Las Provincias

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JUVENTUD
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Fernando Giner | 20-09-2014 | 19:54

Esta semana he tenido la oportunidad de estar en varias empresas, la mayoría empresas que son clientes míos, pero también me han invitado a estar con equipos de trabajo a los que anteriormente no conocía. Es el caso del estudio de Ramón Esteve. Allí estuve con el personal, almorzando con ellos y con su director y, sinceramente, fue un verdadero placer.

Foto: Ricardo Cases

En primer lugar, fue un placer por el edificio y las instalaciones. Están ubicadas en el barrio de Na Jordana, muy próximas al Museo del Carmen y ya desde fuera del edificio y, sobre todo, en su interior, todo desprende estilo, calor, diseño y buen gusto, muy buen gusto. En segundo lugar, por las personas: Juan, el director; Patricia, la financiera, y Lucía, la encargada de marketing, por mencionar solo algunos nombres. Todos ellos son muy jóvenes; en algunos casos, hasta insultantemente jóvenes para una persona de mi edad, pero también grandes profesionales y con una capacidad para adaptarse a los nuevos tiempos y a las nuevas necesidades de los clientes que, desde luego, llama la atención. Y en tercer lugar, por la cultura y los valores, es decir, la atmósfera de trabajo que se respira en esta empresa. Tienen una muy buena costumbre, y es que diariamente, a las 10.30, almuerzan todos juntos y, en ocasiones, invitan a una persona ajena a la empresa a compartir con ellos este espacio de tiempo, además de celebrar cumpleaños y otros eventos personales de los trabajadores. Da la grata impresión de que en esta empresa se celebra todo. Este jueves tuve la ocasión de estar o, mejor dicho, de celebrar junto a Anna, Estefanía, Tudi, Lucía, Victor, Juan, María, Patricia, Natalia, Isabel y Super Ángela; faltaron Ramón, Emilio y Silvia. A Super Ángela la conocéis porque es mi diseñadora de cabecera, todo lo que escribo en #13 me lo hace ella.

Como iba diciendo, esta cultura y estos valores se reflejan, principalmente, en dos cuestiones: en un enfoque hacia el diseño y en un convencimiento de que el diseño es la nueva estrategia competitiva para las empresas. Esto me lo habréis oído decir muchas veces, me lo habréis leído tanto en 13 principios para emprender como en 13 errores (demasiado frecuentes) en nuestra pyme, y también en muchas conferencias e intervenciones: que tenemos que italianizar nuestras ofertas y apostar definitivamente por el diseño. Y eso es precisamente lo que hace este equipo de trabajo, apostar por el diseño.

Foto: Ricardo Cases

Pero es que, además de apostar por el diseño, me ha llamado la atención también que la suya es una cultura enfocada a la adaptación. Lo que quiero decir es que, siendo en sus orígenes un estudio de arquitectura, hoy se ha convertido en mucho más que eso. Tanto la organización como todos sus esfuerzos son un continuo empeño por descubrir nuevos nichos de negocio, por incorporar personas y por crecer en todo aquello que suponga una oportunidad en el campo del diseño. Se trata de una cultura basada en la focalización y en la adaptación, mis dos variables favoritas en estos tiempos que estamos viviendo.

Lo más importante es que hay un cuarto elemento, además de las instalaciones, las personas y la cultura, que me llamó poderosamente la atención: la capacidad de creer en los nuevos proyectos. A esto le llamo juventud. Anteriormente me refería a la juventud en un sentido fisiológico o cronológico, pero es que además de ese tipo de juventud, este equipo de trabajo tiene también la juventud más importante que se necesita en la vida: proyectos y la creencia de que se pueden conseguir. Y es que en la vida la juventud se mide más por el futuro que por el pasado. Cuando una persona, una organización o una institución dedican más tiempo a hablar del pasado que del futuro, ya sea a lamentarse o a regocijarse, no cabe ninguna duda de que está envejeciendo. La juventud mira hacia adelante y, al final, somos tan jóvenes como nuestros sueños y proyectos. Esto también pasa en las selecciones de personal, la pregunta «Hábleme de Vd.» es una trampa, porque uno lo que hace es ponerse a contar su vida y lo que al seleccionador le interesa, sobre todo, es nuestro futuro, nuestras ganas, nuestros sueños. Ahí, en la esperanza, se esconde toda nuestra actitud, lo que podremos aportar a la empresa.

Es una suerte contar en Valencia con organizaciones de este tipo y desde aquí felicito esta semana a todas aquellas personas que son jóvenes porque tienen proyectos y sueños y, lo más importante, esperanza de convertirlos en realidad.

Gracias, como cada jueves, por leerme y hasta el próximo.