Las Provincias

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ADAPTÁNDONOS IV
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Fernando Giner | 31-01-2013 | 12:47

Prefiero que se me diga que soy un pesado, a que no lo había dicho. La estabilidad, la seguridad es un valor que va a la baja.

Hace apenas cinco años una persona estudiaba y podía plantearse un puesto como funcionario y vivir con un  trabajo a veinte minutos de su casa el resto de su vida. Los padres al orientar a sus hijos en su futuro profesional aconsejaban: ¿Para qué te vas a complicar la vida? La sociedad ofrecía  numerosísimos posibilidades de  trabajos estables, desde los funcionarios por oposición, los contratados públicos o los trabajadores por cuenta ajena en una empresa privada.

Hace menos de cinco años, las empresas  no encontraban una persona que quisiera trabajar los viernes por la tarde.  Se imponía como la mejor táctica para contratar a los recién licenciados la posibilidad de cortar con el trabajo desde el viernes al mediodía hasta el lunes. Las empresas u ofrecían conciliación o no cubrían  ciertos puestos de trabajos.

Hace apenas tres  años, un mileurista era un trabajador mal pagado y se criticaban los desprestigiados contratos basura de la época de Felipe González.

Hace apenas dos años, las familias se podían juntar todos los domingos para comer juntos la paella. El padre o madre de familia sabía que, como mínimo, un día a la semana era su día en el que todos y todas irían a su casa a estar un rato juntos.

Este último aspecto es muy importante porque la relación con la familia es el gran diferenciador entre una sociedad latina y una sociedad anglosajona. En éstas, en los años de estudio universitario los hijos abandonan el hogar buscando la formación lejos del calor paterno, mientras,  en la mentalidad mediterránea irse a estudiar a Madrid era, prácticamente, irse al extranjero. En nuestra mentalidad, los hijos con trabajo  aprovechaban para que los padres actuaran de abuelos para todo y  éstos encantados. En el modelo británico, al estar en la distancia esa opción ni se plantea. En el sur, los padres ahorraban para dejar un piso, un patrimonio a los hijos, los del Norte siempre han pensado que el mejor patrimonio son unos buenos estudios.

Aquí, hay un día a la semana que es el día familiar, otras culturas coinciden  dos veces al año,   por Navidad y en verano.

Todo esto está cambiando. El trabajo no está a cinco minutos de casa. El que hay está retribuido por debajo de los mil euros y si un recién licenciado quiere trabajar en los suyo, prácticamente, tiene que buscarlo fuera.

Esto para una generación que se jubila a los 60, que espera vivir hasta los 85 y que ha estado trabajando toda su vida para sus hijos es una judiada. Es muy duro: “Ahora, que se puede disfrutar de la vida familiar resulta que mi hija se ha ido a trabajar a otro país”.

La pregunta es: ¿volverá a trabajar en España?, es decir, ¿volverá a vivir aquí? La lógica indica que sí, que antes o después retornará a casa porque las cosas mejorarán, pero no lo digo en términos de recuperación sino en que el concepto de la movilidad está permeando  en nuestra mentalidad. Debemos estar preparados para salir a trabajar fuera en cualquier momento. Es la inestabilidad de la residencia. Esto implica que el concepto de legado patrimonial familiar en forma de piso se reconsidere. Es decir, para qué quiere un padre invertir en un piso para su hijo si no sabe donde va a  trabajar/vivir.  Son activos depreciados, caros de mantener y, sobre todo, en los que la Administración pública se cebará en términos de impuestos. El concepto de propiedad se tambalea.

Esta crisis es mucho más que una crisis. Está cambiando la relación familiar, está cambiando el concepto de ahorro y está cambiando el concepto de estabilidad.

Desde que existe Erasmus nuestros hijos conocen amigos de otros países en los que pueden encontrar su lugar de residencia. Ven Europa como su casa, como el lugar en el que vivirán, cada país empieza a ser un antiguo barrio en el concepto de los padres.

La paella de los domingos, en piso en propiedad, recoger a los nietos a las cinco en el colegio será  para muchos imágenes del recuerdo, de un pasado merecido que no supimos defender, ni conservar.  De un pasado del que nos considerábamos propietarios, del que nadie nos podía arrebatar, del que había que compartir con cualquiera porque era inagotable y, sobre todo, que podíamos dejar en manos de cualquier gobernante porque el bienestar estaba asegurado.

La movilidad es una realidad. Movilidad geográfica, pero también funcional. Las personas por menos de 1000 euros tienen que estar dispuestas a hacer multitareas.  Al final, la realidad económica ha sido más tozuda que el inmovilismo sindicalista. La crisis empezó en el 2007, en Agosto,  es ahora en el 2013, después  de seis años cuando nos empezamos a dar cuenta de la situación.

España ha tirado seis años a la basura. Negando la mayor hasta Noviembre del 2011. Luego, hasta Marzo del 2012 con el Gobierno Popular pensando en las elecciones andaluzas. Sindicatos haciendo huelas generales, dos en un año y para qué. Desde Marzo hasta hoy, recortando. Estamos en Febrero del 2013, vamos a seis años de crisis y aún no tenemos una ley que ayude ni a los jóvenes,  ni a los que emprenden, ni a las empresas.  Llegará pronto, pero aún no está.

Ciudadanos que tienen que cambiar el chip porque viven en una economía que no cuenta con ellos. Instituciones que después de 20 años del caso Filesa y Roldán, vuelven a las andadas como si nada hubiera cambiado. Ciudadanos adaptándose frente a instituciones acomodadas en sus privilegios y en sus corrupciones.

Este país tiene dos caminos: o incorporarse al grupo de los países desarrollados o instalarse en el grupo de segunda categoría. Vamos a ver, la decisión no es una cuestión de talento, ni de riqueza natural, ni de productividad, es una cuestión de la calidad de las instituciones. La diferencia entre países la marcan las instituciones  y en España no nos hemos dado cuenta, desde la autoridad se insiste en que todo está en manos de los ciudadanos que debemos adaptarnos, esforzarnos y reinventarnos, y estoy de acuerdo, pero, ¿y ellos qué?.  El post de ADAPTÁNDONOS V, será exclusivo sobre la corrupción de las instituciones.

Gracias como cada jueves por leerme y hasta el próximo.

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