Hay anglicismos que llenan los artículos sobre videojuegos y nuevas tecnologías uno de ellos es Hype. Para los que leemos día a día los avances de determinados juegos muchas veces comprobamos que los desarrolladores van dando informaciones y van prometiendo cosas que luego, con el juego en la mano, vemos que no son del todo ciertas. Vamos, básicamente han hinchado las expectativas de su producto para venderlo con facilidad. Eso es el hype.
En castellano tenemos una expresión (traducida de otro idioma del que no me quiero acordar) que siempre me ha gustado por sus connotaciones radiofónicas: vendedores de humo. Cuando un desarrollador nos dice que su juego va a convertirse en un punto de inflexión en la historia de los videojuegos y luego se convierte en un rutinario pasatiempo…nos está vendiendo humo. Cuando ante un juego deportivo nos prometen una inteligencia artificial que nos hará sufrir a los mandos y luego nos enfrentamos a amebas de comportamiento predecible…nos están vendiendo humo.
Todos hemos caído en esa trampa. Yo también he comprado humo. Un humo muy caro para wii que se llama Redsteel.
Fue en aquellos días en los que cualquier cosa que se moviera con el mando blanco de la máquina de Nintendo era pura innovación. Por aquel entonces un shooter en el que se apuntara con la mano era una “auténtica bomba”. Y la posibilidad de usar una katana era un prodigio nunca visto. Por aquel entonces compré y jugué al Red steel. Cuando alguien me decía “¿Y que tal está?” yo les respondía “es entretenido”, una manera como cualquier otra de agachar la cabeza y afirmar que “me la habían metido doblada”.
Red steel era y es un bodrio como la copa de un pino. Un juego con un patético motor gráfico y un control aceptable. La historia era tópica y lineal. Tan sólo una pantalla escapaba de la mediocridad general del título. Muy poco para lo que valía el disco. Por eso ahora tiemblo al ver el trailer de su segunda parte. Es espectacular, sí, pero noto que alguien me está metiendo un mando de wii por una notoria cavidad corporal…estooo, alguien me está vendiendo humo otra vez.

