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AMIGOS ALEMANES

2012 junio 28
por Fernando Giner

La Sra. Merkel no se la va a jugar, electoralmente hablando, por ningún país. Sólo veo una posibilidad  para ablandar su postura, y es que sus socios liberales de Gobierno pierdan respaldo popular y electoral  en los comicios de  2013 y sus nuevos socios sean los socialdemócratas. Este nuevo gobierno de coalición  estaría más en la linea de la postura francesa del crecimiento y  flexibilidad,  lo que abririría un nuevo camino en la construcción de Europa. Mientras eso ocurre, lo vamos a pasar canutas.

Esta semana se reune el Consejo Europeo y  de ahí debería establecerse un calendario concreto para la implantación de la unión bancaria. Afirman  que a estas alturas de la crisis todo lo que no sea eso o algo similar será interpretado como derrumbamiento del euro.  Es decir, que estamos ante una especie de Doomsday o juicio final del euro. Si es cierto, esto tiene muy mala pinta porque, insisto, no veo cediendo a Alemania, pero, en opinión de este bloguero,  este Consejo no será el último cartucho del euro y ,  por lo tanto,  existirá más margen y tiempo  para actuar. Pero no confundamos las cosas, Merkel no cederá en su postura.

Alemania , bien por convicción protestante, por experiencias traumáticas con la hiperinflación o porque viene de un tremendo ajuste con la reunificación, tiene dos tesis: Que el dinero fácil  lleva al despilfarro y la relajación de los Gobiernos, y que lo que se presta se devuelve. Como España no plantea ninguna opción creíble o previsión en sus ingresos futuros por la actividad económica, Alemania sabe que sólo se podrá devolver la deuda si reducimos los gastos y aumentamos los impuestos.

En mi opinión, Alemania quiere ser solidaria con España, pero los germanos tienen su propio concepto de la solidaridad. Aquí, cuando somos solidarios,  no pedimos cuentas a quien recibe la ayuda y, aunque suponga un pozo sin fondo y sepamos que el receptor de la Comunidad Autónoma en cuestión, el sector económico  o el colectivo social nos esté engañando, tenemos impreso en nuestra cultura colectiva que el que más tiene, tiene la obligación  de compartir sin exigencias ni controles.

En Alemania, la solidaridad no funciona así. Fueron solidarios con sus hermanos del Este , pero se obligaron a enmendar la situación. En las propias fábricas los occidentales no permitían el ritmo de trabajo al que estaban acostumbrados los excomunistas y se exigían subir el nivel de trabajo, no nivelarlo por bajo.Con los países del sur de Europa tienen muy claro quien se merece su ayuda y quien no. No piensan lo mismo de Grecia que de España. Desde luego, si adoran un país, ese es España , pero, piensan que la deuda es como una droga y que necesitamos desintoxicarnos.

Letonia, Estonia, Lituania, Holanda y Finlandia no piensan igual. Las veces que he estado tratando con empresarios y profesionales de estos países ven algo muy lejano que se llama Mediterraneo, y  hasta les cuesta distinguir entre el Norte de Africa y el sur de Europa.

Pero la relación con Alemania es distinta. Alemania veranea en España y esto no es anecdótico. Decidir donde pasas los días de descanso no es una trivialidad. Puede que sea, incluso,  una de las decisiones más importantes que tomamos las personas, la planificación de las vacaciones, el ocio y el descanso.Y llevan muchos años eligiendo nuestro país, y te aseguro que  no es sólo por sol y playa , también, porque se sienten afines y complementarios a nuestro caracter, porque hay  seguridad, por las infraesructuras y porque lo hacen desde que existe el turismo. Somos su segunda residencia.

Somos más seguros que cualquier otro país mediterraneo, incluso que Italia.  El país dispone de unas infraestructuras modernas , fiables y directas con su país. Un sistema de sanidad que puede  atender cualquier imprevisto en un momento determinado (aspecto que para la gente mayor es muy importante). España ofrece gastronomía  con su gran variedad de platos y  tapas. También, cultura e historia. Y, por supuesto, sol y playa.  Todo ello permite que los alemanes se sientan muy a gusto en nuestro país y ello es, francamente, importante porque estos turistas que vienen aquí son los mismos que luegon votan y , como decía, son las únicas voces que Merkel atiende.

