Las Provincias

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Fernando Giner | 11-03-2014 | 11:33

Esta semana se ha celebrado el debate sobre el estado de la nación y, aunque en todos los medios de comunicación han aparecido valoraciones, opiniones y encuestas al respecto, quiero compartir mi reflexión sobre lo que el debate ha supuesto estratégicamente.

Vayamos por partes. En primer lugar, una de las cosas que más me ha llamado la atención es lo bien que leen nuestros políticos. Querido lector, ¿se ha puesto usted alguna vez a leer en voz alta delante de un público que le esté escuchando con atención? Sinceramente, leer en voz alta para un auditorio puede ser muy difícil, porque no se trata solo de leer, también hay que enfatizar algunos fragmentos, saber mirar a los oyentes en el momento adecuado, saber manejar los silencios, saber jugar con la entonación adecuada para cada oración, saber volver al punto exacto del texto después de haber levantado la mirada del papel, saber dónde dejar las hojas que ya se han leído, saber qué hacer con las manos… En definitiva, leer en voz alta delante de un auditorio correctamente es algo muy complicado, tanto que no entiendo por qué no se estudia en los colegios. Sobre este tema, yo fui de los que estudió EGB y recuerdo haber leído en voz alta en clase. Empezabas un párrafo y seguías leyendo hasta que el profesor nombraba al siguiente alumno para que continuara. Todos leíamos de forma monótona y sin interés por convencer a nadie. Aprender a convencer, a estimular, a emocionar, a sensibilizar solamente leyendo es la gran asignatura pendiente (entre otras muchas) de la educación en nuestro país. No confunda, querido lector, esta habilidad con la de hablar en público, ya sea improvisando o siguiendo unas fichas o un power point. Considero mucho más difícil leer que hablar. Qué duda cabe que nuestros políticos se han entrenado en este menester.

Dicho esto, quiero decir que me han gustado todos los oradores que han intervenido en el debate, porque cada uno tenía su estrategia, pero si tuviera a la fuerza que decir quién es el que considero que ha sacado mayor partido de su propia estrategia, me decantaría por Josep Antoni Duran i Lleida. A través de su discurso, supo posicionarse como alternativa, como plan B ante el problema de Cataluña, aunque este es un tema que no volverá a aparecer hasta después de las elecciones europeas. Su exposición fue sobresaliente, pero fue el turno de las réplicas lo más revelador. Pese al no rotundo de Rajoy a la celebración de la consulta sobre la independencia, su lenguaje no verbal dio a entender que la Constitución podría ser revisada en un futuro. Insisto: esto no lo veremos hasta después de las elecciones europeas, pero el diálogo entre Durán i Lleida y Rajoy a mí personalmente me invitó al optimismo, ya que el presidente español permitió a Durán i Lleida posicionarse con la frase: «dígame día y hora para que nos sentemos a hablar».

Sobre el discurso del propio Rajoy, creo que dejó un hecho muy claro y es que, aunque lentamente, estamos ya mirando hacia adelante y tenemos un futuro prometedor. Además, ha insistido mucho en que España tiene voz en Europa, en que la troika se ha olvidado definitivamente de nuestro país. Estoy convencido, querido lector, de que el Gobierno intentará obtener importantes cargos en organismos europeos en los próximos meses; ésa será la futura estrategia del Gobierno. Por otra parte, también considero que el discurso hay que leerlo en clave interna para los miembros del Partido Popular, ya que el presidente arengó a sus militantes diciendo que los ajustes económicos han dado los resultados esperados.

Por lo que respecta a Rubalcaba, en mi opinión hizo un discurso muy centrado en las primarias que su partido tiene que celebrar, demostrando a los suyos que representa el mejor liderazgo para estos tiempos que estamos viviendo. Por último, Rosa Díez, de quien hay que destacar que consiguió exasperar a Rajoy. Fíjese, querido lector, en que el presidente no perdió los nervios ni con Durán i Lleida ni con Rubalcaba, pero sí con esta diputada. Creo que esto es el puro reflejo de dónde ve el Partido Popular la verdadera amenaza.

Todo esto es lo que este humilde cronista interpretó, abordando desde un punto de vista estratégico este monótono y repetitivo debate sobre el estado de la nación. Grandes lectores. Desinteresados ciudadanos. Seguramente, mientras los políticos asistían a clase para leer en público, los ciudadanos estamos aprendiendo cómo vivir por nuestra cuenta.

Gracias, como cada jueves, por leerme y hasta el próximo.