Las Provincias

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RECORDANDO
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Fernando Giner | 20-10-2011 | 05:17

Aprovechando el discurso de este miércoles del empresario Juan Roig en la entrega de premios JAUME I, este Jueves, tan sólo reflejaé diferentes fragmentos de EL RETO (2008) . En ellas, escribía sobre el lento y difícil camino que nos espera y el necesario cambio de mentalidad para afrontar esta segunda década del siglo XXI:

Sobre la deuda

“El gasto público actúa compensando la falta de demanda privada, pero nunca la puede sustituir…¿qué sucede si en el 2010 el Estado tiene que seguir pagando subsidios, manteniendo el gasto en infraestructuras yrealizar una política fiscal expansiva? Que se disparará el déficit público y la pregunta es como se le hace frente… La respuesta es la misma que para una familia: ingresando más, gastando menos, vendiendo patrimonio o endeudándose para pagar. Lo más fácil es emitir deuda y ésta tiene un efecto expulsión del ahorro privado. Consiste en una competición contra los bancos por el ahorro de las familias y los particulares…afectando a la liquidez del sistema”.

Sobre el sistema financiero

“Limpiemos lo que tengamos que limpiar…dejemos un sistema con productos sencillos, claros y transparentes. Que el cliente sepa lo que está comprando y el comercial bancario lo que vende…con tamaño de empresas adecuado consecuencia de un proceso de fusiones con criterio empresarial, no político…un sistema financiero con orden, control y supervisión”.

      Sobre el proceso de recuperación

“Construcción y turismo, los dos pilares de nuestra economía, se encuentran, el primero sobredimensionado y el segundo con importantes amenazas. Sabiendo, entonces, que nuestra fuerza motriz se agota: ¿qué hacemos?

 El comentario más generalizado en foros, reuniones y encuentros de economía  es que hay que encontrar sectores sustitutos de la construcción. Y es la única solución, lo que hay que contemplar es el tiempo que podemos tardar en potenciar estos sectores.

 Imaginemos una economía doméstica donde el cabeza de familia, que es  empleado de la construcción, ha perdido el empleo y tiene que buscar otro. Sabiendo que su sector está sumido en una crisis profunda para varios años busca trabajo en otros sectores y decide que quiere ejercer una profesión de futuro y formarse para ello. Lo primero sería realizar una buena elección y apostar por aquel sector que, efectivamente, tenga posibilidades de futuro. Y después, en el mejor de los casos, esta persona necesitará varios años, bien para formarse, bien para que su sector entre en una fase de crecimiento tal que reclame puestos de trabajo.

La transformación que necesita España no se hace de la noche a la mañana, necesita tiempo y, por lo tanto, requiere  tomar demasiadas decisiones muy importantes:

 ¿Qué sectores serán nuestra fuerza motriz en el futuro?

¿Cómo los desarrollamos?

¿Qué hacemos con las personas que no tendrán empleo durante todos estos años?

Empezando por la última pregunta, debemos hacer todos los esfuerzos del mundo para que ninguna familia se encuentre desamparada y que los sectores afectados puedan  realizar una desmantelación lo menos traumática posible, siempre y cuando  ello no se transforme en factor desmotivador para la búsqueda activa de trabajo, y  supervisando que nadie abuse del sistema.

 Siendo el dinero un recurso limitado y escaso, la pregunta que resta por contestar es qué  apoyamos, qué no apoyamos y cómo y hasta dónde hay que apoyar lo que hemos decidido apoyar.

Quiero recordar ahora el capítulo que he titulado 2009 en el que hablaba de déficit público. La cuestión era que si tenemos que atender familias desempleadas, jubilaciones, sanidad, educación, etc… y, a su vez, acometer una reestructuración de la economía en un periodo de reducción de impuestos para reactivar el consumo… La pregunta es: ¿de dónde sacaremos el dinero? y  recuerdo que sólo veíamos la posibilidad de la emisión de deuda con la problemática que conlleva.

 No es pesimismo reconocer que nuestra realidad es muy complicada y hay que  tomar decisiones aunque éstas, a corto plazo, resulten impopulares e incomprensibles.

 Es momento en que la unidad de todos es primordial, en el que no podemos ni estar enfrentados, ni ir por separado. Todos deberemos ceder en algo y todos debemos salirnos con la nuestra en algo, pero el futuro de España debe ser propiedad de todos los españoles.

Es momento, también, de recuperar la cultura del esfuerzo y sacrificio. El derecho debe dar paso a la obligación y la responsabilidad. Y no se debe permitir  que nadie (ni empresario, ni trabajador) abuse del sistema que nos da protección y apoyo. Para empezar no deberíamos perder un euro en actividades desfasadas, ineficaces y obsoletas y…”

Sobre la prosperidad

“…la solución no es buscar tabajadores más económicos , sino que éstos aporten mayor capacidad por hora en su cometido… por ello, hasta que una nueva aportación o aplicación notable…no se instale en nuestros sistemas y permita una revolución en la actividad económica y social, no estaremos a las puertas de una nueva época de auge y vitalidad económica.”

Este post me ha resultado muy fácil de escribir. Gracias por leerme y hasta el próximo Jueves.