Moraleja , si los alemanes aprecian España, Merkel ayudará a España . Acaso, ¿desahuciaría a un inquilino con el que se va de juerga los sábados por la noche?. Comprendo que resulta muy poco macroeconómio y científico, pero, este cronista tiene la impresión que con tanta prima de riesgo, tanta deuda por colocar ,etc…se nos está olvidando lo más importante, y es que tenemos producto que vender y que, además, es un gran producto : Nuestro turismo hacia los alemanes.

Mi propuesta es  hacer marca España en Alemania para atraer todo el turismo de aquel país. Auténticas campañas de marketing donde se le diga al pueblo alemán que le estamos esperando para compartir su descanso. Campañas   en España  para  recordarnos que el turismo y los turistas son una gran fuente de ingresos y que los malos tratos y los precios abusivos retraen el sector.

Nuestro anterior presidente no sabía decir la palabra crisis.Nuestro actual presidente no sabe decir la palabra rescate.  Espero que este consejo europeo no sea el último juicio del euro. Espero el rescate aunque venga con exigencias,  ajustes y reformas. Y una semana más, y van más de diez,  pido  al Gobierno y a los políticos  ejemplo. ¿Sube el IVA? , pues que suba la Fiscalidad hasta el 99% de los blindajes de políticos y directivos públicos y bancarios . ¿Ajustes en la jubilación?, pues que los parlamentarios no tengan pensión vitalicia por trabajar dos legislaturas.

Merkel sólo escucha a los alemanes, desde su racionalidad imponen disciplina, pero recordemos que debajo de cada cerebro racional hay un cerebro emocional y en ese sótano España y Alemania no estamos tan lejos .Como he dicho muchas veces,  tenemos más producto que marca y más talento que producto y éste es imparable cuando nos explican bien las cosas y el que las explica predica con su ejemplo. Entonces somos invencibles.

Gracias como cada jueves por leerme y hasta el próximo.

 
  • Josep Blesa i Morante

    Porte meditant l’article queens va desar la setmana pasada i vaig a replicar-li amb un argumentari paral·lel sobre la dicotomia entre Espanya i Alemanya. Seré la tercera alternativa:

    Ho afirma el filòsof i antic eurodiputat en Xavier Rubert de Ventós. Els catalans no serem independentistes fins que no ens hi obliguen! Aquesta frase palesa les ambigüitats, paradoxes i contradiccions pròpies dels catalans respecte als projectes nacionals. El cert és que una cosa és el desig, una altra la conveniència, i finalment l’oportunitat. En els processos d’independència contemporanis cal una conjunció de factors perquè això passe. I quan s’esdevé, més que respondre a un anhel llargament compartit, els ciutadans que canvien de passaport ho fan amb cara de sorpresa. Al llarg del segle XX nous estats han anat sorgint associats a la descomposició dels imperis o a la fallida política d’estats heterogenis sense gestió satisfactòria de la diversitat nacional. Aquestes grans eclosions han estat vinculades a la resolució de conflictes bèl·lics. Els serveis d’intel·ligència dels contendents sempre han fet servir les tensions nacionals alienes com a arma desestabilitzadora. Els alemanys van enviar fusells als independentistes irlandesos per desencadenar l’aixecament de Setmana Santa de 1916. Els russos propiciaven la deserció de les unitats eslaves de l’Imperi Austrohongarés. Els britànics fomentaren la revolta àrab contra els otomans. El resultat, una multiplicació dels estats, sobretot entre les potències perdedores.
    Podem arribar a conclusions similars per a la darrera onada d’independències europees. La fi de la guerra freda implicà l’emancipació d’aquells pobles que, com en el cas dels bàltics, anhelaven la independència, i en el cas de bielorussos o ucraïnesos, menys entusiastes amb la secessió, van decantar-se per l’opció més convenient. El divorci de Txecoslovàquia i l’esclat de l’antiga Iugoslàvia acabaren de multiplicar el mapa polític del continent fins al punt de fer irreconeixible el mapa europeu.

