Las Provincias

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TAXI
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Fernando Giner | 29-06-2011 | 21:49

El pasado domingo  salí tarde de casa para acudir a una merienda de final de temporada  de amigos y conocidos  para despedirnos hasta la campaña próxima. El caso es que hacía un calor sofocante y, entre que llegaba tarde y no pasaba ningún autobus que me acercara al centro de Valencia , decidí coger un Taxi.La conductora era una chica joven que, cuando le pedí que me llevara al restaurante , me dijo:
-Lo siento, pero es que llevo poco tiempo en esto y no me conozco muy bien las calles.

Iba cerca del Corte Inglés de la calle Colón y no no costó mucho entendernos.

Mientras conducía entablamos una conversación:

- Hoy estaba en casa sin hacer nada y he pensado que estaría mejor trabajando.

-Ya, pero es domingo. – le contesté yo-  Es día de descanso.

- Ya lo sé, pero si saco unas carreras , pues mucho mejor que estar sin hacer nada. Además, me gusta conducir.

La conversación discurría de forma distendida y amigable , mi curiosidad iba en aumento y tenía que hacerle  la pregunta:

-¿Cómo es que estás trabajando de taxista?.

Ella me contestó:

-Yo he trabajado de peluquera y esteticista, acabé en el paro y, tras meses desempleada, llegó un momento en el que me dije a mi misma que esto me lo tenía que solucionar yo. Me presenté al examen de taxista , fuí la única mujer que aprobé, pedí un préstamo, compré una licencia y aquí estoy.

No pude más que felicitarla. Trabajando un domingo por la tarde, apostando por ella en un nuevo trabajo y negocio, contenta, arriesgando y generando riqueza desde su puesto como autónoma. Creo que es una mujer coraje: ¿Qué impuestos ponemos a esta mujer?¿Debe la policía multarle por infracciones leves?¿debe el banco cobrar comisiones , gastos de apertura e intereses de demora abusivos?. Vuelvo a lo de siempre: ¿Qué facilidades le damos a esta persona?. ¿Cuantas subvenciones existen para la mujer empresaria?.

Si me lees, te mando toda mi admiración y respeto hacia tu actitud. Ese espíritu, el tuyo y muchos como el tuyo, es el que nos sacará de esta estropeada situación. A lo mejor lo fácil y lo justo era estar en casa maldiciendo el desempleo, pero esta mujer ha dicho que no, que ella no se queda en casa, se ha comprado una licencia de taxi y si una calle no la conoce, pide perdón con una sonrisa, la busca y con alegría lleva al cliente a su destino.

Gracias a todos por leerme como cada jueves. Hasta el próximo.