Desde el sofá

Sé que es una tontería pero me ha hecho ilusión. Ayer estábamos probando el nuevo móvil que ha entrado en casa. Un terminal eficiente que viene con conexión wi-fi. Un elemento que para muchos es secundario pero que para otras personas se ha convertido en algo imprescindible. Bien, pues estábamos sentados tranquilamente en el sofá cuando nos conectamos a la red que tenemos instalada en casa y nos pusimos a leer las noticias.

Como ya he dicho antes sé que es una tontería, pero ese acto mínimo, minúsculo, de conectividad, de información, me alegró la noche. Estar sentado tranquilamente y ,desde el cacharrito que vibra de vez en cuando en la entrepierna repartiendo sustos y alegrías por igual, ponerse al día, es un placer que llevaba tiempo esperando. Y disfruto de él porque es gratuito. Las redes son y deberían ser gratuitas. Además, este móvil no venía con ningún tipo de impuesto revolucionario en forma de tarifa de datos. Una alegría más.

A si que a partir de ahora consultaré este sagrado periódico tumbado en mi confortable sofá sin necesidad de levantarme a enchufar el portátil.

Nota mental: sé que esta reflexión suena provinciana y paleta pero me hacía ilusión hacerla pública.

Redes sociales

Lo reconozco, he pecado. Ya soy uno más, un número en la lista de una de esas redes sociales que pululan por internet. “Pero lo he hecho por motivos de trabajo” me digo constantemente, no es algo voluntario, no estoy ahí porque yo quiera sino porque “he de hacerlo”. Y con esos no argumentos he creado un perfil del facebook. ¡Ojo! Un perfil para el programa (si queréis estar informados buscad Redacción de noche en el buscador de amigos de facebook) y uno personal.

Aprovecho este momento para recomendar un libro: Manual de Redes sociales en internet. Un libro de Mar Monsoriu, una escritora valenciana que hace unos meses consiguió salir en todos los informativos el año pasado con su Técnicas de Hackers para padres. Un libro básico para aquellos que se acercan a estas redes con miedo y desconfianza.

Complicaciones II: Lara Croft

Voy a decirlo bien alto y bien claro: ¡Nunca me han gustado los Tomb Raider! En mis tiempos mozos se cuestionaba mi inclinación sexual cuando le decía eso a la gente. “¿Cómo puede no gustarte el juego si ella está muy buena?”, me preguntaban. Evidentemente no respondía a ese tipo de preguntas. Desde su primera entrega no he vuelto a jugar a ninguno de sus títulos, me aburren, me aburren mucho.

Ahora llega un nuevo capítulo, Underworld. Miles compraran el juego al igual que millones vieron sus películas, por la cadencia de hacerlo y por los referentes femeninos. Yo seguiré en mi cueva, alejado de la sociedad, arrodillado en el suelo, murmurando: “no me gustan los tomb raider, no me gustan los tomb raider, no me gustan los tomb raider…”

Complicaciones I: Lips

Se a complicado la semana. No voy a tener mucho tiempo para trabajar en esta página. A si que se me ha ocurrido colgaros los juegos que, a día de hoy, considero imprescindibles para las próximas navidades. No quiero centrarme en géneros ni en consolas, sólo enumerar algunos títulos que pueden ser un buen regalo o una buena opción para gastar los pocos ahorros que nos quedan.

El primero será Lips. Un karaoke novedoso exclusivo para 360. En este juego además de cantar las canciones de moda y hacer el ridículo delante de nuestros conocidos tendremos que hacer algún movimiento durante las canciones que recogerá el sensor del micro.

¿Rival para el Singstar? Pues hombre, más bien no. Los chicos de Sony se quedan con los micros negros y los de Bill Gates con los luminosos instrumentos. Ale, a disfrutarlo.

¿Qué pasa con los desarrolladores?

El Jueves comienza en la universidad politécnica de Valencia el primer congreso de desarrolladores de videojuegos. Un congreso profesional que está enmarcado dentro de la semana del videojuego de la UPV. Como pasó en el anterior post os dejo una entrevista en Redacción de noche con Ramón Nafrial, el director del congreso.

¿Qué pasa con los informáticos?

La semana pasada saltó la alarma: con el proceso de Bolonia las dos ingenierías informáticas iban a desaparecer. La noticia corrió como la pólvora. ¿Qué pasaría ahora con el desarrollo de la humanidad si no existieran los informáticos? ¿Deberíamos prepararnos para el Apocalipsis? Afortunadamente no. Como muchas otras noticias esta no era del todo cierta. Con el proceso de Bolonia los informáticos no desaparecerían. Respiremos tranquilos. Pero la cosa es mosqueante hay algo ahí que falla, que chirría. ¿por qué, entonces, siguen protestando estos muchachos? Pues por problemas serios que amenazan su futuro.

El otro día tratamos el tema en Redacción de noche, el programa de Las Provincias tv en el que trabajo, Con Antonio Robres el director de la escuela de informática de UPV. Os dejo la entrevista porque seguro que el hombre se explica mejor que yo.


Es demasiado pronto

Esto no es un artículo de opinión sino de horror. Se acercan las navidades, las lucecitas están colgando en algunos sitios y la gente empieza a preocuparse por lo que va a regalar. Esta preocupación es una preocupación sana que todos los años me produce un interminable dolor de cabeza. Esta vez he aprendido de mis errores y para sortear la crisis con gracia comencé a preparar mis regalos hace un par de meses. Pero no todo el mundo es tan previsor.