    El traç de les fronteres respon a interessos geopolítics. L’afebliment de les potències centrals, la creació d’un glacis respecte a l’URSS i l’extensió de la influència dels guanyadors de la gran guerra esdevenien interessos més poderosos que el principi d’autodeterminació de l’idealista Wilson. En la resolució de la guerra freda, l’extensió de la influència occidental fins a les portes de l’antagonista soviètic representava nous mercats i jaciments de mà d’obra barata per a una Unió Europea apressada a ampliar-se a costa de l’antic bloc oriental. En el cas del trencament de Iugoslàvia, no és cap secret que Alemanya reconegué de manera immediata Eslovènia i Croàcia per recuperar l’antiga àrea d’influència de l’Imperi Austrohongarès enfront la tradicional relació privilegiada entre Sèrbia i França.

    Espanya, en la pràctica, un imperi multinacional, preservà la integritat de les seues fronteres gràcies a la seua neutralitat a les dues guerres mundials i a la importància estratègica en la rereguarda d’occident. Tot i això, no mancaren temptacions a les cancelleries europees d’aprofitar les tendències independentistes de bascos i catalans per forçar una modificació del mapa. És ací on s’inscriu l’aprofitament de França del miler de voluntaris catalans en la Gran Guerra, o els temptejos de francesos, alemanys i italians durant la Guerra Civil de donar un hipotètic suport a una independència catalana o un estat basc sobirà. Tanmateix, la participació d’Espanya al bàndol vencedor de la guerra freda blindà una de les fronteres més estables d’Europa des del segle XVII.

    En l’Europa unida del XXI els conflictes seran més econòmics que militars. I en el nou context la secessió no està exempta com a possibilitat. En la batalla per l’hegemonia europea, no és cap secret que Alemanya podria ser la més beneficiada per una hipotètica independència bascocatalana. Afebliria un competidor, per dimensió econòmica i demogràfica, en el control de les institucions comunitàries. D’acord amb les darreres estadístiques, la independència del principat de Catalònia i el País Basc faria caure el volum de l’economia espanyola d’1,369 bilions de dòlars a 983.000 milions, una dimensió que l’equipararia a Turquia, i demogràficament, Espanya quedaria per sota de Polònia. Una més que probable extensió del conflicte que, amb País Valencià, Illes Balears i Navarra, implicaria una caiguda encara més gran, el 40% del PIB, fins a situar-la en un volum (806.000 milions) semblant a Polònia (721.000) i no gaire lluny d’Holanda (677.000), i amb una dimensió demogràfica per sota dels 30 milions d’habitants, entre Polònia (38) i Romania (22). El reconeixement d’un procés secessionista, per tant, rebaixaria les pretensions de Madrid en el joc europeu i degradaria l’estatus de l’antic imperi a potència de tercer ordre. D’altra banda, i en el potencial conflicte entre Berlín i París, el reconeixement d’una Catalunya i un Euskadi independents podria causar problemes a la rereguarda francesa en la disputa per l’hegemonia europea, més tenint en compte la dimissió voluntària en els afers continentals d’un Regne cada vegada més (des)Unit, i els problemes, també potencialment secessionistes, d’un nord d’Itàlia que podria veure’s reconfigurada amb un mapa pregaribaldí. Qualsevol estudiant de geopolítica coneix aquests fets, i no fóra gens estrany que aquests càlculs s’hagen fet entre polítics catalans amb bon nivell d’alemany i personal discret del consolat.

    Tampoc no cal tenir massa imaginació per a veure que la Xina considera Barcelona i València com una mena de Hong Kongs, és a dir, una via d’entrada dels seus productes al sud de la Mediterrània, i que és més fàcil controlar els seus interessos polítics i comercials amb una Catalònia segregada dels interessos de Madrid. En una línia molt similar, els petrodòlars del Golf, cada vegada més actius al sud de la Mediterrània, veurien amb bons ulls un afebliment de la monarquia hispànica, d’acord també amb les seues fantasies geoestratègiques.

    Els possibles processos d’independència, per tant, van associats més als interessos i l’oportunitat que al desig, a la conveniència que a la voluntat, als errors estratègics hispànics que als encerts dels independentistes, a la feblesa que a la força. Com diria el Tardà del programa del “Polònia”, i és que….algú ho havia de dir…