Las Provincias

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SERENIDAD, VALOR Y SABIDURÍA
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Fernando Giner | 10-01-2013 | 06:48

El pasado lunes estuve invitado en la tertulia matinal de Canal 9. El tema era la posible salida de la crisis en este nuevo año de 2013. La verdad es que éste es el asunto de mayor actualidad en estos días. ¿Estamos cerca del punto de inflexión o no?.

En el pasado post, EL GRAN  TIJERETAZO, ya me mostré moderadamente escéptico y es que, en mi opinión, disculparme ser tan pesado,   el tema ya no está sólo en nuestras manos. Y eso es lo que dije en  RTVV, como siempre lo he hecho en ese medio o en éste, donde escribo jueves a jueves. Mi suerte o mi desgracia es que para ganarme la vida no necesito a ningún organismo público u oficial, y cuando escribo o hablo, podré estar más o menos acertado, pero, sin lugar a dudas, escribo o digo  lo que honestamente pienso y tengo la dicha de tener un espacio para ello.

Volviendo al tema de la recuperación,  mi amigo Paco Claramunt , cuando comentábamos el pasado martes el tema,  me puso un ejemplo que me encantó: “España es como un equipo que para salvarse debe ganar  su partido y esperar otros resultados”. Y es exactamente así. Desde luego, nosotros tenemos que hacer lo que toca, pero, ¿es posible que haciendo todo lo que toca y todos los sacrificios del mundo la cosa no prospere a corto?, es posible.

Dependemos de Europa, del proyecto de Europa, de la calma que haya en Europa.  La prima de riesgo no está en nuestras  manos. El tesoro debe colocar más de 200.000 millones de euros este año. Enero está cubierto y, en este sentido, las cosas se están haciendo bien. Pero Europa tiene,  como poco, cuatro posibles focos de incendio. Italia y sus elecciones. Supongamos que tras las elecciones sale un resultado que impide la creación de un Gobierno estable para la dirección del país. Inglaterra y su deseo de abandonar la Unión Europea. Supongamos que el Gobierno británico plantea un referéndum para cuestionar la permanencia en Europa. Grecia y su salida del euro. De momento, no parece el caso, pero, si el país heleno continua en la zona es porque nadie, y nadie es nadie, ha sabido explicarle con claridad a la señora Merkel cuales son las consecuencias de su salida. Y, por último, Alemania y sus elecciones. En mi opinión, este país no está tan bien como se dice. Reconociendo todas sus virtudes, basta pasearse por Berlín para sospechar que el Gobierno germano está implantando bajo mano un ambicioso plan keynesiano de gasto público. Hay más grúas y obras públicas en la capital que en toda España. A lo mejor, Alemania esta aplicando para si misma lo contrario de lo que exige a España, Portugal, Grecia,…está aplicando inversión pública en infraestructuras.  ¿Qué hará cuando pasen las elecciones? Italia, Grecia, Inglaterra y Alemania. Y no me importaría nada incorporar a este tetra grupo de posible desestabilizador  a Francia.

Por otra parte, el Tratado de Lisboa es hasta 2015 y en éste se definen el carácter y funcionamiento de las instituciones. Esta Europa en la que uno se vuelve loco para seguir el proceso de cualquier decisión, seguirá siendo así, en el mejor de los casos hasta dentro de dos años. Lo único que veo muy claro para el 2013 es la continua pérdida de soberanía de los países miembros, sobre todo, en lo que respecta a la decisión última de los presupuestos generales de cada Estado.

Cada vez más, España puede proponer, pero Europa dispone.

 Por proponer, propongo cambio de mentalidad para reconocer y aceptar nuestra realidad. Ni antes éramos tan buenos, ni ahora somos tan requetemalos.  Firmeza para actuar donde se tenga que actuar, si el Gobierno tiene mayoría absoluta es para algo. Paciencia para afrontar un año complicado y difícil de entender.

 En este año, debemos ejercitar más que nunca el optimalismo.  La mezcla de optimismo y realismo.  Este mix nos exige ser pesimistas en el pensamiento y optimistas al actuar. Seamos pesimistas y si luego vienen alegrías, pues mejor, pero, actuemos con optimismo como si fuéramos a conseguir lo que nos hemos propuesto, como si la victoria estuviera a la vuelta de la esquina, actuemos convencidos de que es posible.

Insisto en este concepto porque, aunque el 2013 nos traiga alegrías macroeconómicas y empresas grandes puedan despegar, la realidad de la inflexión no llegará ni a pymes, ni familias. Leeremos que la balanza comercial está alcanzando los mejores resultados en años, pero vd. no verá entrar más dinero a su casa. Para ello, habrá que esperar.

Mientras escribo me viene a la memoria la célebre oración  del teólogo y politólogo  Karl Paul Reinhold Niebuhr en 1943 . No es católico, es protestante pero su rezo ha sido aceptado por todas las manifestaciones de fe del mundo:

“Dios, dame la serenidad de aceptar las cosas que no puedo cambiar;
Valor para cambiar las cosas que puedo; y sabiduría para conocer la diferencia”.

Gracias por leerme como cada jueves y hasta el próximo.