Las Provincias

img
COMPETENCIAS PARA UN NUEVO CONCEPTO DEL TRABAJO
img
Fernando Giner | 15-05-2014 | 20:45

Es curioso comprobar cómo nuestros hijos, cuando menos lo esperamos, ya están preparados para incorporarse al mercado laboral, habiendo finalizado sus estudios para enfrentarse de una manera definitiva a los problemas de la vida real. Hasta ahora, todo era como una especie de juego, donde si uno suspende, tiene otras oportunidades, donde los proyectos que va realizando puede hacerlos con compañeros y, de una forma u otra, profesores, tutores y, en general, todo el mundo está dispuesto a ayudarle cuando lo necesita pero, a partir de este momento, es ya la persona la que de forma autónoma e independiente asume la responsabilidad de iniciar su propia carrera profesional.

Cuántos jóvenes se encuentran en esa tesitura, intentando comenzar sus carreras profesionales.  Ante unas alarmantes y desmoralizantes cifras de desempleo juvenil, que alcanzan el 50%, el principal problema al que se enfrenta un joven hoy en día es el de no tener ni siquiera la posibilidad de demostrar si vale o no vale. Por ello, este jueves me he animado a hacer un decálogo sobre las competencias que, en mi opinión, ha de tener una persona en esta segunda década del siglo XXI para enfrentarse al mercado laboral.

Antes de empezar a exponer las competencias, quiero hacer la siguiente reflexión sobre el trabajo, porque, aunque ya lo haya dicho en numerosas ocasiones, no por ello es menos real: en estos tiempos, tanto si trabajas por cuenta propia como si lo haces por cuenta ajena, eres un emprendedor. Las empresas están demandando y necesitan personas que les proporcionen nuevas oportunidades de negocio. La mentalidad ya no puede ser la de ir a trabajar ocho horas diarias y pretender acumular antigüedad, derechos y estabilidad. Lo que nos vamos a encontrar en el mercado laboral es algo precario, seguramente mal pagado, donde nos exijan una altísima cualificación y siempre con la amenaza de la temporalidad. Aun ante estas circunstancias ¿cómo puede tener esas competencias que exige la empresa una persona que está empezando? Ahí va la propuesta.

En primer lugar, hay que ser intraemprendedor. En el siglo XXI las empresas trabajan por proyectos, delimitados temporalmente y orientados al resultado. Así que o bien asumes proyectos propuestos por otros, o bien propones tus propios proyectos. Pero no pienses en qué puede hacer la empresa por ti, sino en qué puedes hacer por tu empresa. Evidentemente, esto supone incorporar el concepto del riesgo al puesto de trabajo.

En segundo lugar, conectados. Estamos en un mundo interconectado, así que cada persona necesita una red de contactos actualizada e internacional, porque trabajamos en redes. La cuestión es que estas agendas requieren ser actualizadas casi cada mes, debido a la misma situación del mercado de trabajo: como el trabajo es tan temporal, la gente cambia de puesto muy rápidamente. Antes, el director de una empresa lo era durante muchísimos años, mientras que ahora hay una rotación que asusta.

En tercer lugar, mi favorita, la adaptabilidad, que es la capacidad de buscarse la vida, de comprender el entorno que te rodea, de abandonar la zona de confort, de ser capaz de dejar atrás lo mucho o poco que se sepa y sobre todo, de tener capacidad de aprender y actitud para aprender.

En cuarto lugar, hay que ser casi ubicuo. El mercado laboral hoy en día abarca todo el mundo, así que hay que estar preparado para trabajar en cualquier lugar, en cualquier momento y de forma online. Como ya escribí en mi libro El debate, en 2010: «El trabajo no estará a cinco minutos de casa».

En quinto lugar, curiosos. No debemos dar nada por sentado, creer que algo es definitivo. Hay que cuestionarlo todo, preguntarnos por qué las cosas son como son y plantearnos que podrían ser de otra manera. Esta actitud es el germen de la creatividad.

En sexto lugar, tecnológicos. Se trata de estar muy actualizados en cuanto a programas informáticos, redes sociales y marketing online. Esto no es solo una cuestión que recae sobre los community managers, sino que todos debemos ser community managers de nosotros mismos. En este sentido, quiero hacer una advertencia tonta y ya conocida pero muy cierta: hay que tener cuidado con lo que uno sube en su perfil, porque luego los seleccionadores de personal lo miran todo.

En séptimo lugar, eficaces, tenemos que ser ladrones del tiempo. Para ello, hace falta mucho orden en nuestras acciones y estar muy enfocados a trabajar donde está el valor. Aunque muchos jefes aún estén pensando en la presencialidad, finalmente se impondrá la productividad.

En octavo lugar, la capacidad de expresar. O comunicas o no existes. Necesitas conseguir que el otro te entienda cuando hables, por lo tanto, tienes que aprender a hablar en público, a escribir y a explicarte a través de una grabación de vídeo o Skype. Una competencia de la que tampoco se suele hablar pero que entraría en esta categoría es la de leer en voz alta ante un público, que también debe cuidarse. Todo esto es importante porque se trata de nuestra imagen y, al final, somos lo que los demás perciben que somos.

En noveno lugar, empatizar. Comprende al otro, comprende la situación, intenta pensar por qué el otro hace lo que hace y siente como siente. La clave del éxito está en entenderse con los demás, y para entenderse con los demás, hay que comprenderlos.

En décimo lugar, persuadir, convencer, vender, insistir, persistir en nuestros proyectos. En todas nuestras acciones debe haber un componente de venta y aquí no me refiero a la imagen, sino a la necesidad de que el otro comprenda y acepte el desarrollo de nuestros proyectos, porque las cosas no saldrán a la primera y necesitaremos la paciencia y comprensión de los demás para lograrlas.

En undécimo lugar, posiciónate. Tú mismo eres una marca, así que en plataformas como LinkedIn, y también en tu currículum, expresa y convence de que eres bueno. Además, sé el mejor en tu especialidad; en clase, consigue que tus compañeros quieran trabajar contigo, que hablen bien de ti y, sobre todo, sé auténtico, haz lo que dijiste que ibas a hacer.

En duodécimo lugar, la integridad. Sé íntegro contigo mismo, con tus valores y con tus principios; sé íntegro con tus amigos, con tu sociedad y con tu entorno. La integridad es como la educación y el dinero, que no se pueden disimular, y las empresas necesitan personas íntegras.

Por último, glocal. Eres un ciudadano del mundo, así que debes tener una visión del mundo, conocer otros idiomas y ser capaz de pensar globalmente y de trabajar en entornos interculturales.

Estas trece competencias no son, por supuesto, ni cerradas ni categóricas, pero vienen a decir que necesitamos una actitud adaptativa y una alta capacidad de entendernos con los demás y, por supuesto, mucha, muchísima cualificación.

Gracias, como cada jueves, por leerme y hasta el próximo.

Últimos Comentarios

Ignatius J. Reilly 29-03-2015 | 23:14 en:
Autónomos
lucia Colom 12-03-2014 | 23:17 en:
LA ERA DE LA ACTITUD I