Las Provincias

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13 PRINCIPIOS EMPRENDEDOR
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Fernando Giner | 13-03-2013 | 22:01

Apreciado lector de VIVIR SIN JEFE, te expongo la conferencia que dió  lugar a mi última publicación de 13 PRINCIPIOS DEL EMPRENDEDOR.

http://issuu.com/fernandoginer/docs/emprendedores_fernandoginer/1

“Yo no tengo la verdad absoluta. Simplemente quiero exponer ideas para ayudar a que otros la tengan. No estamos en tiempos de verdades absolutas, pero sí de grandes oportunidades. Y en este nuevo mundo sólo existen dos opciones: ser protagonista o ser espectador. De la acción de cada una de las personas va a depender que su vida dependa de sí misma. Y yo quiero motivar a la gente a esa acción.

 El correo electrónico ha cambiado nuestras vidas. Siempre que la humanidad ha incorporado un gran descubrimiento en la comunicación la sociedad se ha transformado hasta tal punto que una generación ha considerado inimaginable como vivían sus abuelos.  La imprenta, la máquina de vapor supusieron transformaciones radicales en la manera de vivir hasta tal punto que unas generaciones no se conocían a otras. Lo que sucede es que la transformación se produce  a través  de un proceso.

Al igual que la máquina de vapor acabó aplicada al ferrocarril, el correo electrónico acabará en una gran aplicación que transformará el mundo y hoy estamos viviendo ese proceso.

 Más que una crisis estamos viviendo un proceso y sólo los que se sepan adaptar sobrevivirán a este proceso. Más que nunca vivir es adaptación.

 Además, la incorporación de China  en la Organización Mundial del Comercio ha cambiado las relaciones comerciales. Y el futuro pasa de estar en Europa a encontrarse en el Sudeste Asiático. Nuestros nietos estudiarán con un mapa del mundo pacífico , no atlántico.

 Por su parte, Europa no ha conseguido formarse como nación y , a su vez, tiene que proteger su hegemonía mundial, para ello solo  hay un camino:  la competitividad. Y para recuperarla , Alemania ha trazado su estrategia: la bajada de salarios. Algo que, por desgracia, ya no es retornable.

 En esta etapa de adaptación, donde se compite Este contra Oeste y que Alemania lidera en Europa el concepto del trabajo se revoluciona. Sobre todo en lo que se refiere a la estabilidad.

 No va a haber ya trabajos para toda la vida. No va a haber primeros trabajos en los que la gente cobre 2.000 euros. Van a bajar las indemnizaciones. No es lo que me gusta, pero es hacia donde vamos. Y cuanto antes se asuma mucho mejor. No es un problema de España. Es un problema de Europa

Las reglas de ayer ya no sirven. El mundo ha dejado de ser un sitio previsible. Hemos vivido la dimisión de un Papa. Y el próximo será del Hemosferio Sur, latino o del sureste asiático. Vivimos en un tiempo donde el padre o el profesor que nos da consejos para nuestro futuro nos habla de algo que desconoce.  Donde el alumno sabe más inglés y conoce mejor las redes que el profesor. Esto nunca había pasado antes. Esto significa que el mundo ya no es calculable. Que hasta las empresas más potentes no saben qué van a vender en enero de 2014. Y hay gente que les dice a los emprendedores ‘Oiga, que su negocio no va a ser rentable’. Y yo le pregunto ‘¿Y usted cómo lo sabe?’. Es un mundo nuevo, pero también donde TODO son oportunidades.

 Occidente, la generación del ‘baby boom’, se jubila en 2025. Y esos puestos van a tener que ocuparlos los jóvenes, pero sólo lo harán aquellos que sepan hacer muchas cosas y tengan mucha movilidad geográfica. Y entrarán en el mercado con las condiciones que estoy exponiendo, pero aún así, el problema del trabajador no es el empresario, sino el riesgo de exclusión social. Si pierdes un trabajo es muy difícil volver a entrar en la rueda. Por eso hay que reinventarse. Buscar unos costes ligeramente superiores a los de China, pero con el añadido favorable del ‘know how’ europeo.

 

Todo esto se desarrolla porque vivimos en una   sociedad interconectada. El espacio físico, en muchísimos ámbitos, va a ser innecesario para trabajar. Esto ahorrará muchos costes, lo que supondrá que ser emprendedor será mucho más barato de inicio. Pero para serlo habrá que cambiar un concepto: el del liderazgo. Se acabó la sociedad vertical. Habrá que vivir, como ya se está comenzando a hacer, en la horizontalidad. La sociedad civil consume, pero también quiere opinar.  Hoy el cliente no es el final del embudo. Está al lado del vendedor. Hoy la oferta se concibe al lado del cliente. El cliente está en las fábricas, en el I+D, en el diseño , está en todas partes.

 Por eso ha desaparecido el mercado intermedio. Hoy solamente se venden dos tipos de productos: los Premium y los Low Cost. Los primeros compran la calidad más alta sin preguntar. Pero los segundos preguntan. Investigan. Comparan precios en internet. Entran en la tienda y preguntan, pero se pueden ir sin comprar. El impulso ha desaparecido. Y ha nacido el ‘smart and slow shopper’. Mi consejo es que los que emprendan piensen en Low Cost.

 Pensar en low cost no es vender a bajo precio, es pensar  lo que te cuesta cada mañana subir la persiana de tu negocio. En este mundo imprevisible los costes deben ser variables y depender de la venta.

 Pero ¿cómo formar emprendedores?. La educación no invita a emprender. Mis hijos tienen las mismas asignaturas que yo hace 30 años. ¡Y el mundo no tiene nada que ver!. La memoria ya no debe ser lo importante, porque cualquier dato que necesite puedo encontrarlo a golpe de click. Pero a un profesor le sigue molestando que le contesten en clase, ¡cuando habría que fomentarlo!. Debería implantarse una asignatura que se llamara ‘riesgo’. No puede ser que estudiar sea un peñazo. Y que un timbre, el del recreo, separe tan claramente lo aburrido de lo divertido.

 A los que me preguntan ¿estamos viviendo una crisis económica? Les digo si, pero sobre todo estamos viviendo un proceso de adaptación. Y sólo hay dos tipos de personas: las que saben interpretar ese proceso y las que no.

 Y digo más, que en cualquier  proceso la estabilidad desaparece, que es un esfuerzo en vano buscarla, que hace apenas cinco años nuestros mayores nos animaban a opositar, a buscar un empleo para toda la vida, que hace apenas cinco años el mayor activo de un trabajador por cuenta ajena era su antigüedad y , hoy , todo eso desaparece. Por lo tanto, en mi opinión, en estos tiempos el coste de oportunidad de invertir respecto a trabajar para otros ha disminuido a mínimos históricos.

 La prima de riesgo de invertir se ha equilibrado a la de buscar trabajo y nunca, repito, nunca, se volverá a vivir como vivíamos en 2005. Pero eso no significa que el futuro no sea apasionante.

 No pierdes por intentarlo, por pasarte a la acción, por creer en ti mismo. A continuación, te presento 13 principios que sólo pretenden guiarte hacia la acción. Son fruto de mi experiencia y de la experiencia de cientos  de empresarios/emprendedores  que he podido conocer a lo largo de mi vida profesional.”

Gracias como cada Jueves por leerme y hasta el próximo.

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