Las Provincias

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DISTRIBUCIÓN DEL TRABAJO
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Fernando Giner | 05-12-2013 | 20:26

Ayer se conocieron las cifras del paro referentes al mes de noviembre y, por primera vez desde que existen registros, se ha dado un descenso de desempleados en un mes en el que tradicionalmente aumentan, ya que coincide con el final de la campaña de verano –que en algunas zonas del sur del país se extiende hasta octubre– y todavía no llega al inicio de la campaña de Navidad. Mientras que en España el número de parados ha descendido en 2.475, un 0,05%, en la Comunidad Valenciana han sido 8.329 desempleados menos que en el mes de octubre. Con estos nuevos datos se frenan las subidas de los últimos dos meses y el número total de desempleados en España queda en 4.808.908 personas. Por supuesto, éste es un dato positivo, pero antes de lanzarse a celebrarlo, es necesario detenerse a analizar las claves y las implicaciones de este descenso.

En primer lugar, ha bajado el número de desempleados porque ha disminuido la población activa, es decir –según la Encuesta de Población Activa– que en estos momentos hay menos personas en edad de trabajar que desean trabajar. Pero esto no significa necesariamente que no busquen trabajo porque ya lo tienen. Por una parte, no hay que perder de vista que hay muchos jóvenes que han decidido emigrar en busca de un empleo cualificado que en España no encuentran, así que han dejado de ser demandantes de empleo en nuestro país. También hay un grupo importante de personas que ha dejado ya de recibir prestaciones por parte del INEM y se ha dado de baja en sus listas, cansadas de esperar una llamada para un empleo que nunca llega. Como estas personas también tiene que buscar de qué vivir, han empezado a dedicarse, entre otras cosas, a la economía sumergida. Por lo tanto, a menos población activa, menos paro.

En segundo lugar, la sociedad española ha experimentado un enorme descenso de sus expectativas sobre los derechos que pueden reclamar a la hora de acceder al mundo laboral. Hace apenas 5 años, los trabajadores exigían un empleo con un contrato indefinido, en la medida de lo posible, un salario decente y unas condiciones mínimas. Hoy en día, se ha asumido que esta realidad ha cambiado y viendo que nadie va a venir a contratarlos y a solucionar sus problemas, han decidido ponerse a trabajar por cuenta propia. Es decir, han optado por darse de alta como autónomos e iniciar una actividad empresarial. Como resultado, crece el número de trabajadores por cuenta propia y con ello disminuye el paro.

En tercer lugar, no cabe duda de que hay empresas que se están convenciendo de que la mejora de la situación económica se consolida, de que va en serio, y han decidido que es hora de recompensar a sus trabajadores por el esfuerzo extraordinario que les han pedido durante la crisis. Hasta el momento, la demanda de más mano de obra había sido suplida por estructuras de trabajo ínfimas donde un empleado debía realizar su propio trabajo y además el que correspondía a sus compañeros afectados por un Expediente de Regulación de Empleo. A día de hoy, como la situación está mejorando, se decide contratar. Y esta es la parte más real de la disminución del paro, la constatación de que las expectativas de recuperación de la economía son buenas y se consolidan.

Por lo tanto, es cierto que se está contratando más, pero hay que analizar también cómo se está contratando, en qué condiciones. Es un hecho que la modalidad que más está creciendo es la contratación a tiempo parcial. Esto supone que las empresas quieren aumentar la productividad, pero aún están muy recelosas después de las penalidades que han pasado y siguen pasado y temen cargarse de estructura. Así, por ejemplo, un restaurante solo demanda a una persona que trabaje los sábados y los domingos de 13 a 18 horas, las estrictamente necesarias, lo que supone un contrato de 10 horas a la semana. Esta persona, evidentemente, dejará de ser estadísticamente una desempleada, pero ¿en qué condiciones? Es fácil deducir que con el sueldo que ganará por servir mesas durante 10 horas a la semana, la cuarta parte de la jornada laboral habitual, no tendrá suficiente para llegar a fin de mes y no digamos ya para consumir alegremente y contribuir así a reactivar la economía.

De esta manera, vemos que la economía española ya no necesitará llegar al 2% de crecimiento del PIB para crear empleo. Sin duda, lo hará antes de alcanzar esta cifra. Pero tal y como hemos visto, los sacrificios necesarios para conseguir revertir las cifras negativas del desempleo tal vez supongan un precio a pagar demasiado alto. Este siglo XXI será el siglo de la distribución del trabajo. ¿Habrá trabajo? Desde luego, pero no en las condiciones que lo hemos conocido. Será cada vez más a tiempo parcial y por proyectos. ¿Se puede decir que alguien que trabaja 10 horas a la semana esta desempleado? Si es que sí, el paro bajará.

Por lo tanto, celebro, pero sin excesivas burbujas estos datos.

Gracias como cada jueves por leerme y hasta el próximo.

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