Las Provincias

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PACTOS
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Fernando Giner | 09-05-2013 | 05:40

En el 2008, en mi primer libro publiqué

“Nuestra fuerza motriz que ha sido la construcción está agotada. El comentario más generalizado es que hay que encontrar sectores sustitutos de ésta. Y es la única solución, lo que hay que contemplar, es el tiempo que podemos tardar en potenciar estos sectores.

Imaginemos una economía doméstica donde el cabeza de familia que es empleado de la construcción ha perdido el empleo y tiene que buscar otro. Sabiendo que su sector está sumido en una crisis profunda que durará años, busca trabajo en otros sectores y decide que quiere ejercer una profesión de futuro y formarse para ello. Lo primero sería realizar una buena elección y apostar por aquella actividad que, efectivamente, tenga opciones de futuro. Y, después, en el mejor de los casos, si ha acertado en su elección, esta persona necesitará  años, bien para formarse, bien para que su sector entre en una fase de crecimiento tal que reclame puestos de trabajo.

La transformación que necesita España no se hace de la noche a la mañana, necesita tiempo y, por lo tanto, requiere tomar demasiadas decisiones muy importantes:

¿Qué sectores serán nuestra fuerza motriz en el futuro?

¿Cómo los desarrollamos?

¿Qué haremos con las personas que no tengan empleo durante estos años?

Empezando por la última pregunta, debemos hacer todos los esfuerzos del mundo para que ninguna familia se encuentre desamparada y que los sectores afectados puedan realizar un  factor desmotivador para la búsqueda activa de trabajo y supervisando que nadie abuse del sistema.

Siendo el dinero un recurso escaso y limitado, la pregunta que resta por contestar es qué apoyamos, qué no apoyamos y como y hasta dónde hay que apoyar lo que hemos decidido apoyar.

Quiero recordar ahora el capítulo en el que hablaba del déficit público. La cuestión era que si tenemos que atender familias desempleadas, jubilaciones, sanidad, educación , etc…y , a su vez, acometer una reestructuración de la economía en  un periodo de reducción de impuestos para reactivar el consumo…la pregunta es: ¿ De dónde sacaremos el dinero? Y recuerdo que sólo veíamos la posibilidad de la emisión de deuda con la problemática que conlleva.

No es pesimismo reconocer que nuestra realidad es muy complicada y hay que tomar decisiones aunque éstas , a corto plazo, resulten impopulares e incompresibles.

Es un momento en que la unidad de todos es primordial. En el que no podemos ni estar enfrentados, ni ir por separado. Todos deberemos ceder en algo y todos debemos salirnos con la nuestra en algo, pero el futuro de España debe ser propiedad de todos los españoles.

Es momento, también, de recuperar la cultura del esfuerzo y sacrificio. El derecho debe dar paso a la obligación y a  la responsabilidad. Y no se debe permitir que nadie ( ni empresario, ni trabajador) abuse del sistema que nos da protección y apoyo.

Para empezar, no deberíamos perder ni un euro en actividades desfasadas, ineficaces y obsoletas…pero, ¿cómo decidimos la estructura que queremos que tenga nuestra economía en el futuro? La respuesta a esta pregunta no debe salir ni de una persona, ni de una comisión de expertos, ni siquiera de un Gobierno, sino que debe ser fruto y resultado de un gran consenso nacional donde todas las fuerzas y representaciones sociales, como políticas y económicas, nacionales y autonómicas, establezcan los criterios para diseñar el pan estratégico del Reino de España en el que debería decidirse : Por un lado, qué sectores son claves en el futuro y como los potenciamos; por otro lado, como reestructuramos el resto de sectores en su cambio hacia la productividad y, por último, que actividades empresariales dejamos de apoyar. En definitiva, cuál debe ser la estructura productiva y empresarial de España en la próxima década y sobre que sectores descansará el motor de nuestro crecimiento.”

Como he dicho, esto aparece en mi primer libro  que se iba a llamar 2009, CRÓNICA DE UNA RECESIÓN, que escribí en el 2008, pero cosas del destino y de mis amigos editores se llamó EL RETO.

Hoy, hablan, por fin, de un pacto, de un gran pacto, pero,  sinceramente, leyendo, escuchando y viendo a los principales agentes tengo la sensación que se trata de una reacción, de una estrategia defensiva, de un acuerdo para que “no se monte una muy gorda” y lo que reclamaba en EL RETO es   una estrategia proactiva, anticipadora, a un acuerdo ” tipo los pactos de la moncloa”.

Por lo tanto, con esta predisposción  lo que al final llegará no será un pacto estratégico, ni de Estado, sino de carácter estrictamente político y mucho me temo que sólo servirá será para decidir como los partidos se mantienen en su estatus y privilegio y para evitar que esta crisis afecte a sus históricos derechos. Diré  más, da la impresión que ya existe ese pacto y de hecho, si observamos a los políticos compruebas que ambos, unos y otros,  llevan más de 25 años en el poder de este país. Ese el verdadero y único pacto que existe en España: Como los que están arriba se mantienen eternamente, Rajoy vs Rubalcaba, y lo demás, pues, ya veremos. Esta crisis traerá redefinición de puestos, nos tendremos que reinventar, que adaptar para seguir vivos en el mercado laboral, pero el puesto de político, diputado, senador, cosejero o ministro seguirá igual porque para eso si que habrá un gran pacto de Estado. Menuda vergüenza. Vd. y yo, querido lector, a trabajar el que pueda y a lo nuestro y ellos a pactar.

Gracias por leerme como cada jueves y hasta el próximo.

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