirección. No quiero decir que es una medida que favorezca la libertad de expresión de una manera directa, pero poder acceder a ordenadores y reproductores de DVD asegura que la información y la cultura puedan llegar con más facilidad.

Aún así es significativo que una de las primeras medidas haya sido justamente ésta. La informática es un emblema de libertad (y no voy a entrar a discutir sobre si es real o no esta libertad) en la sociedad actual. Otra cosa son los precios. Que se puedan vender no significa, ni mucho menos, que la gente los pueda comprar. Hasta ahora sólo aquellos que viajaban al extranjero o disponían de familiares que les pudieran enviar estos productos podían acceder a ellos. Ahora sólo falta esperar hasta 2009 para ver si los aires acondicionados también pueden ocupar un rinconcito en las casas cubanas.

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