Las Provincias

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TRABAJAR COMO CHINOS
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Fernando Giner | 06-06-2012 | 16:12

En España, hay que gente que trabaja mucho y hay gente que consigue vivir haciendo lo mínimo posible.  En este país de gran contraste  hay un problema: Que no se distingue entre unos y otros.

Se dice que habrá un ERE en tal empresa que afectará a más  de mil personas.Mi pregunta es: ¿Bajo qué criterio se establecerá la linea entre la salvación y la condena?.  ¿Quiénes integrarán la lista de los malditos:  Los vagos, los enchufados , los últimos que entraron, porque resulta más barato despedirlos, o los que su apellido empieza por la letra M?.

Conozco situaciones en las que al trabajador eficaz  , al que resuelve cosas, se le acaban encomendando más tareas porque al improductivo se le atascan y el jefe sabe que éste no sacará adelante los encargos. A los pocos años el trabajador diligente está más quemado que la pipa de un indio.

 En  la Administración y empresas públicas todo empieza por el nombramiento del responsable. ¿Cuales son los criterios de selección de los directores de las empresas públicas : La profesionalidad o la confianza en la persona?. ¿Cómo se paga a la gente: por antiguedad o por eficacia?. ¿Cómo se asciende: por méritos profesionales o por adulación?.

Luego, resulta que la empresa no es rentable , que pierde dinero y que hay que reducir gastos. Y otra vez igual, pero al revés. ¿Cuál es el criterio de selección de los despedidos?.

No estoy de acuerdo en que tengamos que trabajar como chinos, algunos trabajamos más horas que los esclavos de la antigua Roma, entonces cuando se iba la luz solar se descansaba, necesitamos nuevos parámetros para valorar el trabajo y necesitamos actitud colectiva para apoyar la eficacia. En el colegio, el empollón no puede ser el friki y el gamberro el compañero a admirar.

Empresarios alemanes me reconocieron que tras la reunificación , cuando se juntaron trabajadores occidentales con orientales, los segundos procedían de modelos de producción anticuados, desfasados y desmotivadores  por lo que su ritmo de trabajo era alarmantemente bajo y los de la Alemania capitalista les ayudaron,enseñaron y motivaron a mejorar. En España, suele ser habitual que la manzana podrida pudra el saco, que se imite a la baja.

Si que estoy de acuerdo en que deberíamos trabajar mejor,  porque se han premiado siempre dos aspectos del trabajador: La presencialidad y la lealtad.  La primera indica que se valora por el tiempo que calientas una silla, que estás presente en el lugar de trabajo, independientemente de lo que hagas o dejes de hacer. Si el jefe pasa a las siete de la tarde y no estás , si te vas el primero de la oficina o si dices que no puedes acudir a una reunión a una hora intempestiva serás estigmatizado y mal visto. Esto empieza desde pequeños en la Escuela, se premia y se dan mejores notas a los niños y niñas que menos se mueven en clase, que se portan mejor y que más atentos aparentan estar. La lealtad se entiende como el que nunca lleva la contraria y reconoce que no cobra por pensar sino por ejecutar. Leal es quien ciegamente obedece. Estos son los grandes y buenos trabajadores en España, los que no dan problemas, los que están fisicamente todo el Santo dia en el lugar de trabajo y los que acatan sin más lo que se les dice.

Hay mucha gente que trabaja muchas horas,demasiadas,  que no ve crecer a sus hijos , hay madres solteras que heróicamente sacan adelante a sus familias, hay  familias numerosas que trabajando consiguen auténticos milagros para llegar al día quince de cada mes, hay mucha  gente que no trabaja más porque no encuentra donde trabajar,… a toda esa gente reconozcamos su contribución anónima en beneficio de España.  Y esto es lo que me repugna de la Reforma Laboral,  que sólo piensa en abaratar el despido sin preocuparse en distinguir entre quien se lo merece y quien no. Que una vez más, el trabajador valioso puede verse inmerso en una gran injusticia sin posibilidad alguna de defenderse. 

Cuando llegue la próxima apretada desde Bruselas con la reforma laboral,  nuestro Gobierno, por iniciativa propia, sin que sea necesario que se lo diga Merkel,  debería prohibir el blindaje a los altos ejecutivos y directores de empresas públicas o de bancos que precisan dinero del Estado. Es incompresible que a un trabajador se le diga que para salir de la crisis tiene que reducir su indemnización por despido y los directores de banco , despúes de arruinar a la entidad, se lleven millones de euros.

Gracias como cada jueves por leerme y hasta el próximo.