Como siempre las estrellas de estas navidades serán los videojuegos o los ultraportátiles o los móviles o cualquier cosa relacionada con el ocio electrónico. Mucha gente quiere regalar algo que pueda ser enchufado pero no todos saben cual es la opción correcta. A si que cada Navidad me enfrento a la misma pregunta de infinidad de personas: “¿Qué es lo que puedo comprarle?”. Es una pregunta difícil que no tiene respuesta. Hay veces que me entran ganas de decir: “cómprale algo de sentido común porque seguro que va a necesitarlo”. Pero siempre me callo esa respuesta e invento algo menos divertido.

De todas formas lo importante de este asunto es que todos los años me acosan a preguntas sobre juegos recomendados, PS3 o 360, el mejor juego para wii, el ipod nano o el touch… normalmente esta batería de preguntas suele comenzar en Diciembre cuando empezamos a quedarnos sin tiempo para reaccionar pero este año ha sido diferente.

Hoy me ha llamado Alberto un amigo que como buen padre preocupado quiere comprarle un videojuego a su hijo. El enano no tiene más de ocho años y Alberto lo único que sabe de maquinitas es su precio. ¿Solución? Llamarme. Esta ha sido la conversación

- Buenas ¿Qué haces?

- Trabajar

- Ah, oye, una pregunta. ¿Te acuerdas la consola que me recomendaste el año pasado para mi hijo?

- Si

- Pues ahora quiere otro juego para navidades y como yo sé que tú sabes de estas cosas pues quería preguntarte si…

- Mira Alberto yo te respondería con ilusión pero es que es demasiado pronto. Ya empezaré a desesperarme en Diciembre.

Lo que tuvo que ser

Muchos pusimos demasiadas esperanzas en Nintendo y su wii. Esperanzas que no tenían nada que ver con la capacidad comercial sino con la jugabilidad. En un momento en el que Xbox 360 y PS3 no ofrecían nada más que potencia esa perla blanca surgía como la salvación para una serie de géneros que en la mayoría de casos se encontraban en coma. Durante unos meses soñamos con las posibilidades que nos ofrecía el mando y los títulos que aparecían en el mercado. ¿Era ese el futuro? Sí, sin duda alguna. Pero siempre y cuando las compañías se dedicaran a explotar las posibilidades.

Después vinieron los meses de indiferencia, los ports infumables de juegos de PS2 y las chorradas de minijuegos que iban convirtiendo a wii en un portal de entretenimiento donde no cabían las grandes historias. De vez en cuando surgía algún título decente e incluso unas cuantas obras maestras, pero la sensación es que algo estaba fallando en la consola de nintendo.

Me he tirado muchos meses encendiendo la maquinita sólo para jugar al Guitar Hero. Nada llegaba al catálogo que me hiciera gastarme los cuartos, absolutamente nada. Hasta ayer. Era una de esas tardes de Domingo aburridas en las que no queda ya nada que hacer, la semana estaba muerta. De tan aburrido que estaba entré en la tienda online de wii, el wiware. De todos los juegos que había decidí descargarme un plataformas llamado Lost winds.

Unos minutos después estaba disfrutando de un soberbio plataformas que realmente explotaba la capacidad de la wii. Unos gráficos sencillos pero eficientes y un control que te permite jugar a voluntad con el viento. Sí, el viento. Lost winds es un plataformas increíble, divertido y que te proporciona la capacidad de domar las corrientes de aire para ayudar a nuestro joven héroe. ¿Es este el futuro de wii? Espero que sí, juegos así me hacen recuperar la confianza en nintendo. Lost wind es lo que tuvo que ser la política creativa de muchos estudios que trabajaban para wii.

¡¡ Horror !!

¿Qué que es ésto? Pinchad, pinchad aquí.

Salto al vacío

No suelo hablar de las demos. No me fío de ellas. Siempre las he visto como seres interesados que te enseñan algunas cosas importantes y te esconden lo peor con una bella sonrisa y un olor a perfume caro. Por jugar a algunas demostraciones me he llevado dolorosos golpes que no he podido solucionar en años y la mayoría de las veces por lo mismo: un planteamiento novedoso y entretenido que cuando dispones del juego completo se vuelve aburrido y repetitivo.

Por eso desconfío de las demos.

Este fin de semana pude probar uno de esos juegos que no se convertirá en número uno de ventas estas navidades pero que puede llegar a ser un clásico: Mirror’s Edge. Un juego en primera persona que huye de la violencia para convertirse en un espectáculo psicológico en el que el triunfo pasa por superar el agobio y el vértigo para escoger el camino más rápido. Huir, correr, saltar, con la única música del ruido de la calle y tu respiración acelerada, por rascacielos en los que no puedes fallar ni un solo salto porque acabarías en el suelo. Y todo esto haciendo gala de una cantidad de movimientos sacados de los mejores Traceurs del mundo (practicantes del Parkour un deporte urbano que consiste en superar los obstáculos urbanos con espectaculares saltos).

Desde que probé el juego no consigo sacármelo de la cabeza. Realmente consigue insertar la sensación de velocidad y belleza que pretendían. Por primera vez en mi vida me voy a dejar llevar por las sensaciones que me ha generado la demo del Mirror’s Edge y voy a esperar con ansia su salida al mercado.

¡Ah! Y el guión viene firmado por la hija de Terry Pratchett

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