Sé que es una tontería pero me ha hecho ilusión. Ayer estábamos probando el nuevo móvil que ha entrado en casa. Un terminal eficiente que viene con conexión wi-fi. Un elemento que para muchos es secundario pero que para otras personas se ha convertido en algo imprescindible. Bien, pues estábamos sentados tranquilamente en el sofá cuando nos conectamos a la red que tenemos instalada en casa y nos pusimos a leer las noticias.
Como ya he dicho antes sé que es una tontería, pero ese acto mínimo, minúsculo, de conectividad, de información, me alegró la noche. Estar sentado tranquilamente y ,desde el cacharrito que vibra de vez en cuando en la entrepierna repartiendo sustos y alegrías por igual, ponerse al día, es un placer que llevaba tiempo esperando. Y disfruto de él porque es gratuito. Las redes son y deberían ser gratuitas. Además, este móvil no venía con ningún tipo de impuesto revolucionario en forma de tarifa de datos. Una alegría más.
A si que a partir de ahora consultaré este sagrado periódico tumbado en mi confortable sofá sin necesidad de levantarme a enchufar el portátil.
Nota mental: sé que esta reflexión suena provinciana y paleta pero me hacía ilusión hacerla pública.




