Las Provincias

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REFORMAS
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Fernando Giner | 11-01-2012 | 23:51

El 2012 es un año para hacer reformas. Reformas profundas y estructurales en tres áreas: el sistema financiero, la administración pública y en el mercado laboral.

En esta última, he leído hoy que se han roto las negociaciones entre Sindicatos y Patronal. Es curioso, dicen que no se han entendido , pero no dicen por qué . Después de un año negociando resulta que los grandes representantes de trabajadores y empresarios  no se entienden y no se ponen de acuerdo y mientras tanto en el taller de barrio, donde trabaja el patrón con dos mecánicos,  han llegado a un pacto para salir de la situación tomándose unas cañas.

!Qué no nos cuenten historias del siglo XX! En las empresas pequeñas en las que conviven los empresarios con los trabajadores, si nadie marea la perdiz, la gente se entiende.

Por lo general,  empresario y  trabajador convive en un espacio físico y pequeño, en el que se conocen las familias, donde hay confianza y en el que el empresario valora más la actitud, con c, que la aptitud.

 Una empresa pequeña o mediana no tiene nada que ver con una gran empresa y, muchísimo menos, con una multinacional.

Conozco muchos empresarios y, puedo asegurar, que , quitando alguno que otro, por lo general,  supone un trago muy amargo tener que despedir a un empleado de su empresa. El empresario sólo pide una cosa: Tener flexibilidad para cesar o reconducir una actividad si le sale mal. No se le puede pedir a la gente que ante una situación de gran incertidumbre como la actual arriesgue su patrimonio personal y el de sus hijos, firmando avales por los cuatro costados, y que si fracasa , encima, tenga que soportar un contrato rígido e inflexible para su actividad.

 Estoy pidiendo empatía para el que asume el riesgo.

También, considero que la mala actitud debe estar penalizada. Cuando un trabajador no trabaja bien porque no le da la gana supone una carga enorme para la empresa porque dinamita el clima laboral. La competitividad es una actitud y debemos protegerla.

Pero , no sólo es un asunto de despidos, es un tema de contratación. Se necesita la misma flexibilidad y, comprender, que ante una nueva actividad empresarial o un repunte de las ventas es preciso permitir un acceso a la contratación que se adapate a la necesidad real o previsible de la empresa. Montar un negocio o una nueva unidad en la empresa es una cuestión de años y son muchos los que se necesitan para consolidar el proyecto y, mientras tanto, se necesitan contratos que respeten esta situación de incertidumbre.

Quiero ser justo.Cuando las cosas salen mal y cuando hay trabajadores con mala actitud hay que preguntarse por qué pasa . Muchas veces, detrás de  un fracaso económico o de clima hay una mala gestión. ¿Qué pasa ,entonces, con los directivos o directores que mal gestionan las empresas? No comulgo con los planteamientosque proponen adelgazar la plantilla  y, a su vez,  mantener el nivel adquisitivo de la alta dirección. !Qué fácil es para un “directucho” no cumplir los objetivos, no innovar, no buscar nuevos mercados  y ,luego, culpar a sus empleados!. !Qué fácil es para un heredero incompetente prescindir del equipo que levantó la empresa de su padre!.

Se necesita equidad y valentía para asumir reformas necesarias que nos permitan recobrar la competitividad ante nuestros competidores vecinos y esto supone flexibilizar el riesgo y luchar contra la mala actitud, pero , que la reforma sea para todos, para los de arriba y los de abajo,  y no, sólo,  para los de siempre.

Gracias como cada Jueves por leerme.