Las Provincias

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ADAPTÁNDONOS 2
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Fernando Giner | 26-12-2012 | 22:17

En el 2010 publiqué mi segundo libro, EL DEBATE. En su publicación diseñamos para su portada un mapa del mundo que era pacífico. Lo digo en el sentido oceánico del término, ya que de pequeño nos acostumbramos en el colegio a estudiar mapas con el océano atlántico en el centro y más en el centro todavía a Europa. Bajo el subtítulo: ¿Estamos preparados para competir en un nuevo orden mundial? , aventuré un mundo cada vez más  apolarizado y con clara pérdida de hegemonía por parte de Europa. Nadie quiere gobernar este nuevo mundo del siglo XXI, hay demasiados retos y compromisos internos para invertir recursos, esfuerzos y energías en ser el policía de un mundo que no sabe hacia donde va.

En el capítulo 3 invitaba a reflexionar sobre las necesidades de cambio de mentalidad que se precisaba, sobre todo en España,  para  competir en a nivel internacional y, además, advertí que, o lo hacemos nosotros por propia voluntad, o, tarde o temprano, nos lo impondrán nuestros acreedores.

A continuación extraigo algunos axiomas que recogía en este capítulo número 3, al que  llamé EL TOP TEN DEL CAMBIO.

UN EURO EN GASTO PÚBLICO, AL FINAL, SIEMPRE REQUIERE DE UN EURO EN IMPUESTOS.

Usamos las cosas que no pagamos directamente como si no costara nada de dinero mantenerlas, y eso no puede ser. El colegio público, los fármacos, la asistencia sanitaria, las urgencias de los hospitales, la universidad pública, los jardines, la limpieza de las ciudades, etc. Todo nos es dado por una sociedad del bienestar que no se discute en su sustancia, pero sí en cuanto a la mentalidad con la que se usa.

 

SIEMPRE DEBE JUSTIFICARSE LA RENTABILIDAD DE CUALQUIER GASTO PÚBLICO.

Esta crisis debe servirnos para muchas cosas y una de ellas es que el dinero de los ciudadanos debe ser siempre gestionado y contemplado en términos de rentabilidad, ya sea económica, medioambiental o social. Los americanos lo llaman Smart Money: el dinero inteligente

 

UN EURO PRESTADO SIEMPRE SERÁ DEVUELTO DE ALGUNA MANERA.

Cuando vivimos, es decir gastamos e invertimos, con dinero prestado debemos saber que un día tocará devolverlo. Es más, si tenemos más deuda que la que, técnicamente, podemos soportar viviremos mal y estaremos en manos de los bancos o del prestamista de turno y se nos irán las mañanas y las tardes negociando y renegociando, en vez de estar en el negocio…

 

LA  SUBVENCIÓN A ACTIVIDADES INEFICACES SIEMPRE ATRASA EL DESARROLLO

Muchas veces comentamos que hay que ayudar a una empresa porque es tradicional y porque así salvamos empleos y es verdad, pero a su vez hay que exigirle eficacia. Si sólo ponemos

aranceles o damos subvenciones y no se le exige un cambio en su modelo de negocio que intente lograr la eficacia, lo único que estamos consiguiendo es trasvasar recursos de empresas eficaces que pagan sus impuestos a empresas ineficaces que no tienen salida comercial…

 

CUANDO UNA AYUDA DISUADE EL ESFUERZO ESTA DEBE SER RECONSIDERADA.

Hay que ayudar a quien lo necesite. Es un principio cristiano, antropológico y de responsabilidad social. Pero, debemos definir muy bien el concepto de “necesidad social” y, además, debemos estar todos de acuerdo en quién necesita la ayuda. Algunas prestaciones por desempleo, subvenciones a empresas para evitar despidos, ayudas para el desarrollo de la cultura… deben estar condicionadas a que quien las reciba obtenga el compromiso de no necesitarlas en un futuro o que, como mínimo, demuestre que hará todo lo posible por ello

 

NOS HA TOCADO VIVIR UNA EPOCA DE PROCESO DE CAMBIO

Esta idea es fundamental. Admitamos que lo que ha servido y ha sido válido hasta la fecha para obtener beneficios puede que ya no lo sea y tengamos la obligación de reconsiderar nuestro actual modelo de negocio. Los empresarios y los directivos tienen que estar dispuestos a abandonar lo conseguido, a viajar sin equipaje y sin ataduras. Hoy debemos planificar para abandonar, para ser flexibles. Es la gran paradoja que nos está tocando vivir: la planificación del cambio y la flexibilidad

 

He desempolvado el libro porque fui invitado el pasado martes a clase del profesor y Doctor Carlos Romero, en 3º de Derecho de la Universidad Católica de Valencia. Los alumnos habían leído previamente el libro y estuvimos debatiéndolo. Fue  como siempre, una gran experiencia, me fui muy contento y satisfecho. Los alumn@s  mostraron un gran nivel y conocimiento del mundo que no está tocando vivir, entusiasmo y energía, mucha energía, propia de una juventud inconformista y que no  se resigna a estar parada.

Mostraron aceptación a la idea de irse fuera de España a trabajar, pero, lo que más me llamó la atención es que  en el ambiente había una reclamación, que se notaba que era una exigencia que no pensaban pasar por alto, y era que no admitían una España sin valores.  Achacaban gran parte del problema y de la situación de crisis económica  a vivir en una sociedad desnortada en cuanto son los principios básicos de convivencia y el concepto del bien común. Querido lector, esto es impresionante, tenemos una generación preparada, dispuesta a ganar menos, a irse fuera si hace falta, pero quieren y reclaman  una España honrada, ética y digna en sus principios.

 

El encuentro fue a las ocho de la mañana y no llegué a mi casa hasta las nueve de la noche del día siguiente, ya que  me pilló un viaje a Navarra y varias reuniones, al llegar a casa escribí mi anterior post, el del miércoles pasado, al que  titulé  ADAPTÁNDONOS, y  he querido continuar esta semana y acabar el año con este concepto porque me parece que es clave. ADPTÁNDONOS 2 lo dedico a los jóvenes españoles representados en la clase del profesor Romero y lo insinúo a mi generación  para retomar los principios sociales y los valores morales que nunca debimos dejar escapar.

 

Gracias como cada jueves por leerme y hasta el  próximo, que será en el 2013.

 

 

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